Elsa López (izq), autora de Puerta de escape. De pie, en el atril la presentadora y autora del artículo Sylvette Cabrera
APUNTES
SOBRE EL POEMARIO PUERTA DE ESCAPE DE ELSA TIÓ
Por Sylvette Cabrera Nieves
Les
presento la propuesta poética Puerta de Escape, de Elsa Tió, su
criatura literaria más reciente. Poemario, de la escritora puertorriqueña, que contiene una
valiosa
colección de haiku con una ñapa navideña de estos y cuya
portada está en perfecta comunión con su noble contenido. Es un diseño del
afamado pintor, grabador, escultor y escritor puertorriqueño Antonio
Martorell, elegido
en 2004 como académico de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua
Española, dándole a este poemario un valor añadido con su creación.
Su autora es una mujer de letras, poeta que defiende
férreamente las hermosas palabras y el idioma español, causando la impresión de
haber encontrado el secreto de la esperanza como medio sublime para mitigar con
la sutileza de la poesía las heridas del mundo. Ya bien lo afirmó el poeta
universal Miguel Hernández en su poema inolvidable Tres heridas. Llegamos a este mundo “con tres heridas, la
del amor, la de la muerte y la de la vida”.
La propuesta que nos presenta la
autora es la creación de sus haikués. El
haiku es una
de las formas poéticas más breves y conocidas de la
poesía
japonesa. Se
caracteriza por el empleo
de 17
sílabas en total. Tradicionalmente
distribuidas,
en tres versos, de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente, sin que tengan rima, carentes del yo y su regla de oro es la aparente
sencillez. Pues tres frases colocadas en tres versos sin conexión, no es un
haiku. No es un aforismo o greguería, ni un pensamiento ni proverbio y tampoco
es humorismo.
Los primeros haiku que se conocen datan del Siglo XV con
el monje Zen, Sogi, quien era un poeta, escritor y exponente de esta
poesía japonesa por lo que se le reconoce como “el padre del haiku”.
El haiku llega a España cuando Antonio Machado
viaja a Francia y descubre en su vecino país, la fascinación y
arraigo de la cultura, filosofía
y literatura del Oriente.
Se inserta en la poesía japonesa fusionando
el haiku con la canción popular, a manera
de seguidillas. De igual modo, el impresionista y Nobel de Literatura andaluz Juan Ramón Jiménez, se une a
dicha poesía, e hizo lo propio
el granadino García Lorca, Diez-Canedo y Luis Cernuda, entre tantos poetas, pero a
raíz
de la Guerra Civil Española se silencia el género. No se retoma hasta la década de los setenta, cuando Octavio Paz traduce del japonés una colección de
haikués del poeta
nipón Matsuo Bashó.
Paz definió al haiku como: “un
organismo poético complejo”. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho
diciendo lo mínimo. Busca conmocionar
al espíritu del observador mediante el
asombro y la emoción.
Les muestro un par de haikúes, sin la rigurosidad del 5-7-5, del gran
y universal poeta Juan
Ramón
Jiménez:
Esta el árbol en
flor
y la noche le
quita, cada día,
la mitad de las
flores.
¡Ay, el aire yerto,
Campana en el frio,
Ojos en la escarcha!
Y de Federico García Lorca, a pesar de que se considera su propuesta, bajo los parámetros estructurales más afines con el Haiga que se
deriva del haiku, los siguientes:
Llena de palabras
mi locura
¡O, déjame vivir!
En mi serena,
noche del alma
¡Para siempre oscura!
Notamos la trayectoria y presencia del haiku como género poético ganando adeptos y cultivadores en el mundo. El escritor mexicano José Juan Tablada fue de los primeros poetas del modernismo y vanguardismo en explorar esta poesía japonesa y la cultura oriental en general. Llamó al haiku: “poema sintético” esto es así, por
su concisión. Manifestó que el haiku era: “la economía verbal, la objetividad y la
unión entre lo que dicen
las palabras y lo que miran los ojos”.
Coquetearon también con el haiku, los mexicanos: Xavier Villaurrutia, José Emilio Pacheco y el propio Octavio Paz, por
mencionar algunos. Paz, destacó la marcada influencia de
su colega Tablada
con
respecto al cultivo del haiku en México y países vecinos.
En Hispanoamérica,
grandes escritores como: Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones
y Mario Benedetti
se interesaron en este tipo de poesía.
De igual
modo su profundo arraigo en Perú, como cultivo poético, tomó prominencia con José Watanabe, Javier Sologuren, Carlos Zúñiga Segura,
Alfonso Cisneros Cox,
Santiago Risso Bendezú, entre otros. Siendo Cisneros Cox, considerado como
uno de
los mayores exponentes contemporáneos del haiku en Hispanoamérica.
Puerto Rico no es ajeno al hechizo del haiku, así pues, encontramos excelentes libros como: Indeclinable asombro de Antonio Ramírez Córdova; El libro del jaiku de Aida María de Jesús, Filo de juego: Del ocaso al alba de Lilliam N. Valle Rivera, Bambú y otros horizontes de Vanessa Droz, Mosaikus: palabras de cristal de
Eddie Ferraioli., Haiku para el camino: Colectivo Haiku Puertorriqueño, La Noche extendida de Edwin “Fi”
Figueroa, El jardinero efímero del Dr. Pedro López Adorno
y ahora Puerta de
Escape que indiscutiblemente, se suma a estos excelsos
cultivadores puertorriqueños,
amantes de
la micro poesía
japonesa.
Desde el saque esta
obra, es una
salida o tal vez salvavidas para algunos lectores porque que nos anuncia su efecto liberador y terapéutico
en su título. Certeramente, nos conduce a la liberación de las emociones como herramienta
catártica y a
mirar con los ojos curiosos de niño para captar un breve instante
a manera de instantánea o micro pinturas. Escribir haiku requiere de un esfuerzo cognitivo que impulsa el poder creativo. Elsa
lo
demuestra con su primer haiku a saber:
Son las palabras,
la puerta de escape
a la poesía.
Puerta
de Escape: ruta a la espiritualidad
Concurro totalmente, con el prologuista de esta
obra que
emerge a la luz. El maestro Carlos Zúñiga Segura, en su aprecio y valoración del
contenido poético
en Puerta de Escape
o lo que él subtituló: El verdadero espíritu de la palabra.
Denotando ese momento espiritual y mágico que surge entre el objeto inspirador, el lente que capta y procesa
ese instante para
traducirlo en palabras. El prólogo del maestro
Zúñiga es una
joya. Él es un destacado poeta, prolijo haikista
y editor peruano, que por casi cincuenta años
produce, contra viento y marea, la revista más longeva de Perú La
manzana Mordida. Asimismo,
es coeditor de Bambú, Pliego Peruano de Haiku, junto al poeta cimero contemporáneo, Santiago Risso Bendezú.
Editor de dicha publicación y de Mammalia Comunicación y Cultura. Ambos reconocidos escritores, promotores literarios
y culturales de su natal Perú, y amigos entrañables de Puerto Rico.
El poeta Zúñiga se expresa en torno a los haiku que figuran en el poemario de la siguiente
manera
y cito:
“El lirismo que nos ofrece Elsa Tió, en estos haikús de
belleza original, destinados en esencia
a vigilar la esperanza, toma
altura y
nos
permite disfrutar de
un
paisaje transparente, nítido,
encantorio, donde la seriedad de la poeta es su especial prioridad, fruto de su espíritu de exquisita sensibilidad, y de grandes conocimientos, que trascienden de sus ríos interiores, destinados a que el mundo cicatrice heridas”.
Y les comparto varios escogidos por
Zúñiga que
expresan su sentir en torno a la
belleza de los haiku de Elsa:
La noche flota
la luna del estanque
se tambalea.
Rompió a llover
una ovación del cielo
aplaudió fuerte.
Cielo florido
llegan los luceros
jardín de astros.
La luna llena
penetra en el cuarto
procrea sombras.
No nos sorprende que, desde temprana edad, Elsa haya sentido afición por la poesía pues
contemplaba la naturaleza que la rodeaba con entusiasmo, a tal
extremo, que no se
sabe de cierto, si ella
descubrió a la poesía o si fue la dama poesía, quien se tropezó
con
ella y aprendieron a caminar trenzadas desde entonces. Elsa se arma de la magia
y los colores de
las palabras para pintarnos sus haikúes, género de la
síntesis que ahora también domina. Deja plasmada su poderosa huella en esta colección de
micros con su particular sensibilidad y belleza.
Esos lazos que nos conectan con temas universales como: la fugacidad del tiempo, la fragilidad de la vida, la libertad, el amor a la patria y la cultura, la espiritualidad y el valor
de la naturaleza, sin dejar el tema
amoroso y la sensualidad. Como ejemplo de haikúes del tema amoroso y sensual, con ese marcado acento lírico
que
fecunda nuestra imaginación, están entre mis favoritos, los siguientes:
Panal de besos
endulza las caricias
la miel del viento.
Juegan los besos,
el
placer se agiganta
es
una fiesta.
La piel del agua
espera por el viento
que la estremezca.
Elsa nos presenta el deleite visual, a semejanza de
los mejores pintores. Porque el haiku es tanto contemplativo como intuitivo. Sin duda este libro de Elsa reúne una amalgama
de haikués que denotan su talento y creatividad profundamente lírica. Conmueve
por la delicadeza, hermosura
y musicalidad con esa
clarísima brevedad,
que
nos augura futuros frutos como
haikista porque
sabemos que cualquier
medio que emplee: ella siempre es poesía.
Por tanto, no tengo dudas que este poemario hubiese deslumbrado al mismo Juan Ramón Jiménez, a quien Elsa tuvo el privilegio de conocer en su niñez, cuando el poeta vivía
en Puerto Rico. El nobel tuvo la oportunidad de leer los versos escritos por ella
y manifestó que sin reserva
“los hubiera firmado como suyos”. De
ahí
el poemario:
La
Rosa va caminado con tesoros poéticos a sus tiernos diez
años.
Elsa ama las palabras y sabe jugar con ellas también en este noble arte
del haiku.
Escoge las palabras precisas, certeras y aquellas más fieles para crear su colección de 5-7-5, pues ya domina
el arte de decir mucho con menos. Similar a los avezados pintores que escogen para sus lienzos miríficos colores y matices, para crear
excelsas obras. que alcen vuelo, brillen y trasciendan con luz
propia.
El laureado poeta puertorriqueño y haikista, Antonio Ramírez Córdova,
nos comparte su clara valoración de los
haikúes cultivados por Elsa cuando incursionó en este
género.
“Elsa
ha tomado conciencia de
la valía del haiku
en Hispanoamérica
y ha logrado escribir unas miniaturas poéticas de
antología con elevado contenido lírico”.
Para concluir, Puerta de Escape, se me
antoja como un aliento poético para los amantes del haiku. Sin duda, Elsa es
una maestra en el arte de potenciar la esperanza con poesía o prosa cifrando en
la educación la posibilidad para el impulso de cambiar el mundo para bien. He
aquí en Puerta de Escape un bálsamo para el alma. ¡Tal
vez se nos podrán escapar varias cosas, en
este complejo arte de vivir, pero les exhorto
a no permitir se nos escape el amor por la poesía!
Texto y notas de
Sylvette C. Cabrera Nieves
Sylvette C. Cabrera Nieves nació en San Juan, Puerto Rico y pertenece a la cosecha de
otoño de 1958. Posee una Maestría
en
Psicología Escolar y un Bachillerato en Artes
en
Educación y Psicología. Se ha desempeñado en el área de relaciones
públicas y educación por los pasados treinta años en instituciones sin fines de lucro y colegios profesionales. Escribe poesía, relatos breves y
microrrelatos. Recientemente, en agosto y septiembre de 2023, ha
publicado dos relatos breves: Herencia de Fuego y Vuelta de
Hoja, en la revista Palabreadores.
Ferraioli, Eddie. Mosaikus: palabras de cristal. Divinas Letras. (2022).
Colectivo Haiku Puertorriqueño, Editorial Edición
de
Autor (2005).
López Adorno, Pedro.
El jardín efímero. Colección Museo. 2023
Tió Fernández, Elsa. Puerta de Escape, Editorial de EDP
University (2023).