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miércoles, 1 de mayo de 2024

Español de todas partes. (Reflexión posterior al "lunes de Sánchez"). Diario político y literario de FM. Abril 2024

 

                       

 

 

 

 

 

 

 

 Nicolas Sakorzy fue presidente de la V República francesa y en 2021 fue condenado a tres años de prisión por delito de tráfico de influencias y corrupción. (Wikipedia).


 

ESPAÑOL DE TODAS PARTES

 (Reflexión posterior al "lunes de Sánchez")

 

He seguido la jornada del día lunes 29 de abril con auténtica expresión de español. Decía alguien que un español es lo más parecido a otro que hay en el mundo. Esta sospecha la confirmé hace algunos lustros. Estaba en Eurodisney, en París, con mi hija, entonces pequeña. Jugábamos a adivinar, entre las multitudes de turistas, qué grupos eran españoles. Antes de oírles hablar y de tenerlos cerca, mi hija y yo nos guiñábamos: mira, por ahí va una "cuadrilla", y por allí, otra. A los grupos anárquicos les llamábamos cuadrillas.

Este juego lo continuamos en las calles céntricas de París. Mirando las terrazas de los cafés, adivinábamos dónde había españoles; o por donde habían pasado. Las mesas y sillas en desorden; un parroquiano mirando al norte y otro al sur, uno frente a otro o incluso encima de otro. En cambio, el mobiliario de la terraza del café estaba en perfecto orden de revista cartesiana allí donde no había españoles (o no habían aún pasado paisanos míos); los parisinos (y turistas asimilados a la civilizada Lutecia) solían estar sentados codo con codo, a respetable distancia entre codo y codo, en filas que miraban al frente, al paseo, como en contemplación del espectáculo cotidiano de París; a los ojos míos de español, parecían público de un teatro, más que contertulios o tertulianos de café. Nada de estar revueltos y enfrentados unos y otros. Y nada de dirigirse al camarero para pedir un servicio como...un café con hielo, silvuplé.  (Oiga, se lo digo en español, hablando claro).  En el país donde se inventó el surrealismo, ese servicio era impensable, literalmente un contrasentido. Un café solo, caliente (no glacé, no un café helado) y un hielo para enfriarlo, café caliente y hielo, hierro de madera (diría Heidegger, un francés de Alemania, de la filosofía cristiana; pensamiento navarro, diría Baroja: otro ejemplo de contradicción en los términos: Pío Baroja). Claro es que donde impera la cultura cartesiana se necesitaba el invento del surrealismo. ¡Qué buen sitio encontró Salvador Dalí para ser acogido! Hay que ir a París y asomarse a sus terrazas para entender por qué ellos "descubrieron" el surrealismo, mientras que en otras partes el surrealismo se mamaba desde chicos. (En España, y quizá en lo más parecido a España, en Rusia, según Cioran, pueblos de carácter trágico, y cómico a la vez; o sea, tragicómicos, surrealistas avant la lettre).

Los españoles somos cuadrilla, nos gusta reconocernos en la "burbuja" de la cuadrilla, y, sobre todo, lo que más nos mola, somos de una cuadrilla contra otra cuadrilla; de una burbuja contra las demás. Hacer de una cuadrilla un equipo eso es una tarea costosa, difícil. Pero hacer de un equipo, un país, un nación, un Estado, es casi quimera.

Pero, por más diferentes que seamos, las cuadrillas, todas han nacido en la piel de toro (y no hay que avergonzarse de ello, si Europa es vaca mitológicamente, ¿por qué ha de sentirse menos el español que el resto de los hijos de la vaca Europa, que el europeo no español?)

Sin embargo, hay dos maneras de tomarse esto: una, simplemente, pasando de lado por algunos problemas que acarrea ese panorama de cuadrículas, cada una con su gesticulante modo y sus señas de identidad, sus insignias y sus rangos, su historial de méritos y trofeos en competición con otras cuadrículas (ridículas, y valga el juego de palabras, ya que desde tres líneas anteriores cambié el nombre de cuadrilla por el de cuadrícula, que es a lo que tiende toda cuadrilla en un movimiento centrípeto que se dirige a la unimismidad, por así decir; lo contrario también es verdadero, el movimiento centrífugo, de expansión, en un intento de agraciarse con más número de puntos y juntar miembros semejantes y "abrirse" de la pandilla a cuadrilla, a bandería, a partido, frente, equipo, club, región, regimiento, división, ejército...). La otra manera de tomárselo, es... a lo Kierkegaard, con temor y temblor. (Y ya estoy pensando y hablando como cuadrilla...En la cuadrilla está uno solo y nuestras reacciones ante el peligro fluctúan entre el miedo y la ira.)

Yo mismo, me reconozco a veces cuadrícula cero, mónada, un yo solo; otras veces cuadrícula par y cuadrícula impar; otras, las menos, cuadrilla de unos cuantos y así, hasta nación con un solo Estado o un Estado compuesto de varios cantones "independientes" (en el país de Baroja, ya saben que esa contradicción no es tal).

Pues decía, al principio de este parlamento, que pasé el día lunes 29 como un español. No atónito. En mi salsa, disfrutando del disparate del espectáculo mediático del Presidente Sánchez. (Entre nosotros, creo que todo ese fingimiento del Presidente y el aturullo que ha despertado -regeneración democrática, etc- esconden el miedo a que un juez le llame a él mismo a declarar por futuras causas abiertas a su persona.  ¡Cómo se atreven, los jueves, digo, los jueces! No estamos en la Francia de Sarkozy).

 

 

30 de abril 2024

Fulgencio Martínez

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