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miércoles, 4 de marzo de 2015

Mientras haya un testigo. (Sobre la poesía de Vladimir Holan). Por Fulgencio Martínez. Artículo recogido de la revista Fractal/Agora digital


Vladimir Holan
 Artículo publicado en la revista Fractal. http://www.mxfractal.org/F44Martinez.htm





   MIENTRAS HAYA UN TESTIGO

                       Por FULGENCIO MARTÍNEZ

   
A Carlos Iglesias, mi puente hacia Holan




Abismo de abismo es el libro póstumo de Vladimir Holan, publicado después de la muerte del poeta el 31 de marzo de 1980. El volumen recoge los últimos poemas de Holan entre los años 1972 y 1977, pertenecientes a Penúltimo y Adiós. A partir de ese fatídico año de 1977, en que muere su única hija Katerina, discapacitada, Holan no volvería a escribir más.

Los lectores españoles contamos con una espléndida traducción, gracias a la poeta Clara Janés, de un conjunto amplio de poemas de Abismo de Abismo. (Ediciones Bassarai).

Holan, del que celebramos el centenario, nació en Praga el 16 de septiembre de 1905, en vigor aún el imperio austro-húngaro, pero a diferencia de otros escritores mayores de Praga, como Rilke o Kafka, no eligió para expresarse el alemán sino su lengua madre, el checo. Las palabras castellanas de Clara Janés tienen tal calidad rítmica y emotiva que consiguen, en su pureza, conmovernos cual si Holan mismo nos hablara a cada lector a través de un médium.

El poeta comparó la poesía con el lenguaje de los sordomudos -hoy diga usted la lengua de los sordomudos, como éstos prefieren que se defina su modo de comunicación, en pie de dignidad con las otras lenguas fonéticas-. Un poema de Holan traducido a otro idioma puede comunicar su "tensión interna",1 su atmósfera y, sobre todo, "un interés individual" para cada lector que lo lee, si el traductor-lector logra, en su versión-recitación, una vía de contacto con el lector-escucha, creando "un espacio común para la princesa poesía".

En definitiva, se trata -en cualquier lectura de un poeta, sea en su idioma original o traducido- de oír la voz humana, la manifestación profunda del ser; es por esto que la poesía respira, más allá de los sonidos concretos, el silencio original, abismo de donde surge todo discurso, y el silencio que se hace presente, paradójicamente, en cada palabra que lo rompe: el silencio de lo que se calla y sugiere en el poema un sentido pleno.2 La poesía: abismo de abismo.

Pero sin olvidar que la poesía es sobre todo, para Holan, liberación. "La poesía debe liberar".3 Entendemos esta expresión en un sentido próximo al efecto que la "Poética" de Aristóteles llamaba catarsis. No existe verdadera poesía sin comunicación profunda de simpatía y encuentro liberador de emociones entre el poeta y el lector. Si bien -como nos recuerda el propio Holan- en poesía "toda concreción está envuelta en niebla",4 el poeta y el lector comparten la misma tentativa y el mismo peligro, "como anillos de una cadena". Poeta y lector son imanes atraídos hacia arriba, como en el diálogo "Ión" de Platón. El poeta, saliendo de los puertos conocidos -la métrica y todo "arte" de poetizar-,5 como "marinero sin brújula" se aventura a la música de la expresión, "a la semántica interna a la palabra", en busca de un faro en la niebla. Y, por otra parte, el lector dispuesto a mirar detrás de la cortina, a explorar fuera de lo habituado. La poesía es el verdadero ethos de ambos: la patria original, nunca perdida ni encontrada del todo.

Los poemas de Abismo de abismo suponen una indudable dificultad de compresión para el lector, teniendo en cuenta su doble condición de ser textos traducidos de un poeta supuestamente difícil. He intentado referirme a la poética de Holan, recogida en textos como "La armonía atonal" o "La voz humana", para prevenirle en vano. Creo que habrá pocos lectores que no sean capaces de emocionarse con poemas, o a veces con un destello en un poema, de este libro.

Personalmente, me ocurre que pocos poetas me han golpeado tanto con poemas que son tan parcos en imágenes y palabras. Qué es eso profundo que arranca Holan al silencio, o a nosotros, como si su verso lo frotase piedra con piedra, piel con piel, muro por muro, sobre cada lector. " Hasta a lo que no tiene permiso, /debemos dejarle que entre, e incluso darle la bienvenida. / También las palabras lo hacen,/ para que el hombre mudo no esté solo..."

Los hombres viven, pero no se sienten ser. Los hombres son, pero no saben quién les impide ser. El poeta, a lo sumo, sólo puede ser testigo del aullido de los lobos. Si lo escucháramos, podría decirnos por qué sentimos miedo cuando nos rozan las hojas de los árboles en la alameda, y podría decirnos "por qué se rió Hölderlin/ cuando le sacudían ciruelas en la cabeza". Hölderlin, loco, recogido en casa de un zapatero durante casi el mismo número de años que Holan vivió enclaustrado voluntariamente en su domicilio, desde 1946 hasta su muerte; primero en su casa de la isla de Kampa, en el centro de Praga, luego en Mala Strana, desde 1969, en una vivienda de la periferia, con una amplia y luminosa terraza sobre el puente Carlos, a la que el poeta, según cuentan, no se asomaba jamás. ¿Quién era ese eremita?: no un misántropo hipocondríaco, ni un san Antonio de Flaubert, ni un cristiano de las catacumbas, ni muchos menos la imagen del opositor o desobediente civil al régimen comunista. Era un hombre doliente, motivado por una exigencia interior, y que no dejaría, en su autoapartheid, de prestar oídos a los problemas del mundo y de darnos testimonio. "A alguien tal vez le va bien, / por ejemplo a las arañas / de los orfelinatos ."( "Nos falta distancia".)

Nos falta distancia, como ante la muerte, demasiado cercana para ser visible, para responder a las dos preguntas que nos hacíamos: quién era Holan, por qué nos golpea de ese modo su poesía , una poesía que, como en Abismo de Abismo, mantiene una pureza de diamante, un simbolismo hermético, en la estela del más críptico Mallarmé en Igitur (reconocimiento y homenaje de Holan expreso en el primer poema de Abismo de abismo), todo eso, y a la vez un estremecimiento humano, una poesía hecha de imágenes cotidianas, donde está presente la verdad de una existencia y la vida sin patetismo de la gente humilde que no aspira a la felicidad, sino a la esperanza.

"Cuando aúllan los lobos y te preguntas / por qué has vivido y si todavía estás en el mundo....". "Oblígate a ti mismo, ya muerto, / a escuchar como un testigo / el aullido de los lobos".

Mientras haya un testigo, nos quedará la esperanza.


Notas

1 Las expresiones entrecomilladas en este párrafo, proceden de "La voz humana", texto teórico escrito por Holan en 1964. ( Revista Poesía , num. 12, Milan, 1988).
2 Escribió Heidegger que "El ser es lo más dicho y al mismo tiempo el callar", y que el animal no habla porque no le es dado el callar (Martín Heidegger, Conceptos fundamentales).
3 Ibid.
4 Referencias, en este contexto, a otro texto teórico del autor, fundamental para comprender la intención de su poesía: "Armonía atonal", escrito en 1963. (Revista Poesía, num. 12, Milán 1988).
5 "Lo que es sólo poético mata a la poesía". Último verso del poema "Y de nuevo" (V.Holan , Dolor, trad. Clara Janés, Ediciones Hiperión).

martes, 3 de marzo de 2015

Antonio Machado y la enseñanza: Un poeta, un alumno y un maestro. Por Enrique Gambín. Revista Ágora/ Homenaje a Antonio Machado/ artículos literarios




5º C - Antonio Machado. Día del Libro. CEIP Pinocho          Homenaje a Antonio Machado (Machado y la Institución Libre de Enseñanza)


ANTONIO MACHADO 
Y LA ENSEÑANZA: 
UN POETA, UN ALUMNO
Y UN MAESTRO

          
            
            Por Enrique Gambín
                                                            


La literatura no se reduce a los libros, que son leídos, con más o menos placer, por los lectores interesados en ella, es un arte y, sin despreciar su vertiente vocacional y ligada a la invención, va íntimamente unida a la enseñanza y al aprendizaje. Ningún escritor, ni poeta verdadero nace de la nada, todos tienen maestros que, a través de la lectura, les han enseñado y transmitido la poesía y la literatura; después estos tendrán que explorar dentro de sí mismos para vaciarse de sí mismos y llenarse de la poesía que reside en el mundo.

Las enseñanzas de Platón y Aristóteles con su Poética nos ponen en antecedentes de cuán importante ha sido el transmisión de la tradición, repleta de valores que tantas veces se han ido siguiendo, quebrantando y cambiando a lo largo de la historia de la literatura, pero esto requeriría un estudio a parte. Lo que es fundamental es que, aunque los maestros de la técnica de la (ars) sean de gran importancia, las líneas de la literatura las han ido trazando los poetas y los escritores que con sus obras han ido enriqueciendo el arte y creando mundos nuevos.
 

Las grandes efemérides como es el caso del centenario del nacimiento de Antonio Machado nos llevan a revisar su vida y su obra, buscando nuevos recovecos, nuevos puntos de vista que nos lleven a conocer mejor al creador que está detrás de los libros que tantas veces hemos leído. A Machado se le ha definido en multitud ocasiones por su carácter progresista, su genialidad poética, pero menos veces se ha explorado en su ser pedagógico, en el educador y el alumno que fue y la importancia trascendental que esto tiene en su poesía. Perdura la tendencia de algunos autores a definirse como artistas y creadores en sí mismos y ex nihilo y a negar toda influencia posible de doctrinas, pensamientos y poetas ajenos, por temor a perder prestigio y fama. Todo lo contrario ocurrió con Machado que siempre mostró sin reservas el agradecimiento y el tributo a sus maestros, pues él también lo fue de muchos otros que le precedieron y aún hoy lo sigue siendo de aquellos que nos aventuramos en la lecturde su poesía.

En Antonio Machado se conjugan tres cualidades esenciales, fue un excelente alumno, un gran maestro y sobre todo un poeta de verdad. No fue un poeta lleno de sí mismo y vacío de contenido sino que aplicó las enseñanzas que recibió en sus años de estudiante, llegó a subir a la tarima de varios institutos para suerte de los estudiantes que pudieron escucharlo y su poesía se enseña como una de las más preciadas de las letras hispánicas. Forma parte como Gerardo Diego del grupo de ilustres catedráticos de instituto, por los pasillos de los centros educativos de la época pasearon grandes autores que dejarían una huella imborrable en la cultura española. No conviene olvidar que buena parte de la cultura no solo se transmite en el aula, sino que la educación puede ser un motor de nuevos creadores, un semillero donde brota el arte y ese semillero fue para Machado la Institución Libre de Enseñanza.

Si exploramos en la biografía del poeta andaluz veremos que en septiembre de 1883, la familia Machado se traslada de Sevilla a Madrid. Pero antes de esto, Fernando Ortiz (1984  93-112) nos dice que el ambiente en el que nacieron los hermanos machado era el de una Sevilla liberal, progresista y anticlerical. Sigue detallando Ortiz en su artículo que pocos días después de llegar a Madrid los hermanos Manuel y Antonio Machado ingresaron en la Institución libre de Enseñanza. 

«En ella, las actividades complementarias de los estudios son las numerosas excursiones que, dirigidas por los profesores, hacían los alumnos a ciudades y pueblos próximos a Madrid y a la cercana sierra del Guadarrama, así como las visitas a museos, industrias artesanas, fábricas, tahonas y centros científicos. Eran característicos de la Institución «el trato íntimo con los alumnos» y «las conversaciones libres y generales, en las que el niño hacía preguntas con entera espontaneidad, contestando al maestro como si fuera a un amigo o a un hermano mayor». (Fernando Ortiz 1984- 93-112) 

Todo esto influirá en gran medida en sus poemas. La Institución libre de Enseñanza estuvo íntimamente ligada con la familia de Machado, hasta el punto de que tanto su abuelo como su padre mantuvieron una estrecha vinculación con la institución fundada por Giner de los Ríos. El revolucionario modelo de esta institución promovía la defensa de la libertad de cátedra y la negación a ajustar las enseñanzas a dogmas oficiales o a corsés preestablecidos. El alumno de secundaria y de primaria podía salir del aula y aprender a conocer y a valorar el entorno y la naturaleza.

Es preciso plasmar las propias palabras de Machado sobre la importancia de haber estudiado en esta Institución: «Vi entonces que en mí no hay otro bagaje de cultura que el adquirido en mis años infantiles de los 9 a los 19, en que viví con esos santos varones de la Institución Libre de Enseñanza.»

Jean-Louis Guereña recoge en las actas del coloquio internacional sobre Antonio Machado celebrado en 1994 unas citas de Machado muy elocuentes y que merecen un comentario:

«Esta influencia se puede apreciar en su artículo «Sobre pedagogía»  donde, comentando Machado una conferencia de Cossío, según el cual era preciso enviar los mejores maestros en las últimas escuelas, afirmaba que «no basta enviar maestros: es preciso enviar también investigadores del alma campesina, hombres que no vayan solo a enseñar, sino a aprender». Machado se mostraba reacio a todo método sistemático, ya que «lo que importa es aprender a pensar, a utilizar nuestros propios sesos para el uso a que están por naturaleza destinados (…)»»

Machado resalta la importancia de que los maestros no sean meros funcionarios sino que sean "investigadores del alma campesina", hombres que van a aprender, más allá de cualquier lógica o sistema preestablecidos, hombres que piensan y que enseñan a sus alumnos a pensar. Estas palabras que sería muy beneficioso que fueran la base de cualquier ley de educación, o manual pedagógico, se encuentran en total coherencia con su obra poética.

El poeta andaluz nunca es inmune al paisaje, al entorno que lo circunda, nunca trata de emanar sus sentimientos, ni se regodea en su 'yo' como hacen los falsos poetas, siempre se llena de las realidades y los contextos nuevos a los que le llevó su azarosa vida. Extrae como si del más valioso mineral se tratase hasta la última gota de poesía que reside en las ciudades, los campos, los lugares en los que transcurrió su caminar. En la primera estrofa de su poema Retrato relaciona las etapas de su vida con los lugares en los que estuvo: «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla».



«… olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. »


Es curioso, como en la enfermedad de su amada Leonor, no recurre a tópicos trillados y manidos de amante desdichado, ni tampoco se enfurece por el deterioro físico de su compañera disparando versos desolados e hirientes. Como si de Dafne se tratase, identifica a Leonor como un olmo seco por las inclemencias del otoño, recurre a un proceso de la naturaleza. Un olmo que podrá caer al río, y las aguas de este en su eterno fluir la conducirán al mar de la eterna tranquilidad. Pero su resignación filosófica y meditativa se contrarresta con una esperanza sana que aguarda a que el milagro de la primavera reverdezca a su amada y su enfermedad termine. Pocos poemas de amor son más bellos que este.

Años después de que la muerte sesgará la vida de Leonor, Machado la recuerda en un poema melancólico destinado A José María Palacio. Es una poesía que resalta con viveza la presencia de una ausencia, la presencia de la ausencia de Leonor en la vida y el pensamiento de Machado. No obstante, no hay ni una sola mención a su amada en todo el poema, "su" es el único pronombre que hace referencia a ella.

En la última estrofa del poema, Machado da una visión premonitoria de su muerte y la relaciona con el mar, de ese color azul al igual que los "días azules" iluminados por el "sol de la infancia" en su último verso escrito en Colliure.

Sus últimas palabras son para el paisaje, para la naturaleza con la que se identifica. Su vida se nutre de la poesía encontrada en los elementos y en el pensamiento filosófico que deriva de los mismos. Incluso en su exilio, cuando su vida está próxima a acabarse, sus últimas palabras no son nacidas de su ego, ni siquiera de sus sentimientos, son para admirar su entorno. Pero no es una admiración de algo ajeno, sino que él siente como propio, como parte de su ser. No cabe duda que un poeta verdadero es un admirador y un amante de la poesía y como Machado dijo un profesor también tiene que indagar en el alma, el pensamiento de un profesor debe ser libre y comprometido con su medio, para poder transmitir la sabiduría necesaria para formar ciudadanos que sean "en el buen sentido de la palabra" buenos como lo fue Antonio Machado.

Cabe recordar el poema que le dedicó a su maestro Francisco Giner de los Ríos personaje histórico que marcó un hito en la pedagogía española, y fundador de la Institución Libre de Enseñanza,

«Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja. »

La luz, protagonista de los últimos versos escritos por Machado, es la que le revela que su "hermano Francisco".  Nos sitúa a Giner de los Ríos en plena naturaleza, en el entorno que inspiró toda su teoría, habla de su corazón y desea que repose "en tierra de tomillos, donde juegan/ mariposas doradas…" Así concluye el sentido homenaje de un digno discípulo de su maestro, citando los sueños del mismo de "un nuevo florecer de España". Todo profesor más que un frío adoctrinador o trasmisor de teorías, teoremas y demás postulados es un admirador del conocimiento, un hombre con corazón y entrañas que sueña siempre con un nuevo florecer, esto lejos de un idealismo teórico es la verdadera vocación docente que movió a los hermanos Machado y cuyo influjo se encuentra plasmado en sus obras poéticas.




BIBLIOGRAFÍA

MACHADO Antonio, (2001 (33)): Poesías completas. Espasa Calpe. 

GUEREÑA, Jean-Louis. "Machado y la Universidad Popular segoviana". En Valencia. Evento: Antonio Machado Hoy, 1939-1989, Madrid, Casa de Velázquez, 1994, 240-252. 

ORTIZ, Fernando.  (1998). "Una ciudad y dos poetas" [en línea] Abel Martín. Revista de estudios sobre Antonio Machado. [fecha de consulta: 1 Febrero 2015]. Disponible en: < http://www.abelmartin.com/critica/ortiz.html>. 


         ENRIQUE GAMBÍN LÓPEZ es filólogo y poeta. Dirige el blog literario http://brazaldelasletras.blogspot.com.es/


 


 REVISTA ÁGORA DIGITAL MARZO 2015

DERECHOS HUMANOS. Diario político y literario de FM T3/39

 
DERECHOS HUMANOS

artículo publicado en LA CRONICA DEL PAJARITO, martes 3 de Marzo 2015

http://www.lacronicadelpajarito.es/blog/fulgenciom/2015/03/derechos-humanos-y-partido-popular


Los Derechos Humanos, suma de la ética del siglo XX, consagrados por la inmensa mayoría de los Estados del planeta Tierra tras la Segunda Guerra Mundial, supusieron, desde el plano de la Filosofía, el desarrollo del concepto de dignidad humana que anticipó el filósofo Kant. Además, históricamente, fueron una declaración universal de “nevermore”, frente a los entonces todavía recientes campos de concentración y los instrumentos deshumanizadores de los regímenes totalitarios.

Como documento histórico, reflejan un estado de conciencia moral, un nivel de progreso en la historia de la Humanidad. Sobre ser proposiciones éticas, emana de ellos cierta obligación legal para los Estados suscribientes. Antropológicamente, adquieren en su formulación solemne varias funciones: una función social catártica, purificadora de un “pasado” negro que puede pesar sobre el futuro (1); otra función cultural que tiene que ver con erigirse a manera del tabú para la razón: lo que el tabú es para el mito, funcionan como lo permitido/lo prohibido para una razón práctica. También, por último, tienen una función preventiva y orientadora.

Julio Anguita, hace unos años, recordémoslo, sintetizaba el programa de la izquierda en la Declaración de los Derechos Humanos. No ha llovido mucho desde entonces. Es cierto que no es norma su respeto entre mafiosos, violadores, traficantes, terroristas, gobiernos corruptos, dictaduras. Pero, incluso, los países democráticos, o que tratan de serlo, los incumplen, al menos parcialmente; como denuncia cada año el informe de Amnistía Internacional. Esta organización, tan valiosa, ha denunciado el posible caso futuro de violación de los derechos del Hombre por parte de la Ley de Orden Público que promueve el Partido Popular: su denuncia responde a la función preventiva antes subrayada. La obligación moral, al menos, por parte de los Gobiernos es cumplir con los Derechos Humanos, y la de nosotros, los ciudadanos, denunciar su violación allí donde no se cumplen, sin admitir excepciones. Izquierda Unida y cualquier otro partido que se arrogue el maillot de la izquierda tendría que mirárselo. No puede quedar lastrado el nombre de la izquierda por un silencio cómplice ante un supuesto “malo” amigo.

De los amorales y de los que simulan o solo escuchan sus propios ecos, mejor no hablar. 

Fulgencio Martínez

NOTA 1. En este sentido, son la respuesta al pesimismo del filósofo Adorno, y por tanto la posibilidad de escribir y vivir "después de Auschwitz"

REVISTA ÁGORA DIGITAL FEBRERO 2O15

lunes, 2 de marzo de 2015

La alternativa a la escuela. Diario político y literario de FM T3/ 40

Podemos en Murcia ha defendido una "tercera vía" entre la educación pública y la privada. Ojo, funcionarios y quienes preparen oposiciones para impartir clase en la educación pública.¿Cuáles serán los parámetros de la tercera vía, para acceder a la profesión didáctica? ¿Una mera extensión del Consejo de Ministros o del Círculo Máximo?
                                                                                         La alternativa a la escuela


Está teniendo mucho eco en los medios periodísticos, y sobre todo en las redes sociales, la polémica sobre la escuela pública que se ha suscitado a raíz de una mesa de debate sobre la educación que se celebró en Murcia, donde algunos de los partidos políticos que se presentarán a las próximas elecciones expusieron sus idearios sobre ese asunto. Ha causado estupor en muchos compañeros de la profesión didáctica la postura ambigua (por emplear solo un calificativo “abierto”) de Podemos. Según su portavoz en dicha mesa, Podemos defiende una “tercera vía”, que no es la enseñanza pública ni la privada. No queda claro lo que defiende dicha neoformación, ya que sus ideas suelen ser, en todo, calculadas para atraer el voto de diestros y siniestros, incluso de los neutrales.

Creo que los analistas serios pierden el tiempo, también en este caso, estudiando y tratando de resolver el enigma implícito en las declaraciones siempre provisionales de Podemos. En ellas no hay fondo, solo superficie cambiante, igual que la arena de las dunas. Así que ninguna tesis puede ser considerada, no hay nada que se sostenga más allá de cinco minutos, justo el tiempo necesario para consultar si tiene adeptos en las redes o no. Si ocurre que no, se cambia por otra; negando un portavoz lo que el otro ha dicho. El propósito no es metódico (como algún lector de Galileo pudiera pensar; no se trata de ajustar una hipótesis a las verificaciones experimentales); es electoralista, nada más. La alternativa a la Escuela, que quizá tiene en mente el círculo más elevado de los círculos dantescos de Podemos, puede ser un campo de instrucción militar. O puede que no. 

Hemos llegado en esto, mire usted, a la reducción al absurdo de la política, tras estos años en que muchos criticamos la corrupción en los partidos. Se empieza a ver que aquellos análisis en los que Podemos razonablemente acierta son el resultado de ideas comunes, legítimas reivindicaciones de la sociedad que han sido plagiadas sin articulación ideológica ni programática. En cambio, en aquellas otras opiniones en las que no disponen de una licencia exclusiva de plagio, la cual se otorgan en fraudulenta exclusividad; es decir, donde quieren diferenciarse de otras formaciones políticas que ya estaban ahí, defendiendo una tesis o una reivindicación razonables, como  es el fomento de la escuela pública,  en cuya apuesta habría de empeñarse cualquier gobierno en pro del progreso del país, en eso Podemos resculla, calcula y finalmente sale por los cerros de Úbeda diciendo que dos y dos son siete.
 
Fulgencio Martínez

                                                     Profesor de Filosofía y escritor

domingo, 1 de marzo de 2015

La mujer en la poesía de Blas de Otero (capítulo del ensayo La poesía de Blas de Otero/Estudios de poesía española). Fulgencio Martínez. Revista Ágora digital


LA MUJER EN LA POESÍA DE BLAS DE OTERO. (Estudios de poesía española)

                                                     Por Fulgencio Martínez


La temática que vamos a estudiar se condensa, sobre todo, en la segunda sección de Ancia. (p. 89-113. op. cit). Sin embargo, el poema final de la primera, “El ser”, señala el lugar del sentimiento amoroso en la poesía desarraigada, existencial, de Blas de Otero. “Cómo podríamos respirar y vivir, /si el espacio no estuviese/ lleno de alegría y amor” (…) “Si la muerte no fuese/ otro modo de amor (…)” (p. 86). 

Al tratar el amor no hay una ruptura radical respecto a la preocupación metafísica de los poemas anteriores. Formalmente el soneto que trata el tema amoroso se vuelve, por lo general, más sensorial y a veces juguetea con imágenes barrocas: concentración en el detalle, gusto por demorarse en la metonimia del cuerpo de la amada, presentada, como en el soneto “Mademoiselle Isabel”, en el gesto de peinar sus cabellos o un adjetivo que inmediatamente la define (“rubia”), junto con otro (“y francesa”) que da motivo para evocar los quiebros de su voz y las palabras suyas cuyo recuerdo sustituyen para el yo poético a aquella chica que despertó el primer deseo en la infancia, luego, olvidada por completo, “volada para siempre de mi rosa”.

"MADEMOISELLE ISABEL" Este soneto es el poema del nacimiento del primer deseo, del primer asomo a la sexualidad. Es un tema poco tratado en la poesía amorosa, aun siendo tan importante en la vida de una persona. Va asociado aquí el deseo al despertar del cuerpo niño en la pubertad, y a la mujer, en este caso. Como es una sensación privadísima y muy particular en cada persona, y un recuerdo casi delicuescente en la memoria, el poeta acierta a darnos esa sensación musical y el pálpito de una admiración súbita a la vez que de un final de no saber nada del objeto real que la provocó ni de por qué vino ni se fue. Aquí no hay una relación real con una mujer real, sino con una sombra idealizada, y el poema desata en el lector la magia de la experiencia primera de la sexualidad tal como la canta el yo poético y tal como podría ser la de cualquier lector. La mujer, no obstante, al decantarse como el horizonte de la sexualidad del yo poético, aunque no sea aquí más que un nombre, unas palabras en francés y unos nombres o adjetivos que la metaforizan con el mundo sexual de las flores y los pájaros, juega ya un papel importante. Va a proyectarse, desde ahí en adelante, como otra fuente del ansia existencial.

El poema es barroco, o más concretamente, manierista el gusto por presentar realidades sustantivas por medio no de los nombres sino de la adjetivación. Los nombres comunes usados, que se refieren al cuerpo femenino (como “piel”, “cuerpo de rosa”, “mariposa”, “jardín”, “senos de clavel”) funcionan cada uno como metáfora de una parte del cuerpo femenino a la vez que connota la fijación de la libido del yo poético (“yo me dormía, meditando en ellos”), pero, en conjunto, los nombres son un completa adjetivación de una sensualidad recién despierta.

El barroquismo se encuentra también en otros sonetos, como “Mira” y “Venus”. En “Mira” canta el poeta el vislumbre de los pezones de la mujer “detrás del mirabel de tu vestido”. El erotismo se acrecienta por el enfoque del detalle manierista, la continua metaforización del único asunto del poema, presentado a través de una serie de perífrasis y metáforas (“dos finas balas de marfil erguido”), y el escamoteo de la visión abierta, a través de un revelar-velar, descubrir y ocultar (en cuya esencia cifraba Bataille el erotismo), que en el poema lo realiza el vuelo de la fina tela del vestido de la mujer, que guarda finalmente para sí el “íntimo sismo”, el latido que mueve las joyas, “claveles” o “mieles” que amaga.

Aun en estos poemas sensoriales y barrocos, puros en su sensualidad, insinúa Blas de Otero ir más allá, al latido, a lo hondo del deseo, presagiando el hambre total que busca satisfacer en la realización amorosa, en los siguientes poemas. Un hambre erótica tan descomunal que tiene mucho de proyección del hambre de Dios de los sonetos metafísicos, y que irremediamente conducirá, en su desproporción y carga simbólica, a la frustración.

 



En “Venus” aparecen las figuras mitológicas de Isis y de Venus asociadas a la delicada aura del cuerpo femenino, tal como lo pintó Giorgione en “La Venus dormida”.

De esta referencia pictórica se pueden extraer imágenes de la mujer que Blas de Otero presenta también en otros sonetos amorosos: La posición horizontal del cuerpo femenino de la diosa en el cuadro, su erotismo misterioso, aun el gesto de la mano descansando sobre el vientre, y la propia visión del cuerpo femenino dormido mostrado en su desnudez, lo que se supone en el mayor grado de exposición, de indefensión, claridad, en fin, de captura, y que, sin embargo, por la magia de los colores suaves del cuadro de Giorgione, una atmósfera de misterio protege y aleja a la diosa dormida. Así, en el soneto de Blas de Otero, “Cuerpo de la mujer, río de oro”, la mujer es presentada en su desnudo “de oro”, expuesta a la contemplación amorosa pero, al fin, fugitiva, como un río o inaprehensible como un mar; el desnudo erótico despierta el ansia insatisfecha, tanto por no poder apresar su lenguaje metafísico profundo, como si fuera un río o las manzanas que tientan a Tántalo. La mujer-diosa, cuerpo del deseo, Venus dormida, puesta en claro y expuesta a ojos que la poseen –los ojos funcionan como metonimia del deseo sexual masculino- se evade como en el cuadro de Giorgione, envuelta en un aura protectora.

El soneto que acabamos de mencionar culmina reflejando el sonido de “la soledad de Dios” (como el Hombre, solo, sin el Otro femenino en que fundirse) y “la soledad de dos”, esto es, de la mujer y del hombre reales, la pareja sola en el tiempo.

En otros poemas, como “Sumida ser”, “Ciegamente”, o “Un relámpago apenas” se hace más presente la insatisfacción que trae la culminación del encuentro amoroso. A veces presentando como un combate entre dos cuerpos, como el combate con Dios de los poemas metafísicos; es, finalmente, el hambre de Dios lo que provoca el poso de frustración. En todos estos poemas la mujer es vista como un absoluto que a veces da la impresión que viene a ocupar el absoluto de Dios (“Cada beso que doy, como un zarpazo / en el vacío, es carne olfateada / de Dios”, del soneto “Sombras le avisaron”); pero, otras veces, la realidad tan plena de ser y belleza, y tan misteriosa de esa “sombra” amada hace que ella parezca el único absoluto que quiere apresar el yo poético: el tema erótico se vuelve fin en sí mismo, y utiliza, para su expresión, el medio simbólico de la búsqueda del absoluto de Dios. Pero, dado que la obsesión metafísica del yo poético se dirige siempre por la radicalidad de la búsqueda de un certeza que ponga a salvo de la muerte y de la nada, también tras la infinitud del deseo erótico encuentra ese yo frustración y soledad. El poema “Sumida sed” expresa en su final este sentimiento frustrante del amor: el yo poético, después de la unión amorosa (siempre metaforizada en la contemplación del cuerpo desnudo femenino expuesto como en Giorgione) queda preso de esta serie de paradojas: “hambriento /hasta la saciedad, bebiendo sed, y luego,/ sintiendo, ¡por qué, oh Dios!, que eso no basta”.

Si tenemos en cuenta que, en Ángel fieramente humano, la mujer es metaforizada como un “hueco misterioso” (“He levantado piedras, faldas / tibias, rosas, azules, de otros tonos/ y allí no había más que sombra y miedo / no sé de qué, y un hueco misterioso” (“Igual que vosotros”), podemos resumir la figura de la mujer en Blas de Otero como el objeto de una búsqueda que es continuación de la búsqueda de Dios. Pero, por otro lado, como hemos visto en algún detalle de los sonetos de la sección segunda de Ancia, junto a esa Mujer Belleza, Deseo e Ideal, doble imposible del Absoluto divino, aparece la mujer real, compañera en la soledad de dos, que despierta la ternura del poeta por su fragilidad humana. Hay que entender también, en este sentido, de canto a la fragilidad bella de la mujer, los poemas que Blas de Otero dedica a las niñas de su infancia: Mariví, Olivia (“Otra historia de niños para hombres”), la Montse (del poema que reza el mismo nombre en su título). Como si, de vuelta de la lucha metafísica con el deseo sexual maduro, el yo poético se relajase en estas imágenes de ternura y erotismo. (Desde otro punto de vista, esto indica, de nuevo, la frustración, la irrealización de la felicidad amorosa plena en la comunicación sexual madura. No solo la inquietud metafísica propia del universo del poeta sino razones, pensamos, de educación de la época inducen al sentimiento de fracaso de todo amor o toda relación sexual que no estuvieran cargados de transcendentalismo).

Pero, a fin de cuentas, la presencia de la mujer en la poesía metafísica de Blas de Otero se destaca sobre la típica presencia de la mujer como madre y custodia del hogar familiar, como era cantada por los poetas de origen falangista, o incluso destacaría sobre su ausencia en otro tipo de poesía, más afín con la de Blas de Otero, como es Hijos de la ira. En Ancia, sobresale esa tendencia a presentar a la mujer, como hemos señalado, en analogía con Venus: vaso de la sensualidad, ofrecida en su plenitud desnuda, vulnerable y sin embargo, huidiza para esa sed de infinito, de Dios, que vuelca el poeta en ella. El poeta la idealiza, como a una diosa (no se olvide que Venus es una diosa, a pesar de que tome apariencia de una bella dama dormida). Como tal diosa, aun en su presencia terrestre, humanizada, queda siempre protegida como por un nimbo: algo misterioso nos señala su intocabilidad, a pesar de las apariencias de su vulnerabilidad –duerme y está desnuda-. Si esto ocurre en el cuadro de Giorgone y por tanto en la alusión que propone Blas de Otero, podemos comprobar ahora cómo el poeta altera el molde y el soneto comete casi una acción impía. Signo de una trasgresión, que también en este tema de la mujer y el sentimiento amoroso, como en el tema de Dios, es característico de la poesía de Blas de Otero.

El yo poético rompe el círculo mágico, posee a la dama dormida, a la belleza; volcando en ella una ansia insaciable, y aunque al final quede la frustración, queda también (como hemos anunciado anteriormente), la mujer real incorporada a esta poesía metafísica (“la soledad de dos”). Esa mujer vulnerable también, metafísicamente, y físicamente, como el varón.

La trasgresión es necesaria para llegar de la mujer ideal, imposible o ausente, que cantó el Romanticismo, sin que el yo poético masculino la incorporase al sujeto de la poesía; a la mujer real que, en algunos sonetos de Ancia (y ansia), es copartícipe de la búsqueda metafísica. Será en un poema de la cuarta y última parte de Ancia, en “Tabla rasa”, donde mejor quede reflejada esa solidaridad metafísica, y la asociación de compañeros en el dolor del hombre y la mujer: “Posteriormente, entramos en la Nada (…). /¿Oyes, Irenka?. (…) /Posteriormente. Irenka. Irenka. El caso/ es grave. (…) (p. 154. op. cit). Y aún, en otro poema casi final del libro: “Paso a paso”. “Tachia, los hombres sufren. (…) / “Larga es la noche, Tachia. (…)” (pp. 156-157).


Revista Ágora digital marzo 2015