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viernes, 19 de junio de 2026

VIVIR UNDERGROUND EN LA ALEMANIA DE LOS AÑOS SETENTA. Artículo de Anna Rossell (Sobre la novela "Materia prima" de Jörg Fauser). Bibliotheca grammatica /Literatura alemana /La crítica de Anna Rossell / Avance de Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 40 Nueva Col. Verano 2026


 
 
 

VIVIR UNDERGROUND EN LA ALEMANIA DE LOS AÑOS SETENTA

 

 

Materia prima

Traducción de Carlos Fortea Gil

Sajalín Editores, 2026, 297 págs.

 

 

 

por Anna Rossell

 

 

 


 

Leer a Jörg Fauser es un placer. Porque escribe buena literatura, pero también —y no es poco— porque los personajes que crea, los que claramente gozan de la simpatía del autor, son gente transparente, honrada consigo misma, pertenecen a esa clase rara avis que complace encontrar en la realidad y en la ficción porque escasea. Mucho.                             

          En el caso de la novela objeto de la reseña esta cualidad se disfruta tanto más cuanto que los escenarios y el tiempo en que se ubica la acción están repletos de individuos cuya actuación y modo de vida en general se conducen por un esnobismo que justa y precisamente subraya la virtud —por lo contrario— del protagonista, Harry Gelb, un tipo que vive con una coherencia absoluta y una naturalidad que se atiene únicamente a su propio sentir y entender.

 

          Materia prima refleja muy de cerca, como un espejo, lugares y extremos de la biografía de su autor, por lo que se echa de ver que el protagonista es un trasunto de quien recrea un personaje desde sus propias vivencias.                       

          Como el autor, Harry Gelb, nació y creció en Frankfurt en los años cincuenta del siglo pasado, vive en Estambul en los últimos años sesenta, pero regresa a su país natal, Alemania, como consecuencia de una redada de la policía turca, que lo expulsa del país. Autor y protagonista, yonkis recalcitrantes por unos años, vuelven a su ciudad natal, viven en Berlín, en Viena…

          Y el lector, con el protagonista, se traslada desde Estambul a una República Federal de Alemania de los primeros años setenta: la de las primeras comunas, la de las primeras casas de ocupas, la de la Rote Armee Fraktion (RAF) de Baader-Meinhof… Allí se sumergirá en el mundo de la contracultura, el mundo underground que funciona paralelamente a otro, como si éste (casi) no existiera. Nuestro protagonista recorrerá todos los ambientes en que este submundo se mueve: comunas, casas ocupadas, baretos donde se encuentran los yonquis y alcohólicos de las especies más diversas… Harry forma parte de un universo de lo más variopinto. Él, que ya en Estambul apostaba por una existencia de escritor y practicaba como tal, sigue aferrado a esta idea en Alemania. Conoce a la generación beat y se identifica con ella. Como ellos, Harry Gelb practica el anticonsumismo, apuesta por la libertad sexual, experimenta formalmente en la literatura. Sus representantes más icónicos desfilan por la novela: Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Harold Norse, Gregory Corso, William S. Burroughs con su innovadora técnica de corte y pegado (cut-up)…

          Sin embargo, nuestro protagonista nunca cae en el esnobismo ni en las modas de muchos miembros de los movimientos jóvenes de aquellos años. En la línea de la personalidad del personaje, que no encaja en etiquetas estancas, él sobresale entre la gente con la que convive por su independencia y su inconformismo crítico; no se casa con nadie y mantiene siempre una distancia que le permite mantener la lucidez de criterio. Otros autores son también para él una referencia: Joseph Roth, Heinrich Böll o Graham Green, Carl Solomon, Hans Fallada, Joyce, Nelson Algren, Pierre Loti, Anatol Stern, Brion Gysin.

          Vive a salto de mata y durante cuatro años al límite (anfetaminas, opio, LSD, STP, hachís…). Anarquista de convicción, la necesidad le lleva a trabajar como empleado de banca, vigilante de seguridad, jefe de redacción de una revista alternativa, empaquetador, guionista cinematográfico y radiofónico, empaquetador en una empresa de ventas por correspondencia o como repartidor de equipajes en un aeropuerto.                             

          Jörg Fauser conoce a fondo los escenarios que describe. Los conoce desde dentro y en primera persona, su personaje habla por su boca.

          También la novela está escrita en primera persona, en una prosa fresca, franca, ágil y auténtica, que refleja el lenguaje de la generación de Harry de aquellos años y que el traductor Carlos Fortea sabe trasladar convenientemente al español. La personalidad del protagonista, que describe su día a día con inmediatez, pero con distancia crítica, nos regala frecuentes momentos de fino humor en esta mirada panorámica de unos años de los que participó más de una generación norteamericana y europea.

 

 


Anna Rossell es Filóloga alemana, escritora, poeta, crítica literaria y gestora cultural.

 

Más información sobre la autora del articulo:

https://ca.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern

https://www.annarossell.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern

https://twitter.com/Raboliut

https://www.instagram.com/rossellanna/

 

 

 

 

 


miércoles, 23 de octubre de 2024

UN EXPONENTE DEL REALISMO ALEMÁN. (Sobre la novelística de Theodor Fontane). Por Anna Rossell. Ágora n. 29. Nueva Col. Otoño 2024. Bibliotheca Grammatica. Literatura alemana / La crítica de Anna Rossell



 

 

UN EXPONENTE DEL REALISMO ALEMÁN

 

                                                                         Por Anna Rossell


 



 

Fontane (Neuruppin –Alemania-, 1819- Berlín, 1898), autor clásico del realismo alemán -comparable a nuestro Leopoldo Alas-, que concebía la novela como una forma de retratar su tiempo, nos ha legado con su vastísima obra narrativa un documento vivo y matizado de los ambientes que él frecuentó y conoció bien: los de la nobleza de Brandemburgo y la burguesía berlinesa. Agudo observador y magistral narrador, autor de numerosísimas novelas y relatos, libros de viaje, poesías, biografías y dramas, así como de artículos periodísticos, su mirada escrutadora sabe dibujar con precisión personajes bien diferenciados que cobran vida con todos los repliegues de su carácter. Pero el ojo penetrante de Fontane no se limita a la mera descripción aséptica. La voz narradora se manifiesta distante y crítica y esta actitud confiere a sus textos el carácter de afinado retrato social de su tiempo, de la ya decadente nobleza –en Effi Briest (1896), por ejemplo, la novela que en justicia le dio fama internacional- y la pujante burguesía, caracterizada por una ausencia absoluta de identidad. Así Fontane, que como buen representante del realismo tiende a la narración neutral y desapasionada, aprovecha conscientemente la clara imposibilidad de este supuesto teórico para colar su finísima ironía en los matices y dejar sutil constancia de su posicionamiento.

    Publicada tres años antes que Effi Briest, su más afamada novela, Frau Jenny Treibel (1893), como reza el título original y que como tantas otras de sus novelas lleva sintomáticamente un nombre de mujer -Grete Minde, L’Adultera, Cécile, Stine, Frau Jenny Treibel, Effi Briest, Mathilde Möhring-, se despacha a gusto con la burguesía berlinesa contemporánea. Jenny Treibel, en torno a la cual gira la acción, es una mujer arribista de origen humilde que contrae matrimonio con el rico propietario de una fábrica de pigmento, del significativamente llamado azul de Prusia –también conocido como berlinés). Su ambición la lleva a olvidar sus orígenes y a hacer lo necesario para   casar a sus dos hijos con el fin de escalar socialmente. Este objetivo, que conduce toda su vida, la lleva a comportarse contradictoriamente hasta tal punto que a menudo raya en el ridículo con sus supuestas aspiraciones de teatral espiritualidad idealista y su prosaico y material pragmatismo. Si bien la protagonista representa claramente para el autor el paradigma de la clase burguesa, de sus dardos envenenados no se salva (casi) nadie: también el potentado marido de Jenny, que en un principio presenta una cara más humana y coherente, persigue a su vez el ascenso social buscando escalar a toda costa en la política y cediendo sin resistencia a los propósitos casamenteros de su esposa.

    Fontane hace distinción entre la burguesía adinerada y la intelectual en cuanto a los campos de interés y el modo de actuar de cada cual, reflejados magistralmente en los diálogos, pero esta distinción no le sirve a esta última para salir mejor parada, lo cual se refleja en algunos de los apellidos que Fontane elije para ella, claramente satirizantes e hilarantes. Frecuentes expresiones francesas e inglesas en boca de los personajes subrayan la hipocresía de una falsa erudición y la falta de una identidad propia en aras de un supuesto refinamiento social. Si alguien se salva de la quema es el profesor Schmidt, quien, con todo, está también inmerso en el ambiente y frecuenta tertulias literarias con sus poco deseables compañeros de profesión. Pero sobre todo la Señora Schmolke, el ama de llaves de éste, una mujer llana, directa y de buen corazón, la única que manifiesta un sentido común sin complicaciones en claro contraste con la sociedad que la rodea, de la que ella no forma parte. 

  De Jenny Treibel, de Theodor Fontane, hay una traducción en Erasmus Ediciones, Barcelona, 2012, con notas de Constanza Pelechá Vela.

    Muy útiles son las notas aclaratorias incorporadas por la traductora a pie de página, claves para conducir al lector por la historia cultural alemana del siglo XIX. 

   Del autor están traducidos en España, además, La adúltera, Effi Briest, El Stechlin, La mujer y el amor, Errores y extravíos, Cécile, Bajo el peral, Grete Minde, Irreversible, Mathilde Möhring y La elección del capitán von Schach.