Cástor (mortal) y Pólux "el muy brillante" (inmortal), los Dioscuros
CANCIONES Y EPIGRAMAS DE ANDRÉS ACEDO &
FULGENCIO MARTÍNEZ
DE TRAS EL DESORDEN
Y en la planicie de tus manos,
al final del camino, en el silencio andado,
se manifestó lo vencido como lo único digno.
Miguel Espinosa. “Elegía a Maravillas Gironés”
TRAS EL DESORDEN
(Epigrama con ritornello)
tras el desorden, vuelve la rutina, retorna el sueño
y creemos que nada ha sido ni ha ocurrido nada
somos el arco del nihilismo la última picadura
de una serpiente que se ha vuelto bípeda y senil
juzgamos, sentenciamos
rebuscamos, cancelamos,
quemamos obras, derribamos
estatuas, abrimos sellos,
pero todo como en una fiesta de pijamas
tras el desorden, vuelve la rutina, retorna el sueño
y creemos que nada ha sido ni ha ocurrido nada
somos el arco del nihilismo la última picadura
de una serpiente que se ha vuelto bípeda y senil
ASCÉTICA
Comprendo la novedad de la ascética
en un mundo donde tanto se exhibe
el eco del placer y la vanidad de un eco
rompe las vértebras de la juventud.
Marginar el deseo, o incordio luciente,
tanta imagen de pura felicidad,
contratar una lúgubre compañía
es volver a ser sensible y a ser apto
para un día, tal vez, saber gozar.
¿Tarde?
POETA COMUNISTA
¡Qué buen poeta y qué mal guerrero!
Si Garcilaso volviera,
lo pondría a dar lustre
a su caballo.
(Pensó Ortega cuando lo “visitó” en su casa, pistola en cinto, el poeta comunista)
¿Qué te parece si vamos a buscarla…?
J.M. Coetzee
Escribo con una mitad de mí.
Y voy de esta parte a la otra por la
sola pasarela de las palabras.
EL REGRESO INESPERADO
He vuelto a aquel paseo de la playa,
que otras veces canté.
Me sorprendió allí ver a la Muerte
bajo uno de sus disfraces
más reconocibles: un ancla negra.
Partía ya hacia un lugar más claro
el mar. Casi amaneciendo,
en el sitio que el mar dejaba, vi
dos jóvenes caminando desnudos.
Eran los mismos jóvenes,
mortal uno, inmortal el otro,
que, en un poema mío,
nadaban en las estrellas
y nadaban más allá de mis ojos.
2002
Nueva versión, marzo 2026.
COMO BARBO ASUSTA A LOS MUCHACHOS
Como Barbo asusta a los muchachos
con sus tristes risas
entre las piernas
de una anciana, me asusta la Parca.
– No me recuerdes
que la muerte es inevitable.
No digiero esa roca
que la naturaleza ha dado a sus hijos.
No quiero desaparecer
como caña verde en la orina de un tísico,
ni como el campo tras los edificios,
bajo cemento.
De León busca gacela (Renacimiento)
Nueva versión
DOBLE EXPOSIÓN
MI ALTER EGO
Andrés Acedo, tratando de resumir a Ortega, dijo “Yo soy mi circunstancia”, donde el acento está puesto en el yo. Y añadió: “Yo es mi circunstancia” – o, incluso, “Yo no es más que mi circunstancia”- lo que podía ser una frase más clara pero menos verdadera. “Yo soy mi circunstancia”, con ser más ambigua, coge más verdad, pues ese yo-circunstancia se presenta siempre vivido por mí, por un yo. Después del resumen de Acedo, salen tres o cuatro yos más. Al final, yo mismo no sé ya si soy.
(Los resúmenes de Acedo son como laberintos donde has de poner pie en pared en algún momento para salir, si no fuera el caso de que te gustara la vida de hurón subterráneo).
He conocido a alguien, pero no sé si soy yo.
CONTRAATAQUE
No es el eco el que me sigue, soy yo a él.
Esa servidumbre es lo que me angustia.
No les llevó mucho esfuerzo conocerse,
con los años llegaron a ser uno los dos.
Hoy, llamando alguna vez al deseo,
fantasean con ser aquellos dos extraños
que se asaltaron el uno al otro...
un día, ante un semáforo en rojo,
arrancándole las bragas él a ella,
con justificada precipitación;
botando ella en las rodillas de él,
contra el volante, hasta morirse juntos.
ODA A LA PRIMAVERA
Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega (...)
Antonio Machado
"Y cuando
esos jóvenes vengan –comentan
en su cloaca–, esos intrusos no pasarán".
–Estos que un día asaltaron su sombra.
NO SOY MÁS QUE TÚ
Homenaje a Gracián
Acertadamente discurría quien comparaba el vivir del hombre al correr del agua, cuando todos morimos y como ella nos vamos deslizando.
Baltasar Gracián. El Criticón. Segunda parte, crisi 1.
No soy más que una gota. No soy más que tú,
que quizá leas estas simples anotaciones mías
en verso, pero al estilo de uno que conversa
con otro, y casi nunca se entienden, y parten amigos.
BORIS PASTERNAK DESPIDE OTRA VEZ A STALIN
Váyase usted al infierno, bolchevique,
si piensa que voy a cantar en el coro
de la propaganda y a hacer del arte
un altavoz, de no sé qué, un valor de cambio.
No, distinguido censor; pasó el tiempo
de los comisarios de la literatura
ya no cantan en esos nidos las aves
por temor de recibir una puñalada
de un filisteo al que nada le importa
la belleza ni la emoción de un poema.
HOMENAJE A BAKUNIN
De los regímenes que dividieron
a los dioses en el Olimpo, me quedo
con las dictaduras y las republiquetas,
con la ensalada verde y el sitio de Troya.
COPLA AMARGA
Todos vamos
a la mar,
que es el morir,
y a robar,
que es el vivir.
Vaya, vaya...
Aquí no hay Ley.
Espanya.
LA COMPLUTOCRACIA
¿No es maravilla?
Más cerca estuve
de escribir una oda
al Dinero
que una alabanza
a la ciencia
cuando titulé.
¿No es maravilla?
Allí se eliminan
los complejos,
apruebas con
cero de media
y sacas matrícula
con cero y dineros.
...¡Pero que no se entere
el cardenal Cisneros!...
¿No es maravilla?
Más cerca estuve
de escribir una oda
al Dinero
que una alabanza
a la ciencia
cuando ti…titulé.
¿Pero que no se entere
el cardenal Cisneros?...
MONTAÑÉS
A este dicen el rey de la montaña
porque sube el primero en los puertos
y en la cumbre negocia el comistraje
y la muceta de la doctoresa.
¿NO HAY CASO?
Que de cada cuatro años tres
se pierda un día en el calendario,
y que toque siempre a Febrero,
el pobre,
es cosa sabida, no hay caso.
Pero que un bachiller se afane
para ir a la Universidad
y a otro, doctor lo hagan
con el dedo,
es cosa sabida, sí hay caso.
Que la Luna tenga cuatro
caras y el trébol tres hojas
y para dar suerte una más,
y esto es casi un milagro,
pero es cosa sabida, no hay caso.
Pero que el martes sea doctora
la que el lunes comenzó la escuela,
es cosa sabida, sí hay caso.
Nueva versión
EL POETA Y EL SUEÑO
A Georg Trakl (“Sebastián en el sueño”)
Como el pintor que arrasa un lienzo
trabajado durante años
y lo vuelve a manchar
con sus dedos negros amoratados,
el poeta no deja de escribir mientras duerme.
En el sueño late vivo lo inexpresable,
lo que le empuja a emborronar poemas,
a destruir y rehacer sus versos,
para preservar el sentido en su alma.
EL JUICIO DE LOS AMIGOS
Los amigos decían que era un hombre sin fe;
una de esas personas que desesperan de ellas
y pronostican naufragios
si el viento cambia a su favor.
Hablaron de su miedo
y de su temeridad,
de ocasiones en que se lanzaba
a un peligro que no podía vencer.
Acostumbraba a cruzar puentes
sin mirar el abismo que seduce a los lados.
Mostraba seguridad en el método
y era partidario de los finales absurdos.
Excusábanle unos su último acto.
Otros aducían oscuras razones en su alma.
El juicio de todos era justo
y la ciega sentencia, unánime.
VIRTUDES
Virtudes de los pájaros
pasar, pasar, pasar
puertos de la luz
puertos de sombra
Como en un poema
de Martínez Valero
las estrofas y los pájaros
sencillamente pasan
ELOGIO
El arte inspira al copista:
así yo me he acercado a tus versos
y a tu pintura, maestro, amigo José Luis.
REUNIDA ALGARABÍA
(Colores y notas)
Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer
Cabo de Palos, 28 de Julio 2002
Rota la mansedumbre de la noche,
el aire agita un cuadro blanco
con nubes grises de fondo: aún no
y, casi, ya no violetas.
Sobre los cadáveres de esas nubes
una cinta rosada
cuelgan otras todavía recientes:
apenas relámpago y ya caducan.
Reunidas en su algarabía
están las aves marinas
diciendo esto…
y aquello…
al contrafilo de la marea
en alguna soledad despierta.
JACULATORIA AL BUEN JUEZ
¡Atrevimiento, sí, lo tuyo!
Cuán gallardo has irrumpido
en los arcanos que celaba
mi sepulcro de papel.
Con qué donosa probidad ahora
enjuicias; quitas o pones,
según tu estimación inapelable.
Cómo, ante tu vista, los poemas
de mi libro se catapultan
a la niebla o a las nubes.
Por el patio de luces de tu alma,
qué temprano dialogan mis versos
sin timbre aún de gloria
hasta que los “eliges” tú.
A riesgo de ofender tu contención,
debo, buen juez, no solo encarecerte
sino acatar, con sinceridad, tu veredicto
de cielo, infierno, o purgatorio.
Deja, deja por fin que te corone
de laurel, y te invite a una copa
de mi sangre, lector dafnificado,
lector pontífice. Lector vampiro.
___
El poema fue escrito como prólogo para un libro.
COCHERITOS LOCOS
Poema de sátira política
Cocheros locos les llamó Antonio
Machado. Hoy son plaga,
crecidos en número los del paño
y los del puño. Legión de langostas
devoradoras de un país risueño
donde mayo proveería para vivir todo el año,
si no saquearan la mies esos parásitos.
Con ellos vinieron los ríos secos,
el polvo de los barrancos,
la aridez de los tormos, las cosechas
esquilmadas: sacan sus largas patas,
suben los ojos como faros mecánicos
y espían cualquier movimiento de vida
y le imponen alcabalas al paisaje.
Cambian de piel igual que las culebras
cada temporada, pero en el fondo
son siempre los mismos tipos pelanas,
los mismos zorros con vistosas plumas
de cacique en un gallinero pobre.
Cueros hinchados y, pese a su vanidad,
inseguros, temiendo siempre el día
en el que pierdan todo
su poder, y les ahorquen.
UNA GRIETA
Sobre una grieta se posa el dulce humo
de una tarde de invierno.
Con los brazos caídos
de llamar en vano tanto a las casas,
se aleja cuesta arriba,
hacia el bosque,
la bestia que alejamos
de nuestro cercado y vuelve en los sueños.
Igual que en esas horas de vigilia
-cuando estamos inquietos
por algo y por nada
y un frío centro
de temor somos
en nuestra segura cárcel-;
igual
pero con más conciencia
de estar desprotegidos
y vigilados por nosotros mismos:
los días de febrero que alargan ya la luz
nos roban el olvido.
2007
ME QUEDA ATRÁS UNA JUVENTUD DESORDENADA
Veinte años tardé, dios mío, en leerme
con mejor comprensión
hacia mis estados de ánimo
expresados en estos poemas aquellos
que no supe dar a luz.
Porque tal vez los tuve asociados
a estados de ánimo vacíos
como el cielo de Pascal,
o a estados inestables,
movimientos en horas inciertas;
a encuentros fugaces,
amores, melancolía, y notas
de ternura sin peso.
Últimamente, feliz
al volver a su lectura
y abrírseme un río de calor en la piel;
se cambiaron también con los poemas
los signos que guardaba en mi alma de ellos.
Me nacieron lágrimas con algunos,
o me dieron la paz de la amistad,
me volví a sentir por ellos vulnerable
y agradecido a la caducidad de las cosas,
a la permanencia de la escritura
(que a veces devuelve un pecio valioso),
a esos astros fugaces que cayeron,
a los pequeños amores vitales.
28 de mayo 2022
GANADOR
(Síndrome del impostor)
Ahora que parece que has ganado
recuerdas que buscabas otra cosa.
Juegas contigo siempre al escondite.
Tus gozos andan tras ti sin aliento.
Miras la falsa seda con hastío.
Atesoras relumbres de vidente
que te aseguran qué corta es la dicha,
qué absorbente
su persecución.
Te ordenas no complacerte en nada,
aún puede que sea un desliz, que alguno
diga no era suyo el acierto, disculpe,
todo ha sido un lamentable error.
A ti no te pillan, como al ladrón,
con un tesoro. Te turban e incordian
las felicitaciones. Muchas leguas
distante quisieras estar de allí.
En tu centro de gravedad.
(No como
ese centro de mesa: el ganador).
GLOSA DE UNA SENTENCIA DEL INFANTE DON JUAN MANUEL
Hay tres cosas que todos sabemos
y no tuvimos que aprender:
a llorar, temblar y apretar los puños.
A llorar porque el corazón se limpia
por las lágrimas de su lengua vacía.
A temblar y a apretar los puños
y los dientes incluso, porque vivir es
estar en guerra casi siempre
con todos y con tu miedo.
EPITAFIO A UN VENCIDO
Se paran en mitad de la noche, como durante un corte de luz
breve y angustioso, dimiten con total evidencia y sin ceremonia.
Los timbres, las campanas, las fuentes vigorosas,
los impares defensores de la sitiada ciudadela ceden
y dejan que entren el silencio, el frío, los coros
de los cuervos, y la certeza de que tu máscara está ya lista
para ocupar permanentemente el lugar donde estuvo tu rostro.
PANDEMIA Y THANATOS
Los tanatorios cerrados a las familias
y los muertos volviendo a sus casas
para despedirse de los vivos encerrados…
La despedida es uno
de los temas poéticos esenciales.
Pero la poesía entonces
estaba maldita
y vivaqueaba en los graves silencios
de los hijos
sentados cada noche ante el televisor.
El orden moral arruinado por el orden político
que condenó de nuevo a morir a Antígona
durante días de pánico y tensas mentiras.
La soledad
del agua, del viento,
de la tierra
y de la tarde.
Allí fuera.
El alma dentro, otro día más,
sola como un alto túnel en la mañana.
Y el alma ausente sin dirección
vagaba para encontrar a sus deudos.
Se ataron los muertos
a la primera mirada hospitalaria
-los ojos familiares llenos de ausencias-.
Qué despacio en la cueva, y qué rápido
el relente frío que atraviesa muros.
Nada acaba si no comprende su fin,
la poesía sigue estando maldita,
y reprimido el tiempo del duelo.
Aquellos muertos no tocan aún fondo.
Nueva versión.
SOMBRAS EN EL SALÓN DE JUEGO
(Diatriba)
Diré cómo nacisteis…
Luis Cernuda
Digo lo que he visto.
León Felipe (y Blas de Otero)
Diré cómo nacisteis, sombras contemporáneas,
puertas tras de las que no se encuentra más que la memoria
[en huida,
vicios y virtudes sobre columnas rotas,
pendulares tiempos vacíos
que siguen la marea que nombra
una sola dirección: el culto de Narciso.
Digo que lo que he visto:
obsesas figuras de cera, cantantes de sal,
esqueletos sin canto, hombres como palimpsestos
en duermevela o insomnes sobre un ring de boxeo;
anuncios martilleantes, impuras melodías,
fantasmales pulsaciones de un sinfín de solitarios
que apuestan en la mesa del becerro de oro
y siguen ante la ventanilla cerrada otro día más.
Diré lo que sufrimos, oscuros capitanes
del ídolo triunfante,
que robáis el corazón y las vísceras a vuestros sojuzgados,
serpientes que hipnotizáis con palabras
sin entrañas, y suministráis placeres a rédito.
Sabed cuánto os desprecio.
Nueva versión.
LA RELIGIÓN DEL PARTIDO
Cuánto esclavo teme
a la contera del bastón
y se inclina
ante el guante que besa.
Suelen cargar en sus hombros
el santo del partido.
La Poesía los fotograma
cogidos del brazo,
sirviendo de espejo sumiso
a otros esclavos más jóvenes.
EL POEMA ES HIJO DE LA ALEGRÍA
La terralidad es suficiente motus
para encender los besos.
Al alba, vi el poema como un hijo
que no acaba de vivir. Pacientemente
le animé, le pedí que tomara cuerpo,
y hasta le di mi soplo, una forma.
Aún le faltaba
para que el decir fuera de verdad:
querer vivir, desangrarse y rehacerse
en la dudosa luz de la palabra.
Julio 2025
1
La fruta de la tentación solo aparece
madura y apetecible
en la imaginación: ha de presentarse
inocua a la vista, y más dulce
que a un sediento el agua pura,
en lo que no se ve, y más excitante
en el futuro y en el pasado
que en su corto presente.
Hincamos las manos
en su sombra
y le adelantamos la vida
pero ella siempre escapa
a otra parte.
Pocos saben cogerla al vuelo.
No con las manos, sino con los dientes.
2
Y es el velo de la ilusión
lo que la hace más atractiva.
La ilusión de adelantarnos,
por una vez, a lo fugitivo…
A pesar de saber que su oferta
viene precedida de la fama
de inalcanzable,
sin embargo, es seguro,
pues se ha entrado en nuestra vida,
y aún nos reta al alcance de la boca,
es seguro que acabaremos
robándola, chupándola,
mordiéndola, matándola.
Versión ligeramente distinta a la publicada en La segunda persona (Ed. Ars poetica)
PERPLEJIDADES. Diez aforismos
No hacemos nada pero nos dirigimos a algún sitio.
En cualquier segundo estamos / en el corazón del tiempo.
Siempre lo que cae, nos vuelve a nosotros.
De parecida manera indican las agujas del reloj siempre la misma hora.
Se trata de nosotros, de un pellizco, de un temblor, luego cesa.
Al fondo pensamos que no encontraremos día para expresar toda la luz que somos.
Volvimos sobre los pasos, reincidimos: somos restos.
Es profundo y poderoso el pasado. El futuro lo dibuja y se asombra.
Uno está generalmente entre uno y otro.
Lo que uno piensa, siente, canta o llora… otro lo está haciendo a la vez diferente. Pero ese otro es un espejo, una cosa muerta, que no late como yo. Cuando yo aparece, está él, el espejo, diferente pero frío.
DESMEMORIADO
a Faetón que quiso conducir el sol
¿Cómo fueron las cosas? De un modo a otro. LLegan, están un tiempo y de pronto se marginan, desaparecen. Pero no hay un ritmo superior que las domine, ni una sabiduría preventiva de sus migraciones. Cubren la superficie de nuestras vidas durante un suspiro, y vuelven al sueño del río imaginario donde se hunden cada vez más bajo, como latas vacías, arrojadas ahí, y finalmente deshechas por el peso silente del agua.
Mi mente tiene a sus horas una marea alta que la empuja al filo de las cosas ocultas. He trenzado un calendario de desmemorias, de vanidad y humo, pero no sé nada del sufrimiento. He cubierto kilómetros de blanco, humillado grandes muros, pero no sé nada del sufrimiento.
He visto con mis ojos las hojas que se precipitaron a las delicias del abismo, en otoño, y al reunirse con el mar de abril las he visto tramontar en racimos discretos y tan pronto exuberantes y tan pronto, misteriosamente, desaparecidos. Me acostumbré, así, a dividir el curso del astro: a pasar dos mitades del año descansando del nublado junto a una fuente desnuda, y a bucear contra la luz las otras dos. Pero del sufrimiento, nada; no saqué nada en claro. No sé nada del acontecimiento, del simple estar aquí sin saber nada, sufriendo.
Y ahora, qué importa cómo fueron las cosas. Marionetas de nieve, camino de la feria, me sorprenden todavía alguna vez. Las pongo en mira, en orden de distancia, apago sus antojos, o los míos, silbo. Metal de pureza, espejo robado, hipótesis de expedicionario de la ruta de la seda -vacía de miradas-, astro peregrino que busca sus fragmentos allá en la fuente.
DE CONSOLATIONE IUVENTUTIS
(Canción menestral)
Al santo Job
Nada se ha perdido
que fuera nuestro;
pata la traviesa,
comido por servido
saca el más diestro
tahúr de la mesa.
Nada se ha ido con tu tiempo mozo
que no aparezca y vuelva a no ser.
Un mismo día nos da gran alborozo
y tristeza y ganas de oscurecer.
Sumido en lo efímero canta el gallo
y anuncia la creciente madrugada.
Vedlo allí muy señor de su serrallo
creyéndose copete de alta grada.
Y a la tarde ladrón de berzas llega
que lo escupe y le quita su hechura
y su estampa, y al ladrón Dios lo anega
por la aurora bajo una manta oscura.
Nada se ha perdido
que fuera nuestro;
¡y pata la traviesa!
Fulgencio Martínez, Cosas que quedaron en la sombra (Ed. Nausícaä)
LABOR DEL CÍSTER
al monasterio de Veruela
a los que viven de sus manos
Donde la tierra se trabaja con las manos
ahí llega la esperanza a apuntarnos
su tarea. Berceo, padre mío. Plegarias
y sudor salado en el huerto, azada
y sílabas cuntadas de la cuaderna
vía, palabras, libros, rezos, penas
abonan la tierra, como mantillo;
sin esos guardianes, nos morimos,
sin su ejemplo que anima, a la vez,
las horas del trabajo y de la fe.
Fulgencio Martínez
Poemas del ciclo Sendas de invierno
TODO ES CONFUSO
Somos una conversación
Hölderlin
Todo es confuso.
Miguel Hernández
No hay que preguntarle al sino,
que nos fuerza como un rayo.
Hay que dar a la amistad
el corazón abierto y la sonrisa
abierta. Todo es confuso,
siempre ha sido así, y quizá ahora
mucho más.
Pero tus días
se rijan por el ordo amoris
de los maestros del Medievo,
la ratio affectiva prime
sobre tus razones.
3ª Variante de ese poema.
Fulgencio Martínez
Poema del ciclo Sendas de invierno
HOMENAJE AL GENERAL DELLA ROVERE
No hay años oscuros en mi vida.
Donoso y cortés, hasta la muerte.
CONTINUACIÓN DE
MUSA EPIGRAMÁTICA, CELEBRATORIA Y SATÍRICA
(Humor acediano)
LA HORA CULTURAL
– Presidente, ¿un libro?
– No, voy a tomar
mi merluza al orio...
Y de postre, natillas.
CUATRO DIFERENCIAS SOBRE LA HERRADURA
El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura. (Miguel de Unamuno)
Quien no acierta en el clavo, acierta en la albarda. (Benito Pérez Galdós)
El clavo sigue ahí.
EL AUTÓCRATA
El Gobierno ha anunciado
que censurará a los medios de prensa.
Prohíbo desde ahora hablar del Gobierno
ni para bien, ni para Elisa.
Filmado en la tele pública. Yo, el Autócrata.
COPLA DE ACEDO
¡Yo!
tengo un amigo.
¡Zapatero! ¡Zapatón!
¡Tú!
tienes una socia.
¡Zapatera! ¡Zapatón!
Si nos juntamos yo y tú
dejamos en mantillas
a Rinconete y Cortadillo,
a Caco y Hermes, el divino Ladrón.
¡Zapatero! ¡Zapatón!
Nuevas versiones.
Fulgencio Martínez es profesor de filosofía en prácticas (hasta que le dejen). Poeta publicado, como era costumbre decir en las tertulias de noveles.
