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domingo, 22 de marzo de 2026

Canciones y epigramas de Andrés Acedo & Fulgencio Martínez. Del libro "Tras el desorden. Musa epigramática, celebratoria y satírica, o incluso jurídica". Ágora digital / El hurón y la galería / La poetría / Marzo 2026

 

                                                   Cástor (mortal) y Pólux "el muy brillante" (inmortal), los Dioscuros

         

CANCIONES Y EPIGRAMAS DE ANDRÉS ACEDO & 

FULGENCIO MARTÍNEZ

 DE TRAS EL DESORDEN

 

 

Y en la planicie de tus manos,

al final del camino, en el silencio andado,

se manifestó lo vencido como lo único digno.

   Miguel Espinosa. “Elegía a Maravillas Gironés”

 

 

 

 TRAS EL DESORDEN

 (Epigrama con ritornello)

 

tras el desorden, vuelve la rutina, retorna el sueño

y creemos que nada ha sido ni ha ocurrido nada

somos el arco del nihilismo la última picadura

de una serpiente que se ha vuelto bípeda y senil

 

juzgamos, sentenciamos

rebuscamos, cancelamos,

quemamos obras, derribamos

estatuas, abrimos sellos, 

pero todo como en una fiesta de pijamas

 

tras el desorden, vuelve la rutina, retorna el sueño

y creemos que nada ha sido ni ha ocurrido nada

somos el arco del nihilismo la última picadura

de una serpiente que se ha vuelto bípeda y senil

 

 

 

 

ASCÉTICA

 

Comprendo la novedad de la ascética

en un mundo donde tanto se exhibe

el eco del placer y la vanidad de un eco

rompe las vértebras de la juventud.

Marginar el deseo, o incordio luciente,

tanta imagen de pura felicidad,

contratar una lúgubre compañía

es volver a ser sensible y a ser apto

para un día, tal vez, saber gozar.

 

¿Tarde?

 

 

 

 

POETA COMUNISTA

 

¡Qué buen poeta y qué mal guerrero!

Si Garcilaso volviera,

lo pondría a dar lustre

a su caballo.

 

     (Pensó Ortega cuando lo “visitó” en su casa, pistola en cinto, el poeta comunista)  

 

 

 

 

            ¿Qué te parece si vamos a buscarla…?

                J.M. Coetzee

 

 

Escribo con una mitad de mí.

Y voy de esta parte a la otra por la

sola pasarela de las palabras.


 

 

EL REGRESO INESPERADO

 

 

He vuelto a aquel paseo de la playa,

que otras veces canté.

Me sorprendió allí ver a la Muerte

bajo uno de sus disfraces

más reconocibles: un ancla negra.

 

Partía ya hacia un lugar más claro

el mar. Casi amaneciendo,

en el sitio que el mar dejaba, vi

dos jóvenes caminando desnudos.

 

Eran los mismos jóvenes,

mortal uno, inmortal el otro,

que, en un poema mío,

nadaban en las estrellas

y nadaban más allá de mis ojos.

 

                                       2002

 Nueva versión, marzo 2026.

 

 

 

COMO BARBO ASUSTA A LOS MUCHACHOS

 

 

         

Como Barbo asusta a los muchachos

con sus tristes risas

entre las piernas

de una anciana, me asusta la Parca.

 

No me recuerdes

que la muerte es inevitable.

No digiero esa roca

que la naturaleza ha dado a sus hijos.

 

No quiero desaparecer

como caña verde en la orina de un tísico,

ni como el campo tras los edificios,

bajo cemento.

 

                       De León busca gacela (Renacimiento)                      

 Nueva versión

 

 

 

DOBLE EXPOSIÓN

MI ALTER EGO

 

Andrés Acedo, tratando de resumir a Ortega, dijo “Yo soy mi circunstancia”, donde el acento está puesto en el yo. Y añadió: “Yo es mi circunstancia” – o, incluso, “Yo no es más que mi circunstancia”- lo que podía ser una frase más clara pero menos verdadera. “Yo soy mi circunstancia”, con ser más ambigua, coge más verdad, pues ese yo-circunstancia se presenta siempre vivido por mí, por un yo. Después del resumen de Acedo, salen tres o cuatro yos más. Al final, yo mismo no sé ya si soy.

(Los resúmenes de Acedo son como laberintos donde has de poner pie en pared en algún momento para salir, si no fuera el caso de que te gustara la vida de hurón subterráneo).

 

 

 

CONÓCETE A TI MISMO

 

He conocido a alguien, pero no sé si soy yo.

 

 

 CONTRAATAQUE

 

No es el eco el que me sigue, soy yo a él. 

Esa servidumbre es lo que me angustia.   

 

 

 

 

PARADOJA DEL DESEO

 

No les llevó mucho esfuerzo conocerse,

con los años llegaron a ser uno los dos.

Hoy, llamando alguna vez al deseo,

fantasean con ser aquellos dos extraños 

que se asaltaron el uno al otro...

 

un día, ante un semáforo en rojo,

arrancándole las bragas él a ella,

con justificada precipitación;

botando ella en las rodillas de él,

contra el volante, hasta morirse juntos.

 

 

 

 

ODA A LA PRIMAVERA

                              

 

                                          Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre

                                                      la voluntad te llega (...)

                                                                Antonio Machado

                                         


"Y cuando esos jóvenes vengan comentan

 

en su cloaca, esos intrusos no pasarán".

 

Estos que un día asaltaron su sombra.

 

 

 

 

 

NO SOY MÁS QUE TÚ

 

                                       Homenaje a Gracián

 

Acertadamente discurría quien comparaba el vivir del hombre al correr del agua, cuando todos morimos y como ella nos vamos deslizando.

           Baltasar Gracián. El Criticón. Segunda parte, crisi 1.

 

 

    No soy más que una gota. No soy más que tú,

    que quizá leas estas simples anotaciones mías

    en verso, pero al estilo de uno que conversa

    con otro, y casi nunca se entienden, y parten amigos.

 

 

 

 

BORIS PASTERNAK DESPIDE OTRA VEZ A STALIN

 

Váyase usted al infierno, bolchevique,

si piensa que voy a cantar en el coro

de la propaganda y a hacer del arte

un altavoz, de no sé qué, un valor de cambio.

No, distinguido censor; pasó el tiempo

de los comisarios de la literatura

ya no cantan en esos nidos las aves

por temor de recibir una puñalada

de un filisteo al que nada le importa

la belleza ni la emoción de un poema.

 

 

 

 

 

HOMENAJE A BAKUNIN

 

De los regímenes que dividieron

a los dioses en el Olimpo, me quedo

con las dictaduras y las republiquetas,

con la ensalada verde y el sitio de Troya.

 

 

 

COPLA AMARGA

 

 

Todos vamos 

    a la mar,

    que es el morir,

y a robar,

que es el vivir.

 

Vaya, vaya...

 

Aquí no hay Ley.                             

 

 

 

 

Espanya

 

 

 

LA COMPLUTOCRACIA

 

¿No es maravilla?

 

Más cerca estuve

de escribir una oda

al Dinero

que una alabanza

a la ciencia

cuando titulé.

 

¿No es maravilla?

 

Allí se eliminan

los complejos,

apruebas con 

cero de media

y sacas matrícula 

con cero y dineros.

 

...¡Pero que no se entere

el cardenal Cisneros!... 

 

¿No es maravilla?

 

Más cerca estuve

de escribir una oda

al Dinero

que una alabanza

a la ciencia

cuando ti…titulé.

 

¿Pero que no se entere

el cardenal Cisneros?... 

 

 

 

MONTAÑÉS

 

A este dicen el rey de la montaña

porque sube el primero en los puertos

y en la cumbre negocia el comistraje

y la muceta de la doctoresa.

 

 

 

 

¿NO HAY CASO?

 

Que de cada cuatro años tres

se pierda un día en el calendario,

y que toque siempre a Febrero,

el pobre,

es cosa sabida, no hay caso.

 

Pero que un bachiller se afane

para ir a la Universidad

y a otro, doctor lo hagan

con el dedo,

es cosa sabida, sí hay caso.

 

Que la Luna tenga cuatro

caras y el trébol tres hojas

y para dar suerte una más,

y esto es casi un milagro,

pero es cosa sabida, no hay caso.

 

Pero que el martes sea doctora

la que el lunes comenzó la escuela,

es cosa sabida, sí hay caso.

 

 Nueva versión

 

 

 

 

EL POETA Y EL SUEÑO

   A Georg Trakl (“Sebastián en el sueño”)

 

Como el pintor que arrasa un lienzo 

trabajado durante años

y lo vuelve a manchar

con sus dedos negros amoratados,

el poeta no deja de escribir mientras duerme.

En el sueño late vivo lo inexpresable,

lo que le empuja a emborronar poemas,

a destruir y rehacer sus versos,

para preservar el sentido en su alma.

 

 

 

 

EL JUICIO DE LOS AMIGOS

 

Los amigos decían que era un hombre sin fe;

una de esas personas que desesperan de ellas

y pronostican naufragios

si el viento cambia a su favor.

Hablaron de su miedo

y de su temeridad,

de ocasiones en que se lanzaba

a un peligro que no podía vencer.

Acostumbraba a cruzar puentes

sin mirar el abismo que seduce a los lados.

Mostraba seguridad en el método

y era partidario de los finales absurdos.

Excusábanle unos su último acto.

Otros aducían oscuras razones en su alma.

El juicio de todos era justo

y la ciega sentencia, unánime.

 

 

 

VIRTUDES

 

Virtudes de los pájaros

pasar, pasar, pasar

puertos de la luz

puertos de sombra

Como en un poema

de Martínez Valero

las estrofas y los pájaros

sencillamente pasan

 

 

 

ELOGIO

 

El arte inspira al copista:

así yo me he acercado a tus versos

y a tu pintura, maestro, amigo José Luis.

 

  

 

 

REUNIDA ALGARABÍA

(Colores y notas)

 

Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer

                                     

                                    Cabo de Palos, 28 de Julio 2002

 

 

Rota la mansedumbre de la noche,

el aire agita un cuadro blanco

con nubes grises de fondo: aún no

y, casi, ya no violetas.

 

Sobre los cadáveres de esas nubes

una cinta rosada

cuelgan otras todavía recientes:

apenas relámpago y ya caducan.

 

Reunidas en su algarabía

están las aves marinas

diciendo esto…

                           y aquello…

al contrafilo de la marea

en alguna soledad despierta.

 

 

 

 

JACULATORIA AL BUEN JUEZ

 

¡Atrevimiento, sí, lo tuyo!

Cuán gallardo has irrumpido

en los arcanos que celaba

mi sepulcro de papel.

Con qué donosa probidad ahora

enjuicias; quitas o pones,

según tu estimación inapelable.

Cómo, ante tu vista, los poemas

de mi libro se catapultan

a la niebla o a las nubes.

Por el patio de luces de tu alma,

qué temprano dialogan mis versos

sin timbre aún de gloria

hasta que los “eliges” tú.

A riesgo de ofender tu contención,

debo, buen juez, no solo encarecerte

sino acatar, con sinceridad, tu veredicto

de cielo, infierno, o purgatorio.

Deja, deja por fin que te corone

de laurel, y te invite a una copa

de mi sangre, lector dafnificado,

lector pontífice. Lector vampiro.

 

 ___

El poema fue escrito como prólogo para un libro. 

 

 

 

COCHERITOS LOCOS

Poema de sátira política

 

Cocheros locos les llamó Antonio

Machado. Hoy son plaga,

crecidos en número los del paño

y los del puño. Legión de langostas

devoradoras de un país risueño

donde mayo proveería para vivir todo el año,

si no saquearan la mies esos parásitos.

 

Con ellos vinieron los ríos secos,

el polvo de los barrancos,

la aridez de los tormos, las cosechas

esquilmadas: sacan sus largas patas,

suben los ojos como faros mecánicos

y espían cualquier movimiento de vida

y le imponen alcabalas al paisaje.

 

Cambian de piel igual que las culebras

cada temporada, pero en el fondo

son siempre los mismos tipos pelanas,

los mismos zorros con vistosas plumas

de cacique en un gallinero pobre.

Cueros hinchados y, pese a su vanidad,

inseguros, temiendo siempre el día

en el que pierdan todo

su poder, y les ahorquen.

 

 

 

UNA GRIETA


Sobre una grieta se posa el dulce humo

de una tarde de invierno.

Con los brazos caídos

de llamar en vano tanto a las casas,

se aleja cuesta arriba,

hacia el bosque,

la bestia que alejamos

de nuestro cercado y vuelve en los sueños.

Igual que en esas horas de vigilia

-cuando estamos inquietos

por algo y por nada

y un frío centro

de temor somos

en nuestra segura cárcel-;

igual

pero con más conciencia

de estar desprotegidos

y vigilados por nosotros mismos:

los días de febrero que alargan ya la luz

nos roban el olvido.

 

                                               2007

 

 

 

ME QUEDA ATRÁS UNA JUVENTUD DESORDENADA



Veinte años tardé, dios mío, en leerme

con mejor comprensión

hacia mis estados de ánimo

expresados en estos poemas aquellos

que no supe dar a luz.

Porque tal vez los tuve asociados

a estados de ánimo vacíos

como el cielo de Pascal,

o a estados inestables,

movimientos en horas inciertas;

a encuentros fugaces,

amores, melancolía, y notas

de ternura sin peso.

Últimamente, feliz

al volver a su lectura

y abrírseme un río de calor en la piel;

se cambiaron también con los poemas

los signos que guardaba en mi alma de ellos.

Me nacieron lágrimas con algunos,

o me dieron la paz de la amistad,

me volví a sentir por ellos vulnerable

y agradecido a la caducidad de las cosas,

a la permanencia de la escritura

(que a veces devuelve un pecio valioso),

a esos astros fugaces que cayeron,

a los pequeños amores vitales.

 

                    28 de mayo 2022

 

 

 

GANADOR

 (Síndrome del impostor)

 

 

Ahora que parece que has ganado

recuerdas que buscabas otra cosa.

Juegas contigo siempre al escondite.

Tus gozos andan tras ti sin aliento.

 

Miras la falsa seda con hastío.

Atesoras relumbres de vidente

que te aseguran qué corta es la dicha,

qué absorbente

                             su persecución.

 

Te ordenas no complacerte en nada,

aún puede que sea un desliz, que alguno

diga no era suyo el acierto, disculpe,

todo ha sido un lamentable error.

 

A ti no te pillan, como al ladrón,

con un tesoro. Te turban e incordian

las felicitaciones. Muchas leguas

distante quisieras estar de allí.

 

En tu centro de gravedad.

 

                                               (No como

ese centro de mesa: el ganador).

 

 

 

 

GLOSA DE UNA SENTENCIA DEL INFANTE DON JUAN MANUEL


          

Hay tres cosas que todos sabemos

y no tuvimos que aprender:

a llorar, temblar y apretar los puños.

 

A llorar porque el corazón se limpia

por las lágrimas de su lengua vacía.

 

A temblar y a apretar los puños 

y los dientes incluso, porque vivir es

estar en guerra casi siempre

con todos y con tu miedo.

 

 

 

 

EPITAFIO A UN VENCIDO

 

Se paran en mitad de la noche, como durante un corte de luz

breve y angustioso, dimiten con total evidencia y sin ceremonia.

Los timbres, las campanas, las fuentes vigorosas,

los impares defensores de la sitiada ciudadela ceden

y dejan que entren el silencio, el frío, los coros

de los cuervos, y la certeza de que tu máscara está ya lista

para ocupar permanentemente el lugar donde estuvo tu rostro.

 

 

 

PANDEMIA Y THANATOS

 

Los tanatorios cerrados a las familias

y los muertos volviendo a sus casas

para despedirse de los vivos encerrados…

 

La despedida es uno

de los temas poéticos esenciales.

Pero la poesía entonces

estaba maldita

y vivaqueaba en los graves silencios

de los hijos

sentados cada noche ante el televisor.

 

El orden moral arruinado por el orden político

que condenó de nuevo a morir a Antígona

durante días de pánico y tensas mentiras.

 

La soledad

del agua, del viento, 

de la tierra

y de la tarde. 

 

Allí fuera.

 

El alma dentro, otro día más,

sola como un alto túnel en la mañana.

Y el alma ausente sin dirección

vagaba para encontrar a sus deudos.

 

Se ataron los muertos

a la primera mirada hospitalaria

-los ojos familiares llenos de ausencias-.

 

Qué despacio en la cueva, y qué rápido

el relente frío que atraviesa muros.

Nada acaba si no comprende su fin,

la poesía sigue estando maldita,

y reprimido el tiempo del duelo.

 

Aquellos muertos no tocan aún fondo.

 

 

 Nueva versión.

 

 

 

 

SOMBRAS EN EL SALÓN DE JUEGO

(Diatriba) 

                                               Diré cómo nacisteis…

                                                                          Luis Cernuda

              

                                                                          Digo lo que he visto.

                                                                                         León Felipe (y Blas de Otero)

 

 

Diré cómo nacisteis, sombras contemporáneas,

puertas tras de las que no se encuentra más que la memoria

                                                      [en huida,

vicios y virtudes sobre columnas rotas,

pendulares tiempos vacíos

que siguen la marea que nombra

una sola dirección: el culto de Narciso.                       

                       

Digo que lo que he visto:

obsesas figuras de cera, cantantes de sal,

esqueletos sin canto, hombres como palimpsestos                 

en duermevela o insomnes sobre un ring de boxeo;

                       

anuncios martilleantes, impuras melodías,

fantasmales pulsaciones de un sinfín de solitarios

que apuestan en la mesa del becerro de oro                  

y siguen ante la ventanilla cerrada otro día más.

                       

Diré lo que sufrimos, oscuros capitanes

del ídolo triunfante,

que robáis el corazón y las vísceras a vuestros sojuzgados,

serpientes que hipnotizáis con palabras

sin entrañas, y suministráis placeres a rédito.

 

Sabed cuánto os desprecio.

           


 Nueva versión.

 

 

  

LA RELIGIÓN DEL PARTIDO

 

Cuánto esclavo teme

a la contera del bastón

y se inclina

ante el guante que besa.

 

Suelen cargar en sus hombros

el santo del partido.

 

La Poesía los fotograma

cogidos del brazo,          

sirviendo de espejo sumiso

a otros esclavos más jóvenes.

 

 

 

 

EL POEMA ES HIJO DE LA ALEGRÍA

  

 

La terralidad es suficiente motus

para encender los besos.

 

Al alba, vi el poema como un hijo

que no acaba de vivir. Pacientemente

le animé, le pedí que tomara cuerpo,

y hasta le di mi soplo, una forma.


Aún le faltaba

para que el decir fuera de verdad:

querer vivir, desangrarse y rehacerse

en la dudosa luz de la palabra.

 

 Julio 2025

 

 

 

LA FRUTA DE LA TENTACIÓN

 

    1

 

La fruta de la tentación solo aparece

madura y apetecible

en la imaginación: ha de presentarse

inocua a la vista, y más dulce

que a un sediento el agua pura,

en lo que no se ve, y más excitante

en el futuro y en el pasado

que en su corto presente.

Hincamos las manos

en su sombra

y le adelantamos la vida

pero ella siempre escapa

a otra parte.

Pocos saben cogerla al vuelo.

No con las manos, sino con los dientes.


 

 

 

        2

 

Y es el velo de la ilusión

lo que la hace más atractiva.

La ilusión de adelantarnos,

por una vez, a lo fugitivo…

A pesar de saber que su oferta

viene precedida de la fama

de inalcanzable,

sin embargo, es seguro,

pues se ha entrado en nuestra vida,

y aún nos reta al alcance de la boca,

es seguro que acabaremos

robándola, chupándola,

mordiéndola, matándola.

 

 Versión ligeramente distinta a la publicada en La segunda persona (Ed. Ars poetica)

 

 

 

PERPLEJIDADES. Diez aforismos

 

 

No hacemos nada pero nos dirigimos a algún sitio.

 

 

En cualquier segundo estamos / en el corazón del tiempo.

 

 

Siempre lo que cae, nos vuelve a nosotros.

 

 

De parecida manera indican las agujas del reloj siempre la misma hora.

 

 

Se trata de nosotros, de un pellizco, de un temblor, luego cesa.

 

 

Al fondo pensamos que no encontraremos día para expresar toda la luz que somos.

 

 

Volvimos sobre los pasos, reincidimos: somos restos.

 

 

Es profundo y poderoso el pasado. El futuro lo dibuja y se asombra.

 

 

Uno está generalmente entre uno y otro.

 

 

Lo que uno piensa, siente, canta o llora… otro lo está haciendo a la vez diferente. Pero ese otro es un espejo, una cosa muerta, que no late como yo. Cuando yo aparece, está él, el espejo, diferente pero frío.

 

 

 

DESMEMORIADO 

 

            a Faetón que quiso conducir el sol 

 

    

¿Cómo fueron las cosas? De un modo a otro. LLegan, están un tiempo y de pronto se marginan, desaparecen. Pero no hay un ritmo superior que las domine, ni una sabiduría preventiva de sus migraciones. Cubren la superficie de nuestras vidas durante un suspiro, y vuelven al sueño del río imaginario donde se hunden cada vez más bajo, como latas vacías, arrojadas ahí, y finalmente deshechas por el peso silente del agua.

Mi mente tiene a sus horas una marea alta que la empuja al filo de las cosas ocultas. He trenzado un calendario de desmemorias, de vanidad y humo, pero no sé nada del sufrimiento. He cubierto kilómetros de blanco, humillado grandes muros, pero no sé nada del sufrimiento.

He visto con mis ojos las hojas que se precipitaron a las delicias del abismo, en otoño, y al reunirse con el mar de abril las he visto tramontar en racimos discretos y tan pronto exuberantes y tan pronto, misteriosamente, desaparecidos. Me acostumbré, así, a dividir el curso del astro: a pasar dos mitades del año descansando del nublado junto a una fuente desnuda, y a bucear contra la luz las otras dos. Pero del sufrimiento, nada; no saqué nada en claro. No sé nada del acontecimiento, del simple estar aquí sin saber nada, sufriendo.

Y ahora, qué importa cómo fueron las cosas. Marionetas de nieve, camino de la feria, me sorprenden todavía alguna vez. Las pongo en mira, en orden de distancia, apago sus antojos, o los míos, silbo. Metal de pureza, espejo robado, hipótesis de expedicionario de la ruta de la seda -vacía de miradas-, astro peregrino que busca sus fragmentos allá en la fuente.

 

 

 

DE CONSOLATIONE IUVENTUTIS

          (Canción menestral)

                                                           Al santo Job

 

 

            Nada se ha perdido

            que fuera nuestro;

            pata la traviesa,

            comido por servido

            saca el más diestro

            tahúr de la mesa.

 

Nada se ha ido con tu tiempo mozo

que no aparezca y vuelva a no ser.

Un mismo día nos da gran alborozo

y tristeza y ganas de oscurecer.

 

Sumido en lo efímero canta el gallo

y anuncia la creciente madrugada.

Vedlo allí muy señor de su serrallo

creyéndose copete de alta grada.

 

Y a la tarde ladrón de berzas llega

que lo escupe y le quita su hechura

y su estampa, y al ladrón Dios lo anega

por la aurora bajo una manta oscura.

 

             Nada se ha perdido

             que fuera nuestro;

             ¡y pata la traviesa!

 

                                       Fulgencio Martínez, Cosas que quedaron en la sombra (Ed. Nausícaä)

 

 

 


 

LABOR DEL CÍSTER

 

 

al monasterio de Veruela

a los que viven de sus manos

 

 

 

Donde la tierra se trabaja con las manos

ahí llega la esperanza a apuntarnos

su tarea. Berceo, padre mío. Plegarias

y sudor salado en el huerto, azada

y sílabas cuntadas de la cuaderna

vía, palabras, libros, rezos, penas

abonan la tierra, como mantillo;

sin esos guardianes, nos morimos,

sin su ejemplo que anima, a la vez,

las horas del trabajo y de la fe.

 

 

Fulgencio Martínez 

      Poemas del ciclo Sendas de invierno

 

 

 

 

TODO ES CONFUSO 

 

  

                    Somos una conversación

                                                      Hölderlin

 

                 Todo es confuso.

                                Miguel Hernández

 

                       

 

No hay que preguntarle al sino,

que nos fuerza como un rayo.

Hay que dar a la amistad

el corazón abierto y la sonrisa

abierta. Todo es confuso,

siempre ha sido así, y quizá ahora

mucho más.

                         Pero tus días

se rijan por el ordo amoris

de los maestros del Medievo,

la ratio affectiva prime

sobre tus razones.

 

 

 3ª Variante de ese poema.

 


Fulgencio Martínez 

      Poema del ciclo Sendas de invierno

 

 

 

 

 

 

HOMENAJE AL GENERAL DELLA ROVERE

 

No hay años oscuros en mi vida.

Donoso y cortés, hasta la muerte.

 

 

 

 CONTINUACIÓN DE

 MUSA EPIGRAMÁTICA, CELEBRATORIA Y SATÍRICA

   (Humor acediano)

 

 

 

LA HORA CULTURAL

 

– Presidente, ¿un libro?

– No, voy a tomar

mi merluza al orio...

Y de postre, natillas.

 

 

 

 CUATRO DIFERENCIAS SOBRE LA HERRADURA

 

El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura. (Miguel de Unamuno)

Quien no acierta en el clavo, acierta en la albarda. (Benito Pérez Galdós)

El clavo sigue ahí.

 

 

 

 

 EL AUTÓCRATA

 

El Gobierno ha anunciado 

que censurará a los medios de prensa.

Prohíbo desde ahora hablar del Gobierno

ni para bien, ni para Elisa.

Filmado en la tele pública. Yo, el Autócrata.

 

 

   

COPLA DE ACEDO

 

¡Yo!

tengo un amigo. 

 

¡Zapatero! ¡Zapatón!                    

 

¡Tú!

tienes una socia.

 

¡Zapatera! ¡Zapatón!                    

 

Si nos juntamos yo y tú

dejamos en mantillas

a Rinconete y Cortadillo,

a Caco y Hermes, el divino Ladrón.    

 ¡Zapatero! ¡Zapatón!

 

 Nuevas versiones.


 

Fulgencio Martínez es profesor de filosofía en prácticas (hasta que le dejen). Poeta publicado, como era costumbre decir en las tertulias de noveles.

Ha publicado ocho o diez libros de poemas, entre ellos León busca gacela (Renacimiento), El año de la lentitud (Huerga y Fierro). Sendas de invierno es el más reciente, en 2025, editado do por Ars poetica, donde nuestro autor también publicó, en 2019, una antología de poetas actuales: La escritura plural. 33 poetas entre las dispersión y la continuidad de un cultura.
Dirijo la revista Ágora. Papeles de Arte Gramático.
 
Andrés Acedo, navarro de Murcia, descendido de su Valle a la Vega del Segura, pasó por Italia cumpliendo mandado de su tío-abuelo, para conocer el mundo las aulas de Bolonia y la salsa, que entonces estaba en Madrid (tiempos de la movida), por la que pronto compró billete a España. Ha publicado en revistas y en algunos libros de Fulgencio Martínez, como Cosas que quedaron en la sombra (Nausícaä) o Cancionero y rimas burlescas (Renacimiento). También en un libro de hace unos pocos años, Carta partida (Ars poetica, 2024). Lirica povera fue su primera obra, inédita y hoy casi inencontrable (aunque algunos de sus poemas se embutieron en libros de Fulgencio Martínez, como El cuerpo del día, Renacimiento). 
En Ágora colabora con la sección Nuestros Maestros, La republiqueta (Humor acediano, rebautilizada como El clavo sigue ahí) y también con poemas (en La poetría y en El hurón y la galería) y con artículos en el cuaderno interior El Mono Gramático. 

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