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sábado, 18 de octubre de 2014

"Paseo de la identidad". Crítica del profesor Francisco Javier Díez de Revenga del libro de poemas de Luis Bagué Quílez

Luis Bagué, autor de Paseo de la identidad



BIBLIOTHECA GRAMMATICA.
CUADERNO DE CRÍTICA DE FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA T3/1




  PASEO DE LA IDENTIDAD


por Francisco Javier Díez de Revenga


Paseo de la identidad
Luis Bagué Quílez
Premio Emilio Alarcos de Poesía
Ed. Visor, Madrid

Luis Bagué Quílez (Palafrugell, 1978) obtuvo el XII Premio Emilio Alarcos de poesía por su libro Paseo de la identidad, que ahora publica Visor en Madrid. Y experimenta en este libro un nuevo paso en su ya consolidada obra de poeta, crítico y filólogo, un avance más en el mundo de su poesía que parte del concepto sugerido por un paraje visitado en Iguazú, Argentina, con el nombre de Paseo de la identidad, que figura en la imagen de la cubierta del libro. Porque, desde luego, aunque el poemario recoge paisajes y espacios diversos visitados, y podría parecer un libro de viajes y geografías alucinantes, no es sino un ejercicio de profundización en la propia «identidad», tal como sugiere el título del poemario y la fotografía que ilustra su portada.

       En todo caso, la técnica empleada por Bagué para ahondar en un mundo poético incisivo y penetrante, es similar a la del collage, ya que conjunta espacios remotos (USA, Argentina, Europa) para estructurar su poemario en tres partes de diferente extensión: Mecánica terrestre, American Landscapes y Escala real. Y cada una de ellas acoge poemas que son fragmentos de existencia ante una realidad insólita, a veces retenida en poemas muy breves de uno o dos versos nada más. Aunque en otras ocasiones se demora y extiende en escenas admirablemente conseguidas con toda su dosis de vida cotidiana y de inevitable asombro ante el instante, como ocurre en dos pomas antológicos: «Oración en Starbucks» o «Biología marina», pertenecientes a Mecánica terrestre.

           Es muy destacable en la construcción del mundo poético de Bagué en este libro, como en otros anteriores suyos, el sentido del humor y la ironía que, a veces, se consigue con la nueva formulación de frases hechas sorprendentemente deformadas como si quisiera mostrar un mundo cotidiano en descomposición y en crisis, en el que el poeta es un ciudadano absorto y sufriente, para mostrar que tanto la identidad del poeta como la del mundo no son en realidad lo que parecen sino que están sometidas a presiones muy intensas.
Y en ese sentido el intermedio norteamericano, con sus imágenes retenidas, es altamente representativo de las contradicciones de este mundo, un mundo capitalista posiblemente fracasado a causa de su deshumanización y carencia de identidad como no sea la del consumismo desmedido. En realidad, tanto esta apertura al mundo norteamericano como al argentino en otra de las partes del libro, refleja el asombro del poeta ante la inestabilidad de un mundo abierto y global en el que las sorpresas se van alternando con los accesos a la propia intimidad. Todo ello, sin duda, como expresión de la identidad del yo lírico, que sigue siendo la de un Luis Bagué poseedor de un estilo propio y de un idioma personal, en el que no faltan las predilecciones de siempre como el cine, recuperado en un Triptico Lumière compuesto de tres estancias: Salida de los obreros, Llegada de un tren y El regador regado, que se cierra con estos paradójicos versos, pura esencia del cine con Louis Lumière como trasfondo: «¿Qué diferencia ves / entre la filmación y lo filmado?».
O reflejado también en la reverencia ante la más entrañable poesía de siempre retenida en un emotivo y sintético Yo también estuve en Colliure, reflejo de la inevitable sensación de pesadumbre histórica que comporta el lugar y su trascendencia literaria con Antonio Machado en la memoria. Identidad que es la del ciudadano del mundo contemporáneo sobrecogido ante el Entorno Windows que viaja en un avión de las Narrativas argentinas, que se cita en un Starbucks, o que visita leones y lobos marinos y sobrevive en un mundo dominado por las lenguas modernas, para exclamar en el único verso del último poema, titulado Lost in Translation: «No volveré a escribir sobre mojado». «El sueño del dragón produce monstruos» se dice de forma muy goyesca en otro poema y con Quevedo en el fondo en otro se asegura: «No cambia lo que solo se transforma. / Solo lo que ha cambiado permanece».

Un defensivo sentido del humor es la única arma de la que dispone el poeta para enfrentarse a este mundo globalizado que está perdiendo su propia identidad y está logrando que el ser humano, sensible y consciente, también pierda la suya propia. Y casi sin identidad, ya solo la ironía es capaz de salvaguardarla de la patética tragedia de una vida sin sentido, como se dice en el penúltimo poema del libro, Traducción simultánea, en sus dos únicos versos:, «Las palabras que nos salvan la vida / son las mismas que pueden condenarnos a muerte».

Artículo de FRANCISCO JAVIER DIEZ DE REVENGA, REPRODUCIDO DEL PERIÓDICO LA OPINIÓN DE MURCIA, bajo licencia de su autor.

N.Editor.
      Luis Bagué Quílez (1978), doctor en Filología Hispánica. Ha publicado, anteriormente al libro comentado, los libros de poemas Telón de sombras (2002), Un jardín olvidado (2007) y Página en Construcción (2011), y obtenido el Premio "Ojo Crítico" de RNE, el Premio "Hiperión" y el Premio "Unicaja".

FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA es Catedrático de Literatura. Profesor de la UMU. Miembro de la Real Academia sevillana de las Buenas Letras.  


REVISTA ÁGORA DIGITAL/ octubre 2014/ Bibliotheca Gramática/Poesía/Cuaderno de F.J. Díez de Revenga

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