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domingo, 5 de octubre de 2025

"Ascensión". Libro de Javier Lostalé. Comentario de Fulgencio Martínez. Estudios de poesía española IV / Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 34. Nueva Col. Otoño 2025

 

 


ASCENSIÓN. LIBRO DE JAVIER LOSTALÉ

 

                            De tanto ver ya ciego

                            me inclino ante lo que no entiendo

                                Javier Lostalé 

 

Mentar el nombre de Javier Lostalé es referirse a la lectura de poesía. Recordamos aquel programa de radio, La estación azul (también es el título de un libro suyo) que nos acercó semanalmente a los libros. Y, antes, su colaboración en El ojo crítico

    Javier Lostalé ha recibido premios en su doble dedicación a la poesía; el "Francisco de Quevedo", por el libro que he mencionado, y el "Premio Nacional al Fomento de la Lectura", por su labor crítica cultural. Lostalé no sólo "anima" a leer los libros, sino, sobre todo, a gozar de ellos, a vivirlos, o, mejor, "habitarlos". Entre sus más recientes publicaciones (en los últimos años, su jubilación de Radio Nacional le ha permitido concentrarse en su propia obra), destacan La tormenta transparente (ed. Calambur), Cielo (ed. Vandalia) y Ascensión (Ed. Pretextos). En La rosa inclinada (Calambur) recogió su obra publicada anteriormente, incluido el poemario en prosa La estación azul. Quien lee vive más, título de evocación quijotesca, reúne textos en prosa escritos o pensados para la comunicación de tú a tú con el oyente o, más tarde, con el lector. (Lo editó Polibea).

    Javier Lostalé publicó también la Antología del mar y la noche, con poemas de Vicente Aleixandre, antología consultada con el poeta sevillano y Premio Nobel de Literatura. 

    Rosa y Tormenta es una selección de la obra poética de Javier Lostalé (publicada por Ediciones Cálamo). 

 



He tenido ocasión de escribir sobre algunos de los poemarios nombrados. Tanto como en los libros de Javier Lostalé, tengo la suerte de aprender de su conversación, de su ejemplo. Lo que yo pueda aportar al conocimiento y disfrute de este poeta, y orfebre de una obra personal, recatada y perfilada en décadas de escritura y lectura de poemas ajenos, ha de ser, por fuerza, escaso, corto. Aún así, me atrevo a pedir que me acompañen por las páginas de Ascensión, el libro de Lostalé que, a día de hoy, me parece la suma de su mundo poético. El poemario fue publicado el 21 de octubre de 2022, se van a cumplir casi tres años.

    A diferencia de los poemas en prosa de su autor, en Ascensión -al igual que en otros poemarios, como es el caso de un extraordinario libro publicado con anterioridad, Cielo-, el poeta nos somete como lectores a una disciplina. Nos impone con suavidad su propia disciplina ascética y amorosa; su mirada pausada, no exenta de pasión, de entusiasmo en algunos pasajes.

    Ascensión trata, esencialmente, del recuerdo del amor, pero en su última parte -a partir del poema "Calígene" (p. 38. op. cit)-, el discurso se gira hacia la desaparición del propio amante-autor, y el libro contiene, entonces, varios de sus mejores poemas, que están dedicados a una meditación (apenas susurrada) sobre la muerte y el olvido.

      

          CALÍGENE

 

    ¿Por qué, de pronto,

    me envuelve la calígene?

    ¿Quién la envía?

    porque no viene sola

    está acompañada

    de un latido fantasma

    que reconozco,

    pero que ya no tiene nombre. 

 

            (fragmento)

 

    Los poemas de recuerdo del amor (que ocupan las dos primeras partes del poemario) son, en su conjunto, maravillosa secuencia de una conversación (a veces, intercalada con monólogo) del autor con el alma y el cuerpo amados. Poemas en ausencia, que nos traen cierta melodía de Pedro Salinas y otras veces del primer Luis Cernuda. Pero el vocabulario, el tono, la sustancia misma de las palabras y de los versos en que se hilan son tan reconocibles de la poesía de Javier Lostalé, que estamos, muchas veces, como lectores, a punto de anticiparnos a su paso por la lectura del poema. Como ocurre con aquellas buenas canciones cuyos versos se grabaron en la memoria y asoman en nuestros labios antes de volverlas a recitar su cantor. Evidentemente (y he ahí el misterio) este libro de poemas es nuevo, no lo conocíamos hasta su lectura. Términos como calígene, cencellada, quizá no se encuentren -o sí- en la poesía amorosa, ni en la poesía mística castellanas. Otros muchos términos nos transmiten inmediatamente el color y signo de la escritura poética del autor de Cielo y La tormenta transparente: claustro, revelación, soledad insomne, frente a solitud, mirada, serenidad, etc. Hay versos que nos entregan, por sí solos, todo el aroma de una alta música:

        "Tan veloz surca la memoria el pensamiento"

                        (del poema "Pensamiento", p. 28, op. cit.)

        "consumarse en hermoso latido solitario"

                        (verso final de "Adviento", p. 12)

 

    Hay algo, muy sutil, con firma propia, en el gradual cambio de tono, como ocurre con la secuencia final del poema "Último reinado", donde, tras una primera serie versal de evocación de "tu voz", que culmina en los dos versos donde el mismo término vuelve a mencionarse: "El canto completo de mi ser / está unido a tu voz", que la resumen en un tono más íntimo y grave; el poema concluye con esos tres versos finales de honda confesión y tono desgarrado y liberador, al mismo tiempo. Cito todo el poema (p. 33):

 

ÚNICO REINADO

 

Es tu voz el único reinado

en el que nunca anochezco.

Cada día en ella me engendro

para ser contigo de mí desposeído.

Por eso aunque no la escuche

se me aparece 

y me entrega su sonido

sin tiempo ni lugar,

pues es sólo advenimiento,

bautismo sin presencia.

El canto completo de mi ser

está unido a tu voz.

Si algún día ella se apagara,

dejaría que el deseo navegase virgen

hasta abrazarme a su cielo desprendido. 

 

    Quizá el poema más significativo, de donde toma título (citamos de manera completa, p.13):

 

        MIRADA SOLAR

 

En el claustro de tu mirada

voy escribiendo mi vida.

En la intersección de sombra y luz

donde una fuente secreta se abre en silencio

te escucha mi deseo

dentro de la llama quieta de tu sueño.

En el claustro de tu mirada

el cielo de tu paisaje

con su brisa suave me quema.

De tanto ver ya ciego

me inclino ante lo que no entiendo

para concebirme a solas en su misterio.

En el claustro de tu mirada

no hay alba ni atardecer

pues sin tiempo transparecen

dos almas en ascensión. 

 

     La pasión serena propicia, en este poemario, el discurso de un pensamiento poético tan arrimado a las cosas humanas, signo de una sabiduría sencilla, nada ostentosa en palabras cromáticas y rebuscadas. Basta una imagen extraída de un fenómeno natural, la cencellada, para indicarnos todo el mundo del recuerdo y nuestra condición de seres que pasan con su carga de memorias hacia la niebla final (la "calígene" del origen mítico y el fin, del olvido o la consumación máxima del amor). 

 

CENCELLADA

 

En todo lo vivido

hay cencellada,

su calambre blanco.

Nada muere sin antes dejar su rocío.

Tocar un objeto es en otra mano atardecer.

Mientras alguien nos mira desde una fotografía

respondemos empañados de cuanto no está.

No hay memoria sin olvido

ni lugar que nos reciba

sin la compañía de lo que fue.

 

            (fragmento, p. 23) 

 

    La simbología es distinta en Aleixandre, Cernuda y Lostalé, pero hay cierto recurso común a estos tres poetas: la tendencia a unir lo humano con la naturaleza y el amor pleno con el olvido.

 

Los poemas del libro se presentan sin separación estrófica, acorde con la melodía interna de un sentir reflejado en la corriente de los versos, que de manera discreta, en clave a veces, aspiran a seducir al lector y abrirle camino a la "ascensión" (de su espíritu o de su sentimiento de la vida). La obra de Lostalé, como toda o gran parte de la poesía excelente, lanza una llamada al alma y la estimula a más alta aventura. Aunque el libro contenga un sentir profundo en sus dos grandes momentos (ausencia-recuerdo del amor- previsión de la muerte-olvido y/o consumación del amor), culmina con un poema final, casi a modo de "cabo" del libro. "Solitud". En dicho poema, como en el reverso, están escritos todos los poemas anteriores en una clave positiva, casi diríamos, por contraste, optimista. Solitud, advertimos, tiene aquí el sentido de soledad benéfica, acepción que, quizá proveniente de otro idioma, se ha introducido recientemente en el nuestro. El autor lo ha captado con buen olfato. El poema es, también, una poética, a la que pone broche una alusión al músico más callado: Juan Ramón Jiménez. (Gracias, Javier Lostalé, por tu palabra clara).

 

   SOLITUD

 

Tu lugar es no tener lugar,

estar siempre en el tránsito. 

Arder en la pureza

de tu propia compañía. 

Transformar el desierto

en la belleza de una lágrima. 

Entre ti y la niebla

en silencio aún sucede

la estación total. 

 

 

Fulgencio Martínez

En Huesca, miércoles 1 de octubre 2025 

 

 

 

sábado, 22 de noviembre de 2025

ANTONIO CARVAJAL: LA RESPIRACIÓN MÁS HONDA DE LA EXISTENCIA / Texto de Javier Lostalé / Dossier Homenaje al poeta Antonio Carvajal / Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 35. Nueva Colección. Invierno 2025

 

 

                                                                                        Antonio Carvajal. Fuente: El mundo.es

 

 

ANTONIO CARVAJAL:

LA RESPIRACIÓN MÁS HONDA DE LA EXISTENCIA

 

 

La poesía de Antonio Carvajal es un huerto íntimo donde florece la amistad, crece la alta planta del amor, alta porque toca el cielo de lo esencial. Un huerto íntimo en el que, en soledad, escucharemos múltiples voces y sentiremos el latido de un cuerpo y el pulso de la naturaleza. Un huerto íntimo donde sopla la brisa de la belleza y reina la quietud de una felicidad muy epicúrea, de disfrute ordenado de los placeres que nos brinda la existencia. Un huerto íntimo nunca alejado del mundo, sino abierto al compromiso con la realidad y a la denuncia de las injusticia.

          Todo está relacionado en la poesía de Antonio Carvajal: la luz, los pasos, las sombras, el silencio, los murmullos, el pasado y el futuro, un cuadro que vimos ayer o una sinfonía que escuchamos hoy. Y profundos son los lazos de este poeta con cualquier manifestación artística. Hablando de la  música Carvajal considera que "el poema es como una partitura que se interpreta tal lo haría un pianista o un director de orquesta ante el pentagrama". 

          En cuanto al lenguaje, su poesía crea lo que nombra, como diría Juan Ramón Jiménez. "Cuando hablo de un flor dice el poeta granadino–  no sólo la conozco y la he olido, sino que la he regado y hasta la he injertado y la he podado". Antonio Carvajal es, bien se sabe, uno de los principales especialistas europeos en el conocimiento de la métrica, disciplina que en él se convierte en una radiografía de los más profundos latidos humanos; una disciplina constructora de una voz  amorosa, satírica, burlesca y moral. Métrica que, según el profesor José Luis López Bretones, "une, superándolas, las dualidades reflexión y sensación, vitalismo y conciencia de finitud, exaltación y dolor, esperanza y frustración, fruición de los dones del arte y de la vida, conciencia histórica de lo colectivo y la intuición esencial del ser humano".

          Como resumen de la figura humana de este creador ya clásico, reproduzco esta confesión: "Antes que poeta afirma Antonio Carvajal–, antes que artista, que domador del vocablo rebelde, hubo un certero rayo que hirió mi alma y curarla no sé. Porque antes que poeta, y antes que profesor de vanidades, soy un varón de dolor, un triste peregrino que busca su alegría". Y añade algo más: "Quiero con Vicente Aleixandre que mi palabra resuene en unos pocos corazones fraternos".


                                                                  Javier Lostalé

 

 

                                                      Javier Lostalé. Fuente: Ed. Pretextos

 

Javier Lostalé (Madrid, 1943) es poeta y periodista cultural en radio (El ojo crítico, La estación azul, en Radio Nacional de España). Entre sus más recientes publicaciones, destacan La tormenta transparente (ed. Calambur), Cielo (ed. Vandalia) y Ascensión (Ed. Pretextos). En La rosa inclinada (Calambur) recogió su obra publicada anteriormente, incluido el poemario en prosa La estación azul. Su libro Quien lee vive más (ed. Polibea) reúne textos en prosa escritos o pensados para la comunicación de tú a tú con el oyente o, más tarde, con el lector.

Publicó también la Antología del mar y la noche, con poemas de Vicente Aleixandre, antología consultada con el poeta sevillano y Premio Nobel de Literatura. 

Rosa y Tormenta es una selección de la obra poética de Javier Lostalé (publicada por Ediciones Cálamo). 

 Página de Javier Lostalé en Ágora:

 https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/search?q=Javier+Lostal%C3%A9

 

_____

 

 Más información sobre Antonio Carvajal.

 


 

En 2012, gana el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de poesía con el libro Un girasol flotante. Cf. página del diario El Mundo.es, del 7-11-2012:

 https://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/07/cultura/1352293688.html

 

 


En 2024, Cátedra, en su colección Letras Hispánicas, publica una amplia antología de la obra de Antonio Carvajal: Nos diferencia el cuerpo (Antología 1968-2022).

 

Vitrina de libros de Antonio Carvajal, en página de Casa del Libro:

 https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/antonio-carvajal/53467

 

Página de Antonio Carvajal en Ágora:

 https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/search?q=Antonio+Carvajal

lunes, 9 de marzo de 2026

Reportaje gráfico de la presentación de "Sendas de invierno", de Fulgencio Martínez, en el Ateneo de Madrid (5 de marzo 2026)


 

Sendas de invierno, de Fulgencio Martínez, poemario publicado por Ars poetica (Oviedo) en octubre de 2025, fue presentado en el Ateneo de Madrid el jueves 5 de marzo de 2026. En la foto de arriba, en el uso de la palabra Javier Lostalé, presentador del libro, junto con el poeta José María Herranz (En el centro, el autor). 

 

Lostalé leyó un par de poemas del libro, resaltó la condición de taller literario que está presente en el mismo, co-laboratorio de dos poetas, el propio autor y Dionisia García, que sugiere variantes de versos, en gran parte recogidas en el texto editado.

 

 Uno de los poemas leídos por Javier Lostalé fue:

 

 

SERENIDAD

 

        Serenidad, tú para el muerto,     

                      José Hierro

 

 

La serenidad no encuentra mi huso horario

soy un puente hacia el fuego y la nada

soy el danzante que vuelve a morir

cada hora y cada día desvividos.

Vive tú, mi sombra, el momento, vívelo

hasta la desaparición del sol, desde

el canto del gallo. Sigue el declinar [1]

de la luz, haz un arpa del silencio.

Lo que tomamos y dejamos pronto

es leve sombra que pasa en el aire

leve, nada más. Ruega, si hay dioses,

que ellos tengan memoria de nosotros

allá tras de sus lúcidas murallas

protegidos de los gusanos

y de los deseos insaciados,[2]

libres de toda inquietud y atinando

su flecha en el blanco de la eternidad.

Para ellos rige de veras el carpe diem;

para ellos, dioses, y para ellas, diosas,

y para los seres mortales que aman.

Para esas flores de un día siempre jóvenes,

para los serenos muertos gozosos.



[1] Correcciones de Dionisia: “Sigue el declinar / de la luz…”, donde, en primera versión: “Coge hasta el poso / de la luz…”.

[2] Sugerencia de Dionisia: “inacabados”, en lugar del abocetado adjetivo “incumplidos”. En reescritura: “insaciados”.

 

 


 

José María Herranz, poeta, autor, entre otros libros, de Los mitos incendiados, en el inicio del acto de presentación. Destacó el fondo humanista de la poesía, que no falta en los versos de Sendas de invierno.

 

 

                                

 

Fulgencio Martínez leyó una selección de poemas del libro, que compone la tercera entrega de la serie poética denominada Exposición temporal. Acabó su intervención dando lectura a los dos paratextos que encabezan Sendas de invierno. En esos textos breves se anota el intervalo temporal del libro y su vínculo simbólico y afectivo con un paisaje y un lugar concreto, el Moncayo.

La tertulia, pues la hubo tras el recital, se prolongó más de una hora, y se trató en ella de lo humano y de lo divino, recuperando la tradición del debate de la Docta Casa. 

Mi agradecimiento a todos los asistentes, escritores, traductores y poetas, amigos y familia. 

 

 

                            De izq. a dcha: Fulgencio Martínez, Javier Lostalé,  Eugen Barz y José María Herranz

 

 


                              
                  Beatriz Martínez Caballero, Fulgencio Martínez y Javier Lostalé.

 

Cartelico anunciando el acto.
 
 
 
Agradecimiento al Ateneo de Madrid, que me volvió a abrir sus puertas.




      Agradecimiento a Ángeles Villajos por su colaboración fotográfica.