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martes, 2 de junio de 2026

"Tu camino es el pueblo": un camino de regreso interminable. (Comentario de "En la esquina del verso", de Enrique Villagrasa). Por Fulgencio Martínez. Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 40. Verano 2026 / Bibliotheca Grammatica / poesía

 


 En la esquina del verso

Enrique Villagrasa

Prensas de la Universidad

de Zaragoza, 2026.

Col. La gruta de las palabras 

 

 "Tu camino es el pueblo": un camino de regreso interminable

 (Comentario de En la esquina del verso, de Enrique Villagrasa)

 

Si usted, lector, gusta el oreo en las márgenes de un río o el deporte fluvial en verano, estación en la que pronto entraremos, le recomiendo visitar el valle del río Jíloca. O también, leer a un poeta nacido en esa tierra, hijo de Burbáguena, Enrique Villagrasa.

       Y todo se resuelve en música

        hasta la lluvia del río. Allá

        en Burbáguena y su Jiloca.

        Pueblo de versos.

 

        Belleza

        perecedera

        del instante. 

 

                 ("El poeta es")

 

    Esas estrofas pertenecen a su más reciente libro: En la esquina del verso (publicado por Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2026). Los que disfrutamos con el sabor del idioma, con la belleza de la toponimia, encontramos un nuevo aliciente, añadido a los antes mencionados, para un viaje a Aragón. Desde el Moncayo hasta la Matarraña; desde Teruel, el valle del Jiloca y la serranía de Albarracín hasta el Prepirineo de Barbastro, la toponimia de los lugares tiene un encanto, prehispánico quizá, un eco de nuestras más remotas raíces. Burbáguena, Barbastro: nombres que suenan a brotar de manantial. Muchas veces, en viaje a Tarazona desde Murcia, desviándome por la comarca del Jiloca y siguiendo por Cariñena, he visto desde la carretera, allá arriba, la torre de la iglesia de Burbáguena, de estilo renacentista aragonés, y me he acordado del poeta Enrique Villagrasa igual que de otros poetas también nacidos en la Comarca del Jiloca, tierra de poetas, "pueblo de versos". En Ágora el propio Enrique Villagrasa comentó una antología del grupo de poetas del Jiloca. (1)

    Enrique Villagrasa es o fue (desde hace poco anda, como yo, retirado de su profesión) un emigrante, en Tarragona. Como casi todo hijo de Aragón, pasó media vida en Cataluña profesional y vivencialmente. En su libro, escrito en estos años suyos de reencuentro con su raíz y su infancia, hay también (de nobles es ser agradecido) un particular homenaje a Cataluña, discreto, una Cataluña identificada con el mar, y la luz mediterránea.

    Ante el recuento de lo vivido y el contemplar cómo se pasa la vida...etc, que dijo el poeta, y el anuncio de la noche, Enrique Villagrasa corona uno de los mejores poemas de su libro En la esquina del verso con esta estrofa:

    Queda la noche y ella sabe esperar.

    Ya se alejan las palabras. 

    Ya regresas de la viña.

    De noche tal vez sueñes con ella:

    esa enloquecida ciudad y su mar.

    Reconocer su voz fue tu rescate.

    Y sin embargo amas su luz mediterránea.

 

                ("La Poesía") 

 

 

     Enrique Villagrasa ha dedicado muchas horas a la lectura de libros de poesía -"lector" y crítico (lo primero, sobre todo, como fundamento y placer de la lectura). Colaborador en revistas como Librújula y Turia. Es autor de una sostenida aunque no muy extensa obra poética publicada. Recomiendo a los lectores el poemario Fosfenos (que editó en 2024 en Madrid Huerga y Fierro), libro que considero cumbre en la bibliografía de Villagrasa. En él se encuentran los temas predilectos del poeta: la infancia, la nostalgia de Burbáguena convertida míticamente en una particular Ítaca, hacia la cual navega y de la cual, en la memoria y en el corazón, vuelve constantemente la voz emocional del poeta. 

    Tengo, entre mis deudas muchas con los poetas que amo, tengo aún pendiente escribir largo y tendido sobre ese poemario, Fosfenos. Lo leí en su día y volví a leerlo, con cierta profundidad y atención, en las Navidades del 2024, a la par que otro libro: de San Juan de la Cruz, una recopilación de sus grandes poemas y de los comentarios del poeta místico a los mismos. Por analogía, entendí, creo, entonces, algunas claves del poeta turolense-tarraconense, Enrique Villagrasa.

    En ese libro están en su mayo los temas y asuntos, y hasta el ritmo y el estilo poético granado y personal de Enrique Villagrasa; temas, asuntos, motivos, estilemas y música que aparecen a ráfagas en este nuevo poemario que nos ha dado pie para recomendaros al poeta: En la esquina del verso. ¿Por qué esquina? Hablaremos luego del título y de la modestia poética que es grandeza en un poeta.

 

    Dos son los grandes temas referentes de la poesía de Villagrasa: la reflexión sobre la poesía y el tema de la infancia, tras el que subyace un tema tan hondo como la necesidad agónica de mantener viva la memoria existencial, de hacer fluir el río que lleva el poeta en su sueño y en su sangre. A esos apuntes o márgenes generales, habría que añadir otros variados temas y asuntos, para los cuales la poesía de Villagrasa encontró su música acordada en Fosfenos. Un verso largo, fluyente, reposado, con hipérbaton abruptos en casi todos los versos finales de estrofa o de poema, pero que sirven como de parada para seguir con ímpetu tranquilo, sosegante, hacia la desembocadura o final, silencio, del poema.

    En la esquina del verso, continuando con el mismo mundo poético y en ocasiones similar música, aporta sin embargo mayor presencia del ritmo breve, del verso corto (presente en libros anteriores, de la primera época, de Villagrasa; en Lectura del mundo, libro que representa bien esa primera época), y sobre todo, presenta este nuevo poemario la novedad de lo que podríamos llamar el juego del eco, de la repetición, especie de anáfora o anadiplosis incluso, originales, que recuerdan en efecto la fluencia de un río. Se trata de un recurso usado magistralmente por Villagrasa en este libro que comentamos: la repetición en eco de un verso final de un poema en otro poema nuevo. 

    Ya desde los primeros textos del libro aparece, al principio sorprendiéndonos como lectores, esa música "arrastrada", que parece evocar la corriente de un sí mismo interior poético expresado en poemas, los cuales al final no son sino otros tantos vasos del espíritu del poeta (como diría el maestro Juan Ramón Jiménez); los poemas, por encima de su peculiar personalidad independiente, se incorporan así en un texto que los transciende como conjunto, en definitiva en una música, en una sinfonía que es el espíritu del "poeta" (y de cualquier ser humano y lector que se asimile por su oído espiritual al texto).

    Para mi gusto personal, los cuatro poemas que cierran el poemario En la esquina del verso, son de lo mejor escrito por el poeta turolense; una especie de decantación y afirmación de la pureza de su voz, a la vez que el logro, sí, del testigo de la memoria en forma de palabras casi escritas en madera. Cito dos de esos poemas, donde se muestra de paso una síntesis de los temas de esta poesía, y donde el lector puede deleitarse con la música sencilla, con medida breve, sosegada y deslizante sin interrupción, de la música de sus versos:

    La sencillez, la modestia que es grandeza poética (como creo que ya dije), y un hondo aliento místico apenas asomado pero percibido desde la comunicación que logran los poemas, quizá tengan mucho que ver con el sintagma "en la esquina de" que nos propone Enrique Villagrasa como invitación a su verso, a su palabra. 

     

        TESTAMENTO

    Un poema desnudo

    es mi paisaje:

                            Burbáguena.

    Polvo enamorado

    serán mis cenizas.

 

    Abono para la carrasca:

    en la viña,

    de mi padre.

    Sin miedo a los inviernos.

 

     

    GARNACHA

 

                    a Alfredo Saldaña 

 

    El lenguaje es tu vida,

    el signo de la pizarra,

    la viña de tu padre,

    el silencio del camino:

    Burbáguena en la distancia.

 

    Tú, errante,

    regresa ya.

    Tu camino es

                            el pueblo. 

 

    No es casualidad que en este comentario de la poesía de Enrique Villagrasa hayan salido los nombres de dos poetas: el mayor de nuestro idioma: Juan de la Cruz, y el maestro de la sencillez trabajada, de la espiritualidad encontrada a través de la belleza y la palabra: Juan Ramón Jiménez. Creo que el lector sabio tiene ya pistas que sabrá por sí mismo ampliar en la lectura de los libros de Enrique de Burbáguena (sic). Le recomiendo que no se pierda este que aquí nos ha traído a reunirnos: En la esquina del verso.


Fulgencio Martínez

2 de junio 2026 

 _____

 Notas:

(1) Cf. el artículo de Enrique Villagrasa, publicado en Ágora y en este blog en febrero de 2023:

 LOS CINCO MAGNÍFICOS POETAS DEL JILOCA. POR ENRIQUE VILLAGRASA

 https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2023/02/los-cinco-magnificos-poeta-del-jiloca.html

 

 

domingo, 24 de mayo de 2026

De lo que sucedió a un niño de 8 años que leía "El Quijote". Poema de Enrique Villagrasa. Ilustración de José Aledo. La sonrisa de Cervantes. Textos y dibujos cervantinos 15. Ágora n. 39 (38-39 Mayo 2026, Parte II)

                                                Quijano y los libros. Dibujo de José Aledo

 

 

De lo que sucedió a un niño de 8 años que leía El Quijote

 

 

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto: parecióles espaciosísimo y largo…

 

 

Fue en Barcelona donde te descubrió

y no le dejaban leer tus aventuras

por su poca edad decían. Y te buscaba

tantas veces como podía, a escondidas.

Y aprendió en tus letras cervantinas

que el que lee mucho y anda mucho

ve mucho y sabe mucho. Y como Sancho

todo lo escuchó y lo tomó muy bien

en la memoria, hasta hoy que te escribe:

héroe de héroes: el invencible siempre

en las llanuras de tus infantiles sueños:

apenas 8 años en aquella Barcelona

y sus playas casi infinitas como el mar.

Después lo leías en los rastrojos del campo

o regando las patatas con el abuelo.

Breve gozar en el despiste hasta que

se mojaban tus pies y cerraba el surco

el abuelo Paulino en la Madalena.

 

Leíste El Quijote y fuiste monaguillo

de incensario e hisopo. Todo ardía

a tu alrededor Barcelona, sus aventuras

y Cervantes, don Miguel. Luminoso

laberinto de las letras escritas por otros.

Otros mundos te esperaban más allá

de Burbáguena y su hechizante Jiloca.

Subiste al autobús de Zuriaga, sin llanto

para el camino. Y la vida se abrió en Benisa,

Pego y Oliva, ante el mar que ya conocías.

Esa ya es otra historia de aquende y allende.

 


                         Enrique Villagrasa

 

 

Enrique Villagrasa González nació en Burbáguena, Teruel, en 1957. En la actualidad reside en Tarragona. Periodista y lector de poesía. Ha escrito, entre otros libros de poemas, Lectura del mundo (Ed. Isla de Siltolá, Sevilla, 2014), De ceniza mis días (Ed. Corona del Sur, Málaga, 2008), Paisajes (Baile del Sol, Tenerife, 2007) y Línea de luz (Olifante, Zaragoza, 2007). Sus más recientes publicaciones son Queda tu sombra (Huerga & Fierro, 2019), La poesía sabe esperar (Igitur, 2019), la antología Arpegios y mudanzas (Instituto de Estudios Turolenses y Los libros del gato negro, 2021), Fosfenos (Huerga y Fierro, Madrid, 2024).  Poemas suyos ha sido incluidos en varias antologías y están traducidos a varios idiomas. Colabora como crítico en Librújula, librujula.com, Turia y Alhucema. En 2026, ha publicado En la esquina del verso (Prensas de la Universidad de Zaragoza).                                                                                

En la esquina del verso - 1

 

Más información: https://www.fnac.es/a13077170/Enrique-Villagrasa-En-la-esquina-del-verso

 

 

José Aledo Sarabia (Orihuela, Alicante, 1950) es pintor, dibujante y escritor. Autor, entre otros libros, de Orihuela, un patrimonio arquitectónico rural y urbano en peligro (en colaboración con Emilio Diz Ardid. Diputación de Alicante, Instituto Juan Gil-Albert, 1990). Ha colaborado también con obra gráfica en varios volúmenes, como Los años de plomo (Empireuma, 2013, coord., José Luis Zerón Huguet), El sabio desnudo (Empireuma, 2022). Ha realizado numerosas exposiciones en Orihuela (a destacar la realizada en la Fundación Miguel Hernández, sobre la tauromaquia) y en otras salas de la Comunidad de Valencia.

Ha colaborado, con un prólogo, en el libro El León verde, dedicado al pintor Guillermo Bellod y presentado a principios de diciembre 2025 en el Archivo de Orihuela.