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jueves, 26 de enero de 2023

Tertulia con Anna Rossell sobre su novela "Barcelona, aquells anys. El despertar d'una consciència", el viernes 27 de enero 2023, 18.30 H. en la biblioteca de Teyá-Teià, "Can LLauradó", provincia de Barcelona.





Os recomendamos a los amantes de la buena literatura esta lectura-tertulia-taller con Anna Rossell. Tanto para los que puedan disfrutar de la lectura en catalán como en español, aconsejamos su novela "Barcelona, aquells anys", sobre la cual girará la lectura. Será el viernes, 27 de enero, en Teyá ("Teià", en catalán), en la provincia de Barcelona, a las 18.30 h. en la Biblioteca Can Llauradó, de Teiá-Teià.

De la novela Barcelona, aquells anys / Barcelona, aquellos años, hay ediciones en catalán y en español (Ed. Círculo Rojo)

Día, lugar y hora.
DIVENDRES, 27 DE GENER 2023, 18:30 h
BIBLIOTECA DE TEIÀ, CAN LLAURADÓ
Avinguda J. Roca Suárez- Llanos, 40

08329 Teià

ENTRADA LLIURE




Recogemos la invitación enviada amablemente por la escritora Anna Rossell. Un placer y una riqueza leer en español y en catalán, lo que para un hispanohablante es accesible.

Estimades amigues, estimats amics, 

us voldria convidar a una sessió de lectura-tertúlia-taller literari partint de la meva darrera novel·la Barcelona, aquells anys. El despertar d'una consciència.

La meva idea és que no sigui tant una presentació, sinó un taller confegit a base de diàleg amb el públic: parlar de com es construeix una novel·la, tipus diversos d'escriptura, diferents veus narradores (funció de la veu narradora, del diàleg, de la tècnica del monòleg interior, del fluir de la consciència, de l'estil indirecte lliure...). Però per a fer-ho partiré de la meva pròpia escriptura partint de la novel·la esmentada. 


La novel·la es presenta en dues parts estilísticament diferenciades: la primera, divertida i plena d'ironia picaresca, i la segona, d'accent més seriós i reflexiu.

Narrada en primera persona per una nena, que va creixent en el decurs de l'acció, la novel·la s'ubica a Barcelona, al començament als anys 60 i acaba el 1975 del segle passat, amb la mort de Franco. Tanmateix, podria esdevenir-se a qualsevol ciutat d'Espanya.


DIVENDRES, 27 DE GENER 2023, 18:30 h

 

BIBLIOTECA DE TEIÀ, CAN LLAURADÓ

Avinguda J. Roca Suárez- Llanos, 40
08329 Teià


ENTRADA LLIURE


Us hi espero amb molta il·lusió


Anna Rossell

 


ÁGORA DIGITAL/ RECOMENDACIONES CULTURALES

miércoles, 25 de enero de 2023

El poder de la violencia (Crítica de la novela "Las inseparables" de Simone de Beauvoir). Por Anna Rossell / Ágora N. 16. Nueva Col. (Avance)/ Bibliotheca Grammatica/ La crítica de Anna Rossell/ Enero 2023

 


EL PODER DE LA VIVENCIA

 

Simone de Beauvoir

Las inseparables

Traducción de Amaya García Gallego y Mª Teresa Gallego Urrutia

Editorial Lumen, 2020, 160 págs.

 

 

por Anna Rossell

 

Un regalo sensible y sutil, esta novela, que ha visto la luz por primera vez tan tardíamente. Las inseparables, que la autora construye a partir de una etapa esencial de su biografía, es sensible y es sutil, porque, entre líneas y sin planteamientos teóricos evidentes, contiene, in nuce, los rastros axiales de las convicciones existencialistas de la autora. Beauvoir había publicado cinco años antes El segundo sexo, que la había convertido en referencia mundial del feminismo, pero los hechos que relata en la novela autobiográfica son muy anteriores.

 


              

 

Redactada en 1954, el mismo año en que se publicó Los mandarines, merecedora del Premio Goncourt, Beauvoir (París 1908-86) narra en Las inseparables su amistad con Élizabeth Lacoin (Zaza). Y a primera vista parece una historia sencilla sin ambición, el relato de la confraternidad, los lazos emocionales e intelectuales que nacen entre dos niñas de nueve años, que coinciden en la escuela y comparten clase. Una amistad duradera, historia inspirada directamente en la vida real, que quiere rendir homenaje a Zaza, venerada por Beauvoir, muerta en noviembre de 1929.

 

                                                                               Elizabeth Lacoin. ("Zaza")
 

Sin embargo, la novela, discretamente pero con decisión, va mucho más allá de eso. Porque quien escribe lo hace con una mirada especialmente dotada para observar las facetas más sensibles de la vida y concluir de la observación las relaciones de causa-efecto.

Ubicada a finales de la década de 1910, en París, la narración hace un retrato sociológico de la atmósfera, los valores y la vida que caracterizaba el ambiente burgués conservador francés de la época, el caldo de cultivo a partir del cual la autora destiló su teoría existencialista.

A quien conozca la biografía de la autora no le será difícil identificar personajes y lugares, si bien en la novela están modificados y los detalles alterados —por otra parte, el epílogo desvela los secretos—. Sylvie y Andrée, nombres que las protagonistas adoptan en la ficción, crecen, como las amigas reales, en el seno de familias católicas conservadoras, pero es la familia de Andrée la que protagonizará la acción, como un retrato prototípico de lo que, enmascarado bajo un sublime velo de piedad y amor, termina por llevar a la tragedia a quien apunta cualidades de disidencia.

Andrée llama la atención de Sylvie ya en su primer día de escuela por su soltura y su seguridad. Ella, con Sylvie líder de la clase, que se perfila como un carácter autónomo y de inteligencia especialmente viva, es educada en la estricta observancia católica de la pureza, la sumisión a la autoridad paterna, la devoción, el respeto de las formas —ella y Sylvie se tratan de usted— y el servicio a los demás, entendidas como virtudes a cultivar. Segunda hija de la familia, como su hermana mayor, le espera el destino de un matrimonio acordado, que no se aviene con las inclinaciones que le han ganado el corazón. La veneración que Andrée siente por la madre, heredera de la misma tradición y también de una boda apalabrada, añade un obstáculo más a la posibilidad de rebeldía que la inclinación natural de la chica reclamaría. No es, pues, extraño que el final trágico de la chica, atormentada por la obsesión del pecado, atrapada entre éste y el deseo de libertad y privada de todo momento de intimidad, amenace a Andrée desde el principio, un destino que acabará sellando la enfermedad.

Sintomáticamente la novela está escrita en primera persona por Sylvie. Porque la suya es la mirada observadora, desde fuera. Ella ha dado ya un paso adelante hacia la autonomía (ha perdido la fe hace algún tiempo y se reafirma en esta decisión) y es quien puede darse cuenta del callejón sin salida en que está atrapada su amiga. De Sylvie sabremos bien poco, pero suficiente: ella ya se ha distanciado de la educación familiar y ello se debe hacer notar; en casa de Andrée la ven como una amenaza. Sabremos solo lo justo y necesario para hacer comprensible su admiración por Andrée, su comunión con un espíritu gemelo, una relación que muy probablemente la reafirmó en las convicciones existencialistas y feministas que, desde la infancia apuntaban en Beauvoir. Para ella, quien, a diferencia de su amigo Jean-Paul Sartre, basaba sus convicciones existencialistas en la problemática concreta que le ofrecían las situaciones vividas, la relación con Zaza y la escritura de esta novela representaron el alambique de condensación la primera y el escenario ideal la segunda, a través del cual podía demostrar la validez de las teorías existencialistas.

El libro, publicado también en catalán este mismo año por Angle Editorial, se cierra con el epílogo de la hija adoptiva de Beauvoir, Sylvie Le Bon de Beauvoir y con un anexo de documentos iconográficos que aportan luz a la relación entre la novela y la autobiografía.

 

© Anna Rossell

http://www.annarossell.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern

https://www.facebook.com/annarossellliteratura

 

ÁGORA PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO, AVANCE N. 16 / BIBLIOTHECA GRAMMATICA/ La crítica de Anna Rossell/ Enero 2023

lunes, 23 de enero de 2023

Políptico del Prado. Seis poemas de Luis Alberto de Cuenca sobre cuadros del Museo del Prado/ ÁGORA N. 16 (AVANCE)/ Textos magistrales

 Fotografía de José del Río Mons                                                                                                                                                                                                         Luis Alberto de Cuenca

 

                               

POLÍPTICO DEL PRADO

                 Luis Alberto de Cuenca

 

 

ELOGIO DE LA PINTURA LITERARIA

 


Para mí la pintura es la historia que cuenta,

no el escorzo, el color, la técnica pictórica,

la textura, esas cosas a las que se refieren

en sus doctos trabajos los expertos en arte.

Me gustan, sobre todo, los cuadros que suscitan

en mí las emociones que provocan las viejas

epopeyas (ya saben: la Ilíada de Homero,

la Eneida de Virgilio, la Canción de Rolando,

el Beowulf, el Cantar del Cid, los Nibelungos…)

o las grandes novelas, sus fieles herederas

(y aquí Dickens y Tolkien, Melville, Galdós y Stevenson,

entre otros muchos nombres). Le pido a la pintura,

por tanto, que me cuente una historia en imágenes,

como hacían en Grecia y en Roma los sofistas

en sus series de Eikones de corte mitológico

(y aquí los dos Filóstratos para corroborarlo).

 


                           

 

                                     

 

 

 

 

 

 

 Tiziano. La bacanal de los Andrios y Ofrenda a Venus. Inspiradas en el libro Imágenes de Filóstrato el Joven. Museo del Prado. Madrid.

 

 

 


                                                      Andrea Mantegna. El tránsito de la Virgen. Museo del Prado.
 

 

MANTEGNA, EL TRÁNSITO DE LA VIRGEN

 

Belliniano y bellísimo, lo eligió Eugenio d’Ors

como cuadro a salvar de un incendio hipotético

en el Museo del Prado. Es puro surrealismo

(como lo es también Piero della Francesca,

de quien, para desdicha nuestra, nada tenemos

en el Prado). Felipe IV se hizo con él

cuando se subastaron los bienes del rey Carlos

I de Inglaterra, a mediados del siglo

XVII. Desde esa fecha El tránsito nutre

nuestra imaginación, fecunda nuestro espíritu

y nos hace soñar con nuestra Madre eterna.

 


 

                             

                                                               Sandro Botticelli. Historia de Nastagio Degli Onesti. Episodio 2

 

BOTTICELLI, HISTORIA DE NASTAGIO DEGLI ONESTI

 

Mi siguiente elección serían los tres cuadros

que Sandro Botticelli y su taller dedican

(junto con una cuarta tabla, que está en Italia)

a ilustrar una historia narrada por Boccaccio

en el Decamerón. Son tres maravillosas

viñetas que nos cuentan un cuento con final

feliz, ya que la dama termina concediendo

la mano a su galán (aunque antes asistamos

a la fantasmagórica y feroz cacería

que se plasma en las tablas). Un ejemplo de écfrasis

para la eternidad este de Botticelli,

mi pintor favorito, el dueño de la línea

que convierte en pintura la esencia neoplatónica

y nos conduce al reino perpetuo de la Idea.

 

 

 

 

                                                                                     Alberto Durero. Adán y Eva. Museo del Prado.

                 

 


DURERO, ADÁN Y EVA

 

Cómo son estos dos formidables retratos

que Durero pintó en 1507

y que nos hacen ver, enteros y desnudos,

a los primeros padres de nuestra especie. Cómo

iluminan el mundo a fuerza de belleza,

y más ahora que han sido restaurados

de manera impecable. Me fascina Durero

desde mi adolescencia, cuando visité en Núremberg

su casa natal y descubrí que eran copias

del Adán y la Eva del Prado las que había

allí. Padecí el síndrome de Stendhal paseándome

por la casa que fuera del genial grabador

y pintor alemán, autor de El Caballero,

la Muerte y el Diablo y de Melancolía,

dos muestras admirables de su genio inmortal

que, junto a Adán y Eva, son para mí la síntesis

de aquel Renacimiento que aún vive en nuestras almas.

 

 

 

 

                                                             Joachim Patinir. El paso de la laguna Estigia. Museo del Prado.

 

 

PATINIR, EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA

 

De niño, en mis primeras visitas al Museo

del Prado, me impactó de manera especial,

junto a la obra del Bosco, esta lección de fantasy

del genial Patinir: una auténtica summa

de narrativa pulp. Por no hablar de la forma

en que fuera pintado, de sus maravillosos

azules, de los verdes que circundan la tabla,

del infierno que acecha al otro lado, con

Cerbero preparando sus insaciables fauces

para engullirnos una y otra vez de un bocado

a todos por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 


 

                                                    Pieter Brueghel El Viejo. El vino de la fiesta de san Martín. Museo del Prado.

 


BRUEGHEL EL VIEJO, EL VINO DE LA FIESTA DE SAN MARTÍN

 

De adquisición reciente, El vino de la fiesta

de San Martín fue objeto de una restauración

minuciosa, en el curso de la cual fue encontrada

la firma del artista brabanzón. No hay, pues, dudas

respecto a su autoría. El tema es el desmadre

que el 11 de noviembre, día de San Martín,

se produce en el medio rural, con la cosecha

terminada y el vino rebosando en las cubas

después de la vendimia. El gentío se agolpa

en torno a un gigantesco tonel de donde mana

el licor de Dioniso que hace olvidar la muerte

(esa muerte que triunfa en el otro gran cuadro

de Brueghel en el Prado), y la turba compite

por ver quién se emborracha más y mejor. Sus rostros

son los de hombres de entonces, pero también los de hoy

y de mañana: estirpe que un Dios antojadizo

creó a partir del caos y la basura cósmica,

y que repta y se arrastra por el tonel de Brueghel

en busca de la droga nuestra de cada día.

 

 

                  Madrid, 30 de junio de 2019

 

 

 


 

LUIS ALBERTO DE CUENCA (Madrid, 1950) es poeta, filólogo, investigador del CSIC, ensayista, traductor (Premio Nacional de Traducción con Cantar de Valtario, ed. Reino de Cordelia), y miembro numerario de la Real Academia de Historia. En 2022 recibió el Premio de Poesía Federico García Lorca y en 2021 publicó Después del paraíso (ed. Visor, Madrid). Con La caja de plata fue Premio de la Crítica en 1985 y con Cuaderno de vacaciones, Premio nacional de poesía en 2015.

Luis Alberto de Cuenca ha publicado en 2021 Ítaca y otros poemas (Reino de Cordelia), donde traduce una selección personal de poemas de Constantino Cavafis. También en Reino de Cordelia, Hola, mi amor, yo soy el Lobo, con ilustraciones de Miguel Ángel Martín, quien ya ilustró la citada traducción Cantar de Valtario. Algunos de sus más importantes libros de poesía anteriores, como El hacha y la rosa, El otro sueño, Por fuertes y fronteras han sido reeditados en Reino de Cordelia en los últimos años, en bellas ediciones ilustradas.

En Los mundos y los días (Visor, Madrid, 5ª edición en 2019) recoge una amplia selección de su poesía, desde 1972. En la misma editorial Visor, además del citado libro Después del paraíso, ha publicado Por fuertes y fronteras, La vida en llamas, El reino blanco, Bloc de otoño, Sin miedo ni esperanza (sesenta poemas escritos entre 1996 y 2002).

 

 

 

REVISTA ÁGORA DIGITAL/ TEXTOS MAGISTRALES / ENERO 2023