EN EL CENTENARIO DEL LYCEUM CLUB FEMENINO
ADELANTANDO EL RELOJ DE ESPAÑA
POR FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA
Rocío González Naranjo ha publicado un libro de la máxima actualidad: Marisabidillas, frívolas y peligrosas: El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936), editado por Hoja de Lata en su colección Mecanoclastia. El Lyceum Club Femenino fue la institución pionera del feminismo en España. En 1926 las abogadas y políticas Clara Campoamor y Victoria Kent, las escritoras Zenobia Camprubí, Concha Méndez o Elena Fortún, la pedagoga María de Maeztu o las activistas María Lejárraga e Isabel Oyarzábal, entre muchas otras, se unieron con la firme determinación de crear un espacio en el que las mujeres pudieran desarrollar un proyecto de emancipación propio.
Clara Campoamor
Hace ahora cien años estas mujeres imprescindibles en nuestra historia cultural, política y social iniciaron su insólita aventura en la suntuosa Casa de las Siete Chimeneas, en la calle Infantas, actual Ministerio de Cultura en Madrid. Aunque tuvo una segunda sede en la calle de San Marcos, entre enero de 1931 y julio de 1936, en la sede de la antigua Asociación de la Prensa.
Durante una década desarrollaron una intensa actividad cultural, política y social, con la que rompieron moldes y se granjearon enemigos a diestra y siniestra. Como señaló María Teresa León, «adelantaron el reloj de España» y demostraron un gran ejemplo de actividad colaborativa en todos los ámbitos del saber. «Marisabidillas, frívolas y peligrosas», «fumadoras de cigarrillos egipcios» o «burguesas, aburridas y jugadoras de bridge y mahjong», fueron algunas descalificaciones que recibieron, mientras creaban el primer servicio laico y gratuito de cuidado de niños, organizaban conferencias de las principales figuras intelectuales del momento o lograban dinamizar un espacio en el que, por primera vez, eran ellas las protagonistas y los hombres se limitaban a ser «los maridos de sus maridas». En 1919 María de Maeztu escribió que el despertar de la mujer moderna española ocurrió como resultado de la crisis nacional que motivaron la guerra con los Estados Unidos de 1898. Con el movimiento de 1898 «aprestáronse las mujeres de España para una más alta cultura, para una mejor educación».
Durante la existencia del Lyceum Club realizaron grandes cosas que parecían imposibles en la España de ese momento. Se expusieron públicamente y participaron en los debates políticos más polémicos de aquellos días, y ya durante el período de la II República, sobre todo en el del voto femenino y en el de la abolición de la prostitución. Pero el Lyceum también fue un trampolín para artistas, músicas, actrices, escritoras, dramaturgas y poetas, mujeres todas que comenzaban su actividad. La significación del Lyceum está ligada a la riqueza de la Edad de Plata, a la vanguardia y la generación del 27, al fenómeno de la «mujer moderna», al movimiento de las sinsombrero, a las sexualidades diferentes. Pero lo más tremendo es que los vencedores consiguieron que toda su labor quedara relegada al más absoluto de los olvidos, como si no hubieran existido.
Políticamente sucumbió por la creación de la sección femenina de la Falange, y solo muy recientemente se ha luchado por superar una imagen que se trasmitió de que eran un entretenimiento de mujeres de la clase media reunidas en un centro donde «por pocas pesetas se tomaba un buen té», como señaló Pilar de Valderrama en su libro Sí, soy Guiomar. Se ha combatido por recuperar y contar de verdad de lo que estas mujeres se propusieron y consiguieron, entre otros aspectos como el de completar la nómina de la generación del 27. Tania Balló visibilizó el esfuerzo con el movimiento de las sinsombrero y poco a poco se fueron valorando los trabajos de mujeres como Carlota O’Neill, Victoria Durán, Maruja Mallo, Concha Méndez, Margarita Manso; y que María Lejárraga y María Teresa León, dejaran de ser una mujer a la sombra de un hombre.
María de Maeztu
Sin duda hay que destacar la significación de María de Maeztu, impulsora del despertar de la mujer moderna española, orgullosa de su papel que ha quedado documentado en cartas, entrevistas y memorias. Gran pedagoga, directora de la Residencia de Señoritas del Instituto Escuela, nacida en el ámbito la Institución Libre de Enseñanza, luchó por la educación igualitaria para el acceso de las mujeres a los espacios públicos y profesionales, superando la idea de que el magisterio era la única salida profesional para la mujer y luchando por hacerla superar en otros dominios: comercio, idiomas, música, telégrafos, o la profesión «de cuidados».
El final vino en abril de 1939. Serrano Suñer, ministro de la Gobernación decreta el cierre del local del Lyceum y encarga a Pilar Primo de Rivera que lo convierta en el Círculo Medina. Lo curioso es que Serrano Súñer fue uno de los primeros conferenciantes del Lyceum en 1927, pero jamás volvió...
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El artículo ha sido publicado originalmente en el diario La Opinión, de Murcia, el 23 de octubre de 2026. Lo reproducimos por gentileza de su autor.
Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura en la Universidad de Murcia. Escritor, ensayista, autor de libros de referencia sobre Miguel Hernández, Carmen Conde, Azorín, y sobre la Generación del 27. Publica semanalmente un comentario sobre libros de actualidad en el periódico La Opinión, de Murcia.



