domingo, 27 de diciembre de 2015

DISCURSO SOBRE KHÔRA (una lectura de Derrida). Fragmento: ¿Qué es nombrar?. Por Fulgencio Martínez. Ágora-Papeles de Arte Gramático/ Desde que somos una conversación

 







DISCURSO SOBRE KHÔRA (UNA LECTURA DE DERRIDA)


                                             por Fulgencio Martínez López


                                ÍNDICE
I. ¿Qué es nombrar?
II. LA CAJA DE HERRAMIENTAS
III. COMENTARIO DE KHÔRA
PREÁMBULO
I DE LA KHÔRA A KHÔRA
II ¿Quién eres, Khôra?
III SITUAR EL DISCURSO DE KHÔRA
IV LA ESCRITURA DE PLATÓN Y LA FILOSOFÍA
IV. CONCLUSIÓN DEL COMENTARIO A KHÔRA.
EL MOMENTO DE LAS TESIS
V. BIBLIOGRAFÍA


                                          DISCURSO SOBRE KHÔRA

I.¿Qué es nombrar?
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o. Discurso sobre Khôra. ¿Por qué hemos optado por llamar de ese modo a este escrito, que trata sobre el libro Khôra, de Derrida? Y, ¿por qué eligió su autor tal título para una obra que ensaya interpretar el discurso de Platón sobre la Khora, en el Timeo?

1. Nombrar, anunciar, poner título a un escrito -como también a cualquier otra cosa, acto, hecho, ser, persona- es una decisión que ha de justificarse. ¿El nombre, anuncio, título, debe dar cuenta de aquello que pone bajo su jurisdicción, aquello de lo que, de alguna manera, se hace valedor, apadrina? Podría ser que un "rótulo" fuese falaz. Si se tratara de un veneno, una medicina, un farmakon, o de cualquier otra sustancia delicada o peligrosa, ello sería un equívoco y un potencial atentado. ¿Contra qué? En general, contra el lenguaje y contra el pacto implícito entre sus usuarios racionales. El nombre, anuncio, título, debe someterse a un compromiso de verdad, al menos lingüística: la que existe en general entre el signo y la cosa significada, o el significante y el significado.

Pero, además, el nombre, anuncio, título, debe plantearse (y aquí se separa de la "arbitrariedad" genérica de la relación entre la palabra y la cosa) si ha de guardar cierta similitud, correspondencia con lo que designa, con su promesa, con su asunto. Correspondencia de índole retórica -o pragmático-intencional (comunicativa)-, y hasta, quizá, ontológica. ¿El nombre, el título, ha de ser del mismo orden (o género) de ser que su designado? ¿Y ha de guardar además (o quizá independiente de la exigencia anterior) una relación gnoseólogica, una participación en un género común de conocimiento (o información) que aquello que presenta? 

Si así fuera, conociendo el nombre o el título podría alguien conocer (o tener un saber de) lo representado; y, por otra parte, a quien pone un nombre, un título que cumpliera esa segunda exigencia (un nombre o título correcto, "orthos", homólogo) le cabría la esperanza de haber presentado así su "sujeto".

Estas últimas condiciones (ontológica, gnoseológica) son de especial incumbencia al filósofo. Platón y Derrida las plantean en los libros que vamos a visitar: Timeo y Khôra.

(fragmento)

enlace con la entrega segunda y final del capítulo:

http://diariopoliticoyliterario.blogspot.com.es/2015/12/discurso-sobre-khora-una-lectura-de_30.html#links


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