"El día de la revelación". (2026) Traca y caca. Comentario de la última película de Spielberg
Si tuviera humor y ganas escribiría sobre El día de la revelación (Disclosure day, EE.UU., 2006), la película que vi en sala de cine el martes pasado. No quisiera dejar la ocasión de escribir sobre películas recientemente vistas, aunque sean malas. Es una excusa para pensar, rezar, merodear la pantalla del ordenador, cruzar las fronteras del solipsismo... O tal vez, para no aburrirse con lo que uno no sabe hacer pero quiere hacer o piensa que sabe o debe hacer.
La peli de Spielberg, decepcionante. Ni siquiera es mala, es una caca, simplemente. Y es caca porque es falsa falsa caca, llena de tontos trucos de guion y de dirección. * Ni siquiera, dice mi esposa, que me acompañó al cine, vale como película infantil. Ella recuerda una gran obra de Spielberg en este género: E.T. También sobre el tema de la revelación de la verdad de vida extraterrestre, el director americano judío hizo Encuentros en la tercera fase. Y claro, las grandes, de aventuras: Tiburón, o de conciencia histórica: La lista de Schindler.
¿Qué ocurre cuando el talento muere? ¿Cuando no hay historia ni guion, y apenas una mano contando dólares a puñados, a vista de un público menos que infantil, idiotizado en la barra de un bar de guardería sentimentaloide?
Pues unas dos horas de insoportable relato visual más tieso que un plástico abandonado en la calle al solano.

Había oído, por comentarios previos, que la media o quizá la hora última de la película apuntaba maneras, daba algo de pulso a la historia. Al contrario me pareció. La película o el películo se fue deshaciendo como un bloque de algodón a poco que el director-guionista contaba. Primera vez, confiésolo, que de una película me interesó apenas la media hora inicial: los preliminares, la presentación de los personajes- no de todos, solo de una de las chicas protagonistas, interpretada por Emily Blunt, gran actriz, a quien sigo desde la segunda parte de El demonio viste de Prada, me parece muy brillante en su versatilidad, de la que esperaba menos y al final concluyó dando menos, restando a su primera presentación, quizá por la torpeza del guion facilón de David Koepp. (¿Culpa? No sé, quizá no dé la talla aún de gran actriz...Pero, recordaré que sostengo que el autor del relato visual, el director, en este caso, Steven Spielberg, es el total responsable de lo filmado).
Más allá del timo tonto, me pregunto, sociológicamente, para qué tipo de espectadores idiotas se hace una pretendida obra de relato visual así, ni siquiera a un espectador joven, a un adolescente, le puede divertir el espectáculo redicho y estereotipado, preferiría, creo, un videojuego u otro pasatiempo más interesante para sus neuronas. A no ser que tenga un secreto morbo, por odio o venganza del padre, hacia los mayores, presentados como imbéciles en la nueva película de Steven Spielberg.
El recurso a lo que en los primeros momentos de la película parece recordarnos al realismo mágico (sé que es mucho comparar, permitídmelo, por favor) se disuelve por la repetición manida y sosa: el extraterrestrismo (y el secretismo que conlleva detrás y ha de ser desvelado) se convierte en un plaga endémica de idiotez que aniña y disocia, so pretexto de empatía, a las almas y a los cuerpos que transitan sobre una parte del planeta, EE.UU, o Kansas City, punta de cabo de donde se extiende la "revelación" de compañía para una humanidad vuelta al jardín de infancia, que va a recibir o no con grandes dosis de angustia, o con grande vuelco de novedad, el novum. Un novum no es una noticia, ni una novedad más: es algo inaudito, "revelador". ¿Qué ocurre entonces? Se terminó el guion. Dos horas de persecuciones, vueltas, y revueltas, y de lo decisivo, nada. La "divulgación" se ha completado. Que el público salga ordenadamente de la sala. Yo me moría de calor porque habían apagado una hora antes el aire acondicionado.
Fulgencio Martínez
Huesca, 25 de junio 2026
*Solo citaré la alusión cursi, estereotipada, a la Creación de Miguel Ángel. No merece más comento.







