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martes, 23 de junio de 2026

"Qué inventada, jolín". Nihilismo y verdad. Su inversión en "tiempos líquidos". Diario político y literario de FM / T-2026. La cultura de la crítica. Revista Ágora digital / junio 2026

 

 



 

 Qué inventada, jolín. Nihilismo y verdad. Su inversión en "tiempos líquidos"


                    para mi profesor de Filosofía Francisco Jarauta 

                          contra el calor, este recuerdo de la Filosofía indómita o indoeuropea

 

"Qué inventada, jolín", fue la frase cursi que pronunció el boss Pedro Sánchez cuando se enteró por la prensa de los primeros novísimos de su corrupción.

    En su expresión, en la que faltó el "jolín", tal vez cortado del total, pero no el gesto divino pijo, tal vez copiaba Pedro Sánchez el lenguaje de la basca de Lagasca, aquella pijotería que ocupaba los bares de uno de los barrios más bonitos y vivos de Madrid, el barrio del banquero y marqués de Salamanca. En los 80' cuando yo estudiaba allí a las niñas del barrio casi todas me parecían bonitas; aunque ninguna llevara calcetines blancos ni trenzas: atuendo y geranio ridículo para aquella panda de pijos. 

    Muchos años después -y con ello confirmo mi interpretación de la forclusión lacaniana por otras vías-, el mal del lenguaje infectado de cursilería y represión semántica que anunció el psiquiatra y ensayista francés, se ha extendido como un veneno endémico, que no mata pero atonta, al ritmo de lo que, después de Jacques Lacan, en la primera década del siglo XXI, denominó "Epoca de incertidumbre" (ver: Tiempos líquidos[1]) el sociólogo Zygmunt Bauman.

    Pero la literatura y la filosofía tienen otras palabras más fuertes: nihilismo, por ejemplo, o verdad, palabra que sigue siendo imprescindible pareja de esa otra. La filosofía va, poco a poco, saliendo de su crisálida postmoderna y anti-postmoderna; atravesando el desierto mental del wokismo abonado en los últimos casi treinta años y subido a la ola feroz de la globalización.  

    Globalización negativa, como la llama Bauman; o su haz positiva dinamizante, unificante del mundo, del comercio y la comunicación mundiales: la Globalización uniforme, con sus dos lados, iguales en imponernos un discurso único, cerrado y excluyente de la más mínima crítica, no solo al sistema ideológico que proyecta con superioridad moral, sino excluyente de cualquier mínima crítica a uno mismo, es decir, de autocrítica, pues de haberla sobre sí el sujeto se situaría, según ese discurso dominante, ipso facto en el lado oscuro de la historia, fuera del presente (en la nada).

    De modo que el wokismo reinterpetró en el fondo las dos palabras clave, y repartió sus papeles. La nada (de "nihil") es el territorio de los opositores a la verdad ("aletheia", "veritas", el espíritu de la época cuasi hegeliano representado por la inmensa marea de la globalización, que arrasaría al final las marcas nacionales, las culturas identitarias, el solipsismo europeo y occidental, y en cambio entronaría los Derechos Humanos -incluso en nombre de aquellas sociedades que nunca ni para qué los han defendido: China, países exsoviéticos, Cuba de los Castro, Irán del terror, Venezuela chavista, Brasil del condenado corrupto Lula).

    En esa confusión aún estamos. Y aconsejo al lector leer, o volver a repasar, después de veinte años de su primera publicación, el libro de Bauman. Interesante siempre revolver a los libros-síntomas para tomar conciencia del presente desenfocado.

    Hay quien repite como un loco la idea de que los hechos, los hechos, los hechos, son lo más importante. Facts, hechos, datos. Mentira. Lo importante son otras clases de hechos, especiales, sin duda, no animalescos: las palabras. Las palabras, los discursos, las interpretaciones, son los "hechos" que determinan el mundo, su rumbo a la larga, y a la corta sus giros y disputas a veces de mera estrategia política o sofística.

    Nietzsche, el profeta del nihilismo, a finales del XIX pronosticó un ciclo de doscientos años del nihilismo en su fase agónica y más peligrosa, pues, pasaría desapercibido, se confundiría con nuestros hábitos, rutinas, valoraciones, como vio bien el nietzscheano Ernst Jünger.

    Así que he soñado, anoche, en una pesadilla, que Rodríguez Zapatero, Zapatón, me decía (como al oído, como tomándome por fiel asesor), pero amigo me condenan los hechos (lo que me han encontrado ya y lo que me encuentren). 

    ¿Qué hechos, qué son hechos?, me sorprendía respondiéndole con susurros (recrudecida mi pesadilla) poniendo voz de Pedro Sánchez, y matiz "interesante", actoral, sin el deje aquel pijo que le sale a ese ante los micrófonos de la prensa. 

    No existen los hechos.... Sólo existen....

    ¡Qué! - oía, impaciente, a Zapatero...

     Ahí, en ese momento, con angustia ajena, me desperté. Por fortuna, me di cuenta al instante de mi vida, no era ninguno de esos bad boys, ni tampoco un sayón de marca de los que le deben asesorar para salvar otro escándalo.

 

    Mi consejo, que incluye reflexión y autocrítica, está dirigido a la Oposición honesta y democrática. A los “patriotas constitucionales” (sin perdón); usando este término habermasiano:

    No fiéis en hechos (se diluyen con las interpretaciones, las palabras astutas). Sobre todo, no fiéis en hechos que supuestamente os favorezcan a vuestra labor de limpieza de la mafia que gobierna España, pero que también tiene un gran peso en Europa y en el mundo. Empezad ya a mostrar vuestras cartas, vuestros discursos y programas, sin querer ser vistos como buenos chicos; partir el balón con un punterazo y empezar a relatar y cumplir vuestras medidas higiénicas. Antes que os corrompáis también… a su debido tiempo.

    Al menos sabemos que los que vengan no quieren pasar por santos. Yo los voy a votar contra esta basura moral y política que puso más de 150 mil muertos en el cajón y los tiró al mar. Y siguieron y siguen “pescando”. 

    Ningún afiliado al PSOE ni vertebrado en sus filas debería estar ya exento de revisar su cómplice amparo del catrín de la Moncloa. Ya casi que no queda tiempo para esconder la viga del PSOE a completas ante la Justicia.

 

Fulgencio Martínez
 
Martes, 23 de junio 2026 

[1] Bauman. Z. Tiempos líquidos. Vvir en una época de incertidumbre. 2007, ed. original. Liquid Times. Living in an Age of Uncertainty. Aconsejable la más reciente edición en español, en Austral, Libros de bolsillo, junio 2026, ed. Planeta.

viernes, 17 de abril de 2026

Devolvednos vivos los muertos que matásteis. Unas líneas sobre España, Europa, las muertes todavía no cargadas al Gobierno de Sánchez. Diario político y literario de FM / T. 2026

      


Devolvednos vivos los muertos que matásteis. Unas líneas sobre España, Europa, las muertes todavía no cargadas al Gobierno de Sánchez

 

                       Puente... indecente

                Grito de las víctimas de Adamuz. 

 

¿Quién podrá reposar tranquilo mientras los infelices maldicen su descanso?

            Gaspar Melchor de Jovellanos

 

                    Abril es el mes más cruel,

                        engendra lilas de la tierra muerta...

                               T. S. Eliot. The waste Land.

                                             

                                                                                         

Hay una línea que en España, país en donde vivo y escribo, estamos a punto de borrar. Sobrepasada ya lo está, pero aún no borrada. Queda una huella, una muestra de esa linea de la dignidad. España han conseguido cuatro monos convertirla solo en un flatus vocis. Para entender esto no hace falta saber latín, ni haber estudiado, en el antiguo Bachillerato si cabe, Filosofía, la crisis de la Escolástica y el nominalismo de Guillermo de Ockham, ¿os suena, sabios?

    España, como otras muchas palabras que hoy son usadas para sacar pecho de valores, casi siempre enfrentándolas a otros que se sitúan (o mejor dicho, les sitúan los propietarios de dichos vocablos) en un "marco" de la derecha y la ultraderecha. (Sobre el pensar o no pensar con marcos apriorísticos diré nada más aquí unas frases analíticas, es una forma de abocetear y de agredir al Otro. Y, de paso, de negar el debate cuando no se tienen ideas. Oiréis que la "izquierda" usa mucho lo del "marco"...). 

    Volviendo a la flatuidez (viene de ahí flato, casi siempre devenido mal, y por el camino, mal oloroso), España se ha convertido, en manos de cuatro monos y de su Iglesia al frente, en un término vacío. También lo son feminismo, izquierda, derecha, políticas sociales, leyes internacionales, democracia, estas palabras las han desustanciado y vaciado, pero a diferencia de "España", han conservado en ellas la referencia a la cosa, una referencia muy light e interesada y por supuesto manipulada y secuestrada por el famoso "marco" del pensamiento progresista. Sólo valen como palabras o mots de reconocimiento, de guerra, de enfrentamiento frente a los del otro marco de la derecha o la ultra. Pero, con habitalidad y habilidad, los masajistas comunicadores del progresismo, bien pagados asesores y periodistas superpagados, insisten en mantener el recuerdo de la cosa. El pueblo, yo y tú, tendemos a pensar que cuando se nombra algo hay siempre detrás del nombre la cosa. El más moderno Ockham es Jacques Derrida, si ustedes leen "¿Qué es nombrar?", tómesen unos minutos en echarle un vistazo, no es literatura más dura que un tuit de Pedro Sánchez o del "menestro" Puente, quien debería ya estar en prisión, preventivamente al menos, para prevenir que no haya más víctimas, y a renglón seguido, Illa, Salvador (contradictio in terminis) por los 120 mil muertos de la pandemia, siendo él ministro de Sanidad y robando las mascarillas y EPI a las residencias de ancianos y a las Comunidades.

    Pues a España le han dejado sin referencia a la cosa nombrada: su historia, su identidad, su tradición, y hasta los "prejuicios" del ser español, incluso la pregunta de qué es ser español, que atormentara a Salvador de Madariaga y al gran Claudio Sánchez-Albornoz. También a la más grande española del siglo XX, Clara Campoamor, a quien odiaron los socialistas y el mismo Azaña, y de un tiempo a aquí la han vilipendiado apropiándosela ahistóricamente. Estos in-progres desmemoriados de ahora han de saber que comunistas y socialistas y la izquierda azañista se opusieron con saña al voto femenino, que Campoamor propuso desde el Partido Radical centrista de su época. Luego, en la diáspora tras el 39, la persiguió políticamente, y como hoy se diría, la canceló la izquierda acaparadora del mito de España en el exilio, se llevaron también consigo mucho dinero fuera, Azaña un millón de las antiguas pesetas a un Banco de Suiza, por ejemplo, y no digamos de los socialistas...lo que quedaba del Tesoro de España en París, ¿adónde voló? A Estados Unidos y a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: así repartido y todos contentos, socialistas y comunistas. Y Azaña había pedido perdón antes de terminar la guerra....más falso que las pesetas que se reservó.

    (Cuando veo al fondo una vieja foto de la gran Clara Campoamor en un periódico descolorido y la gran pompa de los diputados en una comisión del Congreso, me dan náuseas de ser español desmemoriado, como se las daría a Unamuno, el único intelectual que denunció a las dos Barbaries que algunos llaman las dos Españas todavía, desinformando. Hubo más de dos, y las víctimas de la locura de esas dos Barbaries fueron también los españoles nacidos en los años 30 y 40, nuestros padres y abuelos, inocentes y víctimas sin resarcir: la generación que cayó durante los primeros meses del Covid, por una consigna edadista, filonazi-socialista, simoniaca, del gobierno de Sánchez-Ábalos-Iglesias Turrión-Illa, Salvador. Qué ironía).

    Por cierto, aprovecho para recomendar a mi maestro siempre necesario, Gadamer, y uno de los libros más importantes del siglo XX y para el XXI y siguientes: Verdad y método. Para cualquier intérprete o hermeneuta (de textos, del pasado, de arte, de religión o de teología, de signos): entender los prejuicios propios de cada escritor, época, movimientos, es condición necesaria para acceder a una lectura filológica, honesta. Los prejuicios son positivos heurísticamente, los prejuicios del autor y de su época, no nuestros prejuicios; a diferencia del presentismo que deforma de entrada un texto, una recreación audiovisual, véase lo último en cine "presentista". Toda nuestra época será tenida por una recaída en la barbarie, y se estudiará espero desde dentro de sus propios síntomas, con más justicia poética y textual que la que nosotros concedemos a autores y épocas pasadas. En un cierto libro de éxito, sí, lo voy a decir, porque el título es bonito, "El infinito en un junco", se les tilda a Aquiles y Agamenón de burgueses explotadores, y a Platón de machista. En una película, a Argel, que era una cueva de piratas, Amenábar le pone toque de vihuela del maestro Alonso Mudarra (claro, que la hace pasar por suya original) y la sutileza y el brillo de la corte del sultán de Oriente. Claro, con esos antedecentes, quién no se vuelve sibarita y propenso a los placeres de Venus y de Apolos aunque sea uno un mísero cautivo y secuestrado a su pesar, como Miguel de Cervantes. En otro film más reciente, éste inglés, William Shakespeare es un pobre padre y varón atormentado, a punto de ser cancelado por su machismo innato que le convierte en un desertor de la familia, menos mal que el honor británico y la intervención tras la cámara de la Reina, o mejor, del Rey de los britanos, le salva in extremis, en plena representación de su Hamlet, por una especie -Aristóteles diría- de catarsis colectiva, de la mujer, no la Anne real, el fantasma del padre de Hamlet, el mismo Hamlet-Guillermo Shakespeare, y el público asistente ese día al Globe (ah, y el público de la sala de cine, para rematar la función presentista).

     Volviendo a la tierra de los conejos, Hispania, Spania, viva España, traiasca Spania, Hispaniya, hagamos la cosa a base de volver a nombrarla sin miedo ni temor a los fachas de izquierda, a la ultrapomada, a los cursis tipo Urtasun y compaña.

    


 

    Sospecho que el presidente Sánchez ya no solo quiere borrar España sino Europa, la Europa del espacio Schengen (divide y vencerás), para eso está coordinado con el dictador chino Xi Jinping y está a su servicio en todas las políticas que destruyan Europa, digo que sospecho porque tengo vena de filósofo, de haber leído a Marx, Freud y Nietzsche, a los que Deleuze, siguiendo a Ricoeur, que acuñó la denominación, estudia como los "maestros de la sospecha" (ay, ese Bachillerato que enterró el PP, Rajoy y Wert, también deberían estar preventivamente en prisión, para evitar más daños, aunque sean de imagen solo ya, a este país. Me reiría de ver juntos en la misma celda a Ábalos, Coldo, o Caldo, según se escriba mal o bien, Salvador Illa la contradicción en nombre y apellido, el blanco "genocida" de ancianos, el mayor hipócrita del reino de España incluidas la península catalana y la isla de Mallorca, y junto a él el doctorado Simón y sus expertos fake, para que les pida perdón basta una cosa: que me devuelvan vivo a mi padre que murió por Covid en una residencia, lo mismo les aconsejo a las 45 víctimas de los últimos "accidentes" de trenes: para darles el perdón, nada de que lo pidan, no: una sola condición ponedle: que os devuelvan vivos a vuestros padres, hermanas, esposos, hijos.... Y a las víctimas de los asesinos de ETA y de su Bildu, de los fascistasunos y repodemistas cómplices de los asesinos; decidles, sí, estamos dispuestos a perdonar cuando nos devolváis vivos a los que nos matasteis vilmente). 

  ¿Para cuándo las denuncias de los fiscales españoles, de las asociaciones de Residencias de Ancianos, a las que les incautó Illa sus compras de material anti-Covid; y las de las futuras asociaciones de familiares de víctimas? ¿Y para cuándo las denuncias solidarias de todos los españoles de bien contra las ratas que dejan salir de las cárceles, sin cumplir íntegras sus condenas?

 

A la memoria de mi padre 

 

Fulgencio Martínez 

Murcia, 17 de abril 2026 . 8:00