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lunes, 12 de octubre de 2026

Aviso. ¡No estamos en ningún marco, idiotas! Diario político y literario de FM / T26

 Cómo 'Titanic' se convirtió en un icono de Hollywood

 

 AVISO. ¡No estamos en ningún marco, idiotas!

 

 En el PSOE no caben ni un ladrón más ni un facha más, y sin embargo en las elecciones de septiembre llaman a un frente único progresista, reuniendo a todos los zombies del woke.

 

¡No, no y no! Apuéstate contra la pared, si es necesario, dales cara y resiste a morir (simbólicamente), pero no, de ningún modo te resignes a hacerles el caldo gordo, a transigir o a negociar. No tienen hartura, que dicen en mi pueblo. No se cansan. Me refiero a esos canallas que siguen y siguen haciendo de la cultura trinchera, ideología contra otra ideología, levantando muros y después cárceles, si se tercia.

    Anoche vi en televisión la reposición de Titanic (1997), espléndida película que no ha perdido su interés y su lección dramática y lírica, incluso épica. Hoy por la tarde me disponía a ver un documental emitido por la misma cadena, cuando a poco de comenzar me percato de que lo que le interesa a su autor es usar la película y el hecho que la inspiró para hablar de la diversidad cultural, si había o no, y cuántos, negros, hindúes o chinos en el barco; obviando la clase social a la que pertenecieran y obviando a la raza blanca en conjunto. 

    Lo "woke" no ha muerto, sigue en pie de guerra cultural, dando lo mejor de sus miasmas. Que la literatura, el arte, la realidad en su conjunto se haya parcelado en función de unos bizcos mentales y de unos necios morales y mostrencos nos parecería deplorable. Pero todavía nos parece más terrible su nueva ofensiva, su capacidad de resistencia, pareciera que les va ahora más la vida en ello.

    De unos años a esta parte, tras sufrir una contestación incipiente, el wokismo se ha rearmado: salta del plano cultural al plano político y viceversa, y produce marcos en los que si te descuidas te catalogarán, como a un insecto más de su tribu o de la antitribu. El wokismo usurpó el nombre de la izquierda (social, obrera): simplificando, es esa visión necia, geminada, de la realidad etiquetada en izquierda y derecha: una izquierda progresiva frente a derecha fascista, una siniestra buena frente a una derecha réproba, una izquierda con patente exclusiva de superiorioridad moral, frente a la derecha sospechosa de matar niños gazatíes y maricármenes. (Pero, si los niños son de Ceuta o víctimas del terrorismo yihaista o nacionalistavasco,  o si las ancianas desahuciadas se llaman Pepita u Olga no les molesta a la izquierda que caigan por culpa del fascismo, ya que ese fascismo es el asimilable por la izquierda, "su fascismo". Recordaré que el filósofo Jürgen Habermas nos facilitó poder hablar de un fascismo de izquierda y un fascismo de derecha, ambos violentos, totalitarios, así como de un terrorismo de izquierdas y otro de derechas iguales de antidemocráticos).

    En la política española, si fuéramos a ello (no es el caso ahora) el fantasma vengativo del wokismo promete días de mucha zozobra. Es la mejor tinta de calamar que tiene un presidente corrupto y con vocación de autócrata, de dictador sin ideología pero hábil en disfrazarse de la que considere más oportuna a cada momento, para ganar sus batallas.

    La televisión, el cine, el deporte, las exposiciones e incluso la literatura, la poesía, por sumisión táctica o por convencimiento, siguen en muchos casos la orden del poder. De manera sutil, algunas veces; pero casi siempre, de la manera más burda (Vean los programas culturales o de pasatiempo de la 1, por ejemplo; o los debates político-maniqueos de las televisiones privadas; o las entrevistas zombies al presidente Sánchez-Saunas por periodistas borregos, bien pagados, con el dinero de todos, claro). En el PSOE no caben ni un ladrón más ni un facha más, y sin embargo en las elecciones de septiembre llaman a un frente único progresista, reuniendo a todos los zombies del woke.

    Pero, es aquellos frentes culturales donde se produce una invasión supuestamente fundada en fines más elevados, estéticos, artísticos, históricos, o de justicia reparadora de la memoria; y precisaamente allí donde se recrudecen las más blandas ("soft" ) batallas culturales, el cuchillo del woke es donde se afila y hiere con más éxito al espectador, al lector ingenuo, joven, e incluso, a los lectores y espectadores más prevenidos. Han establecido a su favor este tablero: quien no está con los temas y las perspectivas que propongo está en el otro lado. Quien no quiera hablar de feminismo, diversidad cultural, ecologismo u homosexualidad en un libro, en una película o en cuadro, que calle o si habla puede ser tachado de trumpista, fascista o de negacionista a poco que quien controla el discurso (ellos, los del cuchillo woke, la censura) observen alguna frase, algún matiz que les disguste.

     Pena me da de aquellos que solo vean en García Lorca la sexualidad diferente, y no vean al gran poeta que fue y sigue siendo en su magna obra cada día más rica en honda verdad humana.

 

 

Fulgencio Martínez

Poeta (publicado), profesor de Filosofía (en prácticas) y editor de Ágora

12 de octubre 2026 

viernes, 9 de octubre de 2026

"SIMAS DEL ALIENTO", DE CELIA CARRASCO GIL: "ALGO PARECIDO A SALVARSE". Por Marta del Pozo Ortea. Ágora-Papeles de Arte Gramático. N. 42. Nueva Col. Otoño 2026 / Bibliotheca Grammatica / Poesía / Novedades.

 

 


 

SIMAS DEL ALIENTO DE CELIA CARRASCO GIL: "ALGO PARECIDO A SALVARSE"

 

 

          Por Marta del Pozo Ortea

 

 

Simas del aliento 

Libro y CD 

Olifante Ediciones.

Moncayo, Zaragoza, 2026 


Simas del aliento, de Celia Carrasco Gil, es el título de un poemario que también podría habernos sido presentado bajo el lema "floración de lo callado", "el afuera de la escucha", "el tiempo percutido", "suspiro hacia lo abierto" o "incensario del decir", expresiones todas ellas diseminadas por sus páginas y variaciones de un mismo eje vertebrador: el más allá de la piel como eco de interior. Porque sus versos no estipulan un linde claramente demarcado por la subjetividad, el todo emite su aliento, florece, escucha, percute, suspira y se inmola. Y de ahí, el sesgo claramente ecopoético del libro en tanto continuidad entre el yo y el mundo.

          Comparten estas Simas genética con las sensibilidades poéticas que se convocan, entre ellas, Hugo Mujica, Clara Janés, Luis Cernuda, José Ángel Valente, Roberto Juarroz, Chantal Maillard, Ada Salas o Alfredo Saldaña: variaciones paratextuales que participan de la hondura de lo elemental ("lo profundo es el aire" de Jorge Guillén) y que amparan, con la irradiación de una suerte de ética del cuidado, estas páginas. Bajo sus ecos custodios, el aliento del libro se desplaza por los territorios esenciales de su ecosistema interior: de la herida (musicada) a la grieta, de la grieta al mundo orgánico, del mundo al tacto, del tacto al agua. Y finalmente, de regreso, al aire y a sus notas. Un ciclo elemental que atraviesa, perfectamente orquestado, estas páginas, deshaciendo la dicotomía entre interior y exterior, porque "hay una afuera . . . donde la piel no desconoce / sus misterios".

 

 

                                              Celia Carrasco Gil, autora de Simas del aliento.
 

El Preludio nos presenta el poema que da título al libro con su variación musical (la autora es compositora y, por ende, sabe también "hablar desde los dedos"). En este poema, el motor del libro se manifiesta como un "nombrar de cada herida de vivir / en su extensión abierta a lo posible". Simas del aliento se anuncia pues cual bálsamo para una interioridad herida que se proyecta en su decirse para salvarse.

          Gruta del ser nos adentra en la llaga esencial. Aquí, lo seco, la fisura, la cripta, la sed y la oquedad dibujan el imaginario desértico donde tiene su aparición la "flor del tiempo / que ha agrietado la roca del olvido". Y la voz, subterránea, es trasunto de un "silencio [que] expande sus dominios como garganta oscura". Así, el yo del poemario se nos presenta receptor de un tiempo llagado y en la condición agrietada de su existencia: "este halo que anega tu mirada / queda solo en herencia / de lo que se fisura".

          En la siguiente sección, Ecosistema, el aliento emerge de su sima y se expande hacia la organicidad del mundo: "Clorofila", "Ramas", "Serpiente"...  son los títulos de algunos de sus poemas y ejemplifican las múltiples formas que va tomando la voz poética que ahora se expande metamórfica, cual Dafne. Aquí, la carne es la "carne en flor de tu existencia", la mente es alentada ("En el claro del bosque, [donde] detenido, respira el pensamiento"), y la voz exhala "su verdor hasta su dicha". En esta organicidad plena, el ser se entrega finalmente a una "Danza" en el poema que, con el mismo nombre, clama "Ya no somos desierto. Somos / un poco más de árbol (¿o era carne?").

          Sigue Tocar-para-creer: reino del tacto, del gesto, de lo pulsátil, donde el yo poético se nos presenta como instrumento que rememora "Esa infancia de luna / que sabe cómo hablar / desde los dedos". Se exploran aquí los territorios físicos y fónicos de la palabra. Así, la sección se abre con el poema Cuer(p)o y (P)alma, donde el juego parentético establece conexiones entre cuerpo, alma y percusión en el verso que reza "De tambor y vitela nació un cuer(p)o / con su lenguaje móvil /, códice percutido por la luz / en la noche del gesto". Por su parte, el poema "Manos", nos muestra su raíz compartida con los vocablos "manar" y "manantial" donde leemos: "Porque es manar el verbo de la mano / vinimos a la noche a pronunciar, / líquido y palpitante, un alfabeto, / este leve tocar-para-creer / donde los dedos ya confluyen, / convertidos / en manantial de gestos". Así, el alfabeto, es en el líquido fluir de esta poética, también emanación, que nos arrastra a la siguiente sección - terreno del agua:  

          En Memoria del salitre desembocan, en un silencio glacial, transparente y azul, las varias fugas del libro. El poema "Marisma" concentra en su ecosistema algunas de ellas: la interioridad herida volcada hacia la imagen del afuera ("qué herida la mirada, / su isla que se expande y condensa), la oquedad o grieta entre el ser y su origen ("la piel limitaría con la luz / de no ser por el hueco / o el intervalo hecho comisura / que ahoga la existencia") o el íncipit percutivo del decir ("En el principio fue la boca"). Por su parte, el poema "Azulejo" reitera la razón analógica del libro para hacer que esa marisma se convierta en agua humana cuando llegamos a la "lítica intemperie / tallada en sus dos rostros / por las lágrimas". Y como lágrimas, pues, (o "pétalo[s] de agua") se deslizan los diez poemas numerados que anuncian el corolario de la obra. "Solo partir" cierra la sección con el conocimiento adquirido: "No es suficiente / esta agua que sueña con ser aire". Y por ello, la coda la constituye el poema "Alas", de nuevo musicado, con su exhortación a agitar "el lenguaje contra el viento". La palabra ha nacido.   

 

Simas del aliento, de Celia Carrasco Gil, me parece uno de los libros más esenciales, orgánicos y vivos del panorama poético español contemporáneo. Nos agrieta para colmarnos de luz, nos expone al mundo para mudarnos, nos percute para avivarnos, y nos llora para cantarnos. "Y en todo esto hay algo, sin embargo, parecido a salvarse".

 

 

                                                               Marta del Pozo Ortea
 

 

Marta del Pozo (Avilés, 1980) estudió Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo, tiene un máster en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York (NYU) y un doctorado en Literatura Española por la Universidad de Massachusetts-Amherst.

Ha publicado los poemarios Escuela de geómetras (Editorial Devenir, 2015), Hambre de imágenes (Premio Internacional de Poesía Antonio Gala, Editorial Alhulia, 2016) y Nigredo (Bartleby editores, 2026), este último galardonado en la segunda edición del premio Entreversos de Literatura Iberoamericana con un jurado integrado por los poetas Raúl Zurita, Juan Carlos Mestre y José María Zonta.

Sus poemas han aparecido, entre otros, en una muestra de poetas hispanounidenses en Guaraguao, revista de cultura latinoamericana (n.º 78, 2025); en Acento: antología poética para el siglo XXI (RIL Editores, 2024); en la revista AÉrea (Chile, 2020); y en La Galla Ciencia: el octavo pasajero (2018).

Ha traducido al español obras de autores como James Joyce, Richard Jackson, Robert Bringhurst, Jenny Xie y Leonard Schwartz. Ejerce la docencia en la Universidad de Massachusetts-Dartmouth y es fundadora de la editorial neoyorquina Quantum Prose.

 

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El libro se acompaña también de un CD al cuidado de Fernando Rivera y Alberto Lamora, contiene la lectura del poemario en la voz de su autora, Celia Carrasco Gil.

Más información sobre Simas del Aliento (editorial Olifante, 2026), de Celia Carrasco Gil:

 https://www.olifante.com/publicaciones/simas-del-aliento

 

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 https://www.olifante.com/