Tres poemas de Abrazar el vuelo
Ascensión
“Este es mi hijo amado
en quien me complazco;
escuchadle.”
(San Mateo, 17, 5)
Bajo el techo de una iglesia,
ya cerrada y en penumbra,
vi a mi hermano
más joven que nunca,
más vivo y sereno que nunca,
aun no estando.
Me habló.
La mirada puesta en mis ojos,
la mirada puesta en los ojos.
A ti también te habló
bajo aquella bóveda de formas
intangibles y colores desvaídos.
Brotó el corazón de las cenizas,
se entregó en cuerpo y alma,
cuerpo y alma religados
que su madre retuvo,
pues se elevó ante el asombro
de su padre.
Junto a la cama de mi padre
No podía abrir los ojos,
no podía verme,
no podía.
Trazaba semicírculos con las manos.
¿Eran las últimas indicaciones
o las espirales de la rendición?
Cuatro exhalaciones bajo los párpados
cerrados y un continuo decir sin decir
meestoymuriendo.
Calles y jardines
celebraban la primavera
y él, desde su cama,
se despegaba de la vida,
de cada estación de la vida,
con un adiós triste y doloroso.
Un adiós a su memoria
y a la memoria de su hijo.
Las estilográficas alineadas,
los relojes silenciados,
y la armónica,
muda en su estuche,
sabiendo de su saber que se moría,
sabiendo de mi saber que se moría,
con la certeza de que el mar no es azul,
ni el cielo es azul.
Viento de Poniente
Jamás volveré a veros.
Ya no ocuparéis nuevamente el valle,
la hondonada familiar
por la que transitabais.
La primavera llamó a la puerta
como corazón que hace
el último bum en su carcasa.
Pero el Viento de Poniente es veloz
y azota sin descanso la altura
de los cálices.
Ved cómo las hojas caen a oleadas
y refulgen nuevamente al abrigo del sol.
Ved cómo la savia abastece de luz
a los ramajes.
La tierra de este valle arde de hojas
secas y crujientes
y yo os invoco a cada paso
al igual que la llama de una vela
alumbra a otra antes de su extinción.
Algo ha cambiado.
Dos hojas al caer me agasajaron
y me invadió una corriente de ternura.
Los poemas pertenecen a Abrazar el vuelo, editado por La Garúa, que próximamente estará en las librerías. Marzo 2026.
Ada Soriano nació en Orihuela el 30 de diciembre de 1963. Fue codirectora de la revista Empireuma. Tiene publicados tres plaquetas y siete libros de poemas. Sus dos últimos poemarios, Dondequiera que vague el día y Línea continua, en la editorial Ars poética. Asimismo, ha publicado dos volúmenes de entrevistas literarias a poetas bajo el título No dejemos de hablar en la editorial Polibea. Ha colaborado con reseñas y entrevistas en diversos medios y ha impartido recitales en diferentes ciudades, además de haber participado en varias antologías. Próximamente, publicará Abrazar el vuelo (La Garúa).


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