ÁGORA. ULTIMOS NUMEROS DISPONIBLES EN DIGITAL

jueves, 18 de febrero de 2016

HOMENAJE A ANTONIO PÉREZ DE LA MATA. Texto de Antonio Machado (1910).

 

Completamos la entrega de dos textos de Machado: el anterior, "Nuestro patriotismo y la marcha de Cádiz", donde el maestro expone su concepto de patria; este otro en el que, con motivo de un homenaje a una figura del krausismo español, desarrolla Machado su "credo" humanista.

Ambos textos, imprescindibles para la reflexión actual.

 

 No aceptéis jamás el reto de los vividores y de los intrigantes; porque si peleáis con ellos tendréis que emplear sus armas plebeyas, y aunque triunféis seréis degradados en el orden del espíritu.

                      ANTONIO MACHADO 

 

 

Homenaje a Antonio Pérez de la Mata. 

Por Antonio Machado

Homenaje a Antonio Pérez de la Mata.
1 de octubre de 1910.

Hoy recordamos la obra de un hombre que, después de rendir a la tierra su tributo, merece los elogios de la posteridad. Quisiera yo haceros comprender toda la fuerza mental que supone el dejar una huella en la memoria de las multitudes. La humanidad tiene una capacidad para el recuerdo que se colma con unos cuantos centenares de nombres y de hechos. Su capacidad para el olvido es infinita. Los tesoros de archivos y bibliotecas, donde sacian su voracidad sabios y eruditos, son bien exiguos comparados con el enorme caudal de humano esfuerzo que no alcanzó la consagración de la historia, de la antología, del catálogo, de la siempre tradición de unas cuantas generaciones. No penséis tampoco que aquellos valores espirituales que la posteridad selecciona y consagran han de ser necesariamente los mayores. Todos sabemos que la historia es algo que constantemente se altera y modifica. A varias generaciones de hombres cultos y laboriosos pueden suceder otras tantas generaciones de bárbaros que arruinen y entierren la obra de sus antepasados. Conservamos fragmentos del Partenón, mas nada queda de la maravillosa Minerva que esculpiera Fidias en marfil y oro para asombro de los siglos; los siglos no pueden ya asombrarse de tamaño portento; en Milán fue destruida la estatua ecuestre de Francisco Sforza, obra maestra de Leonardo de Vinci; buscaréis en vano las opulentas bibliotecas que fundara Abd-el-Rhaman en Córdoba. No tienen la ciencia, ni el arte, ni la cultura un ángel tutelar que los custodie. Y aun las obras que triunfan del olvido de los hombres y de los azares de la historia no han de vivir eternamente. Nuevas legiones de sabios, de eruditos, de evaluadores las criban, tamizan y seleccionan, y, a medida que la mente humana se enriquece con la labor de los vivos, se va aligerando del caudal que le legaron los muertos.
Cuanto llamamos con vanidosa hipérbole inmortalidad de la fama, es algo que no puede seducir a un espíritu filosófico, a un hombre pensador y reflexivo. Mata, que fue, sin duda, uno de estos hombres, no pudo sentir como estímulo de su labor el deseo de merecer un día la fama póstuma; porque él sabía que la fama póstuma, aun dentro de la historia de los pueblos, mero episodio de la vida universal, es un momento tan breve y fugitivo como el que media entre una voz que enmudece para siempre y el eco burlón que repita sus palabras. Su propio espíritu escéptico, quiero decir rebuscador y crítico, hubo de ser el primer enemigo de su obra. Sin embargo, Mata produjo su obra con la misma santa inocencia con que el árbol da su fruto, por una fatalidad creadora y fecunda. Mas esta fuerza creadora que rinde frutos de cultura sólo alienta en los privilegiados ejemplares de la especie, capaces de montar en pelo la quimera del ideal. Y no es sólo el espíritu escéptico, tan viejo como el pensar de los hombres y que en remotos tiempos produjo aquel universal, formidable bostezo salomónico del vanitas vanitatum et omnia vanitas sub sole, el enemigo del pensador y del filósofo. Contra este espíritu bien puede reaccionar el amor de la vida que, si en la mayoría de los hombres se manifiesta por una necesidad y un placer de nutrirse y de acrecentar la especie, es también, en los hombres de fuerte mentalidad, la necesidad y el placer de pensar y exteriorizar el propio pensamiento. Contra la obra del filósofo, del pensador militan en España enemigos mucho más temibles.

En una nación pobre e ignorante –mi patriotismo, señores, me impide adular a mis compatriotas- donde la mayoría de los hombres no tienen otra actividad que la necesaria para ganar el pan, o alguna más para conspirar contra el pan de su prójimo; en una nación casi analfabeta, donde la ciencia, la filosofía y el arte se desdeñan por superfluos, cuando no se persiguen por corruptores; en un pueblo sin ansias de renovarse ni respeto a la tradición de sus mayores; en esta España, tan querida y tan desdichada, que frunce el hosco ceño o vuelve la espalda desdeñosa a los frutos de la cultura, decidme: el hombre que eleva su mente y su corazón a un ideal cualquiera, ¿no es un Hércules de alientos gigantescos cuyos hombros de atlante podrían sustentar montañas?

La providencial intransigencia española es una de las muchas mentiras con que nos obsequian nuestros oradores. Para ser intransigentes necesitamos una fe que no tenemos: fe en nuestros ideales, fe, sobre todo, en nosotros mismos. Transigimos todos los días y a todas las horas; transigimos hasta el absurdo de sacrificar nuestras ideas, opiniones y sentimientos y adoptar las ajenas, movidos por el miedo, por el provecho personal o el capricho de las circunstancias. Pero nuestra decantada intolerancia, es cierta. Cuando hemos cambiado nuestras opiniones por las del vecino y adoptado su punto de vista para considerar las cosas, cerramos fieramente contra aquel que las mira desde la orilla opuesta, aunque las mire desde donde nosotros las veíamos antes. ¡Respeto, Dios lo dé; amor, ni soñarlo! Y en las luchas del espíritu, el primer deber que nos imponemos consiste en no comprender a nuestros adversarios, en ignorar sus razones, porque sospechamos desde el fondo de nuestra brutalidad que si lográramos penetrarlas, desaparecería el casus belli. Nuestra mentalidad, cuando no adoptamos la forma de alimaña cazadora y astuta, aparece como gallo reñidor, con espolones afilados. Prefiere pelear a comprender, y casi nunca esgrime las armas de la cultura, que son las armas del amor. Y cuando se pasa de las grandes ciudades a las pequeñas –ésta en que vivimos es, por excepción, señalada con justicia por la cultura, el respeto y la tolerancia- y de las ciudades pequeñas pasamos a los pueblos –y de los pueblos a las aldeas y a los campos donde florecen los crímenes sangrientos y brutales, sentimos que crece la hostilidad del medio, se agrava el encono de las pasiones y es más densa y sofocante la atmósfera de odio que se respira. En ningún país de Europa es tan aguda como en el nuestro la crisis de bondad que, con profundo tino, ha señalado el actual pontífice romano. Pues bien; en esta tierra española y en este rincón de España hubo un hombre que realizó la hazaña de escribir un libro de metafísica.

Yo no sé, ni me importa averiguar, cuál fuera la vida privada del filósofo. Ignoro si Mata era un humilde sacerdote consagrado a la práctica de una virtud sin tacha, o si era, acaso, un clérigo batallón e intrigante. Mas yo no dudo de que Mata fue bueno en cuanto dio a su vida el sentido del ideal, la orientación generosa que todo hombre puede y debe dar a su actividad, cualquiera que sea la esfera en que ésta se desarrolle; yo no dudo de que Mata fue humilde en cuanto consagró su vida a arrojar en los baldíos páramos espirituales de su tierra, semilla que él no había de ver germinar; y no dudo de su fortaleza porque todo creador tiene el temple del acero y la dureza del diamante.
Honremos la memoria de Antonio Pérez de la Mata, porque con ello nos honramos a nosotros mismos. No tiene una sociedad valores más altos que sus hombres preclaros. Y si vosotros, los hijos de la estepa soriana, tan fecunda en hombres de espíritu potente, donde acaso naciera el glorioso y anónimo juglar que inauguró la epopeya de Castilla la Gesta de Myo Cid, sentís en vuestros corazones al par del orgullo patriótico cierto legítimo orgullo regional, no será, creo yo, solamente por haber nacido en este trozo del planeta, en medio de estas tierras sombrías y desoladas, será también, y sobre todo, porque evocáis en vuestra memoria nombres y hechos gloriosos y sentís que a ellos os unen los vínculos de la sangre y de la tierra.
Voy a terminar dirigiendo algunas palabras a los niños. Vosotros contribuís al homenaje que hoy rendimos a la memoria de don Antonio Pérez de la Mata, y vuestra presencia pudiera ser el más alto honor que se tributa al muerto. Y digo que pudiera ser, y no es, porque vosotros representáis un porvenir incierto. Vuestro mañana acaso sea un retorno a un pasado muerto y corrompido. Para que vosotros representéis la aura de un día claro y fecundo, preciso es que os aprestéis por el trabajo y la cultura a aportar al tesoro que os legaran las generaciones muertas, la obra viva de vuestras manos. Mañana seréis hombres, y esto quiere decir, que entraréis de lleno en la vida, y como la vida es lucha, vosotros seréis luchadores. En vuestros combates no empleéis sino las armas de la ciencia que son las más fuertes, las armas de la cultura que son las armas del amor. Respetad a las personas porque la doctrina del Cristo os ordena el amor al prójimo, y el respeto es una forma del amor; mas colocad por encima de las personas los valores espirituales y las cosas a que estas personas se deben: sobre el magistrado, la justicia; sobre el profesor, la enseñanza; sobre el sacerdote, la religión; sobre el doctor, la ciencia. No aceptéis la cultura postiza que no pueda pasar por el tamiz de vuestra inteligencia. No creáis que Dios os ha colocado vuestras cabecitas sobre los hombros como un remate decorativo. Que vuestros sesos os sirvan para el uso a que están destinados. Huid de la ociosidad espiritual que llena los cerebros de cavilaciones homicidas. Conservadlos íntegros para vuestra obra y vuestra voluntad como cuerda de ballesta en su máxima tensión.
No aceptéis jamás el reto de los vividores y de los intrigantes; porque si peleáis con ellos tendréis que emplear sus armas plebeyas, y aunque triunféis seréis degradados en el orden del espíritu, descendiendo de la categoría de hombres a la de bestias montaraces.
Si camináis a un remoto santuario, y hacéis larga romería, mientras más larga, mejor; no os paréis a ahuyentar los canes que os ladren, porque no llegaréis nunca. Decid con el poeta: ¿nos ladran?, señal de que caminamos; y seguid andando.
Aprended a distinguir los valores falsos de los verdaderos y el mérito real de las personas bajo toda suerte de disfraces. Un hombre mal vestido, pobre y desdeñado, puede ser un sabio, un héroe, un santo; el birrete de un doctor puede cubrir el cráneo de un imbécil.
Estimad a los hombres por lo que son, no por lo que parecen.
Desconfiad de todo lo aparatoso y solemne, que suele estar vacío. Amad a los buenos y a los sabios que son los poderosos de la tierra; porque ellos representan el único valor que contienen las multitudes humanas. Amad el trabajo y conquistad por él la confianza en vosotros mismos, para que llegue un día, después de largos años, en que vuestros nombres también merezcan recordarse.
He dicho.
ANTONIO MACHADO (1-10-1910)

Antonio Machado. Publicado en Tierra Soriana, número 587, el 4 de octubre de 1910.

domingo, 14 de febrero de 2016

ANTONIO MACHADO EN LA GUERRA, UN EJEMPLO DE FE EN LOS VALORES HUMANOS. REEDICIÓN




ANTONIO MACHADO EN LA GUERRA,
UN EJEMPLO DE FE EN LOS VALORES HUMANOS

                                                 Por Fulgencio Martínez. Profesor de Filosofía


          El 22 de febrero de 1939 moría en Collioure (Francia) el poeta Antonio Machado. En una de sus últimas prosas, escritas en Valencia durante la guerra de España, Machado reflexiona sobre el papel de los poetas y los intelectuales.

Escribe Machado un texto casi dramático, en circunstancias excepcionales -bajo un bombardeo del ejército franquista. El texto se recoge en la segunda parte de su libro Juan de Mairena, una de las cumbres de la prosa y de la filosofía española. Los poetas, dice, mantienen una "vela, en plena alarma" y apagón -con esa imagen se describe también a sí mismo Machado, en 1938, en plena guerra, cuando envía un comunicado a París, para el "Congreso por la paz y contra los bombardeos de las ciudades abiertas" que allí a la sazón se celebraba y al que Machado no pudo asistir por imperativo de la guerra. "Occidente parece cada día más desorientado. Cada día, en verdad, sabemos menos por donde va a salir el sol". (p. 203, "Juan de Mairena", ed. Cátedra). "Escribo a la luz de una vela, en plena alarma, y son estas mismas aborrecibles bombas que están cayendo sobre nuestros techos, las que me  inspiran estas reflexiones". (p. 208, op. Cit).

En esos términos se expresa Machado y va desgranando las actitudes del poeta y la del filósofo abstracto ante la situación de guerra, a la vez que asienta su fe poética y humana en el amor y en los valores sociales.

El filósofo está tentado a pensar que la guerra "perturba el ritmo de sus meditaciones", pero si ella le pilla "desprevenido de categorías para pensarla, esto quiere decir mucho en contra" de las meditaciones del filósofo y del deber de "revisarlas y de arrojar no pocas al cesto de los papeles inservibles" (p. 130. op. cit). La proximidad de la muerte -cuyo pensamiento trata de poner lejos de sí el filósofo- se hace patente en ese caso. Y con él, la angustia existencial y el descontento radical del ser humano. Pero es, para Machado, precisamente, ese descontento la "única base de nuestra ética", como seres finitos, relativos y necesitados de otro ser. "Si me pedís una piedra fundamental para nuestro edificio, ahí la tenéis". (p. 110, op. cit). Pero piedra, más bien, para el edificio de una creencia comunitaria, fraterna, antes o por encima de la metafísica y el concepto racional, un acuerdo en valores vivos que presida el diálogo posible de dos conciencias-mónadas autónomas y complementarias.

Para desmontar el fracaso existencial del amor, Machado evoca la lapidaria sentencia de Negrín: "Las más de las veces al vencedor lo hace el vencido". (p. 199. op. cit). Esa frase la recuerda Machado a propósito de "superar" una voz de sutil encantamiento que hace disminuir, en el alma, las alas que se despiertan en ella hacia lo trascendente y empujan al yo solipsista más allá de los valores individuales, egoístas. Parece ser que sin motivo nada ni nadie se mueve, y que si antes una cultura no educa en nosotros esos valores, nuestras convicciones últimas no serán removidas.

En Machado, su pensamiento al igual que su corazón le llevaban a la ética del respeto y el amor a la única humanidad verídica, que él no ve muy lejos del pueblo, y, por consiguiente, a superar cierto pesimismo nihilista, esa tristeza metafisica que le amenazó desde el principio y le acompañó, trágicamente, hasta el final. En la lucha contra el pesimismo se da una correspondencia entre Mairena y el propio Machado, no pretendida y por ello dramática para el lector que conoce la muerte del poeta unos meses después. Los últimos años de la vida de ese apócrifo machadiano, que muere en 1909, se ocuparon en una reflexión sobre la muerte, así como, en el final de Machado, éste escribió eltexto en que el pensador reflexiona sobre la muerte a poco tiempo de la suya. La escisión en el alma no puede ser menos trágica, porque Machado es consciente de que "por miedo a la muerte huye el pensamiento de su punto de mira" (p. 86, op. cit) y se priva, por ende, de una revelación del ser, que solo se da en el existir humano. El otro no será ¿una última forma de eliminar la muerte, que podría desvelarse como un otro inmanente, instrumento, no fin, mío?
 
"Toda creencia es creencia en lo absoluto. Todo lo demás se llama pensar" (p. 140. op. cit). Machado posee arraigada la convicción sobre la existencia de un tú esencial, libre, de un ojo que es, no porque yo lo mire, sino porque me ve; y al final vuelve hacia la confianza en esa consciencia divina, totalizadora, que representa el tú de cualquier hombre -de un ser humano que hoy nacerá y en donde se refundirá el todo de las conciencias anteriores, incluida la de Antonio Machado. Ese tú es tambien "Dios", pero, evidente es, no el Dios bíblico -que desde el pasado absorbe y regurgita presente y futuro; sino un Dios hacia el futuro; y no es tampoco el seno de los místicos, donde se aquieta y reposa la conciencia vigilante. Diríamos que es, en Machado, un dios de filantropía cuya existencia necesariamente se haría real por la realización futura de su esencia en el hombre. Una fe racional, tan compleja y madura, requiere más análisis, necesitaría pasar por su prueba ontológica y prepararse un nuevo tiempo de "fe idealista".
 
Como elucubra Mairena: "Algún día resurgirá -decía mi maestro- la fe idealista... la creencia... en el verdadero ser de lo pensado. Y el argumento ontológico que deduce la existencia de Dios de su esencia o definición... puede reaparecer. Para ello bastará con que se debilite la fe kantiana... en la no intuitividad del intelecto". (p. 79. op. cit). Se precisaría, pues, desconfiar de la construcción objetiva basada en los sentidos y en la lógica racional; se obligaría el escéptico a preguntarse si acaso es que no cree en su propia muerte por no poder racionalizarla, pensarla o tener una representación sensible de la misma. (p. 80. passim. op. cit).
 
Lo que constituye una creencia es "la casi imposibilidad de creer otra cosa, su hondo arraigo en la conciencia" (p. 82. op. cit). Si es así, mientras la creencia está viva (independientemente de que sea la creencia verdadera o falsa), es capaz de sostener razones tanto verdaderas como falsas. Las creencias conforman valores y un fondo constante de elecciones y experiencias. Por cierto que la "ingente experiencia del Cristo todavía en curso" es "precisamente en Roma" donde no se la ve nunca. (p. 128, op. cit).1 

Una nueva educación en la fe de los valores fraternos cambiaría el fondo metafísico humano y nuestras percepciones e ideas. Ello requiere una ascesis, casi el heroísmo del fuerte que sabe hacerse más fuerte cuanto más "esgrime el látigo contra sí mismo" (p. 132. op. cit), y más fuerte aún cuando siente como suyos los yerros ajenos.
 
Machado culmina su reflexión metafísica en estas líneas muy profundas de consideración hacia el prójimo, hacia el otro:
"Nuestros yerros esenciales son hondos, y es en nosotros mismos donde los descubrimos. Si acusamos de ellos a nuestro prójimo... estableceremos con él una falsísima relación, desorientadora y descaminante. (...) Cometemos dos faltas imperdonables: la antisocrática, no acompañando a nuestro prójimo para ayudarle a bien parir sus propias nociones, la otra,mucho más grave, anticristiana", es decir, la profunda ironía de Cristo hacia loslapidadores: quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. (p. 131.op.cit).
 
Porque, metafísicamente, el yo es alteridad, comunidad de yo humanos, como el ser es radicalmente incompleto en su unidad y soledad sin la alteridad del pensamiento que trae siempre a pensar lo otro.


________________
NOTAS

 1 Sobre el Dios de la filantropía de Machado, su concepto de pueblo y el catolicismo del pueblo español habría que profundizar más. El pueblo español tiene un fondo de valores arraigados que no son despreciables si se convierten en solidaridad y no ceden a la tentación del egoísmo. Cree Machado en un Dios de la filantropía, aun no realizado del todo, pero cuya existencia necesariamente se haría real mediante la realización futura de la esencia humana. Alguien podría decir que ese Dios de Machado es una creencia idealista, pero, para Machado, las creencias son realísimas, “conforman valores y un fondo constante de elecciones y experiencias”.
 
Requiere un esfuerzo entender su credo en "la ingente experiencia del Cristo todavía en curso” y su ironía hacia lo que representa el Papado. ¿Qué escribiría Machado hoy?, ¿diría que, con el nuevo Papa, la Iglesia se orienta otra vez hacia Cristo? Pues la Iglesia no ha de quedarse fuera de ese nuevo ímpetu que se necesita para los tiempos presentes.

Reafirmar los valores de la compasión, en el sentido profundo de la palabra, y la solida-ridad, valores que derivan de la creencia en la pertenencia a una misma humanidad, en progreso ilustrado hacia la realización de su esencial real, es tarea colectiva, que suma.
 
 El mensaje de Machado, en efecto, se centra en la necesidad de una verdadera educación en los valores fraternos, desde la cual cambiar nuestros pensamientos egoístas y deprimidos moral y metafísicamente, con el objeto de superar la sociedad injusta y las barreras que confinan a los individuos, víctimas, en el fondo, de un error ontológico sobre el que se monta la sociedad burguesa y del que el capitalismo saca beneficio.

EL ARTÍCULO SE PUBLICÓ EN LA REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO, Nº 4. Nueva etapa. disponible en calameo






 http://es.calameo.com/read/0028272963326dc6e0637



sábado, 13 de febrero de 2016

Titiriteros de Eta, Carmena y Cía. Diario político y literario de Fulgencio Martínez

TITIRITEROS DE ETA, CARMENA Y CÍA.

Publicado en La crónica del pajarito. Domingo, 14-2-2016
http://www.lacronicadelpajarito.es/domingo/titiriteros-eta-carmena-y-cia


 La libertad de expresión al servicio de un amo se remonta, al menos, a la Edad Media, en la que el teatro estaba al servicio de la Iglesia y de la ideología feudal. En la época Moderna ha habido, por supuesto, casos en que se ha cuestionado una obra artística que ponía en cuestión los valores sociales dominantes, generalmente, los de la burguesía. En la Rusia soviética solo había un amo y una directiva de expresión artística oficial y excluyente. Las sociedades posmodernas, como la de nuestros días, más complejas que las anteriores, proponen afirmar la libertad y la tolerancia con los valores universales, los Derechos Humanos. 

Es, así, que toda ideología que concurre al discurso de la cultura abierta a la libertad de expresión y la tolerancia, establece un pacto tácito, ético, con dichos valores universales, y la Constitución de un Estado y las normas internacionales, como la Declaración de los Derechos del Hombre, la Declaración de los derechos del niño, etc, protegen y sancionan las actuaciones que violan dichos derechos. En el caso de los titiriteros de Eta, éstos han hecho un uso de la libertad de expresión al servicio de una ideología antisistema y de unos señores particulares que justifican el terrorismo, porque el sistema no les gusta. Su sátira de ese sistema está fundada en la defensa de antivalores democráticos. Ellos sabían bien quién era su amo y para quién escribían. También la concejala de cultura del Ayuntamiento de Madrid, que los contrató. Y, por supuesto, si nos atenemos a sus declaraciones, la señora alcaldesa de Ahora Madrid. Su perdón, después de los hechos, se dirigía más bien al escándalo por el hecho de que la obra se programara para un público en general, incluyendo a niños. Por otra parte, le parece bien que el Ayuntamiento, con fondos de los contribuyentes, pague una obra que representa los antivalores de una “organización política”, como definió Carmena a ETA. Estamos, pues, ante un caso de prevaricación, presuntamente, del dinero público al servicio de la propaganda y de la difusión de unas ideas particulares y, en consideración de la mayoría, al menos, nefastas para los seres humanos, incluidos niños y niñas.

domingo, 31 de enero de 2016

POEMAS DE ALMA PAGÈS. antología actual de poesía española. La escritura plural




                    ALMA PAGÈS




ALMA PAGÈS. LA SAVIA DE LAS PALABRAS ALUCINADAS EN LA RECONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD


            Alma Pagès se ha prodigado poco en la publicación de sus libros de poesía. Ella es autora de una excelente novela (A la manera de James) y de relatos. Cuando  ha publicado poemas éstos han sido principalmente en castellano (reside desde siempre en Madrid, con raíces familiares en Barcelona). Aquí se presentan algunos de sus versos originalmente escritos en catalán, junto a poemas en castellano.




                               Poemas inéditos



                   El viento va enfriando la ciudad y sus miedos
                      en un otoño largo, cargado de palabras,
                      traídas por la vida en milagroso frescor
                           a pesar del tiempo y sus silencios
                                      Es un otoño cálido
                      donde el amor se aferra y te construye
                           Indómito, inopinado, inextinguible






  


                                               MENSTRUACIÓN


                           


                              Son esos días con sabor a lana y a lluvia,
                            limpios como el aire después de la tormenta

                            De mi vientre liberado mana sangre de vida
                                      despertando un saber antiguo
                                      que pervive oculto, extraviado

                                             En la habitación vacía
                                     recupero la memoria primigenia
                                                    de mi cuerpo
                                     y me fundo en la esencia misma
                                                     de la Tierra

                                              Nuevamente Una
                                      purificada en mi integridad
                                exhalo la energía total del Universo
                             y me cierro, como un loto, en oración







 


                                                 AMAR




                            Sentir la plenitud del pájaro en su nido.
                            Escribir en el pálpito de la vida
                            Con la caligrafía de la muerte




 


¿Por qué en este momento las palabras pugnan
por tejer un tapiz sin propósito?
¿Qué corriente extraña las impulsa,                                                               
obliga a la mano a realizar                                                                               
un alocado ir y venir sobre la hoja,
 turbando su impasible blancura?                                                                       
Ya nada será igual.                                                                                             
Lo escrito ha alterado el orden de las cosas.                                                         
El despertar traerá de nuevo                                                                             
el rítmico fluir de la existencia                                                                    
y querrá olvidar la irrupción de otros mundos                                                     
que han habitado, a su pesar, la página.             

            
               

                 





                                      BANDERA REPUBLICANA





                            Eres el sueño tricolor y amado
                            de un país que no dejaron ser
                            Roja fuente de sangre viva
                            para detener una agonía de siglos
                            Oro de inteligencia en libertad
                            que deshaga infiernos de ignorancia.
                            Morado de transformación,
                            ley incumplida en una tierra
                            gangrenada de sí misma.
                            Ondeaste brevemente
                            Pero llevas en tu esencia
                            la dignidad de este pueblo.





                                                        Visió


                                     
                                            Veig fugir la flama
                                            Cap a l’absència.
                                      La veu tranquil·la de l’aigua
                                         Entona un càntic virolat
                                      Mentre la mort fa el mandra
                                          I fou aleshores que
                                         Es va sentir una rialla
                                         Per sobre el llit de riu
                                          Sedegós de somnis






                            Versión en castellano:


                                                        Visión



                                            Veo la llama huir
                                            Hacia la ausencia.
                                      La voz tranquila del agua
                                         Entona un canto chillón
                                      Mientras la muerte holgazanea
                                         Y fue entonces cuando
                                        Se escuchó una carcajada
                                        Sobre el cauce del río
                                         Sediento de sueños






                           










                            Com podria dir-te les raons de l’aigua?
                            Veus que tinc les mans mullades
                            Voldria tant agafar les teves!
                            La teva pell ardent i tremolosa
                            Beu. Com beu la terra



                  
                            Versión en castellano:


                            ¿Cómo decirte las razones del agua?
                            Ves que tengo las manos mojadas
                            ¡Querría tanto agarrar las tuyas!
                            Tu piel ardiente y temblorosa
                            Bebe. Como bebe la tierra

                                                



























                                      POEMAS PUBLICADOS EN LIBRO


                                                       
                                               de Laietana




                                       
Desde el borde la locura te hablo
a ti, huida en sus oquedades
Hemos nadado en el terror de
los monstruos del abismo
y en lavas sangrientas
doloridas
donde la razón agonizaba
Oigo tu voz, tu grito
Acero despiadado
que secciona mi rostro
Siento estallar tu mirada
espejo salvaje
desgarrando mis palabras
Mi silencio se pregunta
en qué lado
de tan perdida frontera
puedo encontrarme
















                                                de Poemas que olvidé escribir de joven







                                      Hoy daría mi vida por la Vida
                               Por la dignidad en el mirar de las mujeres
                            Por la ternura en las manos de los hombres
                                     Por el eterno reír de la infancia





                                      ATALANTA





Tres bolas de oro marcaron el ritmo de mi carrera. Invicta, las cimas coronaron mi subida, los valles acogieron mi descenso. Pasé por pueblos donde el aedo cantaba tu victoria, tu conquista de algún trono y de su reina. Seguí mi marcha, iluminada por el claror de tu engaño. Vadeé ríos. La hierba me acarició los pies. Las esferas refulgieron contra el plácido sestear del lago. Sudorosa, jadeante, me detuvo el dulce sonar de un caramillo. Con sigilo de leona me deslicé por el boscaje. Divisé a un joven amado por el sol. Bebí el azoramiento de sus ojos. Reí el asombro de su boca. Lo tomé de la mano. Nos zambullimos en el áureo y triple resplandor del agua.









                                                           de Cuaderno de Aro





                                               Cementeri vell
                                      a la vora del mar
                                      tot ple de records
                                      Ara es la nit
                                      i somniem
                                      els meus morts i jo





                                  
                                               Versión en castellano:
                                              

                                      Cementerio Viejo
                                      a la orilla del mar
                                      lleno de recuerdos
                                      Ahora es de noche
                                      y soñamos
                                      mis muertos y yo






                                               de Poemas que olvidé escribir de joven





                             Ferit, com el drac
                   D’un conte amb lletres tancades
                Cançó de bressol en la veu del vent

                           Sedegós, com el drac
                               A la vora del riu
                           Sense dones d’aigua
                       Boca oberta a la buidor

                            Rendit, com el drac
                       Davant la cova amagada
                         El meu amor te’n dona
                           El seu tresor de llum





                            Versión en castellano:


                            Herido, como el dragón
                   de un cuento con letras cerradas
                Canción de cuna en la voz del viento.

                            Sediento, como el dragón
                              a la orilla del río
                                  sin ninfas
                            Boca abierta al vacío.

                            Rendido, como el dragón
                              ante la cueva oculta
                                 mi amor te da
                              su tesoro de luz



                                      BIO-BIBLIOGRAFÍA DE ALMA PAGÈS




         Alma Pagès (Madrid 1949) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado poemas y relatos en varias revistas literarias de España (Alba Literaria, La Hamaca de Lona, Ágora, papeles de arte gramático, Contrapartida, El Alambique, Mester de Vandalia) y México (La Palabra y el Hombre, Contrapunto). Ha sido antologada en Relato español actual (Fondo de Cultura Económica, 2003) y en la antología poética Donde el olvido no habite (Legado Ediciones, 2011).

         En poesía, es autora de los libros Cuaderno de Aro / Trobar clus (Caliban Ed., 2007) y Laietana / Poemas que olvidé escribir de joven (Ed. Crusoe, 2011), una colección que recoge dos series poemáticas diferentes y complementarias. También ha participado en el libro colectivo Madrid a Miguel Hernández (desde el Café Gijón), Ed. De la torre, 2012.

         Ha publicado la novela A la manera de James (Ed. Poeta de Cabra, 2012) y  ha  colaborado en el volumen Vivir el cine (PIGMALION EDYPRO, 2013).

         Ha participado con lecturas poéticas en distintas tertulias madrileñas, como la del Círculo de Bellas Artes, la tertulia Gerardo Diego del Café de Oriente y la Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos y actualmente en la Tertulia Rascamán.
Socia del Ateneo de Madrid desde hace años, ha organizado, presentado y participado en diversos actos culturales, presentaciones de libros, recitales poéticos y conferencias. Ha sido Vicepresidenta de la Sección de Información y Comunicación y ha formado parte de las de Artes Plásticas y Medio Ambiente.