
AVISO. ¡No estamos en ningún marco, idiotas!
En el PSOE no caben ni un ladrón más ni un facha más, y sin embargo en las elecciones del 29 de Noviembre llaman a un frente único progresista, reuniendo a todos los zombies del woke.
¡No, no y no! Apuéstate contra la pared, si es necesario, dales cara y resiste a morir (simbólicamente), pero no, de ningún modo te resignes a hacerles el caldo gordo, a transigir o a negociar. No tienen hartura, que dicen en mi pueblo. No se cansan. Me refiero a esos canallas que siguen y siguen haciendo de la cultura trinchera, ideología contra otra ideología, levantando muros y después cárceles, si se tercia.
Anoche vi en televisión la reposición de Titanic (1997), espléndida película que no ha perdido su interés y su lección dramática y lírica, incluso épica. Hoy por la tarde me disponía a ver un documental emitido por la misma cadena, cuando a poco de comenzar me percato de que lo que le interesa a su autor es usar la película y el hecho que la inspiró para hablar de la diversidad cultural, si había o no, y cuántos, negros, hindúes o chinos en el barco; obviando la clase social a la que pertenecieran y obviando a la raza blanca en conjunto.
Lo "woke" no ha muerto, sigue en pie de guerra cultural, dando lo mejor de sus miasmas. Que la literatura, el arte, la realidad en su conjunto se haya parcelado en función de unos bizcos mentales y de unos necios morales y mostrencos nos parecería deplorable. Pero todavía nos parece más terrible su nueva ofensiva, su capacidad de resistencia, pareciera que les va ahora más la vida en ello.
De unos años a esta parte, tras sufrir una contestación incipiente, el wokismo se ha rearmado: salta del plano cultural al plano político y viceversa, y produce marcos en los que si te descuidas te catalogarán, como a un insecto más de su tribu o de la antitribu. El wokismo usurpó el nombre de la izquierda (social, obrera): simplificando, es esa visión necia, geminada, de la realidad etiquetada en izquierda y derecha: una izquierda progresista frente a una derecha fascista, una siniestra buena frente a una derecha réproba, una izquierda con patente exclusiva de superioridad moral, frente a la derecha sospechosa de matar niños gazatíes y maricármenes. (Pero, si los niños son de Ceuta, judíos o víctimas del terrorismo palestino o nacionalistavasco, o si las ancianas desahuciadas se llaman Pepita u Olga no les molesta a la izquierda que caigan por culpa del fascismo, ya que ese fascismo es el asimilable por la izquierda, "su fascismo". Recordaré que el filósofo Jürgen Habermas -fallecido en este mismo 2026- nos facultó para poder hablar de un fascismo de izquierda y un fascismo de derecha, ambos violentos, totalitarios, así como de un terrorismo de izquierdas y otro de derechas iguales de antidemocráticos).
En la política española, si fuéramos a ello (no es el caso ahora) el fantasma vengativo del wokismo promete días de mucha zozobra. Es la mejor tinta de calamar que tiene un político corrupto y con vocación de autócrata, de dictador sin ideología pero hábil en disfrazarse de la que considere más oportuna a cada momento, para ganar sus batallas.
La televisión, el cine, el deporte, las exposiciones e incluso la literatura, la poesía, por sumisión táctica o por convencimiento, siguen en muchos casos la orden del poder. De manera sutil, algunas veces; pero casi siempre, de la manera más burda. (Vean los programas culturales o de pasatiempo de la 1, por ejemplo; o los debates político-maniqueos de las televisiones privadas; o las entrevistas zombis al Presidente Sánchez-Saunas por periodistas borregos, bien pagados, con el dinero de todos, claro). En el PSOE no caben ni un ladrón más ni un facha más, y sin embargo en las elecciones del 29 de Noviembre llaman a un frente único progresista, reuniendo a todos los zombies del woke.
Pero, es su contaminación más solapada en aquellos frentes culturales donde despliega una invasión supuestamente fundada en fines más elevados, estéticos, artísticos, históricos, de justicia reparadora de la memoria, qué sé yo. Y precisamente, allí, donde se recrudecen las más blandas ("soft" ) batallas culturales, es donde el cuchillo del woke se afila y hiere con más éxito al espectador, al lector ingenuo, joven, e incluso, a los lectores y espectadores más prevenidos. Han establecido a su favor este tablero: quien no está con los temas y las perspectivas que propongo está en el otro lado. Quien no quiera hablar de feminismo, diversidad cultural, ecologismo u homosexualidad en un libro, en una película o en cuadro, que calle o si habla puede ser tachado de trumpista, fascista o de negacionista a poco que quien controla el discurso (ellos, los del cuchillo woke, la censura) observen alguna frase, algún matiz que les disguste.
Pena me da de aquellos que solo vean en García Lorca la sexualidad diferente, y no vean al gran poeta que fue y sigue siendo en su magna obra cada día más rica en honda verdad humana.
Fulgencio Martínez
Poeta (publicado), profesor de Filosofía (en prácticas) y editor de Ágora
12 de octubre 2026



