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miércoles, 6 de mayo de 2026

QUE NO NOS ROBEN EL HUMO. Diario político y literario de FM / T-2026

 


QUE NO NOS ROBEN EL HUMO

 

Las pequeñas cosas cotidianas dejaron de ser en España una calcamonía de esas que pegábamos a la pared del estudio o de la cocina de pequeños, con ayuda de un poco de saliva (eso sí era necesario dado el mal pegamento adhesivo del cromo). Cualquier mínima gestión cuesta un extra de saliva, por ejemplo, esta mañana, hace unas horas, renovar el carnet de identidad en la Comisaría de Policía de Huesca, con cita previa a las 9 am. Está caído el sistema informático y no se sabe cuándo volverán las golondrinas de Bécquer. Hecho un preguntado a una amable policía, si esperar o volver mañana, o never, responde con resignación y siempre con amabilidad: ayer estuvo así todo el día, hoy puede que también, no sabemos: está caído el sistema a nivel nacional, en toda España.

Mientras otros funcionarios no cesan de atender a las colas de aspirantes a legalización venidos de la África francófona (en Francia han endurecido hace tiempo las condiciones para entrar o para legalizar a los que han entrado al país por la puerta falsa). Lo que parece seguro es que Europa no tiene en la comisaría de Huesca ningún legado, policía o funcionario de emigración que ayude y vigile el proceso de entrada legal a la comunidad o polis inter-nacional a la que pertenece (aún) España, y por donde llegarán a la Puerta de Brandeburgo o a la orilla del risueño Sena cientos de miles de personas que dicen, porque así ellos lo dicen, llamarse con tal o cual gracia, provistos con un pasaporte expedido y sellado por tal o cual consulado, y sin ni siquiera el carné de identidad de su país supuesto de procedencia en vigor; o ni siquiera eso, con un par de auriculares, un móvil de no mala marca y unas zapatillas deportivas o unas simples chanclas de casa, estas sí de buena marca (imitación) que un chico sentado frente a mí exhibe con la elegancia chic aprendida desde siglos en las colonias francesas del centro de África. (Aunque, ciertamente, poco aptas para el clima ratonil de Huesca, que aún a 6 de mayo lleva el ábrego frío a la sien y el cuello, qué no a los pies de cualquier vecino). Me viene a la memoria literaria (cada cual se rasca donde quiere) el Voyage au bout de la nuit, de Céline, considerada por Jean-Paul Sartre la mejor novela escrita en francés. (Yo, perdón, disiento de Sartre en este punto: Mort à credit, también de Louis-Ferdinand Céline, me parece la novela cumbre de la literatura francesa del siglo XX, además de que me ha "marcado" el estilo -escritura telegráfica, rápida, como de cine mudo- de esa genial novela: Muerte a crédito o Viaje al fin de la noche (como se traducen al español esas dos obras celinianas) no proponen una visión amable del mundo.

Volviendo a los moutons que nos ocupan, tras no "resolver" (como dicen en Cuba) la gestión que parecía cosa de coser y cantar y apurarme a entenderme con la máquina de reservas de cita para otro día ("Vuelva usted mañana", don Mariano de Larra, sigue vigente en este país, que fue también el suyo), el interfecto que escribe marcha a la Oficina de Correos, en el Coso Alto de esta ciudad donde vivo. Me dispongo, con santa y buena voluntad, a perder un tiempo allí, que podría utilizar para provocar a la inspiración madrugadora -aún no es mediodía y queda lejos la tentación del dolce far niente y del aperitivo-. He recibido un aviso para recoger en la Oficina postal una carta que estuve esperando ayer en casa todo el día. El cartero, con quien ya he tenido algunas no risas, no se toma ni la molestia de subir y llamar al 4º B, donde habito, ni siquiera de hacer el gesto, desde abajo, de pulsar el botón del timbre de mi vivienda y anunciar que me ha dejado carta. Su instrucción, al parecer, es que si no cabe la carta en el buzón, deja el aviso, y se marcha. Una vez, me dijo que él estaba ya para jubilarse y le daba igual el hacer mejor el servicio. Me acordé no de su padre, cuando se justificó argumentando tal cosa impotente y anaeróbica en una mente que aún regía la cabeza de un profesional. Mi padre, obrero de una fábrica de conservas, no creo que cuando pensara ya en jubilarse se diera a cerrar mal los botes, o que le diera igual que se cayera la fábrica encima. O yo mismo, con los niños a los que enseñaba Filosofía (vaya, perdonen la exageración entusiasta) cuando no veía la hora de hacer mutis por el foro. 

Hoy solo he querido contar dos ejemplos de la mala circulación civil de este país, mala no de ahora, ni de este año; me temo que desde hace treinta o cuarenta años, y desde hace cuatro o cinco gobiernos. Una cuarentena negra, dirán los historiadores, la que pasó España, desde la década de los 90 del XX hasta principios de los años 30 del siglo XXI. Quizá sólo los españoles, entonces jóvenes o ya maduros, que vivimos los 80 del siglo XX comprendamos la razón de ese juicio de estos hipotéticos historiadores.

Otro día os contaré sobre mis aventuras en el Ayuntamiento (es igual qué Ayuntamiento sea, pongamos el de mi pueblo murciano, Alcantarilla) donde el alcalde salido (ya salió en 2025, por tanto no es saliente) se subió un porrón el sueldo, y a la zaga y ejemplo de él, el de los concejales, y esa buena huella la siguió la actual Alcaldesa local, y sus totales liberados concejales del Partido Popular, con casi 50. 000 euros de sueldo anual, más las gabelas que caigan; y, claro, los no liberados, de ese mismo equipo de gobierno municipal, y también de los otros partidos (Vox, PSOE, incluida una antigua socialista que cobraba pensión completa, como liberada, durante años, y que sin motivo aparente, que yo sepa al menos, ha pasado al "grupo de no adscritos", bien pues de media salen a 2.500 euros al mes entre dietas por asistencia, comisiones, jaleos y mantillas). Lo risible es que casi todos, de todos los partidos, declaran tener entre 500 y 1000 euros en alguna de sus cuentas bancarias (en otras, cero) y la propiedad de un coche (no hacemos publicidad del modelo). ¿Cómo hacen para ponerle gasolina al vehículo con lo cara que está la vida? Aquella no adscrita dice que no tiene apenas más que lo invertido en obras de arte, en su declaración "transparente". ¿Serán Picassos, Chagalles o Velázquez? Por lo demás, está pobre; dan ganas de prestarle algo para que pueda tirar hasta fin de mes. Y ojo, los cachorros de Vox, algunos sin más que estudios de Formación Profesional, pronto y bien han aprendido la economía de guerra de concejal buitre del erario público. Y así o más, en el Ayuntamiento de mi capital, Murcia. ¿Saquean lo público, nuestros impuestos, ante nuestras mismas narices? Pero no son Ábalos y compañía, en el rol de ladrón de gran rueda mediática; pero, cómo, así empezaron los Koldo, los Pedro Sánchez (en el consejo de una Caja de Ahorros, callando mientras esta Caja se iba a pique, esfumando el dinero de los depositarios y de los que habían confiado sus ahorros medianos a una entidad financiera segura, hasta llegar los buitres que, pronto, luego sobrevolaron a la política).

Deberíamos, entonces, hacer manifestaciones en todas las ciudades del país para defender lo público de estas cizañas que lo tienen pasado a saco. 

 

Fulgencio Martínez

Huesca, miércoles 6 de mayo 2026 

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