José Luis Martínez Valero en la radio Onda Regional de Murcia; en entrevista, presentando su libro Puerto de sombra.
DESOLADA TRISTEZA
Querido amigo José Luis, es 25 de marzo de 2026 y pasan unos minutos de las 12 del mediodía, me comunica el amigo Fulgencio Ágora que ya no estás con nosotros. Siento una desolada tristeza muy difícil de explicar, algo así como un inmenso desierto donde el creciente vació lo llena todo. Todo. Tanto todo para ser nada, como dijera José Hierro.
En este instante de plomo, cuando recibo la noticia, se hace imposible pensar que ya no escucharé tu voz al otro lado del teléfono. Pensar que las navidades, año tras año, sin tu felicitación personalizada y tan original (algún aguafuerte o montaje de belén naif), serán para mí menos que nada. Es muy duro y desolador pensarlo, sí. Pensar. Pensarte en La isla, ahora, de tu Puerto de sombra en Aquel jardín donde, quiero pensarlo, tu alma se halla. Pensarte. No dejar de hacerlo. Ya, como homenaje de hoja perenne, cada que vez que abra un libro tuyo: pensarte. Ahora, todavía desde esta desolada tristeza, pensarte. Y recordarte. Recordar.
¿Cuánto hace que nos conocemos? He perdido la cuenta. Un día me enteré que formaste parte del jurado del Premio Murcia Joven 84, donde gracias a tu voto recibí el primer premio de aquel lejano año. Realmente, sin duda alguna, el galardón verdadero fuiste tú. Conocerte. Saberme tu amigo, sentir tu estima, fue un lujo y un honor. Cuántos gratos momentos para contar. Sobre todo, cuando alguna vez te visitaba con mi hijo Toni, a la sazón un chaval entonces, en tu casa del Segura que es una avenida de amistad que pasa ahora, río de fuego y agua negra, atravesándonos el pecho. Toni, con destino en Madrid, por trabajo, se lamenta al saber la noticia. Te manda recuerdos. Él también te quería, sé que lo sabes. Tu amada Caty, como debes suponer, anda sumida en una profunda tristeza. Al igual que tus hijas, Berta y Cati. Pero sobre todo Caty tu compañera de toda la vida, la que asomada al balcón de vuestra casa veía contigo el paso de las aguas del río y su aire. Un día, como agradecimiento a tu última crítica sobre un libro mío (¡son tantas y tan llenas de amistad las que me has escrito!), te otorgué el título de Guardián del Segura. Y tú, con tu bonhomía de ilustre amigo, me respondiste: «Gracias por titularme guardián del Segura. La verdad es que se ha convertido en humedal con pájaros que nunca había visto, sobre todo las garzas reales, cormoranes, gaviotas. Ya están aquí las flores de las jacarandas con más de un mes de adelanto». Era mayo, jueves día uno, de 2025.
Ahora es marzo. Marzo hoy se escribe con eme de muerte y maldita sea su estampa. Hoy marzo 25 se ha venido como un mazazo.
No sé qué decir en este instante tan de mirada perdida, más allá de todo, en la nada. Siempre te admiré, lo sabes, como al artista que te habitaba. Tus libros de creación, invitaban a leerte con lentitud para saborear lo reflexivo de tu escritura, su belleza. ¿Y tus originales aguafuertes? Algunos tengo enmarcados, otros los guardo a buen recaudo del polvo del olvido. ¿Y qué decir de tu estatura humana? Jamás te oí hablar mal de nadie. En esta Murcia (como en tantos lugares de Celtiberia) tan dada, entre escritores y eso, a rajar los unos de los otros y viceversa, tú nunca lo hiciste. Esa era también tu grandeza de noble caballero pensante.
No. No sé qué decir en este funesto instante de lágrimas negras. Para estas cosas no hay argumento alguno de consuelo. Si acaso acordarse de Serrat, otro viejo amigo (aunque no tanto como tú) y de su canción De vez en cuando la vida. «De vez en cuando la vida / nos gasta una broma / y nos despertamos sin saber qué pasa / chupando un palo sentado / sobre una calabaza». De vez en cuando la vida. La vida, sí. Su pesada, ay, y dolorosa broma.
Antonio Marín Albalate
Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955) es Premio Cervantes de Ágora. Poeta, músico, musicólogo (especializado en el pop y los cantautores españoles, como Joan Manuel Serrat), organizador de numerosos eventos culturales. Es autor, entre otros libros de poemas, de Prometieron vivir (en colaboración con su hija Núria), y Hombre despatriado, por el que recibió el Premio Cervantes de Ágora en la pasada edición del 22 de abril de 2025 –además de los méritos de la obra y del poeta, pesaron también el entusiasmo y la opinión elogiosa sobre el libro, manifestados por José Luis Martínez Valero. Cf. Acta del fallo:
https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2025/04/premioscervantesdeagora2025.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario