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lunes, 9 de febrero de 2026

Versos en la memoria. Andrés Acedo / El hurón y la galería. Ágora-Papeles de Arte Gramático n. 37.

 

 


 

VERSOS EN LA MEMORIA

 

 

 

                                      ANDRÉS ACEDO

 

 

¡Amigo! El cielo está opaco, el aire frío, el día triste.       

                                            Ruben Dario, Azul… (“El Rey burgués)

 

No tengo un cuento alegre, sino estos versos que he vivido, olvidado y conservado en mi memoria, y que con humildad quiero compartir contigo.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

JUEGO DEL RESCATE

 

 

 

Estás tan fría

que debo sumergirte

por debajo de mi cintura,

mi mano recogiendo el tumulto de tu pelo.

 

Estás dispuesta a mi fantasía

y yo dispuesto

a lo que quieras: mírame, amor,

y yo te miro,

pierde quien primero cierra los ojos.

 

El perder se paga con empezar

de nuevo el juego:

si pierdo yo,

besa con ternura a tu náufrago;

si tú pierdes, hóspedalo con sabor en tu boca.

 

 

     

 

 

ESCRITO ESTÁ

 

Escrito está: páguese en melancolía

el bien de una tarde en que dos se amaron.

Estos jueces, mis poemas, dictaron

sentencia y me condenan todavía….

 

 


 

                               

MÁS LÍRICA POR MENOS DESACUERDOS

 

 

Como la poesía,

eres memoria de una esperanza.

Un año prometiste

a mi ternura y te prometí yo.

 

Por menos desacuerdos,

sin saber cómo, lo hemos terminado

más rápido que si hubiera sido real

y lleno de fantasmas, como todos

 

los calendarios. Ahora despertamos

recordando un tiempo en la misma vida;

un tiempo que no hemos vivido, o

del que no tenemos consciencia aquí,

 

que empezó a contar únicamente

desde el minuto de sentirnos separados

de la emoción del tiempo detenido

que construimos.

 

Ahora, hemos de resucitar un tiempo

para aquel año

con días y horas corrientes,

en la visión, más lírica,

con menos desacuerdos.

 

 

 

 

 

 

 

SERVICIO DE AMOR

 

 

ni siquiera treinta andanadas pueden librarme de la angustia de ver aparecer a mi hermano cuando me encuentre cenando con embajadores, o lo que es más terrible, a solas…

                                       Miguel Espinosa

 

 

 

Tu anhelo es íntimo mío, señor.

Ve mi tributo antes de la batalla.

Con ardides y cuerdas lo apresaste

¿y no dispones ya de tu vasallo?

 

Señor, en tu servicio crucé el fuego

de mis propios y pasé a campo extraño.

Galopa sobre mi entendimiento

gran furor y queja de mi señor.

 

Galopa sobre mi

entendimiento tu furor, señor.

 

Como en una de tus celadas

estuve debajo de ti,

tan a merced tuya que decidiste,

señor arbitrario, dejarme vivo.

 

Vivo, en el corredor de la muerte.

Ni siquiera treinta andanadas

pueden librarme de la angustia

de cabalgar, señor, solo conmigo.

 

 

 

 

EL PUBIS DE MI AMADA

 

 

Se parece el pubis de mi amada

a un lancinante racimo de corcheas.

Melómanos, mis labios

                                       orzan la proa

más allá del meridiano del ombligo,

vendimiando un mar infinito acústico,

como hormigas laboriosas;

hasta tocar una playa

donde, al atardecer,

simulan un desmayo

para morir en los más deliciosos compases.

 

 

 

 

 

 

BAÑO DE MADRUGADA

 (Recuerdo de Menorca)

 

 

 

Quise tocar y retener la ola,

y mis manos se volvieron ríos.

Era de Venus divina escultura líquida.

De madrugada me arrojé en ese mar,

resina se me hicieron mis dedos

intentando retener lo inefable…

Entonces, comprendí que las deidades,

más allá de morar un lugar bello,

gustan transformarse por una temporada

en una materia, una planta, un río o una roca,

en una muchacha -¿por qué no?-, y en una ola.

Y que esos seres y elementos mortales

no son solo adjetivos o atributos divinos;

son la misma divinidad sustantiva y voluble.

 

 

 Versos en la memoria es una plaquette que forma parte de Tiempo revivido. Exposición temporal 1, de Fulgencio Martínez y Andrés Acedo.

 

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