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miércoles, 16 de junio de 2021

Entrevista a Francisco Cánovas Sánchez, autor del libro "Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso" (Alianza editorial). Por Fulgencio Martínez/ Revista Ágora-Papeles de Arte Gramático/ Avance Ágora digital n. 10/ Dossier homenaje "Galdós, detrás de su centenario: un espejo con memoria"

 

 


 

ENTREVISTA A FRANCISCO CÁNOVAS SÁNCHEZ, AUTOR DEL LIBRO BENITO PÉREZ GALDÓS. VIDA, OBRA Y COMPROMISO

 

                                               

Francisco Cánovas Sánchez nació en 1949, en Orihuela, ciudad a la que dedicó su libro Historia de Orihuela (2015). Doctor en Historia, profesor en la Universidad Complutense de Madrid y en la Miguel Hernández, de Alicante, ha publicado destacados estudios históricos, sociales y culturales, como, por ejemplo, Los partidos políticos en la era isabelina (1981), El Partido Moderado (1982), Los Decretos de Nueva Planta en los países de la Corona de Aragón (1985), La Reina del triste destino (2005), “Yo, Manuel Azaña, tomo la palabra” (2007), y Benito Pérez Galdós: Vida, obra y compromiso (2019)

 

            



 

Quiero ante todo agradecerle, como lector, el libro Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso. (Alianza edit, Madrid, 2019). Llegué a su libro en febrero de 2020, un mes antes del comienzo de aquel “confinamiento” domiciliario para hacer una cuarentena que duró tres meses largos. Tuve tiempo de leer o de releer algunas obras de Galdós (algunas novelas y algunos Episodios) con el recuerdo de las consideraciones y enseñanzas aprendidas en su libro.

En su libro sobre Galdós hay dos aspectos que me parecieron, ya en el momento de la lectura, esenciales y muy instructivos para mí, y creo que para un lector medio que no está al tanto de la profundidad de la figura de Galdós y de la importancia de la época en que vivió.  La vinculación de Galdós con su contexto histórico, y para mí tan importante o más que ello, la “recreación” de la personalidad de Galdós, su formación artística, su talento multidisciplinar, su multitud de intereses, su gran voluntad de escritor, su realidad de un ser humano de un gran nivel de cultura: esos aspectos de la persona extraordinariamente dotada para el arte y de la persona extraordinariamente formada que en nuestra Historia se suelen descuidar, especialmente en la Historia literaria (donde casi se pasa por encima o acaso se da por descontada esa genialidad instruida). El libro lo revela con naturalidad, como corresponde al personaje Galdós. Si ha sido más destacado lo primero (por su condición de historiador) lo segundo (que también es de historiador), lo de presentar a los grandes hombres o mujeres, a grandes caracteres, también debería destacarse.

Andrés Trapiello (1) alaba en su crítica la amenidad del libro (2) y el método que usted ha elegido para escribir la biografía de un hombre y un personaje tan parco en exteriorizar datos de su intimidad: el acceso a ella a través de la obra y el contexto. A lo que se podría añadir: de la cultura, incluso de las aficiones de un “poliédrico” Galdós -como escribió María Zambrano-, quien a veces parece estar solo interesado de verdad por las mujeres.

Dice usted al comienzo del capítulo X de su libro que Galdós tenía una concepción integral de la cultura y de las artes. Resulta muy revelador esa relación de Galdós con el arte: pintura, dibujo, diseño, imagen, música, zarzuela, ópera, arquitectura, poesía, teatro, y literatura en general. Pero me ha gustado, sobre todo, una frase suya: “Como Goya, Galdós era un pensador que reflexionaba a través de sus obras” (p. 247). ¿Cree que libros como el suyo son necesarios para transmitirnos una imagen más fidedigna y admirable de Galdós?

 

FRANCISCO CÁNOVAS: Sin duda alguna. Para conocer bien la personalidad de un escritor o de un artista (Galdós compartía estas dos facetas), hay que insertar su trayectoria biográfica en las coordenadas sociales, políticas y culturales de su tiempo. Se aprecian así detalles imprescindibles de sus actitudes y comportamientos. Por ejemplo, el gran interés que Galdós tenía por la historia contemporánea española se debe a su preocupación por la evolución histórica de España durante el siglo XIX, por los factores que estaban bloqueando su desarrollo y su progreso. Lo mismo podría decirse respecto a sus obras literarias. Su novela Gloria desvela su preocupación por la intolerancia religiosa que tanto perturbaba la convivencia. Por otra parte, en el ciclo de las grandes novelas galdosianas que transcurre entre La desheredada y Misericordia se realiza un retrato fidedigno de la sociedad de la Restauración.  Mi biografía de Galdós ayuda a contemplar todos estos aspectos.

 

Le tengo que pedir perdón porque no conozco, de su bibliografía, más que el libro que usted ha escrito sobre Galdós. Puedo decirle que al leer en su currículum bibliográfico un título como El partido moderado, me he alegrado, y me ha sonado ese nombre a algo de ciencia-ficción en España. Para poner al inicio un poco de humor en esta conversación que se nos puede ir a cosas transcendentes, ¿piensa usted que podría estar interesado en su libro El partido moderado alguna de las célebres plataformas audiovisuales (tipo Netflix) con la intención de poner de moda una nueva narración utópica de las que tanto gusta a un sector del público?

—FRANCISCO CÁNOVAS: El Partido Moderado fue la formación política más importante de la época isabelina. Dirigido por Ramón M. Narváez, Pedro J. Pidal y Joaquín F. Pacheco, su actuación política marcó el devenir de las décadas centrales del siglo XIX español, tan poco conocido por tantos. Los ingleses han hecho series históricas que han sido seguidas con interés por los espectadores. En relación con estas consideraciones, ¿por qué RTVE no hace una buena serie sobre Los Episodios Nacionales de Galdós? Estoy convencido de que tendría un gran éxito.

 

Dice usted (p. 165): “Galdós escribió los episodios en dos etapas, entre 1873 y 1879 creó las dos primeras series, y entre 1898 y 1912, las tres últimas. Esta circunstancia cronológica es importante, ya que entre la creación de unas series y de otras transcurrieron varias décadas, que le concedieron al escritor una perspectiva histórica que le ayudó a ponderar los hechos relatados”.

Me interesa mucho hacerle esta pregunta, porque estoy actualmente en medio de la lectura de la totalidad de los Episodios Nacionales (sé que otros lectores también están en ese empeño).

¿Qué opinión profesional, si quiere, como historiador, tiene de la pintura de Galdós de los hechos históricos en los Episodios Nacionales?

—FRANCISCO CÁNOVAS: Decía Mesonero Romanos que si alguien quería conocer los entresijos del siglo XIX español tenía que leer los Episodios Nacionales de Galdós. Indudablemente Galdós tenía una buena formación histórica, pero su perspectiva de escritor, que combinaba la historia y la ficción, le permite incorporar detalles, colores y aspectos que enriquecen el relato histórico. La gran galería de personajes que protagonizan sus novelas desvela, mejor que cualquier libro académico de Historia, las circunstancias, los anhelos y los desgarros de los españoles de aquellos tiempos. Las últimas series de los Episodios las escribió a partir de 1998, cuando se produjo la crisis colonial y se desplegó el debate regeneracionista. Abordó entonces episodios que había conocido personalmente, pero la perspectiva del tiempo transcurrido le ayudó a perfilar sus relatos.

 

Decía Joyce (con cierta soberbia o con cierta ingenuidad propias ambas del genio) que, si de pronto Dublín desapareciera, se lo podría reconstruir gracias a su libro Ulises. (Parece que la vida supone siempre cambio y que el arte es perspectiva, por más que intente ser una reproducción realista, ¿y la verdad también es perspectiva?…; dejémoslo ahí).  ¿Podríamos decir lo mismo de Galdós respecto a su obra y a la realidad del siglo XIX español?

— FRANCISCO CÁNOVAS: Así es. Las grandes novelas y episodios de Galdós ofrecen una excelente fotografía de la realidad española del siglo XIX, de la pirámide social, la dinámica de clases y las condiciones de vida, algunos de cuyos aspectos se proyectan en la realidad actual.

 

Mi pregunta anterior partía de dos o tres supuestos que solo a la vanguardia del siglo XX no le parecieron monstruosos: de la posibilidad de que una obra (un libro, un cuadro) o en su versión más light el conjunto de la obra de un autor o artista, pueda dar la perspectiva total de un mundo; de que exista esa perspectiva simultánea y total y, por último, de que ese mundo no cambie o cambie solo superficialmente y sea reconocible para varias generaciones que no lo vivieron originalmente.     

Mi pregunta ahora es si usted cree que Galdós puede ser un espejo de su tiempo solo con su obra de ficción, o puede serlo sí principalmente a través de sus obras de ficción (novelas, cuentos, Episodios nacionales, teatro) pero también a través de sus discursos y escritos culturales, críticos, políticos, periodísticos, de los que usted, con acierto, da al lector una selección en el apéndice de su libro (hecho que nos ha parecido muy destacable); y además con libros como el suyo.

  (Me interesa la opinión de usted como historiador sobre la ficción como recreación de los hechos y mentalidades históricos, y de la necesidad de la historiografía para la actualización de una obra literaria).

—FRANCISCO CÁNOVAS: Tal como he indicado la obra literaria de Galdós nos ayuda a conocer muy bien la realidad española de los siglos XIX y XX. Si además consideramos su importante labor periodística, bastante menos conocida, y sus artículos y discursos políticos, ese conocimiento será mucho más completo y preciso.

 

Ese aproximación, que es la que usted implícitamente propone con su libro, ¿no sería la más correcta, ya que asumimos como lectores del XXI aquella concepción monstruosa de la vanguardia; y cuando digo correcta, digo, por un lado, coherente (con lo que hoy esperamos de todo gran libro, de todo gran autor, incluso de uno como Cervantes, pues el arte lo vemos en gran medida documento y arqueología de nuestros valores actuales) y por otro lado, sospechosa, demasiado cómplice de la perspectiva actual para ser ya admisible como perspectiva total, a diferencia de aquella ingenua y verdadera apuesta de la vanguardia histórica de principios de siglo?  ¿Correcta, coherente y sospechosa de un prejuicio bien actual?

—FRANCISCO CÁNOVAS: Aquellos que piensan que la realidad actual no tiene que ver con el pasado, que vivimos en una época enteramente nueva, se equivocan completamente. La realidad actual hunde sus raíces en el pasado inmediato. Las ideas, los escritos y los valores de Galdós, de Francisco Giner de los Ríos, de Antonio Machado o de Manuel Azaña mantienen hoy plena vigencia.

 

 Usted llama, en el epílogo de su obra, a Galdós contemporáneo nuestro. Se supone que Galdós escribía para sus contemporáneos.  Me gustaría que nos recordara por qué Galdós es nuestro contemporáneo.

— FRANCISCO CÁNOVAS:  Galdós es contemporáneo nuestro. Hoy, en el siglo XXI, las ideas y los valores que Galdós defendió en los libros, en la tribuna y los periódicos están plenamente vigentes. La tolerancia, la democracia, la justicia, el laicismo, la emancipación de la mujer, la crítica de la corrupción y la exigencia de políticos honestos continúan siendo esenciales para construir una sociedad más digna.

 

Hay palabras clave en su obra: compromiso, perspectiva, actitudes, tolerancia. Confieso que me ha sonado muy bien la primera de esas palabras cuando se ha entendido con la amplitud que usted lo hace. Se refiere usted en Galdós a un compromiso cultural “tal como lo concebía Francisco Giner de los Ríos” (p. 393. op. cit). Y a un compromiso ético y cívico, político, nacional (con el avance de la libertad, el progreso del Estado, de la Nación española) y de un compromiso con lo humano y social, con la emancipación de la clase obrera, de la mujer, con la educación de la juventud y del pueblo español. Le pido que comente ese sentido generoso del compromiso de Galdós, en su obra y en su talante, que usted fundamenta tan bien en su libro.  Y, por otra parte, no pudo dejar de preguntarle por la relación de Galdós con Giner de los Ríos y, en general, con el krausismo. (Hoy, sobre este, como filosofía y como espíritu regenerador de España, siguen existiendo vivas polémicas).

—FRANCISCO CÁNOVAS: Giner, Galdós y Cajal postularon el compromiso de los intelectuales, los escritores y los artistas en la resolución de los problemas de España. Haciendo gala de esa convicción, Galdós no fue un espectador neutral de la sociedad de su tiempo, sino que se involucró en ella y se comprometió con la democracia, la tolerancia y la justicia. A los 64 años, cuando era el escritor español más importante, dio un paso al frente en la política activa y fue diputado republicano y presidente de la Conjunción Republicano-Socialista. En aquella etapa, recorrió los pueblos de España enarbolando la bandera del cambio democrático, el laicismo y el republicanismo. Federico García Lorca le escuchó cuando era un adolescente y le consideró la voz más profunda de España.

 

Ambas cuestiones, cultura y compromiso (o compromiso cultural) y krausismo (en cierto modo, y en general, liberalismo y progresismo en la España del XIX y principios del XX) van ligadas por contraste con el tema de la tradición y de la Iglesia. En mi opinión, personal, Galdós (quizá junto con Unamuno) es lo más próximo que ha habido en España a un Goethe o Nietzsche, a pensadores que han pensado en el conjunto de la cultura de un pueblo, de una nación, en cualquier sentido, incluso, como en Nietzsche, para oponerse. Quizá lo pudo ser también Giner de los Ríos, pero la tendencia a desquitar y no pensar (incluso para mal) en la otra mitad de la cultura española, la católica, la tradicional, la despótica y amante de las “caenas”… Personalmente, no estoy por cargar al krausismo, ni a las ideologías republicanas más tarde, toda la culpa, pero sí la crítica de que no fueran capaces de pensar en el todo, igual que la otra parte tradicional, monárquica, tampoco lo hizo. ¿Qué opina sobre la posición de Galdós ante este problema pendiente aún? ¿Problema de sectarismo, de las dos Españas, o más bien, déficit en la ambición de la cultura española de pensarse y autorrepresentarse en su totalidad, incluso con las perspectivas menos favorables a una cierta Modernidad que empezaría siendo progresista y acaba siendo autocorrectora y ejerciendo la autocensura de su pasado que le regresa?

 

—FRANCISCO CÁNOVAS: Galdós era muy consciente de la gran incidencia que tenía la Iglesia católica en la vida comunitaria. Criticó la integración de la jerarquía eclesiástica en el bloque de poder, la precaria formación de muchos sacerdotes y su proximidad a los intereses materiales. En sus novelas y obras de teatro aparecen religiosos de precaria moralidad y, también, quienes, como Nazarín, mitad Jesucristo, mitad Quijote, predicaron un cristianismo mucho más consecuente. Galdós postulaba la libertad de ideas y creencias, la tolerancia y el respeto entre unos y otros.

 

Si comparamos con la de Galdós la perspectiva de Joyce (crítica, mordaz, nihilista, despiadada aunque en algún momento punteada de ternura, humor, bilioso, e ironía) respecto a Irlanda y las posiciones nacionalistas o probritánicas, y respecto a las tradiciones, vemos la gran diferencia entre los dos escritores. La perspectiva de Galdós es tolerante, quizá como la persona tolerante que fue el escritor canario. Ambos, Joyce y Galdós, no dan la razón a ningún partido. Dan voz y a menudo razones a todos; no eligen un solo punto de vista. Joyce los destruye todos, Galdós los conserva, en la lengua. Galdós convierte en lenguaje a todos los puntos de vista (incluso a aquellos personajes que representan lo que personalmente más odia: el despotismo, la reacción que apuesta intencionadamente por la incultura y el atraso del pueblo). La diferencia se explica, en mi opinión, por el lenguaje, por el español. Joyce utiliza el inglés, no tiene debajo una lengua común a todos sus puntos de vista. Joyce parodia el inglés y el intento de recuperar el irlandés como señal de una nueva nación. Curiosamente, Joyce es considerado hoy día entre los británicos como uno de los dos o tres más grandes escritores ingleses. Galdós hoy casi ha de hacerse perdonar por escribir en español. En general, los ingleses valoran ese tour de force sobre su idioma que desarrolló el escritor irlandés; en cambio, no hay mucho interés en toda España por profundizar en el español de Galdós. En enseñar su rico vocabulario, sus expresiones, su toponimia, como Gerona… que se va olvidando en los colegios y en los medios españoles.

—FRANCISCO CÁNOVAS: La tolerancia es, sin duda alguna, el principal rasgo de la personalidad de Galdós. Fue amigo de Clarín, Giner de los Ríos, Oller, Pardo Bazán, Marañón, Azcárate, Menéndez Pelayo y Pereda, que tenían ideas y valores muy diferentes. A su juicio, el fanatismo perturbaba gravemente la convivencia. William Shoemaker afirmó que la esencia humana de Galdós era la integridad de su carácter.

Una característica destacable de las novelas de Galdós es la atención que presta al lenguaje empleado por los personajes, el habla correcta y medida de los políticos y cortesanos, la expresión cursi de los señoritos, el habla castiza de los chulapos, la jerga masónica del Gran Oriente, la penetración de galicismos, las expresiones tabernarias… “El verdadero maestro del hablar –afirmó Galdós- es el pueblo”. Luis Cernuda, rechazando las críticas de algunos escritores de la generación del 98,  resaltó el interés de esta opción literaria.

 

¿A qué distancia estamos de Galdós hoy, cuando la Gerona ciudad episodio nacional de Galdós no existe, más que en los antiguos mapas de Geografía política de España?

¿Me podría comentar usted esa relación de Galdós con el idioma común, político, de España, y de buena parte del mundo, incluida, por supuesto, la América hispana?

—FRANCISCO CÁNOVAS: Galdós fue un estudioso de la lengua española y del habla popular. Además, concedió mucha importancia a la comunidad de habla hispana, a la riqueza cultural que representa. Piense, por ejemplo, su colaboración periodística en el periódico La Prensa, de Buenos Aires, uno de los más importantes de Argentina, donde escribió interesantes artículos sobre tema de actualidad y crítica de arte.

 


Su libro contiene una reivindicación sobre el legado literario de Galdós, que entiendo también extensible a su legado cultural, que ha de ser transmitido a las generaciones presentes y futuras por los establecimientos de enseñanza.

Dice en página 394 de su libro: “El legado literario galdosiano tiene una gran riqueza. Fomentar su lectura y su conocimiento debería ser prioritario, sobre todo en los centros educativos, para que los jóvenes tengan la oportunidad de descubrir su singular estilo narrativo, su lenguaje irónico y subversivo, su exuberante galería de personajes, así como la documentación de la vida ciudadana, las mentalidades y las circunstancias de aquellos tiempos”.

—FRANCISCO CÁNOVAS: Hay que leer a Galdós, por todas las razones expuestas. Las autoridades educativas y los profesores deberían impulsar programas de fomento de la lectura para facilitar el acceso de los jóvenes al patrimonio literario galdosiano.

 

La Historia me parece la ciencia más difícil de todas, se basa en la interpretación pero también en el rigor, en la perspectiva (o en la síntesis de perspectivas). El historiador es al fin un escritor.  No solo en cuanto tiene su perspectiva, sino también en cuanto escribe para un público determinado. En el caso, de un historiador español se supone para un público español, o sea, de una tierra donde “Partido moderado” suena de primeras a oxímoron.

¿Qué puede hacer el historiador español? Me gustaría su reflexión…

—FRANCISCO CÁNOVAS: Los buenos historiadores contribuyen a que los lectores conozcan mejor la historia de España, algo imprescindible para comprender la realidad de nuestro tiempo. Galdós, el mejor escritor del siglo XIX español, era muy consciente de ello.

 

Insistiendo en la reflexión sobre la Historia, o mejor dicho, la historiografía, le comento esta anécdota, de cuando era profesor de Filosofía, en un instituto: les decía a mis alumnos de Ciencias que, si de verdad les gustaba la ciencia, se dedicasen a la Historia, que además eran necesarios en este país, sobre todo, científicos historiadores… Me miraban raro. La ciencia era, para ellos, la ciencia. La Historia era lo que les había dicho el profesor de Historia.

Imagínese, desde los últimos veinte años, y me quedo corto, se enseña, según qué centros, la propaganda del Frente Popular o la de Franco, respecto a la Guerra (ya no quiero pensar lo que se enseña en Cataluña o en el País Vasco); se repiten como verdades absolutas lo que eran justificaciones de parte y literatura de propaganda ideológica (lo he comprobado en sus libros de texto de Historia): como que Hitler invadió media Europa porque a Alemania se le había constreñido territorialmente (doctrina del Lebensraum recuperada por el nazismo), o que las izquierdas votaron contra el voto femenino en la  Segunda República porque la mujer votaba a las derechas. La explicación y justificación de parte la admiten como perspectiva histórica en el peor sentido de la palabra, es decir, como rejustificación, desde una ideología actual, del pasado, para salvar la buena corrección política.

¿Es posible aún educar en la búsqueda de la verdad histórica, o al menos en no repetir los errores de descontextualización, en no confundir eslóganes y discursos de propaganda o justificación de los protagonistas con el discurso del intérprete y narrador historiográfico?

—FRANCISCO CÁNOVAS: Hay muchos interesados en reescribir la historia con motivos espurios. Muchas informaciones históricas que circulan por las redes sociales son falsas. Es una parte de la guerra ideológica, del sectarismo y la propaganda. Afortunadamente, si hoy deseamos conocer un tema determinado tenemos herramientas suficientes para acceder a buenos libros. Hacerlas llegar a los estudiantes debería ser una tarea prioritaria.

 

Gracias.

 

14 de junio de 2021

Entrevista a Francisco Cánovas Sánchez, autor de “Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso”. 

Por Fulgencio Martínez.

Revista Ágora-Papeles de Arte Gramático (para Ágora n. 10) / Dossier Homenaje. “Galdós, detrás de su centenario: Un espejo con memoria”

 

 

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Notas

1.  Andrés Trapiello: “El Galdós de Cánovas Sánchez” (El País. 2-XI-2019)

https://elpais.com/cultura/2019/10/31/babelia/1572544307_894133.html

2. José Luis Zerón abona esa opinión de Trapiello sobre la amenidad del libro, y añade: “estamos ante un libro ameno y hospitalario que puede atraer por igual al lector ocasional y no especializado y al erudito más exigente”. Ver “Radiografía de uno de los mejores escritores de la historia de España”.

     https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2021/04/radiografia-de-uno-de-los-mejores.html

 

 

 

domingo, 7 de marzo de 2021

GALDÓS EN MURCIA (1903). por FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA ÁGORA DIGITAL 9/ PRIMAVERA 2021 NUEVA COLECCIÓN. DOSSIER GALDÓS, DETRÁS DE SU CENTENARIO. UN ESPEJO CON MEMORIA / marzo 2021

 Mariucha

 

Galdós en Murcia (1903)

 

Francisco Javier Díez de Revenga

 

         

La visita de Benito Pérez Galdós a Murcia, al comenzar el otoño de 1903, con motivo del estreno de su obra de teatro Mariucha, hay que situarla en el marco de la entrañable amistad que mantenía Galdós con el matrimonio de actores, el aristócrata murciano Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero, como ya dimos a conocer en nuestro estudio «Fernando Díaz de Mendoza, un aristócrata murciano en el teatro español», publicado en Tonos Digital. Revista de Estudios Filológicos, 36, 2019.      

         En la correspondencia conservada entre el matrimonio y el novelista y dramaturgo se aprecia hasta qué punto Galdós estuvo íntimamente relacionado con la pareja, que no dejó de mostrar en tales misivas su admiración por don Benito, quien, incluso, les acompañó en alguno de los estrenos, como en el caso de Mariucha. No solo acudió al estreno en Barcelona sino que llegó incluso a presenciar las funciones que se llevaron a cabo en Murcia.

Hacia María, el novelista, que acaba de salir de dos relaciones femeninas (Emilia Pardo Bazán y Concha Morell) sintió una especial atracción. En sus Memorias de un desmemoriado escribe Galdós: «La voz, el gesto y la prestancia de la actriz me encantaron». Y se llega a asegurar que Galdós, como Echegaray, escribían sus obras de teatro pensando en ella. De hecho, María protagonizó las obras más agresivas de don Benito e interpretó en ellas los papeles de las heroínas más reivindicativas e independientes.

         En las cartas de Fernando, publicadas por Carmen Menéndez Onrubia, se advierte que Galdós para ellos era objeto de verdadera devoción y admiración. Así, desde Buenos Aires, le escribe el 22 de septiembre de 1899: «He querido escribirle para que no pueda usted pensar que le olvidamos ni que ha disminuido en nada la estimación y el respeto que siempre nos inspiró». En enero de 1903 escribe Fernando: «Nadie, nadie le quiere y le admira más que nosotros, ni nadie pondrá tanto cariño, tanto esmero, tanto empeño, en poner bien en escena una obra de usted. Podrán otros actores tener más talento, más facultades que nosotros, pero seguramente ninguno nos aventajará en buena voluntad ni en empeño, para cooperar a un triunfo de nuestro queridísimo Don Benito».

Por ello no es de extrañar que Galdós pensara a la hora de escribir alguna de sus obras en los actores y creara unos personajes que se ajustasen al talante elegante y aristocrático de Fernando (así el protagonista de Mariucha o el de Voluntad) o al carácter emprendedor y agresivo de María (así la protagonista de La loca de la casa, La de san Quintín o la de las dos obras antes señaladas, que parecen escritas para ellos: Mariucha y Voluntad).

 

   Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero

           

            La presencia de la compañía de teatro de Fernando y de María en Murcia en aquel otoño de 1903 se extendió durante varias semanas de septiembre y octubre. El 9 de septiembre el diario El Liberal ya anuncia, con el titular «La compañía Guerrero Mendoza en Murcia», que ya está todo preparado para su llegada y que actuará primero en Cartagena y luego en Murcia. «Se estrenarán dos obras nuevas», además de las de repertorio. El 12 de septiembre el periódico anuncia desde Cartagena que ya está todo preparado para la actuación de la compañía y que «asegúrase que según promesa hecha por el Sr. Galdós en Barcelona a la Guerrero, dicho autor vendrá a Cartagena a presenciar el estreno de su nueva obra Mariucha». En los días siguientes se va informando sobre el abono para las representaciones y el día 18 se fija el debut de la compañía en Cartagena, de lo que da muy buena cuenta el periódico del día 19. Mariucha se estrena en Cartagena primero en efecto, el día 19 de septiembre, lo que comenta la prensa al día siguiente así como la decepción que supuso que Galdós no asistiera a la función. Las actuaciones en Cartagena se prolongarían los días 22 y 23.

La prensa anuncia que ya se han reservado en el Hotel Iborra de Murcia (el que luego sería, en 1916, Hotel Reina Victoria, y cuyo edificio se conserva junto al puente de los Peligros en Murcia, plaza de Martínez Tornel) las habitaciones para Galdós, por lo que se asegura su presencia en la ciudad. La intención de la compañía de acudir también a Torrevieja el 23 de septiembre de 1903 a inaugurar el teatro no se puede llevar a cabo por los compromisos adquiridos, ya que siguen ofreciendo actuaciones en Cartagena.

La función a beneficio de Fernando y la despedida de la compañía en Cartagena tiene lugar el día 24. Las funciones de beneficio de los actores era una práctica frecuente. Las compañías teatrales anunciaban así sus últimas funciones, antes de despedirse del público, generalmente para la primera actriz, el primer actor y el director. El público acudía en mayor número a estas funciones, y algunos hacían regalos a los beneficiados: carteras, billeteras, pulseras, objetos de tocador, estuches para escritorio, cubiertos, alfileres de corbata, álbumes para retratos, sombrillas, servilleteros y flores...

         La compañía debuta en Murcia, tal como estaba anunciado, el 26 de septiembre. Ese día José Martínez Tornel incluye en su sección «Diario de Murcia», en El Liberal, «El acontecimiento», donde, entre otras cosas, escribe: «¿Habían de haber sido admirados en todos los pueblos del mundo donde se habla todavía la lengua de Cervantes, y Murcia, la tierrecica de Fernando, no les había de tributar perennemente el homenaje de su admiración y de su cariño? ¡A él, tan gran artista, tan buen español, tan distinguido, tan generoso, y tan buen murciano! ¡Y a ella, tan superiorísima actriz, tan amante esposa y tan buena madre! Eso no podía ser. Y por eso estará el teatro lleno todas las noches, y Murcia entera pasará por allí y disfrutará, en las cortas noches que se nos brindan, el placer divino de saborear el mayor de los dioses, la ambrosía del arte, que solo artistas geniales o inspirados, como esa pareja de reyes de la escena, saben producir».    

 

                                         

Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero con Galdós, en su finca de  San Quintín, en el Sardinero (Santander)

 

 

Sobre el estreno de Mariucha, y sobre la visita de Galdós, la prensa de Murcia ha informado detalladamente de cómo se van sucediendo los acontecimientos. El Liberal, de 28 de septiembre, da cuenta de una reunión en el Círculo de Bellas Artes, en la que eligen la nueva directiva, y ya aluden a la próxima visita de Galdós: «El Sr. Bautista Monserrat recuerda que el Sr. Pérez Galdós debe llegar pronto a Murcia y es ocasión de que el Círculo dé nuevas señales de vida». Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero ya llevan unos días en la ciudad, y, según El Liberal del mismo 29 de septiembre, reciben la visita de los componentes del círculo en el Hotel Iborra donde residen. Les informa el matrimonio de actores que Galdós viene a Murcia al estreno de Mariucha.

Y el que también se persona en la ciudad para asistir al estreno de su obra es el poeta Salvador Rueda, que ha llegado el día 2 de octubre según informa al día siguiente El Liberal: «En el tren correo de ayer mañana llegó a Murcia el inspirado poeta, nuestro querido amigo y colaborador Salvador Rueda. Motiva su viaje el estreno en nuestro teatro de su obra escénica La Musa [] El Sr. Rueda recibirá en esta ocasión muchas pruebas de la estimación en que le tienen sus muchos amigos y el público murciano».

         El Liberal, el 6 de octubre con el titular «Preparación de un Banquete para Galdós y Salvador Rueda. Círculo de Bellas Artes. Se espera a Galdós para el día 8», se anuncia que «ya están ultimados los preparativos para celebrar el banquete popular, que inicia y organiza el Círculo de Bellas Artes, en honor de los ilustres Pérez Galdós, Díaz de Mendoza y Salvador Rueda. Se celebrará en el patio de butacas del Teatro Circo Villar, habiéndose fijado el precio de siete pesetas por cada cubierto», y se asegura que será concurridísimo, al tiempo que se anuncia la llegada de Galdós para el día 8.

 Y ese día 8, El Liberal dedica con el título de «Galdós» y sin firma, un elogioso artículo a la presencia en Murcia del gran novelista, y a continuación, se recoge el artículo de F. Bautista Monserrat, presidente del Círculo de Bellas Artes, titulado «Una impresión». Los reproducimos en el apéndice documental.

Ese mismo 8 octubre 1903, con el título «Pérez Galdós. La llegada» se anuncia que «en el correo de hoy llega a Murcia Pérez Galdós. La presencia del gran escritor entre nosotros es una cosa más que debemos agradecer María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. La llegada del insigne novelista ha despertado gran entusiasmo en todas partes: entre los literatos por admiración, entre las personas cultas por simpatías, entre los políticos por luchador liberal, entre el pueblo porque sabe que llega el cantor de sus glorias. El movimiento de opinión para recibir a Galdós es poderoso, como todo lo natural y popular». Tanta es la expectación que se recoge incluso la noticia de la salida de Madrid del novelista: «Madrid, 7 (8 n.).- Hoy llegó Pérez Galdós, procedente de su finca de Santander.-En el tren correo de hoy ha salido para Murcia con objeto de asistir al estreno de Mariucha».

Respecto a la obra de Galdós, Mariucha, hay que señalar que la redacción de este texto tiene que ver con la posición de Galdós  ante la realidad de España en el paso del siglo xix al siglo xx cuando la sociedad española tanto desde el punto de vista moral como económico estaba sufriendo una notable degradación después del Desastre de 1898, y cuando las clases acomodadas y desde luego las aristocráticas experimentaban sonados episodios de ruina social. La regeneración de la sociedad habría de venir desde el mundo del trabajo y desde las iniciativas de los más jóvenes que comprendían que solo con el esfuerzo, la inteligencia y un cierto ingenio inteligente para manejar la economía se podían superar etapas en las que la nobleza apoltronada había desembocado en su decadencia.

         La comedia de Galdós consagra a la protagonista, Mariucha, como representante de esa juventud emprendedora que lucha con su trabajo y con su inteligencia para superar la ruina familiar.  Azorín la consideró «encarnación poderosa, noble, elocuente de una España audaz e innovadora». La hija de los marqueses de Alto-Rey se enfrenta al proyecto paterno de vender al mejor postor el título nobiliario con el que superar la miseria tan vergonzosa a que han llegado buscando un buen partido matrimonial para su hijo. Huyen de la corte y se refugian en Agramante para esconder su pobreza.

Mariucha encuentra, en el mismo edificio en el que se hallan refugiados, al carbonero León, que, también noble disipado en el pasado, por medio del trabajo ha logrado una posición económica regenerada. Mariucha, siguiendo su ejemplo, logra montar un negocio relacionado con la moda con el que sacar adelante a su familia. Intercambian experiencias económicas y comerciales y se enamoran. A pesar de la oposición familiar, representada en el hermano que está a punto de conseguir un puesto en el gobierno y un matrimonio de conveniencia con una rica hacendada americana (la opulencia de las colonias ya independientes es evidente), pretenden contraer matrimonio, que, sin embargo, es apoyado a toda costa por el padre Rafael, benefactor de los novios a los que estará dispuesto a casar por encima de imposiciones externas.

Es destacable la posición de Galdós frente a los nobles que han arruinado su patrimonio (Fernando Díaz de Mendoza, que encarna a León, podría ser un buen ejemplo en su propia biografía antes de convertirse en gran actor y empresario teatral) y que, sin embargo, con su trabajo logran situarse decentemente en la nueva sociedad como hace María, una mujer independiente pero inteligente, y que también con el fruto de su trabajo logra un puesto en la sociedad. María, Mariucha, era interpretada por María Guerrero, mujer de acción sin duda ninguna y también empresaria.

Frente a los privilegios espúreos de una sociedad corrupta que quiere abrirse camino por medio de la influencia política y de los matrimonios de conveniencia, otra España, representada por estos jóvenes trabajadores y empresarios, se abre camino con el apoyo del sentido común y de la bonhomía, representados por el padre Rafael.

         Es interesante observar el simbolismo manejado por Galdós en la pieza al utilizar los espacios en los que transcurren las escenas del acto I. El palacio de Agramante en donde se refugian los marqueses de Alto-Rey, con su portada plateresca, refleja la vetustez de la nobleza, pero en el mismo palacio hay unas estancias alquiladas donde León (el aristócrata disipado y ahora reconvertido Antonio Sanfelices) tiene su taller de carbonero. María, que va camino de entregar, por medio de unas cartas que remite su padre, su alcurnia nobiliaria, acompañada de la sirvienta Cirila, que representa al pueblo, vende sus propias ropas a la alcaldesa, que representa, como señala Carmen Menéndez Onrubia, la plutocracia. Cesáreo, el hermano, va a hacer lo mismo, va a rendirse, con un matrimonio de conveniencia con Teodolinda ante la plutocracia y, con un puesto en el gobierno, a la burocracia.

         En las salas de la planta baja del palacio, donde León tiene instalado su taller de carbonero, en otra estancia instalará el suyo Mariucha y todo parecerá ir bien, hasta que los fantasmas del pasado intenten destruir lo que prósperamente está funcionado.

Con el marqués y sobre todo con el hijo y heredero, renace el caciquismo y el despotismo que pretenden deshacer el camino ya recorrido por los dos jóvenes emprendedores. Pero Mariucha cuenta con un consejero efectivo y práctico, don Rafael, y en un ambiente muy popular, de romería y de fiesta local y tradicional, en plena naturaleza, a la sombra de un inmenso castaño que sirve de confesionario, los dos jóvenes, empresarios y trabajadores, certifican y confirman su unión por el amor.

Frente a la opresión representada por los nobles padres y por el hermano, que, al final de la comedia, huyen hacia la corte para arrojarse en brazos de la corrupción establecida, en Agramante quedan León y María, junto a don Rafael, que manifiesta su clara lucha contra el feudalismo ancestral representado por la actitud de Cesáreo. Se constituyen en ejemplos de la nueva sociedad regenerada y enriquecida, social y moralmente, por el trabajo honrado, ingenioso y próspero, basado en la constancia y en la dedicación.

Esta nueva forma de entender el teatro era la que caracterizó la obra de Galdós en los primeros años del siglo xx, y Mariucha, que fue estrenada en Barcelona, y nunca se representó en Madrid, viene a reflejar bien los innovadores planteamientos de Galdós para superar el neorromanticismo que dominaba la escena española a principios de siglo.

La información sobre la llegada de Galdós a Murcia, la mañana del día 8 de octubre la facilita El Liberal el día 9 en su página 3. «Esta mañana en el correo de Madrid ha llegado a Murcia el insigne novelista D. Benito Pérez Galdós. Como se presumía, el recibimiento ha sido muy afectuoso». Y se da cuenta detallada de los carruajes que se han dirigido a la estación y de las personalidades que lo han recibido, fundamentalmente los socios del Círculo de Bellas Artes, que, por fin, han renunciado, a petición de Galdós, a ofrecerle el banquete que habían proyectado. Entre los que van a recibirlo a la estación se encuentra Fernando Díaz de Mendoza. Galdós se dirige al Hotel Iborra en un carruaje en el que le acompañan el presidente del Círculo, José Selgas, y el poeta Salvador Rueda: «Al llegar al hospedaje se han despedido todos de Galdós para dejarle descansar un rato».

Se da cuenta entre otras actividades de lo siguiente: «Esta tarde ha visitado Galdós la iglesia de Jesús, admirando las esculturas de Salzillo y firmando en el álbum, expresando en dos líneas que al fin en la fecha de hoy ha realizado su deseo de ver las maravillosas esculturas del gran artista murciano». Y Martínez Tornel en su columna habitual asegura, en el periódico del día 9, tras dedicarle unas palabras de saludo y afecto por su llegada a Murcia, que «el Sr. Pérez Galdós salió ayer tarde entusiasmado de la iglesia de Jesús, después de haber admirado las efigies de Salzillo. Me lo dijo anoche en estas palabras: “esas esculturas merecen un viaje, aunque sea desde Santander”».

         Toda la primera página de El Liberal de ese 9 de octubre está dedicada a reseñar el estreno de Mariucha, en la función del día 8, con el titular «Galdós en Murcia. El estreno de Mariucha», y en sus columnas se recoge en primer lugar parte de la carta que escribió Galdós para El Liberal, cuando la obra se estrenó en Barcelona, y que ya el periódico murciano había recogido completa en sus páginas, el 19 de julio de 1903. La segunda parte está dedicada a «La obra» y recoge detalladamente el argumento «acto por acto» para continuar con los sabrosos comentarios a «La interpretación», que considera que «fue muy notable; un prodigio de naturalidad» para destacar la labor de los distintos intérpretes.

         Y en la página 3 de El Liberal de 10 de octubre, se da cuenta de la segunda representación de Mariucha, la del día 9, que también presenció Galdós. Para a continuación dar muy buena cuenta de «La manifestación», que tuvo lugar una vez finalizada la función: «Al terminar la función se organizó una manifestación en honor de Galdós, para acompañarlo a su hospedaje.

La mayor parte del público que salía se asoció a ella, esperando la presentación en la plaza del autor de Mariucha.

Para este momento se había preparado una banda de música y hachones para alumbrar la carrera.

Al presentarse Galdós por la puerta principal del teatro, rompió a tocar la banda un pasodoble y entre la doble fila de hachoneros y acompañado de muchas significadas personas avanzó Galdós, seguido de numerosa concurrencia que aplaudía y vitoreaba sin cesar al ilustre festejado.

En la plaza y en las calles toda la gente que salía del teatro, incluso las señoras, se detenía para ver la manifestación.

Pasó por las calles de Balboa, Trapería, Salzillo, Palacio, Frenería y por frente al café del Arenal al Hotel.

Al pasar por el casino, los socios que allí había secundaron los aplausos y se unieron a la manifestación.

Muchos vecinos se asomaban lo balcones, sorprendidos por la música, para ver lo que ocurría.

Al llegar frente al Hotel, la banda tocó el Himno de Riego, acogido con aplausos.

Y en medio del mayor entusiasmo y sin el más ligero incidente, se ha disuelto la manifestación a las dos menos cuarto de la madrugada, despidiendo a todos Galdós, muy agradecido a este homenaje popular de respeto y admiración.

El acto ha resultado solemne por la calidad y el número de los manifestantes, por el respetuoso entusiasmo y por el orden.

El paso de la manifestación por la Trapería y la despedida en el Arenal, así como la salida del teatro, fueron momentos de entusiasmo grandísimo y de un gran efecto».

         El itinerario discurrió por calles del centro de Murcia bien conocidas: Balboa es ahora Serrano Alcázar, y Palacio, la plaza de Cardenal Belluga.   

El sábado 10 de octubre El Liberal publicará además dos interesantes trabajos, uno de ellos, el artículo de José Martínez Tornel, integrado en su columna habitual «Diario de Murcia», titulado «El sacerdote de Pérez Galdós», en el que lleva a cabo un comentario sobre el presencia de la figura del Padre Rafael en la obra, y sobre todo por la interpretación que puede hacerse de esa figura en relación con el pensamiento de Galdós, y más aún en relación con la interpretación que el público hace de las ideas galdosianas. Revela Martínez Tornel buen juicio y cuenta algún suceso sabroso en relación con los escritores (especialmente Galdós y Echegaray) y el público y las ideologías. Reflejo sin duda de la cultura de una sociedad que se refería tan vivamente en la prensa. Cita Martínez Tornel la última frase de la obra, en boca de Don Rafael: «Juventud, ven a mí». En el texto que manejamos de Teatro completo de Galdós, podemos leerla, aunque trasformada: «¡Juventud aquí!». 

Mientras la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza continuaba sus actuaciones, Galdós, de acuerdo con la promesa que había hecho, viaja a Cartagena y allí permanece los días 11 y 12 de octubre. En el Círculo Militar de Cartagena, ante sesenta autoridades militares y figuras civiles, pronuncia su célebre discurso en favor de una alianza con Gran Bretaña, con una gran repercusión posterior, como ha estudiado Brian J. Dendle: «El discurso de Cartagena fue la primera intervención de Galdós en la política española, anticipando, en más de tres años, su ardiente abrazo al republicanismo». La prensa murciana dará cuenta de las actividades ya reseñadas, una vez regresado a Murcia. El día 16 informa El Liberal de cómo había sido la despedida de Galdós, con recepción en el Círculo de Bellas Artes y acompañamiento hasta a estación, donde fue clamorosamente despedido, con la promesa de volver a la región para ultimar sus investigaciones aquí y en Cartagena para sus Episodios nacionales y, en particular, para La vuelta al mundo en la Numancia.

 

 

Medalla al mérito hernandiano para el catedrático de la UMU Francisco  Javier Díez de Revenga | La Verdad

    Francisco Javier Díez de Revenga. Fuente : La verdad.es

 

Francisco Javier Díez de Revenga es catedrático emérito de Literatura Española en la Universidad de Murcia. Editó y publicó una "Introducción" a la novela de Galdós Miau, en ed. Cátedra, 2000, y más recientemente, Carmen Conde desde su edén (2020, Murcia), un estudio biográfico-bibliográfico sobre la poeta cartagenera Carmen Conde, la primera mujer que ocupó un sillón en la Real Academia de la Lengua española. El profesor y escritor Díez de Revenga es académico de número o correspondiente en prestigiosas instituciones, como la Real Academia de la Historia, la de las Buenas Letras de Sevilla, o la Alfonso X de Murcia. Prestigioso conocedor de la poesía española, especialmente la del siglo XX y la de los siglos de Oro, no ha dejado de ejercer la crítica poética al día en periódicos y revistas.  Entre sus facetas menos conocidas se encuentra la de antólogo y estudioso de las traducciones hechas por la Generación del 27 (Salinas, Jorge Guillén, Cernuda), para lo que recomendamos su libro Las traducciones del 27. Estudio y antología (2007, Vandalia). Especialista en los estudios hernandianos, uno de sus últimos libros sobre el poeta oriolano es Miguel Hernández: En las lunas del perito” (2017, Fundación Cultural Miguel Hernández, Orihuela).

 

REVISTA ÁGORA DIGITAL 9/ PRIMAVERA 2021  NUEVA COLECCIÓN7 dossier Galdós, detrás de su centenario: Un espejo con memoria.