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lunes, 25 de mayo de 2026

Hacia una primavera (Sobre "Sendas de invierno", de Fulgencio Martínez). Por Francisco Javier Díez de Revenga. Bibliotheca Grammatica / Poesía. Avance de Ágora N. 40. Verano 2026

 


 

                

  HACIA UNA PRIMAVERA

     

   Por Francisco Javier Díez de Revenga

 

 

Fulgencio Martínez (Murcia, 1960) continúa en su último libro de poemas Sendas de invierno, publicado en Oviedo por Ars Poetica en su colección Non omnis moriar, su trayectoria de poeta original y complejo, puesta tantas veces en el tablero de la verdad poética, representada por su propio autor o por los heterónimos que en ocasiones le han acompañado, enriqueciendo siempre su singular trayectoria poética. Se introduce ahora nuestro autor con pasión en un encuentro con la palabra y con el poema, y muestra, en su proceso creador, su propio taller, sus indagaciones filológicas y filosóficas, que ambas formaciones garantizan la autenticidad y severidad de sus reflexiones. Y es que en este libro los retos que en él confluyen son muchos y muy poderosos. En sus intercambios como escritor, tan inéditos, con la gran Dionisia García, Fulgencio ha admitido las enmiendas y correcciones de su maestra y guía, y modificado expresiones en busca de una mayor nitidez. Porque lo cierto es que las exigencias y recomendaciones de la correctora eran de muy alto valor porque afectaban a las esencias y a los asuntos que conforman el libro: la vida, la muerte, el destino, el espacio y los accidentes de la existencia, que van dando forma y sentido a ese ámbito general del libro hasta construir un mundo poético coherente. En él descubrirá el lector unos itinerarios, unos caminos, exactamente esas sendas de invierno, que aparecen en el título del libro.

          Porque sobre todo Sendas de invierno es un libro de vida, de una vida concreta, la del poeta, autobiográfico por tanto y más que nunca, y de un espacio sobrecogedor y apasionante: el Moncayo, con su cielo, con sus vientos, con su luz y con sus pasiones y herencias literarias sobre el tiempo y más allá de tiempo. Vida y tierra, existencia y mundo, que se siente poema a poema, con la presencia venerada de esos manes, dioses familiares, que conviven intelectualmente con el poeta: Unamuno, Quevedo, Cervantes en la Numancia de la Hispania fecunda, Calderón, Enrique Granados y el mar profundo y esa primavera encendida, agreste y ventosa, herida de luz, destino creado, a donde conducen irremediablemente estas Sendas de invierno.

Cuando Fulgencio Martínez crea un libro de poesía comparte con su lector un universo de complicidad y confidencialidad que le compromete y lo envuelve en el proceso creador de la obra. Así lo ha hecho en anteriores ocasiones y así lo hace del mismo modo en estas Sendas de invierno, a través de distintos textos en prosa que revelan intimidades y contextualizan poemas. Sitúa en ellos experiencias y se esfuerza por crear una connivencia con el lector que lo conduce por los caminos trazados por esas sendas de invierno hacia una primavera profunda. En ocasiones, muchas, es incluso una nota a pie de página la que llega a convertir un poema, sin duda antológico, en pura autobiografía comprometedora. Es lo que sucede con unas Lágrimas de lluvia, escritas en un tren que evoca topónimos y revela paisajes cambiantes. Pero, sobre todo, contiene afirmaciones que conforman la fortaleza intelectual del libro todo: partir es un tiempo fuera del tiempo, asegura el poeta, mientras confirma el trascurrir de la existencia, el permanente vivir que domina y puebla todo el libro de principio a fin. Las imágenes retenidas, la observación del movimiento (viaje de viajes, en definitiva) confirma la intención total de un poemario tan intenso, y tan bien construido como estas Sendas de invierno.

          Invierno, noche, azar, paz en la guerra, Moncayo, días, viento y luz: todos son espejos de una vida que queda retenida en palabras y en encuentros, Ansiando siempre entender, comprender el mundo y situar en él al poeta comprometido con su existencia y su destino. Bien lo escribe en su prólogo Dionisa García cuando afirma que Sendas e invierno «es un libro escrito con lucidez porque el lector puede encontrar en sucesivas lecturas sugerencias y recrear el contenido de cada palabra y propuesta».

Y es muy cierto que Fulgencio Martínez se define una vez más como poeta que busca y recorre caminos, aunque algunos como se sugiere en un poema excelso conduzcan al olvido. Ligero va el poeta de soledad y de soledades transitando hacia su particular primavera, desde el invierno profundo, superando etapas de existencia hasta alcanzar las vías que conducen al destino final. Un libro este de Fulgencio Martínez repleto de intensidades reveladoras de inquietudes que permanecen en su palabra poética vitalista y sugeridora, siempre tan original y tan evidente, pleno de complejidades que definen como siempre su particular universo lírico, comprometido en retener en su palabra poética todo lo que se pierde en el dilatado viaje de la existencia.


 

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El artículo del profesor Francisco Javier Díez de Revenga se publicó el viernes 22 de mayo de 2026 en el periódico La Opinión. Lo reproducimos por cortesía de su autor.

 

 



Francisco Javier Díez de Revenga es profesor, escritor, ensayista, historiador de la Literatura Española. Catedrático emérito de Literatura Española en Universidad de Murcia.

Puede consultar algunos de sus ensayos y artículos en la página de la Universidad de Alicante Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

https://www.cervantesvirtual.com/portales/francisco_javier_diez_de_revenga/

 

Ha publicado, entre otros libros, Carmen Conde desde su edén, Carmen Conde, en la luz de sus palabras: estudios sobre la poeta cartagenera del 27 y primera mujer que fue miembro de la Real Academia Española; o Miguel Hernández: en las lunas del perito (publicado por la Fundación Miguel Hernández) que, junto con otros estudios de referencia sobre el poeta oriolano y su contexto, Los poetas del 27: clásicos y modernos (Ed. Tres Fronteras) o Panorama crítico de la Generación del 27 (Ed. Castalia) constituyen hitos en la historia de la crítica literaria. Publica semanalmente "Entre Letras", una página dedicada a las novedades literarias, en especial, a los libros de poesía, en el diario La Opinión.


domingo, 24 de mayo de 2026

De lo que sucedió a un niño de 8 años que leía "El Quijote". Poema de Enrique Villagrasa. Ilustración de José Aledo. La sonrisa de Cervantes. Textos y dibujos cervantinos 15. Ágora n. 39 (38-39 Mayo 2026, Parte II)

                                                Quijano y los libros. Dibujo de José Aledo

 

 

De lo que sucedió a un niño de 8 años que leía El Quijote

 

 

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto: parecióles espaciosísimo y largo…

 

 

Fue en Barcelona donde te descubrió

y no le dejaban leer tus aventuras

por su poca edad decían. Y te buscaba

tantas veces como podía, a escondidas.

Y aprendió en tus letras cervantinas

que el que lee mucho y anda mucho

ve mucho y sabe mucho. Y como Sancho

todo lo escuchó y lo tomó muy bien

en la memoria, hasta hoy que te escribe:

héroe de héroes: el invencible siempre

en las llanuras de tus infantiles sueños:

apenas 8 años en aquella Barcelona

y sus playas casi infinitas como el mar.

Después lo leías en los rastrojos del campo

o regando las patatas con el abuelo.

Breve gozar en el despiste hasta que

se mojaban tus pies y cerraba el surco

el abuelo Paulino en la Madalena.

 

Leíste El Quijote y fuiste monaguillo

de incensario e hisopo. Todo ardía

a tu alrededor Barcelona, sus aventuras

y Cervantes, don Miguel. Luminoso

laberinto de las letras escritas por otros.

Otros mundos te esperaban más allá

de Burbáguena y su hechizante Jiloca.

Subiste al autobús de Zuriaga, sin llanto

para el camino. Y la vida se abrió en Benisa,

Pego y Oliva, ante el mar que ya conocías.

Esa ya es otra historia de aquende y allende.

 


                         Enrique Villagrasa

 

 

Enrique Villagrasa González nació en Burbáguena, Teruel, en 1957. En la actualidad reside en Tarragona. Periodista y lector de poesía. Ha escrito, entre otros libros de poemas, Lectura del mundo (Ed. Isla de Siltolá, Sevilla, 2014), De ceniza mis días (Ed. Corona del Sur, Málaga, 2008), Paisajes (Baile del Sol, Tenerife, 2007) y Línea de luz (Olifante, Zaragoza, 2007). Sus más recientes publicaciones son Queda tu sombra (Huerga & Fierro, 2019), La poesía sabe esperar (Igitur, 2019), la antología Arpegios y mudanzas (Instituto de Estudios Turolenses y Los libros del gato negro, 2021), Fosfenos (Huerga y Fierro, Madrid, 2024).  Poemas suyos ha sido incluidos en varias antologías y están traducidos a varios idiomas. Colabora como crítico en Librújula, librujula.com, Turia y Alhucema. En 2026, ha publicado En la esquina del verso (Prensas de la Universidad de Zaragoza).                                                                                

En la esquina del verso - 1

 

Más información: https://www.fnac.es/a13077170/Enrique-Villagrasa-En-la-esquina-del-verso

 

 

José Aledo Sarabia (Orihuela, Alicante, 1950) es pintor, dibujante y escritor. Autor, entre otros libros, de Orihuela, un patrimonio arquitectónico rural y urbano en peligro (en colaboración con Emilio Diz Ardid. Diputación de Alicante, Instituto Juan Gil-Albert, 1990). Ha colaborado también con obra gráfica en varios volúmenes, como Los años de plomo (Empireuma, 2013, coord., José Luis Zerón Huguet), El sabio desnudo (Empireuma, 2022). Ha realizado numerosas exposiciones en Orihuela (a destacar la realizada en la Fundación Miguel Hernández, sobre la tauromaquia) y en otras salas de la Comunidad de Valencia.

Ha colaborado, con un prólogo, en el libro El León verde, dedicado al pintor Guillermo Bellod y presentado a principios de diciembre 2025 en el Archivo de Orihuela.