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jueves, 7 de mayo de 2026

CONFUSIÓN. Microrrelato de Paz Hinojosa Mellado / "UNO DE LA MANCHA", Ilustración de José Aledo Sarabia. La sonrisa de Cervantes. Textos cervantinos / 8. Ágora Nueva Col. N. 38-39 Mayo 2026

 

"UNO DE LA MANCHA". Ilustración de José Aledo 
 

 

 

CONFUSIÓN

 

 

La dama se preguntaba por qué esas gentes zafias no respetaban su alcurnia y era obligada a dedicarse a las más viles tareas, como limpiar la porqueriza o echar de comer a las gallinas. Ah, ella estaba acostumbrada a menesteres más refinados, tales como bordar sutiles telas con hilo de oro o deleitarse con el tañido de la vihuela y el laúd.

          Debía de tratarse de alguna horrible confusión, pues asimismo le asombraba sobremanera que nadie la llamara por su verdadero nombre de pila, sino por otro que no le resultaba familiar. Parecía cosa de encantamiento, pero todo se aclararía con la carta que su amado había prometido escribirle.

          Oteando el horizonte, Dulcinea aguardaba la llegada de Sancho con la misiva de su caballero andante.

 

Paz Hinojosa Mellado

 


Paz Hinojosa Mellado, o Paz Mellado Hinojosa, como los duendes la inscribieron en el acta oficial de los Premios cervantinos de este año, es Premio Ágora 2026 al Mejor Libro de prosa de ficción publicado en 2025, por Algunas metamorfosis (Ed. Loto Azul). Ha publicado anteriormente los libros de relatos Poetas como dioses y Miradas perdidas (ambos libros en la editorial La Fea Burguesía, Murcia). Obtuvo en 2023 el Premio de Poesía Andrés Salom (convocado por la revista Ágora) con una colección de poemas: Brasas.



El microrrelato fue publicado en la antología no venal Microbis. Microrelats, editada en 2008 por Montcada Comunicació, Barcelona.

 

 

Instrucciones para llegar a ser un perfecto Quijote. Poema de José Javier Alfaro Calvo. La sonrisa de Cervantes. Textos cervantinos /7. Ágora Nueva Col. N. 38-39 Mayo 2026

 

 Don quijote de la mancha (Tapa dura) 1

 

Instrucciones para llegar a ser

      un perfecto Quijote

 

 

                                     José Javier Alfaro Calvo

 

 

Conviene recordar que la primera norma

para llegar a ser un perfecto Quijote

es ponerse a leer. Sin más, pues se supone

que usted ya superó aquella parvulez

de “la eme con la a” de forma repetida

para decir mamá. 

 

                            La posición lectora,

téngalo muy en cuenta, es en sumo importante

y admite variaciones: de pie, sentado en silla

o en cama o en sofá o en taza de retrete,

son formas habituales, pero no lo son menos

otras más arriesgadas. El seso no se seca

ya que, antes al contrario, es la falta de letras

la que trae sequías; pero, si tiene dudas,

puede leer tumbado o incluso de cogote

para que ayude al riego la ley gravitatoria

que descubriera Newton.

                                   

                                        En principio no importa

lo que lea, aunque siempre es bueno aconsejarse

entre sus semejantes, para evitar fracasos

y raudas rendiciones. Tal vez salga tundido

de algún escribidor. No dude, en estos casos,

en aparcarlo al fondo de cualquier anaquel,

no sea que la cosa acabe como el “miau”,

que huye del agua fría tras una escaldadura. 

 

Cuando del ejercicio de la lectura buena

haya hecho costumbre y hasta necesidad,

notará sensaciones nunca descritas antes

en tratados o ensayos. Y empezará a sentir,

y a ejecutar tal vez, todas aquellas cosas

que sintiera el Quijote. ¿Cómo no convertir

en dulce Dulcinea a la persona amada?

Si a su hijo le apasiona la carrera poética,

como le sucediera al del Verde Gabán,

¿sería tan borrico de hacerle estudiar leyes,

ciencias o dedicarlo a la fontanería?

¿Alguien acaso duda de que Alifanfarón

o Brandabarbarán eran esos gigantes

que, vistos a lo lejos, semejaban molinos? 

¿No es cierto que un Airbús jamás nos llevará

tan lejos como pueda llevarnos Clavileño?

 

Llegados a este punto del valor de la duda,

le pueden llamar “raro”, que es la manera leve

de decirle “majara”. Pero le dará igual,

porque ya será entonces un perfecto Quijote

y engrosará las filas de esa Caballería

Andante, que comienza su diaria aventura

con la loca costumbre de ponerse a leer.

 

 

José Javier Alfaro Calvo nació en Cortes (Navarra) en 1947. Reside en Tudela. Maestro de Matemáticas y Licenciado en Filología Española. Ha dirigido varios “Talleres de escritura creativa”. Forma parte del Consejo de Dirección de TRASLAPUENTE, Revista Literaria de la Ribera de Navarra Ha publicado 14 libros de poemas y uno de microrrelatos, y obtenido másde un centenar de premios literarios. Con Asfalto y piel ganó el Premio a la Creación del Gobierno de Navarra y con Maneras de quitar el polvo el Premio Ateneo Jovellanos de Gijón. En relato ha conseguido, entre otros, el “Premio La Felguera” en 2006.y el “Premio de cuentos Fundación Fernández Lema de Luarca” en 2008.