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viernes, 17 de julio de 2026

LÍMITES DE LA REALIDAD. Por Francisco Javier Díez de Revenga (Que trata de la novela "Lo inexplicable", de Clara Sánchez). Bibliotheca Grammatica / Novela actual / Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 41. Nueva Col. Nuevo doble de Verano 2026 Parte II

 

 


 

LÍMITES DE LA REALIDAD

  

Por Francisco Javier Díez de Revenga

 

 

                                                                                       Clara Sánchez. Fuente: Planetadelibros

 

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955), tras una dilatada e intensa trayectoria literaria (fue premio Nadal, Planeta y Alfaguara, y es académica de la RAE) acaba de publicar en Planeta una nueva novela, Lo inexplicable, de una extraordinaria originalidad argumental, en la que se plantea asuntos muy serios sobre las relaciones humanas, el tiempo, la muerte, el más allá e incluso sobre la resurrección y la reencarnación, asuntos que podrían ser considerados, estos últimos, sobrenaturales o imposibles en nuestro mundo racional. Pero la ocasión se le presenta a la novelista cuando pone en el tablero de su narración a una serie de personajes que se van introduciendo, poco a poco, en el enigma de un legítimo misterio, pero también en el argumento de lo imposible y de lo inexplicable, todo situado en un ambiente urbano contemporáneo, bien ubicado en un Madrid concreto, que llega a fijarse en un misterioso domicilio: calle de Velázquez, número 39, piso quinto.

Para construir su ficción establece una serie de planos narrativos, que concreta en la división de la novela en siete partes, de distinta extensión, y un epílogo contundente y confesional. Porque en realidad lo que la novelista plantea con esta serie de subdivisiones es la verdad que representan las perspectivas de una serie de criaturas literarias, narradores de sí mismos, que confluyen, paulatinamente, en el conflicto de la novela. A través de Alicia, cuidadora de un niño (Rafael) que, desde su más tierna infancia, muestra preocupantes signos de excepción, tanto en su forma de mirar como en su implacable curiosidad obsesiva irrenunciable por un determinado y misterioso domicilio, ante el que pasan en sus idas y venidas del jardín de infancia al que acude el niño. Todo desarrollado en un ambiente familiar inestable, del que van surgiendo relaciones y concomitancias que acentúan que hay algo, en el trascurrir diario de la vida, que no funciona, en definitiva, sucesos por encima de lo normal que van construyendo lo inexplicable, como con toda claridad se proclama en el título de la novela.

«La fe es saber que algo es verdad, aunque no pueda probarse», se plantea la protagonista de la novela, Alicia, cuando quiere explicar lo que ella solo entiende, algo que ha descubierto por su propia observación de la realidad, frente a la concepción más racional de todo lo que está sucediendo a su alrededor. Solo su certeza en que lo que acontece tiene su propio sentido es la que la mantiene en su fe, fuera de los cánones de lo lógico y explicable: la realidad física frente a la realidad psicológica o metafísica. Convincente resulta la constante aproximación de la novelista a todo lo relacionado con las creencias, con la fe e incluso la religión o las religiones, porque Alicia lo que busca es confirmar que lo que ella sabe y ha descubierto servirá para explicar una misteriosa muerte e incluso un posible crimen.

Aquí es donde comparece plenamente la calidad de esta seductora novelista que es Clara Sánchez, con su capacidad de hacer confluir en su narración diversos géneros narrativos, entre los que la novela de misterio, la policiaca, la educativa, e incluso la novela psicológica (Henry James no está lejos cuando un niño de muy poca edad muestra capacidades de asombro impensables). Y si de cualidades de la narradora hablamos, no debe pasar inadvertida la inteligente estructura de la novela en esas siete estancias, que, si bien sirven para aportar perspectivas narrativas de la realidad, constituyen un conjunto de bloques que sostienen el edificio y lo culminan, una vez pasado el tiempo, en la colocación de la piedra angular que finalmente explica y confirma la verdad de lo sucedido, esa verdad que se ha perseguido a lo largo de toda la novela.

Acaso, por la consistencia subjetiva de la propia autora, el epílogo corone la obra con certezas que confirman finalmente la validez de la ficción y la eficacia de la apuesta narrativa que esta novela ha supuesto, como tantas otras veces, en las novelas de Clara Sánchez, aunque en esta ocasión su objetivo ha sido superar la realidad con la propia ficción, por muy inexplicable que pudiera ser: «somos fruto de conexiones ancestrales, de conexiones misteriosas, quizá sin ninguna base científica, pero sí literaria. La ficción solo observa los límites que ella misma se impone». El reto ha sido enfrentar la realidad al tiempo y desde el natural trascurrir de la vida y la muerte superar los límites de lo establecido y reflexionar sobre el sentido que tanto la resurrección como la reencarnación, con todas las implicaciones religiosas consiguientes, suponen en el natural trascurrir vital de una novelista tan experta y tan sabia como Clara Sánchez.

 

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 El artículo de Francisco Javier Díez de Revenga fue publicado en La Opinión, de Murcia, el lunes 13 de julio de 2026. Lo reproducimos para los lectores de Ágora por cortesía de su autor.

 

  

 

Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura en la Universidad de Murcia. Escritor, ensayista, autor de libros de referencia sobre Miguel Hernández, Carmen Conde, Azorín, y sobre la Generación del 27. Publica semanalmente un comentario sobre libros de actualidad en el periódico La Opinión, de Murcia.

 

 

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