La belleza convertida en línea última de defensa. Sobre el poemario Memoria de lo infinito de Juan Carlos Lozano Felices
Juan Carlos Lozano Felices, el escritor y poeta alicantino, ha publicado últimamente un libro de ensayo: Proyecto Mosaicum, en la colección La dignidad de la palabra de la editorial ilicitana Frutos del Tiempo. Proyecto Mosaicum mereció, ex aequo, el premio Ágora al mejor libro en prosa no de ficción publicado en 2025. La misma obra ha obtenido, después, el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2026 en la modalidad de ensayo. La prosa cuidada, el contenido interesante, ameno, la variedad y la amplitud sapiencial del autor, que nos lleva en vuelo sobre muchos asuntos (música, arte, literatura, cine, etc.) hacen muy recomendable su lectura.
Pero, en este comentario quiero volver a un libro de poemas publicado en julio de 2020, hace por tanto, seis años. Memoria de lo infinito (de Juan Lozano Felices, col. Ad versum, Oviedo, Ed. Ars poetica). Recuérdome a menudo la ingeniosa frase del sobrino de Pío Baroja, el antropólogo Julio Caro Baroja, quien en un artículo en ABC decía que La Odisea de Homero es una obra nueva y reciente para quien no lo haya leído. He tenido la suerte de leer por primera vez, a primeros de este mes en curso, Memoria de lo infinito. Así que mi comentario se acercará a una obra para mí (y espero que para muchos de los lectores) actual.
Es de agradecer, como suele ser norma en la casa editorial Ars poetica, la edición cuidada, la belleza táctil y visual de la obra. Memoria de lo infinito se nos presenta, además, con un lúcido prólogo del poeta y prosista oriolano José Luis Zerón Huguet. Ocurre que, a veces, los prólogos desmayan, y hacen de aperitivo indigesto; lo que no es este el caso, sino lo contrario. Suelo tener buen olfato, perdonen la inmodestia, para entender cuándo el autor o autora de un prólogo está a la altura del contenido del libro introducido. Zerón nos da el historial poético del autor y, aún mejor, claves muy interesantes para continuar o iniciar su lectura. Por eso, recomiendo, en esta ocasión, volver al comienzo del hilo, al prólogo, tras la lectura de los poemas de Lozano.
No repetiré aquí todas las referencias señaladas en el prólogo. Este valora la condición de poeta autoexigente de Juan Lozano Felices, con treinta años de escritura que se compendian en unos pocos libros publicados entre 1987 y y 2020 (Tempo di valse, 1987; Soliloquio del auriga, 2013; El nadador del crepúsculo, 2015; Naturalmente, amarte (2019, y el que nos ocupa: Memoria de lo infinito, 2020). Observamos, por la fechas, que la mayoría de los libros se publican en unas fechas relativamente cercanas a la actual, coincidiendo con la madurez del autor, madurez tanto biográfica como poética.
Zerón Huguet, de nuevo nos referimos a su excelente prólogo, esclarece la estructura del poemario, revisando uno a uno los cuatro apartados del libro y dándonos unas pistas de interpretación, sobre las que volveremos en diálogo. Y, sobre todo, el prologuista nos revela un temática y un tono fundamentales en la obra, con estas palabras en que se cifra su análisis:
La nostalgia es un motivo muy presente en la poética de Juan Lozano. Pero aquí no resulta un sentimiento petrificante sino un principio activo que armoniza su mundo interior frente a la confusión y el extravío de la realidad exterior, permitiéndole revivir el pasado a través de la evocación y la invocación. La nostalgia del autor es, pues, una forma elegante de resistir la devastación del tiempo. (p. 15. Prólogo. Memoria de lo infinito)
Recomendamos, también, para cerrar por ahora la referencia al prólogo, el análisis sensible y detallado que realiza el prologuista de poemas cimeros del libros, y también representativos del desarrollo de la obra a través de los cuatro movimientos o apartados de la misma.
Coincido este comentarista en la elección de los poemas y en las "señales" que detecta en los mismos y que dan el temple de la obra analizada. Me llama especialmente la atención las señales referidas a los "lugares", marcas en la escritura poemática que conservan en sí y activan de forma inmediata la "afectividad" que recorre el libro. La nostalgia, en efecto, no es un peso muerto, sino un senda que se recorre en dos direcciones, desde el presente al pasado, y desde el pasado a un presente abierto del autor. Así la evocación se transforma, por sí misma, como naturalmente, en invocación. Lo que el prologuista ha intuido tan bien: la realidad está en el poemario, no en tumulto y confusión, sino ceñida a la revivificación del pasado y en definitiva, de la aclaración de una vida; y por otro lado, esa fluidez le permite a la voz poética en el libro "revivir el pasado a través de la evocación y la invocación"
Revivificar algo es no sólo conservar y reproducir, sino insuflar nueva energía a algo. En el fondo, al vivir interior del poeta, y por otro lado, del ser humano biográfico que le corresponde. En aclaración de un vida, o de un tramo de la vida, se convierte la escritura cuando el autor ha llegado a sentir un cierto pulso con el tiempo y a enfrentar una vuelta ya trascurrida. Desde este punto de mira, la nostalgia se presenta como una respuesta natural a la intención del libro, revivificar lo pasado, aclarar, en la medida en que la escritura lo intenta y lo logra, el tramo del laberinto que es el vivir transcurrida una "vuelta del camino".
Memoria de lo infinito sólo se ha podido escribir desde el sentimiento de la madurez, con todo lo que ello conlleva, no solo en positivo, en aumento de sabiduría o pericia artística, sino también de peso, de culpa, de necesidad de liberación y explicación de lo vivido.
Siempre que leo un libro de poemas, me pregunto, antes o después de su lectura, casi siempre antes, por su título. Confieso que me inquietaba de principio el título de este poemario de Juan Lozano. "Memoria", casi es obvio: si el lector ha seguido hasta aquí, con ayuda del prologuista y de mis escasos medios interpretativos. Pero, ¿por qué "de lo infinito"?
Ello nos da pie para entrar en un poema del libro, el segundo, de la primera sección. Tanto esa primera sección como el poema se titulan, como el título general del poemario: Memoria de lo infinito. Ello indica la importancia que el autor le concede al texto siguiente:
MEMORIA DE LO INFINITO
Nunca debimos regresar
aunque bien sabes
que nunca se regresa del todo.
Que nada se parece del todo
a lo que pacientemente cumplimos,
cuando la belleza era un rostro del abismo.
El resto son convenciones
con las que hemos aprendido a convivir.
Cuida bien de cerrar las puertas
para evitar las corrientes de aire.
Atraviesa furtivamente las salas vacías
donde hace tanto tiempo residieron
las soleadas muchachas a las que el verano hirió,
aquellas que entregaron su secreto al mar.
No olvides improvisar unos pasos de baile
frente al espejo, como una confesión,
como si burlases las fórmulas
por atender al mandato de los afectos.
Y busca entonces palabras que sirvan
para fundir el hielo con su calor hermoso.
Pero cuida bien de no romper la cadena
de los recuerdos, ese cristal raro
llamado nostalgia.
(p. 28. Memoria de lo infinito)
Este poema (maravilloso) está lleno de sugerencias, me quedo con varias: la alusión a la nostalgia (ese cristal raro) y al reiterado mandato de "cuidado" (cuida bien de cerrar las puertas, no olvides improvisar unos pasos de baile, cuida bien de no romper la cadena) y, al fondo, en el reverso de ese cuidado preventivo, el mandado de los afectos. Parece que en esa positividad, continuidad y apertura afectiva residiría el lugar (o no lugar) de "lo infinito". De ese lugar la poesía de Lozano Felices ofrece una "memoria" provisional, prospectiva y retrospectiva, sinónimos para esta poética. Nos "advierte" también de que nunca hay que esperar que se repita idéntico el pasado, ni el momento de dicha; bastaría (nada menos y nada más) con dejar abierta la posibilidad y el reto de mantener accesible el cristal de la nostalgia para redimir el pasado. No se trata de lo negado, de lo borrado, sino más bien de revivir el conjunto en la "cadena" que nos da la imagen vera de lo que somos-hemos sido.
El tono reflexivo y la fina ironía se conjugan en el libro con la evocación-invocación interna de los "lugares" de la memoria: como, ejemplo, este sincero, hondo poema, titulado precisamente "Hay lugares" (p. 43):
Hay lugares donde siempre
se está a punto de volver.
Donde la nieve es el argumento
y la belleza la postergación.
En realidad, hay pocas cosas
que necesites para seguir de pie.
No hace falta un proyecto vital
ni una cortada que nos proteja
hasta llegar a la siguiente estación.
Aunque partir leña ayuda,
es un acto otoñal
que nos previene de las pesadillas.
Con eso debería bastar.
En el libro hay, asimismo, la presencia del soneto blanco, forma que en manos del poeta ilicitano-alicantino se amolda perfectamente tanto a la evocación-invocación como a la temática amorosa. En un poema como "Paseando por el Chiado" (bello homenaje a Lisboa y a Pessoa, p. 76)) y en este otro (ambos de la última sección del libro, p. 83):
NATURALMENTE AMARTE
Para Paqui
Naturalmente amarte, con el destello
de la escarcha, Con el ruido del alba,
cuando se rompen todos los puentes
y las distancias se quedan al otro lado.
Audazmente amarte y seguir el peso
de los sueños que colman tus esquivos
días de semana. Con la ventaja que da
la radiante insatisfacción con el mundo
y tener los ojos colmados de herencias.
Acaso dividir una eternidad en equilibrio
hasta que solo mi codicia a tu plenitud
alcance, con la voluntad de los esclavos
que vuelve las heladas en perfecto verano
y la belleza en línea última de defensa.
Magnifico final de este poema in crescendo, como ha de ser todo gran soneto, movido por una tensión interna que descubre su forma en cada verso y en cada estrofa de la estructura.
En su último verso creemos que se cifra la autenticidad y el logro expresivo mejor del libro de Juan Carlos Lozano Felices.
Fulgencio Martínez
Murcia, 23 de julio 2026
_____
Recomendamos la lectura de la página de este blog: Poemas de Juan Carlos Lozano Felices:
https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2026/07/poemas-de-juan-carlos-lozano-felices-se.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario