Fernando Villalón
LAS PROSAS DE UN POETA Francisco Javier Díez de Revenga
Un nuevo libro del poeta Fernando Villalón (Sevilla, 1881-Madrid, 1930) da a conocer una faceta suya hasta ahora olvidada ya que, a semejanza de Salinas, Guillén, Gerardo Diego, García Lorca o Alberti, Fernando Villalón, además de poeta, dejó escritas y publicadas en revistas de la época unas interesantes prosas de creación. El hispanista francés, buen amigo de Murcia, Jacques Issorel, catedrático honorario de la Universidad de Perpignan Via Domitia, ha sido el encargado de cuidar la edición y realizar el estudio preliminar del volumen titulado Esi y Melanio y otras obras en prosa, que ha publicado Renacimiento en Sevilla, en su colección Los Cuatro Vientos.
Como muy bien explica Issorel, el libro recopila la integralidad de esta para muchos desconocida faceta del poeta sevillano. Los cuentos Esi y Melanio (trágico reencuentro de un monje y su amante en la Tebaida de los primeros siglos de la era cristiana), La Palabra que se hizo Carne (la incierta frontera psíquica entre inocencia y culpabilidad), y Mañana de San Juan (un relato naïf, toros y garzas dotados de habla, en la marisma al amanecer). Un cuarto texto (Sevilla en 1929) escrito con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, constituye una intuitiva disertación sobre su ciudad natal, al distinguir «la Sevilla de pandereta» de la auténtica: «la Sevilla de cal», cuyo secreto palpitar transmite al lector con luminosa clarividencia.
Suele incluirse a Fernando Villalón entre los poetas de la generación del 27 debido a la amistad que mantuvo con muchos de ellos, a su participación en alguna de las revistas de la época y, sobre todo, a la fecha de publicación de sus libros, entre 1926 y 1930. Pero por su edad, ya que era coetáneo de Juan Ramón Jiménez, y también por la temprana fecha de su muerte, se desplaza respecto a las fechas canónicas de los componentes del grupo. Cuando Gerardo Diego realiza su Antología de 1932 lo incluye entre los componentes de la nueva generación, recuperando de algunas de sus cartas reflexiones sobre la poesía de Villalón con la que construye su «Poética», muy relacionada desde luego con la de todos los poetas del grupo. Lo cierto es que, en los escasos años que participó en la vida literaria con sus poesías, atravesó las etapas habituales: neopopularismo, gongorismo y surrealismo, que había iniciado ya al final de sus días en unos textos experimentales, titulados Lubricán y Kaos, que no llegó a terminar. Muchas veces, y de forma indebida, se le ha considerado un poeta regionalista andaluz, cuando por el contrario participó en todas las empresas innovadoras junto a sus compañeros de generación.
De familia aristocrática, llegó a ser conde de Miraflores de los Ángeles. Cursó los primeros estudios en el Colegio de los Jesuitas de Puerto de Santa María, donde fue compañero de Juan Ramón. Estudió bachillerato en Jerez de la Frontera e inició sus estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla, que abandonó para dedicarse a la crianza de reses bravas, en 1904. En esta labor permanecería hasta 1926, fecha en la que se da a conocer como poeta al publicar su primer libro de poemas, Andalucía la Baja. A fines de 1929, se trasladó a vivir a Madrid, donde moriría en 1930. Entre 1927 y 1928 participó en la edición de la revista Papel de Aleluyas, en la que aparecieron poesías suyas. También colaboró en Carmen, Meseta, La Gaceta Literaria y Verso y Prosa. Llegó a publicar tres libros de poemas: el citado Andalucía la Baja, que se subtituló «Poemas en verso» en 1926, La Toriada en 1928 y Romances del 800 de 1929. Póstumamente, en 1956, se publicó su tratado en prosa, escrito durante 1925-1926, Taurofilia racial.
Al descubrir en este volumen a Villalón como prosista y narrador, el lector hallará una vez más a un escritor de singularidades diversas, que ya se había revelado sin duda en su variedad en la obra poética más conocida. Los textos son en efecto dispares y fluctúan entre el cuento fantástico y legendario y la prosa imaginativa comprometida con las nuevas corrientes psicológicas e intelectuales muy de aquellos revolucionarios años veinte del siglo pasado. Como bien señala Issorel, su ideal (criar toros tan temibles como aquellos que lidiaron Pedro Romero y Pepe-Hillo en los albores del siglo XIX) lo condujo a la ruina. Pero lo que perdió el ganadero, lo ganó el poeta. Durante tantos años de andanzas por tierras de Andalucía la Baja, marismas y orillas del Guadalquivir, sin olvidar las estancias en su Sevilla natal, Villalón almacenó en su memoria y sensibilidad paisajes, colores, perfumes, canciones, semblanzas, hasta que brotó la necesidad de convertir esas sensaciones e impresiones en poesía.
Francisco Javier Díez de Revenga. Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
______
Agradecemos el artículo de Francisco Javier Díez de Revenga, publicado el viernes 12 de junio de 2026 en el periódico La Opinión.
Francisco Javier Díez de Revenga es catedrático emérito de la Universidad de Murcia. Escritor y especialista en la Generación del 27. Ha publicado, entre otros textos y estudios: Carmen Conde desde su edén, Carmen Conde, en la luz de sus palabras. Miguel Hernández: en las lunas del perito, Los poetas del 27: clásicos y modernos, o Panorama crítico de la Generación del 27. Publica semanalmente "Entre Letras", una página dedicada a las novedades literarias, en especial, a los libros de poesía, en La Opinión.



