Juan Carlos Lozano Felices
Ágora celebra la presencia poética en sus páginas de Juan Carlos Lozano Felices. El poeta nació en Elche, el 12 de diciembre de 1963. Se dio a conocer como escritor durante los años ochenta, desarrollando su actividad poética en diversas revistas, fanzines y libros colectivos. Publicó su primer poemario, Tempo di Valse, en Ediciones Inauditas (Elche, 1987). Perteneció unos años a la Asociación Cultural Frutos del Tiempo, de la que fue socio cofundador en 1990. Considera su primer libro de madurez Soliloquio del auriga (Ed.Falsirena. Colección Papeles de Recanati. Ávila, 2013), al que siguen los siguientes poemarios: El nadador del crepúsculo (Revista Empireuma. Número conmemorativo 30 Aniversario. Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Orihuela 2015), la plaquette Naturalmente, amarte (Frutos del Tiempo, Colección Lunara plaquette-Cuadernos de poesía. Elche, 2019) y Memoria de lo infinito (Ed. Sapere Aude, colección Ad-Versum. Oviedo 2020). Su último libro publicado, Proyecto Mosaicum (Ed. Frutos del tiempo-Col. La Dignidad de la Palabra, 2025), ha sido galardonado (ex aequo) en la edición de los Premios Cervantes de Ágora 2026 como mejor libro en prosa de no ficción y con el Premio de Crítica Literaria Valenciana 2026 en la modalidad de Ensayo. Juan Carlos Lozano colabora de forma regular con artículos y reseñas literarias en diversos medios.
Hemos pedido al autor una selección de poemas publicados e inéditos. Los publicados pertenecen a su libro Memoria de lo infinito. Los dos inéditos se incluirán en el futuro poemario Mirar lejos.
UNA CIERTA IDEA DEL OTOÑO
(…) el misterio y mi misterio
Juan R. Jiménez.
Echo de menos no haber vivido
frente a una floristería.
Sobre todo en los días lluviosos
de principios del otoño,
cuando las grandes plantas
como enfermos crónicos
se amontonan bajo el toldo.
Cuando el cielo tan cercano
hace más practicable la utopía
y la cruz verde intermitente
de la farmacia de la esquina
transpira monóxido de carbono.
Me sentaría a escribir
compensado por lo cotidiano,
de la muchacha del impermeable
amarillo entre paraguas negros.
Un disco de Miles Davis quizás
fuera un recurso imperativo.
Será que las viejas ideas
nos protegen donde cubre.
Será que la tristeza
de Jeanne Moreau
bajo la lluvia
es el eje que necesito
para que gire el mundo.
De Memoria de lo infinito (2020, Sapere Aude. ed. Ars poetica, Oviedo)
SOLUCIÓN FINAL
Y si los bárbaros no vienen, di...
qué haremos si no llegan a tiempo.
Si eligen, al final, deshacerse
como un espejismo en la arena
y se olvidan de que esperamos
por gracia de los besos extraños.
Qué haremos si las niñas doradas
que guardan la llave de nuestro letargo
no vuelven a despertar.
Qué haremos di, si nadie
vive dos veces el mismo verano,
si nadie pacta dos veces la misma sombra.
Qué haremos si los ángeles no se detienen ya
a leer las inscripciones latinas en las monedas
y fracasamos al reconocernos calor adentro.
Qué haremos di, si no llegan los bárbaros
y, al decirlo, afirmamos la posibilidad
y nos vemos desarmados
como trapecistas conversando sobre Aristóteles,
en su trágica eventualidad, con su lógica de precipicio.
De Memoria de lo infinito (2020)
AFINIDADES ELECTIVAS
Aceptemos el universo,
la continua transformación de la materia.
Aceptemos los libros y las herencias,
la voluntad de cambio, la plenitud estival.
Decretemos la edad de los prodigios
y frecuentemos los espejismos
si multiplican los besos.
Seamos capaces de derrochar
la épica azul de las canciones del verano.
Admitamos que Hölderlin pueda sonar beat
y que la poesía nazca de la experiencia o del milagro.
Tomemos posición entre lapitas y centauros
y pilotemos bombarderos por los sueños de Norma Jean.
Brindemos por los muchachos que se enamoran
sobre la cubierta de un barco de guerra
de la Marina Rusa en el mar de Barents.
Codiciemos la gracia de los pulcros salteadores de caminos
que mantienen en equilibrio y afilada la oportunidad.
Celebremos que el viejo Homero se presente
con todos sus primos borrachos
bajo los techos altos del Egeo
y procuremos a los ciervos el relente
del veranillo de San Martin en sus hocicos.
Hagamos con dignidad el camino de Appomattox
porque la derrota es también cuestión de vanidad.
De Memoria de lo infinito (2020)
MEMORIAL ROMANO
Despertaba Roma
Rafael Alberti
Deja que el milagro te roce.
Que los besos se multipliquen
como peces en el mediodía,
y que la Villa Farnesina,
en la margen derecha del Tíber,
sea un lugar donde volver.
Deja que la vista de los frescos
de Rafael, como el eco de Dios,
te atraviese sin querer.
Que los versos de Shelley den sombra
cuando la geometría del verano
nos vuelva a unir.
Del poemario inédito Mirar lejos
EL PACIENTE INGLÉS
Refugiado entre las ruinas
de un monasterio en La Toscana,
el conde László de Almásy
es un hombre sin rostro
que es lo mismo que decir
que es un hombre sin pasado.
Habla inglés, con acento magiar.
Unos dicen que es un espía alemán
y otros, un cartógrafo húngaro.
Confunde en sus recuerdos
la sombra de un aeroplano
sobre las rojizas dunas
con los pigmentos rupestres
de gente que flota
en la Cueva de los Nadadores,
donde murió su amante.
Sólo un pasaje de Heródoto,
leído por su enfermera, consigue
llegar hasta sus recuerdos…
y otra sombra de la realidad
se refleja en la pared rocosa.
Del poemario inédito Mirar lejos
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Para conocer más sobe la biografía y la obra de Juan Carlos Lozano Felices, ver la página de la Universidad de Elche:
https://www.elche.me/biografia/lozano-felices-juan-carlos
