CERVANTES, EL AUTOR DE LA GITANILLA.
CONTROVERSIA Y COLOQUIO SOBRE ESA NOVELA EJEMPLAR
Sostiene Acedo que Cervantes es el autor de La Gitanilla. En lo que está de acuerdo Fulgencio Martínez; incluso, matiza el autor de Línea de cumbres: asentiría a la valoración crítica implícita en tal definición del más genial de los escritores, en caso de que la frase de Andrés Acedo fuera eso: la definición de un nombre (la descripción definida de "Cervantes") y no solo una proposición que confirma ¡a estas alturas! una tradición autorial: una no novedad de crítica histórica, o, a lo último, una perogrullada. Tal valoración de esa obrita menor de Miguel de Cervantes, sobre otras del mayor genio literario de los tiempos modernos, se compadece y acuerda con ser La Gitanilla la "primera", ¿solo en orden?, de las novelas ejemplares publicadas por su autor en vida; y con el prólogo, orgulloso, consciente de la valía literaria y de la originalidad de la invención de la "novela" por parte del escritor alcalaíno. Reivindicación de originalidad que ipso facto hace de Cervantes un autor no antiguo, un pintor moderno, renacentista, pues fueron los artistas, ese gremio, los genios como Leonardo da Vinci y antes otros, los primeros modernos, los primeros genios que reivindicaron su condición de tales y su talento individual (aun trabajando en talleres propios, con ayudantes y segundos de gran valía artística, pero ellos eran los maestros por antonomasia, el nuevo mito del artista había nacido y con él la estética y la "tradición moderna"). Y esa reivindicación de los pintores italianos de finales del cuatrocientos y del quinientos ocurrió en el contexto de su, digamos, reivindicación laboral frente al artesano, al mal pagado artesano gremial que aún heredaba la vieja anonimia del que se dedicaba a una "techné" (techné y arte son sinónimos en griego antiguo). Pues bien, Cervantes es tan consciente de ser pintor de sí mismo, y el primer autor de prosa novelada moderno, que se pinta a sí mismo en el prólogo a sus Novelas ejemplares. Pinta sus rasgos físicos y aun morales, y mencionando el "retrato" que le hiciera "el famoso Juan de Jáuregui", lo obvia irónicamente y desestima, dándole más valor a su propia pluma digna de pintar mejor el modelo: el mismo Escritor, el gran genio. En pocas palabras he encontrado mayor reivindicación de algo (en este caso: la novela, la modernidad, todo a una), ni más grande autorreivindicación, como en las apretadas páginas del "Prólogo al lector" que preceden a las "Ejemplares".
Sobre la elucubración martiniana, "hasta donde entiendo, de acuerdo", matiza con pincel y vino Acedo. ("Vina liques", recuerda la recomendación estoica que le hizo Fulgencio. El "Filtra tus vinos" horaciano, frente al ansioso lema del "carpe diem". Pero esa es otra disputa, vayamos a la presente).
Pero en lo que discrepan ambos "autores míos" es en otro punto fundamental sobre la obra paradigmática de Miguel de Cervantes, la novelita ejemplar de La gitanilla. Suele ocurrir en casi todas las polémicas que éstas son más enconadas (y para un observador imparcial que las escucha a cierta distancia) más divertidas cuanto más parten de un previo estar de acuerdo en algo. Así, en este tenor y punto crítico que expondremos, dulcificándolos con nuestra afamada amena erudición, para que no parezcan ni pelea burda de gallos ciegos ni disparos de melindres a la luna.
El segundo punto en que están de acuerdo Acedo y Martínez estriba en defender que La Gitanilla es una novela en gran parte autobiográfica de Cervantes, y que don Miguel inventa, avant la lettre, pero qué genio no inventa así, la novela autofictiva, tan en boga y exceso en España en los dos pasados lustros o quincenas.
Que Cervantes sea el genio creador de la autoficción moderna no es un aserto descabellado, prima facie, a primera hora sobre todo del día cuando se tiene claridad en la mente, tal es la hora en que este vanidoso erudito escribe este resumen de la controversia sobre La Gitanilla acaecida entre los autores Martínez y Acedo. Mas ocurre que ambos, si no son aragoneses, lo parecen. Ya sabrán que si no estás de acuerdo con las razones de un maño, éste no cesará hasta convencerte de las suyas. Pero cuando por fin le das la razón, ya deja de estar él de acuerdo contigo y tanto en desacuerdo consigo: lo que quiere, en el fondo, es llevar la razón él solo.
Sostiene Acedo que en efecto hay mucho trasunto del vivir de Miguel de Cervantes en la novela, todo el "gitanismo" que conoció bien en el Andalucía y quizá en parte de Murcia el propio ex-cautivo. Y la máscara de Andrés Caballero le cuadró bien en la obrita; ese es el enamorado de Preciosa, y el testigo protagonista donjuanesco y caballero en La gitanilla.
Por el contrario, Andrés, ni por esas, recordando al maestro Larra, sostiene Fulgencio, la máscara cervantina aquí es Preciosa, la joven sensata, culta, a la par que hermosa, bailaora y seductora, sin pasarse a la inmoralidad, que era un campo de minas; Preciosa-Cervantes aúna su nobleza de cuna y la picardía de su abuela adoptiva, la vieja gitana de la mejor tradición libre española.
Así, concluye, sacando una consecuencia ad absurdum, el irónico Andrés Acedo, que Cervantes ya se autocaricaturiza en La Gitanilla, como en la película de Amenábar "El cautivo", pero ya no es sólo homosexual, a lo que devino tras cinco años y medio de cautiverio en las cuevas sórdidas de Argel, que irónicamente llaman "baños" los putos humoristas castellanos y andaluces presos a lazo allí. Ahora, Cervantes es una mujer, morena, agitanada, echadora de cartas y de la buenaventura, y por cierto, buena recitadora de versos, pues sepan los que aún no la hayan leído que La Gitanilla está trufada de variados poemas, de romances, de redondillas, como en estas páginas os dará cuenta el catedrático y sabio Francisco Javier de la Universidad de Murcia.
Y los dejamos a Acedo y Fulgencio comentando el artículo de Díez de Revenga sobre la poesía en La Gitanilla, y aun discutiendo sobre la influencia de esta novela en el Romancero Gitano, de Lorca, y que si mejor en esto Cervantes poeta, y en aquello otro no, Federico está superior.
Sebastián Alfeo
1 de mayo 2026
Sebastián Alfeo es autor de un poemario: Nueve para Alfeo (Nausícaä, Murcia).

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