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jueves, 28 de mayo de 2026

Don Quijote lucha contra la injusticia: Andrés y Juan Aldudo (Cervantes, 2004: Capítulo 4). Por Luis Quintana Tejera. La sonrisa de Cervantes / Textos cervantinos 28. Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 39. Nueva Col. Mayo 2026 Parte II

 Andrés es azotado por Juan Haldudo. Aventura de Andrés - Banco de imágenes  del «Quijote» (1605-1915) - QBI

      Andrés es azotado por Juan Aldudo. Aventura de Andrés. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

 

Don Quijote lucha contra la injusticia:

Andrés y Juan Aldudo

(Cervantes, 2004: Capítulo 4)

 

 

Luis Quintana Tejera

 

 


 

Leemos un pasaje de la obra inmortal de Cervantes, en donde el caballero de la Mancha resulta engañado por la astucia del labrador, que estaba castigando a un pobre muchacho. Aquél le miente escudándose en la inocencia del novel caballero, que prefiere creer en la bondad del hombre sin darse cuenta del perfil malévolo del improvisado verdugo.


Destacan en el diálogo entre don Quijote y el desamparado, los siguientes aspectos:

          Andrés habla desde la realidad y pretende hacerle entender al hidalgo, quién es en verdad Juan Haldudo: no es caballero, no ha recibido orden de caballería alguna, es un rico vecino de Quintanar.

          El caballero contesta con una lógica aplicable en tiempos de paz y a personas de correcta moral. Por eso dice “que Haldudos puede haber caballeros” y agrega: “cuanto más que cada uno es hijo de sus obras” (2004: 50). Los tiempos que corren indican que prevalece la ley del más fuerte y no la del más necesitado; don Quijote lo sabe, porque así se lo dirá a Sancho en los consejos; parece que ahora lo ha olvidado y recurre a un discurso que está sólo adornado por la retórica caballeresca aprendida en los libros homónimos. Consecuentemente deja escapar un juicio de rancia tradición popular, casi refrán, en donde señala que todos los hombres somos hijos de nuestras obras. Las palabras del muchacho nos regresan al comienzo del planteamiento, porque ¿cuáles son las obras de este hombre que le niega su pago y desconoce su sudor y su trabajo?

          Andrés está dominado por el terror, porque presiente que el caballero lo va a dejar solo y en manos de su verdugo.

          La intervención corresponde ahora al labrador, quien recurre al fingido discurso que ya había expresado antes; la hipocresía se advierte hasta en la invocación que emplea al llamarle “hermano Andrés”, e insistir en que ha de pagarle “un real sobre otro, y aun sahumados”. La máscara del lobo feroz está en su cara; se halla disfrazado de cordero para eludir el acoso del hidalgo, en sus palabras se descubre la ironía y la consecuente amenaza.

          El hidalgo responde al labrador, luego de relevarlo del sahumerio, le advierte que si no cumple ha de retornar para hacerle pagar caro sus acciones. Le señala además que es “el valeroso don Quijote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sinrazones” (2004: 51). Con la confianza reflejada en su rostro se aleja del lugar, dejando al pobre Andrés en manos de su propio destino.

          Todos nos imaginamos la conclusión, porque no se requiere ser un vidente para ello; Andrés quiere creer por un instante en el temor de su amo y repite vacilante la advertencia del hidalgo. Juan Haldudo le dice: “por lo mucho que os quiero, quiero acrecentar la deuda, por acrecentar la paga” (2004: 51), lo regresa al castigo que ahora ha de ser más brutal que antes, porque está guiado por el deseo de venganza.

          Concluye la escena con una sencilla frase del narrador: “Pero, con todo esto, él se partió llorando y su amo se quedó riendo” (2004: 51). El llanto y el sufrimiento están en los extremos de esta cadena de desencanto y dolor; todo termina a la inversa de lo que un elemental sentido de justicia lo exigiría; la antítesis barroca remarca lo sucedido: llanto—risa, injusticia—impunidad, víctima—victimario, alejamiento—permanencia. Don Quijote mientras tanto, sentirá la enorme satisfacción de haber enderezado otro tuerto, sin llegar a comprender que para corregir las imperfecciones de este universo corrupto se requiere mucho más que buenas intenciones.

 

Bibliografía

 

. Cervantes Saavedra, Miguel de (2004), El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Madrid, DRAE.

 

 

 

 

Luis Quintana Tejera es crítico literario, profesor de literatura. Ha impartido también cursos de Redacción, Ortografía y Etimologías del griego y el latín. De su currículum académico cabe destacar su doctorado en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor e investigador de la Facultad de Humanidades de la UAEMex. Categoría F. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, nivel 1. México. Pertenece también a la Red Mundial Cervantina (Guanajuato, México).

Ha publicado investigaciones sobre varios poetas, entre los que se incluyen Dante Alighieri, Garcilaso de la Vega, Baudelaire, César Vallejo, Pablo Neruda, y Paul Éluard.

En el 2014, la Editorial Edelvives, de Madrid, exhibió la edición comentada de los Veinte poemas de amor… de Pablo Neruda, cuya autoría es de Luis Quintana. En dos ocasiones participó en la presentación de la obra de Mario Vargas Llosa en Reims, Francia y en Santillana del Mar, España. Ha escrito más de cuarenta libros de crítica literaria en torno a autores y obras diversas: Miguel de Cervantes, Franz Kafka, Mario Benedetti, Mario Vargas Llosa, Carmen Laforet, Jorge Luis Borges, entre otros.

Es también autor de varios artículos publicados en la revista española de crítica y creación literaria Ágora-Papeles de Arte Gramático. 

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