ZAPATERO, EL GRANDE
Según información que hoy está publicando el digital El confidencial, se estrecha la investigación sobre una parte de los infinitos chanchullos del expresidente Rodríguez Zapatero. Les aconsejo dirigirse directamente a leer la noticia en dicho medio.1 Habría cobrado Zapatero grandes sumas por prestarse al blanqueo y movimiento y ocultación de grandes capitales ilegales procedentes de otras tantas actividades o "negocios" (imagínense ustedes: narcos, tráficos de mercancías, oro, petróleo, expropiaciones, evasión de impuestos, trata de trabajadores de todas clases y géneros, favores políticos, comisiones internacionales por mediar para dictaduras religiosas o laicas, etc, etc, amistades con "Julitos", prochinos, chinos, espías, grandes proxenetas orientales y occidentales, en fin, una carrera de gran espectro la de Zapatero desde que era presidente de Gobierno de España, posiblemente ahí ya comenzó a tejer su tela de araña, hasta hoy. Y recordemos que hace pocos meses fue acogido nada menos que en el Ateneo de Madrid, mi querida casa, pues soy ateneísta a mucha honra; ¿un oprobio a posteriori y a futuro para el Ateneo? No. Esta institución ha sobrevivido incluso a Manuel Azaña y a un Ministro del Movimiento Nacional. La pasta intelectual y moral de Unamuno y de Valle-Inclán, y un siglo antes, en el XIX, de Larra y del Duque de Rivas no se ha cuarteado, le sirve todavía al Ateneo de argamasa liberal, crítica, rebelde e indomable).
Volviendo al Zapatero, como se le conoce en la movida, este ha participado en muchos turbios y jadeantes sucesos relacionados con la dictadura chavista en Venezuela. Uno de sus últimos "logros" fue, según sus mariachis propagandistas, de los cuales él mismo es el primer corifeo, "liberar" del Helicoide de Caracas a unos cuantos prisioneros y secuestrados políticos españoles. ¿A qué precio? ¿Cómo actuaría, digan, en una organización mafiosa? Exhibiendo esa actuación como una prueba de humanidad y bondad de los carceleros, pero exigiendo a los secuestrados y torturados en el Helicoide que no hagan ningún tipo de declaraciones, por si acaso alguno compromete a la mafia que lo tenía secuestrado. Eso exactamente ocurrió hace pocos meses. Solo este hecho, en el que Rodríguez Zapatero participó, y que nos vendió como una labor humanitaria de mediación, condenaría moralmente al ex presidente del Gobierno. Su papel de falso policía bueno del régimen vil de Maduro y de los Rodríguez (no me refiero a un divertido grupo de pop español), es una vergüenza para cualquier ser racional: di que exagerando como suele Zapatero hacer en sus evasivas (No ha tenido ningún negocio sucio en ningún lugar del mundo, ni en China ni en Kuala Lumpur; ha dicho). Su instrumentalización de la alta representación que tuvo del Reino de España, merecería, si hubiera justicia, una repulsa en el Senado y el Congreso, sedes de la soberanía del pueblo. Debería ser expulsado de un partido como el PSOE. Solo sus caracoleos con los corruptos y sus cínicas cantilenas y mentiras cada vez que es entrevistado o que es exigido a que diga la verdad en una comisión de investigación del Senado, deberían llamar a sospecha a cualquier persona honesta, más, si esta persona es o se dice de izquierdas, no digamos militante en la izquierda, progresista o relajada. En la izquierda no está permitido el "y tú más" o el "tú quoque, tú también" lanzado al contrario político. Se perdería la superioridad moral y ética que a priori tendría una posición de izquierda, frente a la derecha, sospechosa de oscuros vínculos y rebabas con el crimen desde su misma declaración de principios (ya se sabe que la Derecha nos los tiene, pero si los tiene son criminales, mientras que la Izquierda, desde Robespierre, tuvo y conserva principios humanitarios, éticos y morales, o morales y éticos...)
Los malotes como Zapatero van a por todo: a por el dinero, en primer lugar; pero también a apropiarse, para engordar su vanidad, del prestigio y el honor público; y lo mismo buscan todos los demagogos y amigos de demagogos tal como los describe Platón en República: dinero, poder y honores: sean corruptos de derechas o de izquierdas, progresistas o relejados, fascistas de izquierdas o fascistas de derechas (desde que lo escribió en un ensayo el filósofo alemán Habermas, hasta en España, tan refractaria a la filosofía, sabemos que hay fascistas a babor y a estribor: son los "hunos" y los "hotros", que diría nuestro Miguel de Unamuno, que ya se mataban en la guerra civil de España, y de paso mataban a otros españoles inocentes o dejaban a niños y niñas nacidos en la guerra o en los años previos, como mi madre y mi padre, ante un futuro muy incierto; mientras sus jefes volaban a la URSS, o a América, los Hunos, y los Hotros tomaban el poder y celebraban su victoria en los cabaret de la Gran Vía de Madrid).
Y veo que vuelvo siempre a mis padres, porque gentes como ellos fueron las verdaderas víctimas de la Guerra Civil. Fueron los "vencidos" dignos, los que la sufrieron sin comerlo ni beberlo, y sufrieron las ideologías frentistas criminosas de dos "Españas" cainitas. Pues bien, fue Rodríguez Zapatero, desde su poder como jefe del Gobierno de España, quien levantó de nuevo la veda al guerracivilismo, al odio entre españoles, después de un período democrático, de consenso y de reconciliación. Imperdonable.
Así que los cargos por blanqueo de capitales a gran escala me parecen un asunto cuasi mínimo en el background de este individuo guerracivilista.
Fulgencio Martínez
Huesca, martes 12 de mayo 2026
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