ÁGORA. ULTIMOS NUMEROS DISPONIBLES EN DIGITAL

Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía de la noche-Los padres explicados a los niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía de la noche-Los padres explicados a los niños. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de julio de 2023

Descartes explicado a los niños. Contexto. Por Fulgencio Martínez

 

                                      René Descartes. Franz Hals.


Descartes es, por antonomasia, el filósofo del método. Debe la inmortalidad de su nombre a su obra Discours de la méthode (El Discurso del método, cuyo subtítulo es "Para bien conducir la razón y buscar la verdad en las ciencias". Observa que no dice para leer la verdad, sino para buscar. Desde el principio nos anima, con un lenguaje claro y sencillo, a emprender una investigación en común y confrontar cada uno en sí mismo las verdades provisionales conseguidas mediante el método).



Image illustrative de l’article Discours de la méthode

DESCARTES EXPLICADO A LOS NIÑOS

 

                                       CONTEXTO

 

 

 

El Discurso del método está escrito en francés, el uso de las lenguas vernáculas, empezó a ser frecuente desde el Renacimiento. El Discurso del método comenzó siendo la introducción de una obra más extensa, sin embargo, tuvo tanto éxito que en la segunda edición de la obra se editó por separado.

 

    Está dividido en 6 partes: La Primera Parte es una biografía intelectual. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Concluye afirmando que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo. En la Segunda Parte toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea y expone los fundamentos de su nuevo método, basados en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas (Evidencia, análisis, síntesis, enumeración). En la Tercera Parte asume que mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta tenía una serie de máximas. La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas. La segunda consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir, con no menos firmeza, las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas; la tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo y la cuarta máxima era ser moderado en todo y encontrar y seguir el término medio en cada juicio de situación: ambas cosas no siempre sencillas, pues se requieren razonamiento entrenado (para encontrar) y distanciamiento de las pasiones (para seguir ese término medio).

    La Cuarta Parte del discurso es la más filosófica. Crea un primer principio para su nueva filosofía. "Pienso, luego soy": a partir de este primer principio establece la existencia de Dios que nos demuestra la existencia del mundo, puesto que al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos. La Quinta Parte aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz y finaliza señalando la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de alma racional. Por último, en la Sexta Parte reflexiona sobre el alcance de la investigación científica. El Discurso del método se encuentra, sin ninguna duda, entre las obras filosóficas más famosas del mundo.

 

    Las obras más destacadas de Descartes, además del Discurso del método, son Meditaciones metafísicas, El hombre, El mundo o Tratado de la luz, que retiró de la imprenta pues en ese libro defendía las teorías heliocéntricas por las que Galileo fue condenado por la Inquisición romana en 1633, y Las pasiones  del alma.

 

    Descartes nació en La Haye, Francia, fue un estudiante insatisfecho con su formación, la consideraba inútil a excepción de las lecciones de matemáticas. Terminados sus estudios Descartes comienza un período de viajes, para conocer en el gran libro del mundo, apartándose de  las aulas, convencido de no poder encontrar en ellas el  verdadero saber. En 1628 se retira a Holanda, tierra de acogida, para trabajar en paz. Permanecerá allí veinte años. Finalmente fue profesor particular de la reina Cristina de Suecia, debido al frío nórdico murió de pulmonía.

 

 

René Descartes i samtal med Sveriges drottning Kristina

 Descartes en la Corte de la reina Cristina de Suecia (detalle), Pierre Louis Dumesnil.

 

    El siglo XVII fue una época de crisis, guerras de religión, él participó en la guerra de los treinta años como matemático, se suceden las hambrunas y las  epidemias. Constantemente se producen revueltas sociales y se consolidan los Estados modernos, para dar solución a estos problemas Descartes propone la ciencia, en pleno apogeo en el siglo XVII, podemos destacar como científicos de la época a Galileo o Servet. Él afirmaba que la ciencia no sólo reportaba beneficios materiales sino además morales.

 

    El Renacimiento, que comenzó dos siglos antes, aportó elementos fundamentales para el desarrollo de la obra de Descartes, como el uso de lenguas romances, cuestionar el principio de autoridad que en esta época pasará de estar por ejemplo en las grandes religiones a en la razón del hombre.


    Como consecuencia del Renacimiento nace el Racionalismo, corriente de la que Descartes es considerado el fundador y, por ende, de la filosofía moderna. Estas son algunas de las características del Racionalismo: Ideal de ciencia deductiva, siguiendo el modelo matemático como modelo de saber riguroso alejado del dogmatismo. El influjo del modelo matemático introdujo, además:  La convicción de que el ámbito de la razón y del pensamiento obedece a reglas estrictamente necesarias:  unas cosas se deducen de otras, como en matemáticas o en lógica. La idea de libertad en un sistema tan rígido y riguroso también se vuelve problemática: Descartes, justificará la libertad del ser humano en la separación mente – cuerpo. El menosprecio de la experiencia. Esto explica la creencia en ideas y principios innatos. O argumentar como recurso último a Dios para garantizar la correspondencia entre el orden del pensamiento y el orden de la realidad.

 

    El objetivo fundamental de Descartes es establecer orden en un mundo en el que todo se pone en duda. Para ello utiliza el cartesianismo, en un intento de solución de la crisis generada por la aparición de la nueva ciencia y el hundimiento de la Escolástica. Para ello, es necesaria una dura crítica hacia el saber del pasado, y luego, la construcción de una filosofía sobre bases completamente nuevas. Descartes busca la certeza en el conocimiento, y descubrirá que ésta sólo nos la garantiza la razón.

 

    Cabe destacar en esta época la oposición entre Empiristas y racionalistas, que se basa en la cuestión sobre el origen del conocimiento. El empirismo sostiene que todos nuestros conocimientos proceden de los sentidos. Por su parte, el racionalismo defiende que nuestros conocimientos verdaderos proceden de la razón; de ideas innatas; además, para ellos, Dios es la garantía última del conocimiento de la realidad.

    Toda la filosofía moderna se desenvuelve en este nuevo escenario al que nos forzó Descartes. Hasta los que no le secundan basan multitud de teorías o bien en alguna de las contraposiciones que distinguió Descartas: la de las dos substancias, en metafísica, o la de razón y experiencia sensible, en la Teoría del Conocimiento; o bien en el acuerdo con que intentó conciliarlas: la sustancia infinita o Dios, garante último de la verdad y el orden del mundo, la confluencia entre el orden geométrico de este y el Sujeto pensante, pilares desde los que iniciar el proyecto de una mathesis o ciencia universal progresiva. Hume, empirista, planteará que el conocimiento se basa en mayor medida en la experiencia que en la razón. Kant plantea la posibilidad de no poder alcanzar un conocimiento objetivo y Nietzsche duda de la posibilidad de confiar en modo alguno en el garante último del conocimiento. Tras Descartes se sucederán los escépticos y críticos con el optimismo racional que inició el paradigma moderno. Su obra refuerza la metafísica en nuevas bases pero supone casi también el inicio del largo canto del cisne de la metafísica.

 "El canto del cisne" (1655) por Reinier van Persiin


    Su legado y su papel en la Historia de la Filosofía son incuestionables. Se valora a Descartes como el padre de la filosofía moderna, además de un excelente físico y matemático que fue el creador de la geometría analítica.

 

Fulgencio Martínez López

Máster en Filosofía teórica y práctica

Máster en Filología Hispánica

domingo, 28 de noviembre de 2021

Mileto contra los persas (Segunda parte de Anaximandro explicado a los niños)

                           

SEGUNDA PARTE DE ANAXIMADRO EXPLICADO A LOS NIÑOS

MILETO CONTRA LOS PERSAS

 

 Mileto, la floreciente ciudad-Estado y civilización en la que vivió Anaximandro y donde nacieron la ciencia y la filosofía occidentales, estaba protegida por una "inexpugnable" muralla: La muralla eterna solían denominarla los propios milesios y los viajeros.

El Estado de Mileto, por lo visto, estaba proyectado para durar indefinidamente, como las grandes civilizaciones orientales. Era, algo así, como la China de Occidente, aunque el suyo fue un imperio de comerciantes y gentes de mar, de mentalidades abiertas y curiosas, de aristocráticos burgueses ávidos de conocimientos y experiencia racionales, tanto como de ganancia y poder. Con su muralla eterna protegiéndoles las espaldas, esos aventureros intelectuales y manuales dominaron, en efecto, durante más de 150 años, antes de caer a mediados del siglo VI a.C. bajo el dominio persa-aqueménida.

Los milesios no tenían necesidad de aparentar bruta hegemonía; más bien se presentaban como intermediarios o siervos de los reyes de Oriente, que quizá fueran los abuelos de los del cuento de Navidad, o no. Pero, sea de un modo u otro, lo cierto es que dominaron marítima y comercialmente el Mediterraneo, desde Tarifa a Sicilia y Egipto, y al norte y al este, adentrándose en el Mar Negro. Al oeste, se han encontrado monedas del Estado de Mileto en la bahía de Gades (Cádiz), en el otro extremo del mundo mediterráneo. Aunque los milesios prefirieron el eje norte-sur, no tanto el este-oeste, que era ya ruta feudataria sobre todo de los fenicios. (1) Fundaron importantes colonias como la de Naucratis, en el norte de Egipto, lugar visitado por Platón y citado por el fundador de la Academia en su diálogo sobre la Atlántida; o como Apolonia, en tiempos de nuestro filósofo Anaximandro, una ciudad muy importante, en la actual Albania (Iliria), donde nació el filósofo Diógenes de Apolonia y cuyo nombre se inspira directamente en Apolo, el máximo dios de aquellos griegos que exaltaron a Homero. Gentes de Mileto fundaron, incluso, la mítica Trebisonda.

Los milesios, junto con otras ciudades-estados, aliadas y rivales, ya tenían conciencia de ser una civilización en el siglo VIII, cuando se fundan las Olimpiadas: El cómputo del tiempo histórico es marca de la conciencia cultural de una civilización. Anaximandro nacería en el tercer año de la 42ª Olimpiada (610 a.C), y viviría al menos 64 años, parece que vivía aún en el segundo año de la 58ª Olimpiada (547.548 a.C.).

Como casi todas las civilizaciones de progreso, los milesios no se imponían a través de un gran fuerza militar. Colonizaban por medio de avances en la cultura del comercio y en el contagio de las ideas. También los nuevos asentamientos, que con el tiempo llegaban a ser independientes, les servían de válvula de escape para las tensiones sociales y para el desahogo demográfico. La metrópolis, Mileto, seguía a distancia siendo el faro de todas aquellas nuevas ciudades, apoikías o colonias.

Como toda cultura de progreso y expansiva por medios no exclusivamente guerreros, basaba más este en la inexpugnabilidad de unas grandes murallas defensoras de su núcleo existencial. 

Anaximandro, en la mejor tradición del filósofo legislador (no necesariamente gobernante), la de Nietzsche y la de Platón, se sabe que fue jefe de expedición (oikistes) o al menos, un consejero proyectista de nuevas ciudades creadas por el Consejo gobernante de Mileto. El oikistes era el encargado, in situ, de la dirección y ejecución de todo lo referente a la fundación de una nueva colonia; desde la elección del lugar, del sistema de defensas y abastecimiento hasta la organización del urbanismo, y sobre todo, de asegurarse la protección mítica de los dioses, bajo cuya tutela se encontraban las nuevas ciudades. De modo que la colonización siempre ha supuesto, además de la económica, la expansión cultural, lingüística y religiosa de las metrópolis.

 

Vivió Anaximandro el tiempo suficiente para ser maestro de Pitágoras, nacido en la vecina Samos. Formó parte, como saben, de la llamada Escuela de Mileto. Floreció esa escuela desde finales del siglo VII hasta la mitad del siglo VI a. C. Por tanto, ya en época en que la civilización milesia se acercaba a su fénix (no a su decadencia, pues esta civilización fue barrida por imposición brusca y rápida de los persas) se hallaba produciendo con vigor el nuevo pensamiento científico, naturalista, matematizante y precursor de la metafísica aristotélica al cuestionarse el origen o arjé del cosmos. Parece que Anaximandro, antes que el mismo Pitágoras, inventó, incluso, este término, cosmos, para referirse al mundo. Expresaba así la idea de un vínculo entre la realidad no humana y el hombre, que, como Heráclito (otro seguidor de Anaximandro) diría después, es capaz de captar algunas emisiones de orden del divino logos universal, innombrable y casi inexpresable. Esas emisiones son el ritmo, la medida racional, la música, la poesía, el arte, la belleza en armonía, todas esas emisiones que los griegos celebraban bajo la denominación del dios máximo, Apolo, el dios de la cultura, de la civilización. Esas emisiones son, de algún modo, las sendas de la colonización apolínea, la conquista de Apolo sobre la informe realidad, tosca, pero con un grano divino de capacidad de recepción presente en la razón humana.

A través de Apolo ordenador de cosmoi, de mundos, como, analógamente, a través del milesio o el corintio (y luego el ateniense) colonizador de poleis (ciudades) por medio de las artes de la paz, sin excluir en ocasiones las de la guerra, se fue estableciendo lo que Herodoto llama una historia, una observación de lo humano cada vez más abarcante, común a una múltitud en principio abigarrada de tribus y modos de culturas, así como una realidad, fisis y ser, cada vez más abarcador de los entes múltiples, inconexos, deslavazados, discontinuos. Buscadores de causas, de conexiones o nervios fueron los primeros científicos y filósofos, a imitación de Apolo, el protocolonizador. ¿Será este cosmos la estación de Apolo, como lo es en gran medida ya, desde entonces, la Tierra? ¿Será esta Tierra cilíndrica en realidad, fundada y autosostenida en el vacío, y el centro de su cosmos, como pensaba Anaximandro? ¿Habrá más inteligencias apolíneas por algún rincón del cosmos? ¿Y si los hay, como serán los otros cosmos colonizados por otros dioses? Quizá nos encontremos, como Mileto, a punto de la hora del fénix, la hora propicia para el conocimiento...

Preferimos pensar que la caída de la Muralla Eterna, aquella que de nada le sirvió a Mileto ante el impulso arrollador de los bárbaros persas, ha servido de lección y acicate para que la inteligencia y la sensibilidad humanas no se cansen de construir-reparar-descubrir mundo, en suma, de colonizar, de guiar y ordenar un ingente y penetrante caos.

En suma, hoy (y quizá no más que en otras épocas), necesitamos recordarnos la necesidad de acertar con propuestas razonables, inteligentes, sensibles, equilibradas a la vez que atrevidas y originales en la dirección en que se quiere colonizar la realidad y anteponer el valor de la inteligencia anticipadora, filósofica, legisladora, global, a un estado de cosas donde impera el qué más da, el floto y floto, el bazar persa y el pasa y compra.


 


FULGENCIO MARTÍNEZ

REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO


(1) Cf. artículo "Borístenes y la colonización milesia arcaica del Ponto noroccidental a la luz de la arqueología reciente", de Victoria Kozlóvskaia (Universidad de Vladimir. Rusia). Publicado en Vol 16 (1998) de Gerión, Revista de Historia Antigua. Universidad Complutense de Madrid,

 

 

SEGUNDA PARTE DE ANAXIMADRO EXPLICADO A LOS NIÑOS

 

enlace para leer la primera parte:

 https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2021/11/anaximandro-explicado-los-ninos-por.html