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sábado, 18 de octubre de 2025

FULGENCIO MARTÍNEZ PRESENTA DOS POEMAS INÉDITOS DE SEBASTIÁN ALFEO ("OTOÑO EN LA CIUDAD"/ "OFICIO DE TÁNTALO"). Diario de la creación / Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 34. Octubre 2025 Nueva Colección

 

 

                                                           El presentador del poeta Sebastián Alfeo y auctor Fulgencio Martínez. Huesca

 

 

 SEBASTIÁN ALFEO.  DOS POEMAS INÉDITOS ("OTOÑO EN LA CIUDAD" / "OFICIO DE TÁNTALO").




OTOÑO EN LA CIUDAD

 

 

Cae el eco del otoño

y el fin de algo se adelanta.

Tras los cristales ves

la llamarada brillante de esas

hojas de un verde pardo

que unas gotas de agua

besan y aclaran. 

                                 Bajas

a la calle. Es tan hermosa la ciudad

con el latido de la luz de otoño;

miras en tu paseo las cejas de la sierra

azulear como la silueta de una costa,

y tus mismos pasos te bendicen.

No quisieras estar más que en ti mismo

y en esta ciudad, no en ninguna otra parte.

 

 

 

 

OFICIO DE TÁNTALO

 

 

Vienes con la mañana

a pintar un muro

que te oculta la vista

de las brasas que pisas

y que pronto se apagan,

como el día, tras cederte

su luz.

 

Demasiado pronto

se agota también el deseo de ellas.

Cae el cristal del ensayo

que vuelves a reunir

y, una vez más, sueltas

las manos y bajas los brazos

hasta otro pensamiento

que te tense en asombro.

 

Palabras, líneas, colores y ritmo

volverán cuando regrese el coraje

de arrimarte más

a rozar, con las yemas   

de tus dedos tensados,

un paisaje más abierto.

                   

                        Aun sabiendo

que ruina y ceguera

quedan dentro del cuadro,

otro día tu taller abres

y en tu corazón callas la impaciencia.

 

                       Octubre, 2025, en Huesca

 

 

Sebastán Alfeo (ortonónimo del autor público Fulgencio Martínez) ha publicado Nueve para Alfeo (ed. Nausícaa, Murcia). Participa en la antología ficticia Cosas que quedaron en la sombra (Fulgencio Martínez, Col. La rosa profunda, Nausícaa), y aporta un "Cancionero de Alfeo" en el libro Cancionero y rimas burlescas (Fulgencio Martínez, con otros, Andrés Acedo, Séptimo Alba y Sebastián Alfeo. Ed. Renacimiento, Sevilla).

viernes, 6 de diciembre de 2024

Lucrezia Crivelli. Un soneto de Antonio de Zayas, y de lo sublime a lo trágico, pasando por lo paródico: tonos en la paleta del tiempo. Por Sebastián Alfeo. Ágora n. 30. Homenaje a los Machado.




Lucrezia Crivelli. Un soneto de Antonio de Zayas, y de lo sublime a lo trágico, pasando por lo paródico: tonos en la paleta del tiempo.

 

     1

Lucrezia Crivelli

 

Cual si fuese una toca, su cabeza

cubre en dos bandas dividido el pelo

y sus ojos vivísimos, recelo

dicen mirando con viril firmeza.

 

Las líneas de su rostro, la dureza

emulan del cincel de Donatello,

y un corpiño de obscuro terciopelo

su busto encuadra de gentil belleza.

 

Una fina cadena rutilante

lleva del cuello escultural pendiente

del firme seno a terminar delante;

 

y diadema de la sien luciente,

engarza un hilo de oro un diamante

astro en el cielo de su tersa frente.

 

 Antonio de Zayas  (Retratos antiguos, 1902)

 

 

 Antonio de Zayas-Fernández de Córdoba y Beaumont, duque de Amalfi, fue un amigo de juventud de Antonio y de Manuel Machado (Antonio lo tenía entre sus dos mejores amigos, junto al actor Ricardo Calvo Agostí). Quizá es menos conocida su poesía. Fue uno de los más grandes poetas parnasianos.

    De sus poemas dedicados a la écfrasis de obras de arte preferimos aquellos en los que envuelve en una mirada humana y de un velado humorismo, a veces claramente paródico, a la figura descrita. 

    Pero aún más nos deleita el suave erotismo de algunas de sus composiones ecfrásticas, un erotismo elaborado con profunda penetración psicológica en la modelo, como en este caso, Lucrecia Crivelli, que el poeta asocia al cuadro de Leonardo da Vinci conocido como La belle ferronière, radicado en el Louvre. En su soneto Antonio de Zayas identifica a la misteriosa dama retratada como Lucrecia Crivelli, la amante del mecenas de Leonardo, Ludovico Sforza, "El Moro". El lujo del detalle de la diadema, con un hilo de oro cruzando las sienes, y luciendo, en mitad de la frente, un diamante, es insuperable, sobre todo, en contraste con la mirada de la dama, que es otro diamante íntimo, más sugerente de belleza e inteligencia, y lo primero que nos descubre y nos retira, al mirarla; "sus ojos vivísimos / recelo dicen ..."

    Para extasiarse en el cuadro. Y leer el soneto y volver a extasiarse con poema y cuadro....


    2

No podemos dejar de señalar, por contraste, esa otra faceta paródica, humorística, de la écfrasis de Zayas. Como en este poema, El duque de Borgoña, descripción del cuadro del francés Rigaud.





Del viejo tronco de Borbón retoña
pálida flor de efímera fragancia,
futuro adorno del dosel de Francia,
el angélico Duque de Borgoña.


El armiño real, de encaje moña
prende al hombro infantil con elegancia,
mientras los dulces sueños de su infancia
el cortesano estrépito emponzoña.


El pincel de Rigaud, que en la espesura
de regios bosques derrochó destreza
mintiendo encantos y adulando talles,


pinta, en un fondo de arboleda obscura,
del Príncipe inocente la belleza,
amada de los mirtos de Versalles.


Antonio de Zayas


 


    O este otro: retrato de la Princesa de Lamballe, María Teresa de Saboya, inspirado en el cuadro del francés Rioult.


Dulce mirada de expresión traviesa,

ligero el aire como flébil brisa,

al Trianon divierte con su risa

de Carignan la frívola princesa.

 

Con vaporosa distinción francesa

recoge el traje de batista lisa 

y los jardines de Versalles pisa

y sus encantos de apurar no cesa.


Bajo un sombrero pastoril de flores

el empolvado pelo una peluca

parece que corona sus hechizos;


su tez animan vívidos rubores

y a la espalda descienden por la nuca

graciosos haces de flotantes rizos.


Antonio de Zayas

 

 

    El tono frívolo vela la intención paródica, como en el anterior soneto. Pero en este caso, en el soneto dedicado a la Princesa de Lamballe (y esto es una "lección" compleja que le ocurre a muchas obras de arte, también aquí al cuadro y al poema) el tiempo añade nuevas coloraciones y hace que una obra esté viva incorporando nuevas "lecciones" y tonalidades. 

    Amiga y tal vez amante de la reina María Antonieta, la modelo del cuadro sufrió una de las muertes más horribles en manos de las turbas revolucionarias, que profanaron su cadáver y le cortaron su bien peinada cabeza para exhibirla en una pica ante los ojos de la reina, quien, igual que el propio rey Luis XVI, fue condenada al cadalso y ejecutada meses más tarde.

 

Princesa de Lamballe, guillotinada

   La trágica muerte de la leal Princesa de Lamballe

 

    El genio italiano Carducci (tan admirado por nuestro Miguel de Unamuno) le escribió este soneto:

 

La princesa de Lamballe

Por la natal Saboya, enhiesta y fría,
ríos que lloran, gemebundo viento;
de hierros y furores sordo acento:
Madame de Lamballe en la Abadía.

Los cabellos, no más ─oro y argenta─
cubren su desnudez sobre la vía;
y el cuerpo, tibio aún, palpa y espía
feroz sicario de mirar sangriento.

Fina la piel, del lirio la blancura
tiene el cuello, y un risa que perdura
agoniza en la dulce boca inerte.

Ojos marinos, bucles que despeina
el viento: Id al Temple y a la Reina
dadle los buenos días de la muerte.

Giosuè Carducci

Traducción de: Carlos López Narváez

 

Poema original en italiano:

 

La principessa di Lamballe

Gemono i rivi e mormorano i venti
Freschi a la savoiarda alpe natia.
Qui suon di ferro, e di furore accenti:
Signora di Lamballe, a l’Abbadia.

E giacque, tra i capelli aurei fluenti,
Ignudo corpo in mezzo de la via;
E un parrucchier le membra anco tepenti
Con sanguinose mani allarga e spia.

Come tenera e bianca, e come fina!
Un giglio il collo e tra mughetti pare
Garofano la bocca piccolina.

Su, co’ begli occhi del color del mare,
Su, ricciutella, al Tempio! A la regina
Il buon dì de la morte andiamo a dare.



      3


Antonio de Zayas (1871-1945), unos pocos años mayor que Manuel y Antonio Machado, ejerció de diplomático,  comenzó con Poesías (1892), obra juvenil; afianzó su gloria de poeta parnasiano en dos grandes libros que se publicaron en el mismo año (1902): Joyeles bizantinos, fruto de su estancia diplomática en Estambul; y Retratos antiguos, del que se ha dicho que es "un museo pictórico". Los poemas son écfrasis asociativas de cuadros de diferentes épocas (Medievo, Renacimento, Siglo de Oro, Siglo XVIII), donde se refleja "la idea de la "hermandad entre las artes, que el modernismo hispánico impulsó con renovado empeño" (Nebot Nebot, 2014). (1)

     Este artículo ha querido evocar la poesía de Antonio de Zayas, de la que también ha tratado el profesor Francisco Javier Díez de Revenga (en su artículo "Manuel Machado y la figura de Felipe IV en la literatura española"), comparando el soneto de Zayas dedicado al rey citado con el más famoso poema en tercetos que le escribió Manuel Machado sobre el cuadro de Velázquez.

    Solo como un apunte, hemos sugerido los diversos tonos (sublime, erótico, melancólico, frívolo y hasta trágico) en que se puede leer una obra, poema o cuadro en estos ejemplos, de la mano del autor pero también de la mano del tiempo, en su recepción.


Sebastián Alfeo

____

Notas:

(1). Nebot Nebot, A. J. "Variedad de écfrasis modernista en Retratos antiguos de Antonio de Zayas".

file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Dialnet-VariedadDeEcfrasisModernistaEnRetratosAntiguosDeAn-5295755-1.pdf

Para profundizar, consultar la tesis doctoral del mismo autor:

  -  Nebot Nebot, Antonio José: "Antonio de Zayas. Poética y poesía parnasianas. (1892-1902)". Univ. Jaume I, Castellón.

file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/vjnebot-3.pdf

 

 

Sebastián Alfeo ha publicado Nueve para Alfeo (Nausícaä, Murcia) y está incluido en la antología ficticia Cosas que quedaron en la sombra, en la misma editorial (ed. Fulgencio Martínez).