POEMAS PARA VIVIR (SOBRE EL LIBRO DE POEMAS SENTIRES Y PENSARES, DE SANTIAGO DELGADO)
Por Francisco Javier Díez de Revenga
Santiago Delgado (Murcia, 1949) acaba de publicar en La Fea Burguesía su último libro de poemas, Sentires y pensares, una interesante recopilación de poemas vivos en los que ha recogido multitud de experiencias que han conformado, con su palabra poética, conjuntos llenos de sensibilidad. Como muy bien indica el título, lo primero es sentir y luego pensar… Sentir ante un paisaje, ante un entorno familiar, ante unos espacios revisitados o conocidos por primera vez, y luego pensar lo que esos entornos significan para el yo poético, en la reflexión personal de su autor. De manera que trasciende de la propia mirada a la inteligencia de la meditación sobre lo que el ambiente evocado representa. Naturalmente, en las reflexiones de cada uno de los poemas entran consideraciones trascendentes sobre el tiempo y su trascurrir, sobre la trasformación de la propia naturaleza convertida en un entorno de singular inspiración por su historia, por su leyenda, por su acogedora hermosura.
De cuatro partes o secciones se compone el libro. Es la primera la titulada Natura, en la que se reúnen poemas de naturaleza y de paisaje, recuperaciones de entornos que han permanecido en la memoria y elementos de esos ambientes que sobresalen por su esplendor, por su historia, por su belleza y sobre todo por lo que sobrecoge su admiración, su contemplación o su presencia. Un olivo centenario en el campo, una orquídea, unos naranjos en febrero, como aquellos que cantara en inmortal poema Jacinto Polo de Medina, unas acequias, un cuadro invernal o un camposanto sobrecogedor. Pero estos poemas son también poemas de viaje, habituales en la trayectoria lírica de Santiago Delgado. De manera que en sus versos quedan retenidos entornos muy especiales, a veces cercanos (llanos de Antequera) a veces más remotos (ventanas de Nueva York). Pero ni la Venecia con «acqua alta» ni los arenales de Guardamar podrán competir con el encanto de algunas representaciones como las de una mañanita de Murcia.
Santiago Delgado (Fuente: Almuzara)
En la segunda sección, Escribires, Santiago Delgado lleva a cabo su personal autopoética, al plantearse, como hicieron los clásicos, qué es la poesía o para qué sirve la poesía. La inspiración, el verso, la magia del libro o el secreto de la metáfora son asuntos que descubren el interior del poeta, sus más recónditos secretos lingüísticos o retóricos, en los que residen no solo sus ideas y reflexiones sobre la lírica sino también lo que la poesía significa en la vida y forma parte de ella como un paisaje, como un encuentro introspectivo con las particulares galerías del alma de poeta, como quería Antonio Machado. Pero tan sublimes elucubraciones poéticas no impiden reflexiones inquietantes como la realizada sobre uno de los máximos y más anhelados placeres del intelectual, el que los castizos denominan dolce far niente, al que dedica una reflexión sobrecogedora: hacer nada es difícil, como se titula uno de los mejores poemas del libro. Un tercer sector, titulado Oquedades alberga reflexiones múltiples y variadas, unidas y cohesionadas por la intensidad de un pensamiento poético que podríamos considerar comprometido. En realidad, son los huecos preocupantes de la inteligencia los que protagonizan estos poemas, los martirios del insomnio y del olvido, las hojas muertas, las maletas vacías y las cosas perdidas. Son los espacios de la amenazante desolación en la que también está la mentira, el misterio de la lluvia en la noche y, por qué no recordarlo, el rincón de confort y el camino propio. Solo una serenata de Schubert puede completar este espacio en el que los vacíos protagonizan días, horas y poemas.
Es la última sección del poemario la más variada, porque, en las Siluetas que reúne, comparecen personas y personajes que fueron lecturas o espejos para la reflexión y la meditación, desde Ovidio y Catulo a San Juan de la Cruz y Luis Cernuda o Borges. Y hay sorpresas y asombros como lo es sin duda la presencia del gran Dante Alighieri en la catedral de Murcia, nada de extrañar en un escritor e indagador incansable del templo catedralicio y de sus habitantes como es Santiago Delgado, que ha recorrido todas sus capillas, columnas y capiteles una y otra vez. Señala nuestro escritor que la unidad de su libro está garantizada porque en todos y cada uno de los poemas que lo componen está su autor y todas sus palabras son las de un yo lírico que define y armoniza la cohesión de todo el poemario. Y es muy cierto que muchos de los poemas, en consecuencia, llevan en sus versos el estremecimiento autobiográfico que les da unidad y coherencia. Y más no se puede pedir para lograr un buen libro de grata y amena lectura.
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El artículo de Francisco Javier Díez de Revenga "Poemas para vivir" se publicó originalmente el 9 de octubre de 2026 en La Opinión. Se reproduce por gentileza de su autor.
Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura en la Universidad de Murcia. Escritor, ensayista, autor de libros de referencia sobre Miguel Hernández, Carmen Conde, Azorín, y sobre la Generación del 27. Publica semanalmente un comentario sobre libros de actualidad en el periódico La Opinión, de Murcia.
Más información editorial sobre Sentires y pensares, de Santiago Delgado, cf.:
https://edicioneslafeaburguesia.es/libro/sentires-y-pensares_197480/



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