Roberto Juarroz
"Roberto Juarroz es un poeta fundamental al que hay que leer. No hay duda de ello. Conocerlo fue una experiencia muy importante en mi vida. Escribir sobre él me reencontró con imágenes que tenía almacenadas en algún lado del corazón. Mientras escribía veía la escena."
Afirma el autor del artículo, Samuel Bossini, pintor, escritor, residente en Buenos Aires.
Compartimos con él en Ágora la pasión por el autor de Poesía vertical (título que reúne las más de catorce entregas de la obra poética del bibliotecario-poeta argentino, un tesoro por descubrir para muchos lectores en español global). Estamos, posiblemente, ante uno de los poetas más importantes de su siglo y del futuro.
Ágora distinguió el libro de Juarroz Poesía Vertical (Edición de Diego Sánchez Aguilar, Cátedra, 2024) como el Mejor Libro de poesía publicado en 2024. *
JUARROZ
por Samuel Bossini
Roberto Juarroz (Coronel Dorrego, 5 de octubre de 1925 – Temperley, 31 de marzo de 1995) fue una de las voces más singulares y radicales de la poesía argentina del siglo XX. Poeta, bibliotecario, crítico y ensayista, construyó a lo largo de casi cuatro décadas una obra de extraordinaria coherencia y profundidad: la serie titulada Poesía vertical, catorce volúmenes numerados que conforman un corpus único. Su escritura, despojada de anécdotas, localismos y ornamentos retóricos, se lanzó hacia las preguntas de la existencia: el ser, el tiempo, el silencio, la muerte, la imaginación y el lenguaje como acceso a lo real. Y todo el Silencio que rodeaban sus obsesiones.
Para gran parte de mi generación, tanto su poesía como su persona despertaban un gran interés. Ahora bien, Juarroz —como lo llamábamos— no era alguien fácil de abordar ni de tratar con facilidad. Era una persona de aspecto serio, en quien se notaba que la poesía y la erudición habían tomado todas las zonas de su cuerpo y de su alma.
Lo conocí gracias a un poeta que fue mi maestro, y maestro de otros poetas: Mario Morales. Es oportuno decir que Morales era discípulo de Juarroz desde sus comienzos en la poesía y que formó parte de la revista que este dirigía: Poesía = Poesía.
El primer encuentro fue en casa de Morales, no en las tertulias de los viernes a medianoche que se hacían allí, sino un día de semana, cuando Morales me llamó para anunciarme que Juarroz iría a visitarlo. Entiendo que, dado lo formal que era Juarroz, Morales le anticipó mi presencia y él aceptó.
Yo era un poeta muy joven, de unos 21 o 22 años, con todo por aprender, casi como ahora. La noticia y la invitación me llenaron el día de felicidad y ansiedad. Cabe mencionar que mi línea poética estaba en las antípodas de la de Juarroz, como lo sigue siendo hoy, pero eso no me impedía ni me impide admirarlo y respetarlo.
Llegado el día, partí hacia la casa de Mario Morales media hora antes. Me habían advertido de la necesaria puntualidad y de ciertos comportamientos que me comprometí a cumplir.
Cuando Juarroz hizo su entrada, llevaba un portafolio en la mano, además de traje, corbata y sus inseparables gafas. Primero pasó al lugar asignado para la reunión, seguido por el dueño de casa. Me puse de pie. Extendí mi mano y él correspondió con una cálida media sonrisa, y nos sentamos.
La reunión transcurrió entre una conversación de Mario y Juarroz. Yo escuchaba. Se habló de libros de poemas, poetas, filósofos y presentaciones; y, si no recuerdo mal, Juarroz mencionó una antología que Gallimard estaba por publicar, que no era la única que tenía ni que tendría.
En un momento me miró y me hizo algunas preguntas que respondí como pude. Al igual que cuando lo saludé, me regaló una media sonrisa. Me preguntó si había publicado algún libro y respondí que no, ante el asombro de Morales. Yo sabía de antemano que Juarroz sostenía que todos somos poetas hasta los 25 años, y que luego hay que sostener ese oficio con los años. Hasta hoy no me arrepiento de mi respuesta, aunque sí de haber publicado ese libro.
La reunión se extendió por más de una hora y concluyó cuando Juarroz se puso de pie y dijo que debía retirarse. Nos dimos la mano y Morales lo acompañó a la salida.
La verdad es que fue ahí, solo en el living, cuando me relajé. Pero fue un encuentro que me alimentó: su idea de los poetas y de la poesía.
Con los años volví a contactarlo, también por la intervención del poeta Morales, para que diera la conferencia de apertura del ciclo de encuentros que la revista El Jabalí —que yo dirigía junto a Daniel Chirom— organizó en la Biblioteca Nacional en el año 1992. También fueron invitados, entre otros: Hugo Mujica, Roberto Raschella, Héctor Cioccini, Elizabeth Azcona Cranwell, Santiago Kovadlof, Horacio Salas y Rodolfo Alonso. Juarroz abrió el ciclo con una conferencia titulada Estado de la poesía.
La sala estaba llena y con gente sentada en las escaleras. Juarroz era un excelente conferencista: sabía manejar las pausas y resaltar con viveza los momentos clave de un párrafo. Ese encuentro me permitió verlo con más frecuencia; no tanta como hubiera querido, pero sí en algunas ocasiones cuando él llegaba a la capital, pues vivía en Temperley, provincia de Buenos Aires.
Esos encuentros se producían en algún bar de la ciudad. Yo, ya con algo más de confianza, lo interrogaba sobre poesía. Siempre respondía con mucha generosidad. Mi obsesión era su libro Poesía Vertical. Aunque conocía sus encuentros con Antonio Porchia —ese ser inclasificable a quien Roger Caillois incluyó en la colección de La Pléiade—, y la influencia que Juarroz nunca ocultó, él siempre recordaba a Porchia con mucho detalle: su actitud serena y humilde.
Con motivo de este texto, releí la conferencia a la que lo invitamos y extraigo el siguiente fragmento:
Entre muchos recursos, hay dos que para mí son relevantes: el primero es el formidable poder de la imaginación humana y su gran producto, que es la imagen; la imagen que nos pone delante, como diría Paul Éluard, que nos da a ver la realidad. Y, junto a la imagen, el poder de la plenitud del pensamiento, de todo lo que significa profundidad, inteligencia, sutileza: todo lo que el hombre lleva en sí, aunque a veces no lo confiese. No se trata de hablar, no se trata de callar: se trata de abrir algo entre la palabra y el silencio.
El último encuentro fue en un bar cerca de mi casa en aquel entonces, en Barrio Norte, en las calles Uruguay o Talcahuano y Santa Fe. Nos habíamos visto unas tres veces antes en ese mismo sitio. Él impartía una suerte de taller, seguramente orientado más hacia la lectura. Estaba muy entusiasmado con esos encuentros. Como pocas veces, hablamos de algo personal: tenía una hermana delicada de salud a quien debía atender, lo que le quitaba tiempo para viajar, entre otras cosas.
Salimos del bar y lo acompañé hasta la esquina. Nos dimos la mano, como aquella primera vez. Por unos segundos lo vi alejarse; luego seguí mi camino.
Fue la última vez que nos vimos.
Hay vidas que duran un instante:
su nacimiento.
Hay vidas que duran dos instantes:
su nacimiento y su muerte.
Hay vidas que duran tres instantes:
su nacimiento, su muerte y una flor.
(POEMA DE ROBERTO JUARROZ.
Homenaje a Roberto Juarroz,
Ágora N. 38. 4 de mayo 2026)
Samuel Bossini. Foto cortesía del autor
Samuel Bossini es poeta y artista visual. Recientemente en 2026, ha publicado en España (en edtorial Eolas, de León) el poemario Traje de aire. Tiene la doble nacionalidad ítalo-argentina. Utilizó durante años el seudónimo Literario Pablo Narral. Formó parte del grupo Último Reino y dirigió la revista de poesía y arte El Jabalí. Y, junto a Clarisa Spillmann la revista e editorial Malvario. Actualmente colabora en la revista: La Santa Crítica de México. Fue incluido en la antología: 200 años de poesía argentina editada por Alfaguara. Dirigió el Festival Internacional de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires. Tiene iunto a la fotógrafa y directora de cine Clarisa Spillmann un Estudio/Galería de arte.
En España ha publicado (además de Traje de aire):
. La vida de una palabra, con introducción de Antonio Gamoneda. Madrid, 2020. Ediciones Amargod.
. La Luz decapotable. Madrid,2021. Ed. El Sastre de Apollinaire.
. Una vuelta por el lado salvaje. Baleares, España. 2022. Editorial El leopardo de las nieve.
Su obra pictórica se expone en Taipei (China).
Actualmente Samuel Bossini codirige la revista digital de poesía y Artes visuales: El Aura.
En 2025 obtuvo la Beca Fundación Antonio Pereira para Creación Artes visuales y Poesía, León, España, 2025. Su libro Traje de aire será presentado próximamente en León.
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* El libro que premiamos es la 11ª edición, publicada en 2024. Su primera edición es de 2012. Cátedra, Letras Hispánicas, Madrid. La edición del profesor Diego Sánchez Aguilar incluye las trece ediciones editadas en vida de Juarroz de Poesía vertical, más la decimocuarta (ya preparada) y una decimoquinta (fragmentaria). El libro es una auténtica joya de valor incalculable. A la poesía del maestro argentino, se añade el valor de la "Introducción" del editor Sánchez Aguilar quien no sólo profundiza en los aspectos intrínsecos de la poesía de Juarroz, sino en su implicación ontológica. Para una lectura atenta, gozosa, lenta. Vale más un buen libro en la mano que cientos volando... Nota del editor.



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