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martes, 3 de marzo de 2026

"Sendas de invierno", de Fulgencio Martínez: memoria, intemperie y revelación. Artículo de José Gutiérrez-Llama. Avance de Ágora N. 38 / Bibliotheca Grammatica / Poesía

 

 

                                                               Fulgencio Martínez. Cruz negra Monasterio de Veruela, Moncayo

 

Sendas de invierno, de Fulgencio Martínez: memoria, intemperie y revelación

 


Hay libros que se escriben desde la experiencia, y otros que parecen escribirse desde una forma de escucha interior. Sendas de invierno, de Fulgencio Martínez, pertenece a esta segunda estirpe: la de los poemarios que se levantan sobre la sedimentación del tiempo, la conciencia de la pérdida y el aprendizaje de la mirada. Desde su propio título, el libro anuncia un tránsito: el invierno no como estación únicamente climática, sino como territorio espiritual, etapa de madurez y, sobre todo, lugar desde el cual se piensa la vida.

Publicado por Ars Poetica en 2025, el volumen se presenta como una suerte de cuaderno lírico donde conviven la memoria personal, la reflexión histórica, el paisaje y una persistente interrogación sobre el sentido de la existencia. El poeta no se limita a nombrar el mundo: lo recorre, lo medita, lo recuerda y lo vuelve símbolo.

Desde las primeras páginas queda claro que estamos ante un autor que escribe desde una experiencia vital profundamente arraigada en la cultura humanista. La obra se abre con un prólogo que subraya esa condición: la trayectoria intelectual del poeta, su formación filosófica y filológica, y su vocación docente configuran una voz que no se improvisa, sino que se construye lentamente. Sendas de invierno aparece, así como el resultado de una maduración larga, casi artesanal.

 

El invierno como estado del alma

 

El invierno, en este libro, no es una estación cerrada, sino una metáfora del tránsito humano. Hay en el conjunto una conciencia del paso del tiempo que no se expresa desde el lamento, sino desde la aceptación reflexiva. En uno de los poemas centrales, “Los caminos del día”, se advierte esa conciencia del desgaste y la transformación:

 

“Envejecer es la sombra
de nuestros esfuerzos fracasados,
la pena por tantas y tan extrañas
pasiones que en el camino fueron.”

 

Aquí se percibe una de las constantes del libro: el tiempo entendido como experiencia moral. No se trata únicamente de lo vivido, sino de lo que ha dejado huella en la conciencia.

El tono del poemario oscila entre la contemplación y la introspección. El yo poético aparece como alguien que camina, que observa, que recuerda, que duda. Y en esa duda se encuentra su verdad más honda. La escritura no pretende imponerse como certeza; al contrario, se presenta como tentativa, como aproximación al misterio de lo vivido.

 

El paisaje como memoria

 

Uno de los elementos más potentes del libro es el paisaje. El Moncayo, Tarazona, las tierras aragonesas o los campos de labor no son meros escenarios. Son espacios simbólicos que encarnan la experiencia del tiempo, del arraigo y de la historia.

El poeta escribe desde un territorio concreto, pero ese territorio se vuelve universal. La naturaleza aparece como un espejo del estado interior. En “El azar me llevó al Moncayo”, la figura del lector desconocido se convierte en interlocutor de una experiencia compartida:

 

“Donde quiera que estés,
como quiera que te llames,
sabe que, por un momento,
compartimos tú y yo
el mismo universo…”

 

Este gesto es clave: el poema no se cierra sobre el yo. Se abre hacia el otro. La experiencia individual se convierte en experiencia humana.

 

Vida y muerte: una convivencia constante

 

Otro de los grandes ejes del libro es la convivencia entre la vida y la muerte. No como oposición, sino como simultaneidad. El poeta se sabe contemporáneo de ambas. Esa idea se formula con claridad en uno de los poemas más reveladores:

 

“Nada sé: nadie sabe. Vivimos solo
en cierta página de un libro
quizá infinito.”

 

Hay aquí una conciencia filosófica profunda. El hombre como fragmento, como instante, como inscripción efímera en algo que lo supera. Esta perspectiva recorre todo el poemario y le da una tonalidad meditativa que lo emparenta con una tradición reflexiva de la poesía española.

La muerte aparece, pero no desde el dramatismo, sino desde la serenidad. Incluso en poemas dedicados a la memoria del padre o a los antepasados, el tono es de aceptación. El dolor se transforma en conocimiento.

 

La tensión entre barroquismo y depuración

 

Uno de los aspectos más interesantes del libro es el proceso de escritura que lo atraviesa. El propio autor reconoce, en sus notas, un diálogo crítico con Dionisia García, quien intervino como lectora exigente, sugiriendo cortes, ajustes y depuraciones. Esa tensión entre el impulso verbal y la necesidad de precisión se percibe en el estilo.

El resultado es una poesía que a veces roza el barroquismo conceptual, pero que encuentra momentos de gran claridad expresiva. En ocasiones, el poema se acerca al pensamiento; en otras, se reduce a una imagen casi mínima, como en el haikú dedicado a Calderón:

 

“¿Habrá otro sueño
cuando del de vivir
nos despertemos?”

Este equilibrio entre densidad y sencillez es uno de los logros del libro.

 

Historia, cultura y memoria europea

 

La segunda parte del poemario amplía el horizonte hacia la memoria colectiva. Aparecen referencias históricas, culturales, incluso arqueológicas. El poeta mira hacia Europa como una herencia que se despide, que se transforma, que se diluye.

En textos como “Esperanza de primavera fecunda”, el paisaje agrícola se vuelve metáfora de continuidad histórica:

 

“En las nubes se amasa la esperanza.
Un solo grano da abundante fruto,
una única espiga es indicio
de primavera fecunda.”

 

Aquí la poesía se convierte en una forma de resistencia. Frente al desgaste del tiempo, la vida insiste.

 

La dimensión humana: manos, pasos, huellas

 

Uno de los momentos más sugestivos del libro aparece en la reflexión sobre las huellas humanas, el arte primitivo y el gesto de crear. En “Haciendo castillos en la arena”, el poeta remonta la historia de la humanidad hasta las primeras marcas en la piedra, entendiendo ese impulso como origen de toda cultura:

 

“La mano sabe anticiparse a la flecha…
abraza, escribe poesía.”

 

La poesía aparece entonces como una continuación de ese gesto ancestral. Escribir es dejar huella. Es resistir al olvido.

 

Un libro de madurez

 

Sendas de invierno es, en esencia, un libro de madurez. No busca el impacto inmediato ni el fulgor retórico. Prefiere la reflexión, el diálogo interior, la contemplación del mundo desde una distancia crítica.

Es un libro sobre el tiempo, pero también sobre la persistencia. Sobre la fragilidad, pero también sobre la continuidad. Sobre el pasado, pero sin nostalgia estéril.

En sus mejores momentos, logra una emoción contenida, honda, que no necesita elevar la voz. El lector se encuentra con un poeta que camina despacio, que observa, que recuerda, que escribe para comprender.

Al final, el invierno no es un final. Es una etapa. Un tránsito. Un lugar desde donde mirar hacia la primavera, aunque esta aún no haya llegado del todo.

Y quizá esa sea la verdadera esencia del libro: la conciencia de que, incluso en el frío, la vida continúa latiendo. *

 

José Gutiérrez-Llama

 

_____

 

* El artículo se publica por cortesía de su autor, José Gutiérrez-Llama. Originalmente apareció en la revista mexicana En sentido figurado, en su número de febrero de 2026.

 

Sendas de invierno. Exposición temporal 3, de Fulgencio Martínez (Ed. Ars poetica, Oviedo) se presenta el jueves 5 de marzo en el Ateneo de Madrid.

 

 

 NOTA SOBRE EL AUTOR DEL ARTÍCULO

 

José Gutiérrez-Llama (México, 1958). Aforista, narrador, ensayista y poeta. Ha sido investido en cinco ocasiones como Doctor Honoris Causa, en España, Honduras, Costa Rica, México y Argentina. Doctor en Humanidades. En solitario ha publicado ocho libros de cuentos, ensayos, género ultracorto y poesía. En colectivo ha participado en más de 60 antologías en México, España, Argentina, y Chile. Miembro de la Ilustre y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE). Presidente Honorario de la Academia Literaria de la Ciudad de México. Presidente de la Academia Nacional de Poesía de la Ciudad de México, dependiente de la Academia Nacional e Internacional de la Poesía de la SMGE. Miembro de número de la Asociación Colegial de Escritores de España. Miembro de la Real Academia Internacional de Literatura. 

Fundador y editor general de las revistas “En sentido figurado” (2007) y “Poesía entre neón” (2020). Premio 2016 a su Trayectoria Académica y Literaria, otorgado por la Academia Literaria de la CDMX. Premio Nacional de Poesía a la Trayectoria Académica, Artística, Literaria, Editorial y de Promoción a la Cultura en México y el extranjero (2021), otorgado por la Academia Nacional de Poesía de la Ciudad de México.      

domingo, 1 de marzo de 2026

Traslapuente (Tudela, Navarra) y En sentido figurado (México). Revistas recibidas. Novedades Recomendaciones de Ágora

 


 

TRASLAPUENTE. REVISTA LITERARIA DE LA RIBERA DE NAVARRA, Y EN SENTIDO FIGURADO (EDITADA EN MÉXICO) 

 

 REVISTAS RECIBIDAS. NOVEDADES RECOMENDADAS POR ÁGORA

 

TRASLAPUENTE. REVISTA LITERARIA DE LA RIBERA DE NAVARRA. N. 72. Diciembre 2025 ISNN. 1130- 6092. Imprenta de Castilla. Tudela, Navarra. Con apoyo de Tudela Cultura, Ayuntamiento de Tudela. email: traslapuente1990@gmail.com

 

Nos congratulamos en Ágora de la supervivencia de las revistas literarias, tanto las publicadas en papel como aquellas que solo se pueden publicar en digital. Las editadas en digital, que son mayoría, tienen la ventaja de su fácil difusión nacional e internacional, sin los gastos supernumerarios del correo, casi un lujo prohibido para cualquier proyecto literario sin ánimo de lucro y sin ayuda de las instituciones que pueden y deben apoyar la cultura creativa.

    Durante los meses pasados hemos recibido una revista impresa, Traslapuente. Revista Literaria de la Ribera de Navarra editada en la ciudad navarra de Tudela. El número 72 se presentó el pasado 15 de enero, en Tudela, en el marco de la semana cultural.

    La revista mantiene una calidad de diseño extraordinaria. En su último número, de diciembre 2025, destaca un amplio conjunto de poemas; entre ellos, los de Inmaculada Benítez (nacida en Tudela, en 1966, con varios libros de poemas publicados en la editorial Olifante), José Javier Alfaro (Cortes, 1947), Alejandro Ros Satrústegui (Pamplona, 1946),  y Borja Álava (nacido en 1976, en Cascante, cerca de Tudela, y quien ha publicado recientemente el poemario Haikús&Senryus editado por Olifante en su hermosa colección Papeles de Trasmoz).  

    La revista acoge también artículos como el excelente "Recuerdos de Carmen Martín Gaite", de Rafael Rodríguez Natera (Barcelona, 1965). Unas páginas finales ("Noticias culturales"), dedicadas a novedades literarias, fallos de Premios, etc. 

    Las ilustraciones son de Alberto Arellano y las fotografías de Marichu Osta

    Como colofón, se nos ofrece un breve currículum de los colaboradores, donde apreciamos la presencia de autores de la Ribera navarra, tanto jóvenes, noveles (algunos, o algunas, han publicado una o dos obras hasta la fecha) como experimentados. Nos alegramos especialmente por la riqueza de la poesía en lengua española en una tierra, la navarra, donde tan bien y con tanto sentido se habla el español. 

    La prosa y la poesía se hermanan en Traslapuente. Entre los narradores, Manuel Arriazu (Ablitas, 1952), presenta un cuento ("Ajedrez"), finalista del concurso de relatos cortos de El Burgo de Ebro; Domingo Alberto Martínez (1977) y Alberto Pérez Calvo (Tudela, 1944), sendos relatos cortos; y además de los poetas arriba mencionados, colaboran Eduardo Benítez Romero y Lola Deán Guelbenzu, ambos madrileños; Charo Fuentes Caballero (Cascantes, 1943), Azucena Ibatá Bermúdez, de origen colombiano, nacida en 1988; Elías Marchite Lorente (Ribaforada, 1952), Milagros Rubio Salvatierra (Tudela, 1952), Elena Sánchez Brun (Pamplona, 1966), Roberto Simón (Marchante, 1960), Martin Spence (California, EE.UU., 1966) y Juan José Valencia (Pamplona, 1951).

    La revista incluye también unas páginas de reseñas y críticas literarias, a destacar la reseña de Eduardo Moga de la nueva y más reciente recopilación del gran poeta Ángel Guinda: Vida ávida. Poesía reunida. 1970-2022 (Olifante, 2025), y la del citado libro de Borja Álava, Haikús&Senryus, firmada por Mariano Castro


Dejamos en el tintero otras revistas recibidas, de cuya presencia nos congratulamos igual que de la revista tudelana. En nuevas entregas, esperamos glosar sus contenidos.

 

 

 


 

EN SENTIDO FIGURADO. FEBRERO 2026. AÑO 19. n. 2. Editada en México. Director y Editor: José Gutiérrez-Llama 

 

Desde México, nos ha llegado la revista en digital En sentido figurado, año 19. N. 2, febrero 2026, dirigida por el poeta José Gutiérrez-Llama. Este nuevo número incluye las colaboraciones de Rolando Revagliatti en diálogo con varias escritoras argentinas. También están presentes la "crítica, la evocación y la mirada cultural", como subraya su director en la editorial de presentación del número. 

    Entre otras colaboraciones, destacan las de Fernando Sorrentino, Manuel Juliá, Matías Escalera (que trata sobre "Frankenstein" de Mary W. Shelley) y Pedro Luis Ibáñez Lérida. Las reseñas literarias continúan con una muy destacada, la de Ana Recio Mirsobre Platero y otros, antología de los animales en la obra de Juan Ramón Jiménez, editada por Rocío Fernández Berrocal. Luis Benítez escribe sobre Infamélica de Rolando Revagliatti, y Gutiérrez-Llama sobre Sendas de invierno de Fulgencio Martínez
 

    Y, junto a la crítica y la reseña, la creación: poemas y narraciones breves. Versos de Ángel González, Luis Recio, Enrique Cabezón y de otros poetas, junto a prosas, traducciones, ensayos breves y un espacio final dedicado a la poesía visual, con una muestra de Toni Prat

    En sentido figurado aporta un nuevo número muy completo y lleno de interés en cada una de sus ocho secciones. 

    La revista se presentó el 27 de febrero 2026. La puedes descargar en:

https://www.dropbox.com/scl/fi/6j94ymy6bd0krwzy3dq39/ESF128-ENE-FEB26.pdf?rlkey=4u6824ul00yatv3604wiut7bq&e=2&dl=0

 

En la plataforma Calameo estará disponible para su lectura, junto a los anteriores números. Ver página de la revista "En sentido figurado":

 https://www.calameo.com/accounts/1212752

miércoles, 18 de febrero de 2026

Escena de dos amantes. Tres poemas de José Gutiérrez-Llama (desde México) / Co-lección Ágora poesía / Avance de Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 37. Nueva Col. Marzo 2026

 

                                                                                            José Gutiérrez-Llama

 

 

 TRES POEMAS DE JOSÉ GUTIÉRREZ-LLAMA (MÉXICO)                                                      CO-LECCIÓN ÁGORA POESÍA 

 

 

 

ESCENA DE DOS AMANTES

–primer encuentro–

  

En el eco ojival de mi transparencia
en tu recuerdo me diluyo...

Lina Zerón

 

¿Qué pasará, mujer,

cuando el caudal de nuestra piel,

como río fundido,

se entrelace en la hondura de la noche?

 

Acaso tus manos,

gajo y ventisca,

encontrarán mi cuero de tormenta dulce,

como nube que abraza al rayo,

y será suspiro el temor,

la ternura, la incertidumbre

del fuego que crepita

con el brío de la sangre.

 

El eco de tus labios,

murmullo de conchas ocultas,

mi lecho,

canto de mar adentro,

estertor que vibra en poros crispados

que revelan el secreto

del beso,                                                                                                                                 

estrella fugaz que cruza la penumbra

que quiebra el tiempo,

el bajo vientre,

el techo que nos cobija.

 

Ojos mar,

ángeles en cruzada sacramental,

faro en la tempestad de los anhelos,

estandarte, caricia,

que dormita bajo el zumbar de la tierra

de cal y huesos,

de promesas urdidas sin recato.

 

Pistilo, abismo, convulsión,

florecer del volcán al alba,

temblores horizontales, sinfónicos, pulsátiles,

marejada que arrastra tu pelvis

y mis rodillas...

 

     …Remanso,

     sanguijuela voraz, saciada,

     surcos navegados,

     uñas frágiles                                                                                                                       

     que vuelven a la calma.


 

 

 

 

ESCENA DE DOS AMANTES
—al rojo vivo—

 

Amar es buscar lo que el fuego no consume.

André Breton


 


Fuego.
Piel más piel,
piel con piel,
piel en piel.


Sangre que se quiebra.


Manos: cuchillas dulces.
Mi espalda, tu abrigo.
Labios que rasgan la mirada,
cristal que devora luz.


Cuerpos volcán:
mitad carne,
mitad llama.


Rojo fuego,
rojo carne,
rojo carmín,
rojo sangre,
rojo sal y miel.


Como el deseo,
flecha
que da en la diana…
y nos devora,
nos devuelve ceniza hirviendo.


Ojos cerrados, gritos sordos,
lengua contra lengua,
alientos superpuestos,
corazones al filo del sudario.


Olas que revientan
en cada curva,
en cada hueco,
en cada jadeo que nos nombra,
en el eco que guarda silencio.


Sudor que brilla como brasas.
Olor a piel, a llagas.


…y al final:
la memoria,
la tregua,
el roce,
el rojo que nos viste                                                                                                                  y nos nombra.

 

 

 

 

 

ESCENA DE DOS AMANTES

–decimoctavo encuentro–

 

 

             Que nadie contradiga cuan abierto es el deseo
de estar así, bajo las sábanas de otoño,
mirando destejer del día a las sombras.

Rocío Cerón

 

 

El ocaso no arde ya,

el tragaluz,

agujero oscuro en tus pupilas,

anegó de gris los cristales,

desnudó la tormenta.

 

Acércate,

ovíllate como si tuvieras frío,

o miedo de mis manos

que acechan y acarician

fuera de mi abrazo.

 

Deja que te guarde de tus fantasmas,

tus heridas,

mudas, afiladas, 

como el pensamiento;

dagas del reloj que hienden la noche.

 

Ahora no soy carne ni uñas,

sino frazada, sangre tibia y abrigo;

no morderé tu boca de cereza

ni ofreceré eternidades que sacien los rincones.

 

...

—¿Qué quieres que te diga,

    cuando tu mirada está llena de preguntas?

    Eres un enigma

    que camino a ciegas,

    tienes mi silencio, mi melancolía...

   

    Atravesemos en paz esta noche.

    Duerme,

    sueña que no vestimos aromas muertos

    ni ecos de campanas insomnes.

 

    ... y esperemos a que el sol germine

    tu nombre en los prados,

    el beso que quedó suspenso en la cama,

    el grácil tintinear de un nuevo día.

 

 

 

 

 

José Gutiérrez-Llama (México, 1958). Aforista, narrador, ensayista y poeta. Ha sido investido en cinco ocasiones como Doctor Honoris Causa, en España, Honduras, Costa Rica, México y Argentina. Doctor en Humanidades. En solitario ha publicado ocho libros de cuentos, ensayos, género ultracorto y poesía. En colectivo ha participado en más de 60 antologías en México, España, Argentina, y Chile. Miembro de la Ilustre y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE). Presidente Honorario de la Academia Literaria de la Ciudad de México. Presidente de la Academia Nacional de Poesía de la Ciudad de México, dependiente de la Academia Nacional e Internacional de la Poesía de la SMGE. Miembro de número de la Asociación Colegial de Escritores de España. Miembro de la Real Academia Internacional de Literatura. 

Fundador y editor general de las revistas “En sentido figurado” (2007) y “Poesía entre neón” (2020). Premio 2016 a su Trayectoria Académica y Literaria, otorgado por la Academia Literaria de la CDMX. Premio Nacional de Poesía a la Trayectoria Académica, Artística, Literaria, Editorial y de Promoción a la Cultura en México y el extranjero (2021), otorgado por la Academia Nacional de Poesía de la Ciudad de México.