POESÍA DE LA MEMORIA *
(SOBRE DIARIO DE UNA SERPIENTE DE VERANO, DE ANTONIO MARÍN ALBALATE)
Francisco Javier Díez de Revenga
Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955) acaba de publicar en Granada (Allanamiento de Mirada) su último libro, Diario de una serpiente de verano, una interesante propuesta de lectura de su palabra y de sus recuerdos a través de la estructura de un diario, prendido a los muchos aconteceres que le han merecido ser rescatados para ilustrar a sus lectores con las siempre sorprendentes experiencias de este escritor singular y único. Como se anuncia en el volumen, Marín Albalate es poeta, ensayista y letrista, y es muy cierto que comparece, en este volcado de multitud de evocaciones y recuerdos, su más directa relación con el mundo de la música, en el que surgen los nombres de sus admirados y muy venerados Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Patxi Andión y tantos otros, con los que ha compartido conciertos, encuentros y horas de gozo y disfrute en los más diversos escenarios, pero muy especialmente en las consabidas plazas de Cartagena y de Murcia. Une así nuestro autor a su veterana y fructífera trayectoria como poeta, escritor y editor, una experiencia más, la experiencia de la introspección máxima al envolverse en su propia historia para protagonizar experiencias y encuentros que sin duda han venido enriqueciendo su formación como escritor e incluso su personal historia como ciudadano.
No es fácil seducir al lector profano con tantos detalles y experiencias que han marcado la vida de quien ahora está realmente escribiendo unas memorias, aunque adopte la forma del diario, un diario inconexo, de aquí para allá, en el que, desde los propios orígenes en este mundo, seductores y divertidos, en aquella irredenta España profunda de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, hasta las experiencias muy recientes de presentes más o menos cercanos. Las fechas se van sucediendo y los lugares van mezclándose para ir trazando aquellos momentos estelares de una autobiografía, que lo es también la de muchos apasionados espectadores de algunas de las figuras míticas ya, rescatadas para la historia. Incluso no solo la música, sino también la poesía, y por supuesto los poetas, especialmente Leopoldo María Panero, a quien Marín Albalate dedicó horas de reflexión y de descubrimiento de su mundo poético y mental tan complejo, con el que ha pasado a la historia de la literatura más oscura de las España reciente. Algunos de estos personajes quedaron vinculados a varios de sus libros anteriores, en los que Marín Albalate recopiló devociones y afectos, literarios y también desde luego musicales, como son los casos de sus volúmenes colectivos dedicados a José Agutín Goytisolo, a José Hierro o a los antes recodados Serrat, Aute o Andión. Pero sobre todo Leopoldo María Panero, a quien, en 2014, tras la muerte del enigmático poeta, dedicó Marín Albalate su libro Panero, dame la mano que tengo miedo, un diálogo extenso y dilatado, titulado así en un guiño a uno de los libros más singulares y una de las últimas creaciones de Leopoldo María, el titulado Papá, dame la mano que tengo miedo, recordado también en este Diario de una serpiente de verano.
Es interesante observar cómo ha estructurado sus encuentros con el pasado el autor en este libro. En unas palabras que figuran en la cuarta de cubiertas, Marisa López Soria asegura que el diario engarza los recuerdos, nombres y fechas que van del presente al pasado y viceversa, dando una especie de saltos de canguro que dotan a los textos de espontaneidad, pero también de un tono nada oculto de lirismo y poesía. Poesía del sentimiento, poesía del recuerdo, pero también de la recuperación de momentos que han merecido ser retenidos por medio de la palabra del escritor hasta crear esta singular y atractiva serpiente: «esta serpiente idiomática tiene ondulaciones, ritmo, ironía, saltos al vacío, ternura, mucho de vida que trasciende lo particular e incluye una parte de la historia de todos que es la historia de España».
Acaso, sin desmerecer otros espacios de la memoria, los capítulos iniciales sean justamente los más líricos, por ser los más enraizados en los recuerdos infantiles y de adolescencia de un muchacho de la España de los años de la post postguerra con los recuerdos ubicados en espacios rurales de topónimos remotos y las directivas escolares que culminaban en aquella inefable asignatura de la Formación el Espíritu Nacional. Un mundo educativo del que surgieron las disidencias y las búsquedas de nuevas fronteras para un país agónico que intentaba alcanzar la libertad, luego en este diario o en estas memorias tan vivamente evocada una y otra vez en tantos encuentros y emociones contenidas en las páginas de este dietario tan singular, tan personal y tan rebelde.
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* El artículo que reproducimos por cortesía de su autor fue publicado en el periódico La opinión, de Murcia, el 29 de mayo de 2026.
Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura Española en Universidad de Murcia.

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