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jueves, 18 de agosto de 2016

Canción del alma desvelada. Andrés Acedo



    
                                
CANCIÓN DEL ALMA DESVELADA

Tu corazón se posa en la ventana
Dispuesto a florecer con el mío.

Las palabras, de pronto,
Crean de la nada un horizonte.

El reloj del mar da una nueva ola.
Y llenamos barcas con abrazos y caminos...

El alma vive en el alma.
                                                Pervive su brasa
En la hoguera alta de las estrellas.

Al son de la noche.
                                         Al son de otra noche
Tu corazón se posa en mi ventana.



Poema inédito de Andrés Acedo

martes, 16 de agosto de 2016

Reseña de "Exilios y moradas" de José Luis Zerón, por Agustín Calvo Galán

 
De la página de AGUSTÍN CALVO GALÁN http://proyectodesvelos.blogspot.com.es/

RESEÑA DE "Exilios y moradas" de José Luis Zerón Huguet, por Agustín Calvo Galán

sábado, 13 de agosto de 2016

"De exilios y moradas" de José Luis Zerón Huguet
Tras un largo trayecto, hecho de vivencias y palabras, el poeta se encuentra ante el hoy como encrucijada, siempre nueva y vieja a la vez, de ser en lo que se escribe o ser simplemente, y decide seguir escribiendo, aunque escribir sea disolverse más que ser en lo escrito. "De exilios y moradas" (Polibea, 2016), el último libro del oriolano José Luis Zerón Huguet, es ese instante en que el poeta se asume en sus éxitos, pero especialmente en sus fracasos, y de lo agridulce surge una escritura que le continúa y capta la existencia de una manera luminosa:

"Hoy existo en todo lo que existe
y muero en todo lo que muere.
(...)
Camino hacia el Todo
para no ser nada."
                                                                                                                                     (págs. 72 y 73)

Pero desde la paradoja cotidiana de que el cobijo que nos ofrecen las palabras es a la vez una condena de incertidumbres, pues la mirada clara y distante sobre el mundo y la serena reflexión poética nos acaba convirtiendo en extranjeros de nosotros mismos. José Luis celebra en este libro esa inquietud, y sus lectores se lo agradecemos.
Agustín CALVO GALÁN

viernes, 12 de agosto de 2016

"El escarmiento", de Francisco de Quevedo, uno de los poemas mayores de la escritura poética. Nuestros maestros

Demos un espacio al asombro estético, ante  la silva XVIII, titulada “El escarmiento” (uno de los poemas mayores de Quevedo) donde se aprecia toda la elaboración personal del motivo ovidiano de la transformación del ruiseñor en símbolo órfico de la escritura y el canto.
 
Nos encontramos de pleno con una Ascética del canto. El poema se engrandece por el Silencio. Por ese espacio que deja abierto y que no trata de ser habitado por la armonía. La escritura es el lugar privilegiado de la ascética.

Subrayamos en tan rico poema solamente algunos lugares. En la estrofa segunda, comparece de nuevo el asunto de Itis y su sepulcro en el vientre de su padre y asesino inconsciente. Con una alusión casi literal al pasaje de Ovidio, Quevedo transforma el crimen mítico, la comida del hijo, es una lectura espiritual con doble significado: cristológico y existencial: lo humano como sepulcro y cárcel de Cristo, y el cuerpo como cárcel del alma: pero de ambos sentidos, el teológico y el órfico-pitagórico, se desprende una impresionante lectura ascética. El poema es una “advertencia”, frente al hombre “divertido” apuesta por el hombre advertido. La conciencia ascética dota de un estado autoconsciente preferible al mundanal y extrovertido; se deja entrever que es un estado preparatorio de la gracia (sentido teológico) o de la aceptación de la muerte (sentido estoico existencial). Este poema podría situarse como ejemplo de lo que Deleuze denominó el pliegue como categoría de la expresión del mundo del Barroco. Contiene, en efecto, un plexo de significados que remiten a complejos universos simbólicos, superpuestos y llevados a su extrema oposición para finalmente anularse en una visión nihilizante del mundo.
 
 
EL ESCARMIENTO

¡Oh tú, que inadvertido peregrinas
de osado monte cumbres desdeñosas,
que igualmente vecinas
tienen a las estrellas sospechosas,
o ya confuso vayas
buscando el Cielo, que robustas hayas
te esconden en las hojas,
o la alma aprisionada de congojas
alivies y consueles,
o con el vario pensamiento vueles
delante de esta peña tosca y dura,
que de naturaleza aborrecida
envidia de aquel prado la hermosura:
detén el paso y tu camino olvida,
y el duro intento, que te arrastra, deja,
mientras vivo escarmiento te aconseja!
 


En la que oscura ves, cueva espantosa,
sepulcro de los tiempos que han pasado,
mi espíritu reposa,
dentro en mi propio cuerpo sepultado,
pues mis bienes perdidos
sólo han dejado en mí fuego y gemidos,
victorias de aquel ceño
que, con la muerte, me libró del sueño
de bienes de la tierra,
y gozo blanda paz tras dura guerra,
hurtado para siempre a la grandeza,
al envidioso polvo Cortesano,
al inicuo poder de la riqueza,
al lisonjero adulador tirano.
¡Dichoso yo, que fuera de este abismo,
vivo me soy sepulcro de mí mismo!
 


Estas mojadas, nunca enjutas ropas,
estas no escarmentadas y deshechas
velas, proas y popas,
estos hierros molestos, estas flechas,
estos lazos y redes
que me visten de miedo las paredes,
lamentables despojos,
desprecio del naufragio de mis ojos,
recuerdos despreciados,
son, para más dolor bienes pasados. 


Fue tiempo que me vio, quien hoy me llora,
burlar de la verdad y de escarmiento,
y ya, quiérelo Dios, llegó la hora,
que debo mi discurso a mi tormento:
ved cómo y cuán en breve el gusto acaba,
pues suspira por mí quien me envidiaba.
 


Aun a la muerte vine por rodeos,
que se hace de rogar, o da sus veces
a mis propios deseos;
mas ya que son mis desengaños jueces,
aquí solo conmigo
la angosta senda de los sabios sigo,
donde gloriosamente
desprecio la ambición de lo presente. 


No lloro lo pasado,
ni lo que ha de venir me da cuidado,
y mi loca esperanza siempre verde,
que sobre el pensamiento voló ufana,
de puro vieja aquí su color pierde,
y blanca puede estar de puro cana. 


Aquí, del primer hombre despojado,
descanso ya de andar de mí cargado.

Estos que han de beber, fresnos hojosos,
la roja sangre de la dura guerra;
estos olmos hermosos,
a quien esposa vid abraza y cierra
de la sed de los días,
guardan con sombras las corrientes frías;
y en esta dura sierra,
los agradecimientos de la tierra,
con mi labor cansada,
me entretienen la vida fatigada.  


Orfeo del aire el Ruiseñor parece,
y ramillete músico el jilguero;
consuelo aquél en su dolor me ofrece;
éste, a mi mal, se muestra lisonjero
;
duermo, por cama, en este suelo duro,
si menos blando sueño, más seguro.
 


No solicito el mar con remo y vela,
ni temo al Turco la ambición armada;
no en larga centinela,
al sueño inobediente, con pagada
sangre y salud vendida,
soy, por un pobre sueldo, mi homicida;
ni a fortuna me entrego,
con la codicia y la esperanza ciego,
por acabar diligente,
los peligros precisos del Oriente;
no de mi gula amenazada vive
la Fénix en Arabia temerosa,
ni a ultraje de mis leños apercibe
el mar su inobediencia peligrosa:
vivo como hombre, que viviendo muero
por desembarazar el día postrero.
 


Llenos de paz serena mis sentidos,
y la Corte del alma sosegada,
sujetos y vencidos
apetitos de la ley desordenada,
por límite a mis penas
aguardo que desate de mis venas
la muerte, prevenida
la alma que anudada está en la vida
,
disimulando horrores
a esta prisión de miedos y dolores,
a este polvo soberbio y presumido,
ambiciosa ceniza, sepultura
portátil que conmigo la he traído,
sin dejarme contra hora segura. 


Nací muriendo, y he vivido ciego,
y nunca al cabo de mi muerte llego.
 


Tú, pues, oh caminante que me escuchas,
si pretendes salir con la victoria
del monstruo con quien luchas,
harás que se adelante tu memoria
a recibir la muerte,
que oscura y muda viene a deshacerte. 


No hagas de otro caso,
pues se huye la vida paso a paso;
y en mentidos placeres
muriendo naces, y viviendo mueres.
 

Cánsate ya, oh mortal, de fatigarte
en adquirir riquezas y tesoro,
que últimamente el tiempo ha de heredarte,
y al fin te dejarán la plata y oro:
vive para ti solo, si pudieres,
pues sólo para ti, si mueres, mueres
.

domingo, 7 de agosto de 2016

TONI MONTESINOS ENTREVISTA A FULGENCIO MARTÍNEZ. ENTREVISTA CAPOTIANA


ENTREVISTA CAPOTIANA A FULGENCIO MARTÍNEZ 


Para los que gusten de la literatura y de la crítica reveladora os recomendamos el blog del escritor y poeta Toni Montesinos: ALMA EN LAS PALABRAS
 http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/

En una de las secciones del blog, Entrevista capotiana, Toni Montesinos entrevista a escritores poniéndoles delante la cuartilla en blanco para que ellos mismos hagan su retrato personal. 

En la entrevista capotiana del 7 de agosto de 2016, ENTREVISTA CAPOTIANA A FULGENCIO MARTÍNEZ.

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2016/08/entrevista-capotiana-fulgencio-martinez.html


Foto: Guillem Sans
Toni Montesinos, autor de la entrevista

sábado, 6 de agosto de 2016

Antología actual de poesía española. La escritura plural. La antología poética de la revista Ágora-Papeles de Arte Gramático

ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA,
DISPONIBLE EN CALAMEO


http://es.calameo.com/read/002827296b1fba15675f9

http://www.calameo.com/books/002827296b1fba15675f9

Fulgencio Martínez/ Luis Alberto de Cuenca/ Agustín Calvo Galán
Una antología que recoge más de treinta poetas actuales en castellano, euskera, gallego, catalán y sefardí.

viernes, 5 de agosto de 2016

"Un sueño dantesco", del libro "El año de la lentitud", de Fulgencio Martínez (HUERGA Y FIERRO EDITORES)


DE NOTAS PARA UNA MÚSICA FUTURA (del libro de Fulgencio Martínez El año de la lentitud (Huerga y Fierro editores, Madrid)

                                                            
                                                                                                                        Fulgencio Martínez


                         Tiempos de agitación. Ya los poetas
                    gritaban en las plazas locamente
                    verdades y mentiras que también eran verdades.
       

                                                        Gabriel Celaya
           

   

                                  UN SUEÑO DANTESCO                           
            Anoche tuve un sueño dantesco.
            Soñé con cabezas cortadas
            volando por los aires
            entre pinzas de crustáceo, vi torres
            que hundíanse en arenas movedizas.

            Rodaba en un círculo del infierno.
            No encontraba el fin de la ciudad
            que estaba ardiendo por su eje
            y aumentando, expandiéndose en hélice
            con cada fluido que evacuaba.

            Intentaba alejarme y me seguían
            los ojos de los puentes,
            el reflejo en el río de mis pasos
            de millones de ojos de fuego.

            Y en cada ojo, me miraba
            un niño hambriento.

            Un demonio anunció:
            la hora llega en que todos
            no pueden almorzar
.

            Y oí un clamor, no de justicia,
            más bajo y despreciable,
            nunca oído hasta entonces por mí.

            ¡El clamor de la tierra! El clamor
            de la cadena del hambre, que afila
            a impulsos de sus hélices
            los genes de un niño
            y de un lobo feroces.
           





martes, 2 de agosto de 2016

José Luis Zerón, reseña de su último libro de poemas "De exilios y moradas" (ed. Polibea)




De exilios y moradas 
(editorial Polibea),
 autor José Luis Zerón.
junio 2016

El poeta oriolano José Luis Zerón Huguet ha publicado De exilios y moradas, un libro de poemas presentado a principios de este verano. José Luis Zerón es uno de los mejores poetas españoles en la actualidad.

Puedes leer una reseña del libro en la página de Activa Orihuela, pinchando en este enlace:

http://www.activaorihuela.es/de-exilios-y-moradas/

También puedes leer una reciente entrevista del poeta con el escritor y periodista cultural del periódico La Razón Toni Montesinos

 http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/

                                                                                                         José Luis Zerón