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martes, 30 de junio de 2026

EL PIENSO QUE DA EL AMO. (Sobre las técnicas de manipulación de la voluntad democrática). Diario político y literario de FM / T. 26 / ÁGORA DIGITAL JUNIO 2026

 


El autor del artículo aborda algunas de las técnicas de manipulación de la voluntad democrática puestas al día por el "One" Pedro Sánchez.

 

            EL PIENSO QUE DA EL AMO

 

 

He estado matriculado en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) durante una breve temporada. Me dieron unos amigos el carné con la idea, a la que no supe negarme, de que les apoyara con mi voto en la agrupación local del partido a cuya dirección se iban a presentar.

          Es antiguo el asunto de la manipulación del censo desde dentro, controlando a los socios, aliados o “clientes” (voto cautivo se llamó, en tiempos de mayorías socialistas en Andalucía, Murcia y Extremadura), un fraude de ley que puede ocurrir lo mismo dentro de un partido u organización supuestamente democrática, que en unos comicios municipales, regionales o de ámbito nacional.

          No me remontaré a las calendas romanas ni griegas, sino a unas declaraciones de Florentino Pérez relativamente recientes (dada la aceleración actual lo reciente es ya pretérito pluscuamperfecto). El que en ese momento era candidato a la presidencia del Real Madrid advirtió, acusando expresamente a la candidatura rival, de que ampliar indefinidamente el número de socios de la sociedad deportiva perseguía el fin de desvirtuar el control de los socios actuales de la misma. El salto cuantitativo genera (lo sabían bien los marxistas dialécticos) un cambio cualiitativo. Ocurre en otros órdenes de la vida y la cultura: si hay un número de veces acotado en que se concede un premio, por ejemplo, el Adonais de poesía, o el Nobel de Literatura, el valor del premio y su cualidad se mantienen constantes. Si eres el ochocientos que recibe el premio entonces su valor cambia, es más relativo por así decir. No es posible que haya ni siquiera en un siglo cien genios literarios merecedores del Nobel, ni en una década diez poetas-poetas. Las cosechas excepcionales a veces existen, lo reconozco: tal fue la Generación del 27. Pero no es la norma. Lo ordinario es que un buen modo de decrecer la cualidad de algo es aumentar el número de los que supuestamente son sus poseedores. Y esto no es elitismo, ni siquiera eliotismo (mote que denostaba a los seguidores del poeta Eliot), ni como diría quien hizo una pintada en las paredes del instituto donde estudié el bachillerato: clasicismo (supongo que el crítico querría decir abajo el clasismo, no abajo el clasicismo, pero la frase reivindicativa fue tan buena y chistosa que el director del centro, que era también nuestro profe de Literatura en COU, nos bajó del aula para que admiráramos aquel pasquín o grafitti cuasi artístico. Ni en tiempos de Roma pudo haber mejor anuncio de comedia, inscrito en una pared en el barrio de los teatros. Sin embargo, después de reír con nosotros, que éramos de clásicas, de letras, y por tanto unos pocos y selectos alumnos del último curso;el profesor nos hizo reflexionar: fijaros qué peligroso es hoy para algunos el mundo clásico. A lo que os vais a dedicar es a una profesión perseguida.

          Sí, en tiempos de analfabetismo, de mezcla de mala fe y de ingenuidad, repartidas según el fondo (moral) de cada individuo, las analogías verbales, paranomasias entre sonidos o palabras, la semejanza entre cosas o ideas, incluso las más opuestas o simplemente distintas, están a la orden del día. Hoy, igual que en mis años de bachiller, a finales de los 70’ del siglo aún sin adjetivo (llamarle “novecentista” es un excelso culterano).

 

Técnicas de “dirección” y manipulación de la voluntad democrática

 

 

Como Juan Soto Ivars (foto), Ketty Garat y toda una joven generación de periodistas valientes. Nuestro homenaje. Sin ellos, no merece la pena mirar u oír en España.

 

 

¿Nadie va a denunciar desde la cultura la maña del PSOE, que, so pretexto de humanitarismo con la emigración  (y con el añadido de la reparación de la emigración histórica de siglos anteriores “ley de nietos”) va a fabricarse un censo de votantes a su conveniencia? Ya podemos oler el pucherazo, aunque algunos no tengan olfato más que para lo que les interesa.

          El director del Instituto Cervantes, el viudo Luis García Montero, usa su cargo institucional para desear la muerte civil de los críticos de su señorito Pedro Sánchez. El presidente electo del Ateneo madrileño, Arroyo y tal (me recuerda a Gil y Gil, en lo físico) hace de gañán de Zapatero por las televisiones (Lo peor no fue su primera actuación en escena, como debutante se le puede perdonar, dio mal el papel de tasador de joyas, bueno ¿y qué?; después ha seguido en las tablas, de meritoririo y tercer o cuarto actor, haciendo el canelo; se dice en los mentideros de la corte, porque se postula para candidato a la alcaldía de Madrid).

          La televisión española, televisión de pago (como dice con afortunado ingenio, Juan Soto Ivars) porque la pagamos todos los contribuyentes españoles, es un canal privado del Consejo de Ministros y sus periodistas, bien forrados y amaestrados, son soportes, cara, voz y ojos prestados al argumentario de cada día de la PASOE: (PARTIDO AL SERVICIO DE SÁNCHEZ O DE LA ETA)

          Nunca hubo, que yo recuerde, tal secuestro de la televisión (no digamos de la radio pública, incluso la radio clásica emite entre notas y notas consignas bajo la papilla cursi-woke; con un locutor ¡insufrible! ¡delictivo! ¡CURSILÓN ad nauseam!); esforzándome en recordar no consigo ni comparar siquiera con esta manipulación gubernamental de la radiotelevisión pública ni la que hubo en tiempos de José María Calviño (el padre de una exministra sanchista), quien suprimió el programa La clave, de José Luis Balbín; ni en tiempos de Aznar o de Rajoy, cuando mis amigos de izquierdas y yo despotricábamos de la mala tele politizada. No quieres arroz, pues dos tazas.

          No se trata de solo manipular, ergo, en el fondo, prevaricar los dineros públicos, lo que debería ser, para un demócrata con memoria, no solo un posible delito a investigar ciertamente por la fiscalía responsable: además de eso, debería ser una evidencia que ha de recordar y hacerla recordar ante cualquier partido, programa político que se presente en la arena democrática. Usted usó los medios públicos en su beneficio exclusivo, para manipular la opinión y el espacio de debate y deliberación públicos sin el cual (Habermas lo dice) no tiene sentido la democracia moderna. Usted, además, mintió, embarró el debate, llamando pseudomedios y fango a los medios no afines a la directiva del Gobierno. Su uso de los medios públicos, convertidos en usufructo del Partido, es digno de estudiarse con todas las herramientas de la inteligencia artificial. Sabríamos desde qué ápice olímpico surge el primer embuste replicado hasta la última estofa material. Como las hipóstasis de Plotino, quizá enlazaríamos el árbol verbal que une a Sánchez /Zapatero con la exlocutora Pepa Bueno hoy directora “imparcial” del medio público.

          Claro que si vamos a medios como La Sexta (televisión de un socio del gobierno), o la prensa “independiente” de El País (comprado por un gaznápiro) o La Vanguardia (del conde que esconde toda subvención del Gobierno central, como dicen los finos), la cosa no pinta mejor.

          Hay un programa que tiene apariencia de debate, en La Sexta, una noche de fin de semana, en franja de alta audiencia. Su nombre maltrata de forma hortera, forcluida, el castellano (o español): La Sexta xplica. Vaya. La primera gramática a los niños debería ser gratis.

          El presentador se arroga el derecho a cortar (vía pinganillo) cuando la cosa no marcha por el guion. El presentador, con acento andaluz (hubo antes otro con acento vasco “bilbaíno) habla magníficamente el castellano, a pesar de la mala gramática del título del programa que conduce. Pero cuando algo no le gusta, corta: eso (la opinión x) es de la ultraderecha. Y se acabó la lana.

          Separa usted, señor Cortadillo, presentante del programa x, y sepa usted también, regidor con púa ante el instrumento, para tañer a la orden que le dan, sepan en fin ustedes y sus legiones de mirantes sabatinos, que la derecha y la ultraderecha son democráticas, están en el juego de la democracia. Si la derecha es para ustedes el PP y la ultraderecha Vox, díganles derecha y ultraderecha democráticas. ¿Pueden decir lo mismo del PSOE? Dudo de que sea hoy el PSOE un partido de izquierdas, o progresista, como se venden cuando quieren ser más que socialistas. En todo caso, la izquierda que dice ser el PSOE no es democrática. Díganlo, digan que hay una peligrosa ultraderecha, pero digan que esta se mantiene en los usos y formas democráticas. La izquierda, no. Pactaron con unos asesinos, recuérdenlo: Sánchez “mató” las pruebas de los asesinatos sin pagar aún que cometieron los amigos de Bildu, la ETA. Sánchez /Zapatero ha mantenido al criminal de Maduro, y ahora nos enteramos, por los terremotos recientes, por desgracia para el pueblo venezolano, de las víboras que se escondían refugiadas en la costera Guaira, unos pocos y sanguinarios jefes de la ETA huidos a su refugio paraíso. No ha pedido el ministro de Exteriores la condena de esas ratas. A contrario, el PSOE facilita la salida de las cárceles “vascas” de etarras condenados por crímenes horrendos, sobre niños, mujeres, hombres. ¿Mujeres, niños? ¿Españoles, vascos?  ¿Están vengando la matanza de Guernica por la aviación nazi? Si hubiéramos de vengar todos los crímenes horrendos en aquella matanza a dos bandas que fue la guerra civil incivil del 36… Zapatero creó ese odio vintage, Zapatero el grande, como le llamé en otro artículo. Supo el canalla adelantarse a la polarización creando una tensión social a contrafacto (¿qué ocurriría si hoy en el siglo XXI fuese la guerra civil del 36?). Esa dinámica les asegura un mínima de pesca electoral. El idealismo, juvenil o no, es un ingrediente del pueblo español. Casi sin ver las consecuencias, nos lanzamos al compromiso por una causa u otra. Buena parte de la población puede aceptar el reto, la argucia es completa. Es, junto con otras técnicas, como el aumento indefinido (manipulado a voluntad del gobernante) del censo de ciudadanos con derecho a voto, una técnica “legal” de “dirigir” la voluntad democrática. La polarización no pierde cualquier oportunidad que se le presente: sea el apoyo al pueblo palestino (frente al malo, el judío), sea la reivindicación de la transexualidad (frente al facha que niega el derecho del trans o de la trans), sea la coartada de cualquier “derecho social” (con la excepción del derecho a la verdad y el derecho a la igualdad: véanse los casos como el de Begoña Gómez, doctoresa por la Complu sin tener ni la reválida de bachillerato), de cuya bandera se apropian y con cuyo palo dan, o amenazar dar, en la cabeza del que se les oponga. La facho-esfera, que dijo Sánchez, son ellos. La ultraizquierda no demócratica son los “socialistas” que siguen en el Partido y no se irán nunca mientras Sánchez les dé pienso. (De largo hubo esa izquierda prodictadora en la historia del PSOE)...

 

Fulgencio Martínez

Martes, 30 de junio 2026

 

lunes, 29 de junio de 2026

Un dante (II). Diario político y literario de FM / T. 26. ÁGORA DIGITAL, JUNIO 2026

 


 UN DANTE (II)

 

Los gabinetes de curiosidades formaron parte de la cultura dieciochesca. Qué mal suena ese adjetivo en español, igual que el otro: decimonónico aplicado al siglo siguiente. Qué ocurre al pasar una centuria sino que la posterior ve al pasado como clausurado y muerto*, cuando no es así, sino que el tiempo es un río que se sigue continuo, y lo comprobamos tanto en lo externo a nosotros, como en lo más personal: somos una sucesión de momentos, de ayeres en una fuga sin término, nada discreta ni selectiva, acumulamos estratos, edades, experiencias, saberes e ignorancias, memorias y olvidos; y las culturas van también sucediéndose como radios que nunca se juntan en el rodar de la rueda, pero que hacen moverse a esta, no diré con certeza: avanzar. 

    En el Museo de Huesca, que culmina el centro histórico de la ciudad, y lugar donde en su día estuvieron el estudio y la universidad jesuita, he visto este domingo un dante.

    Llámase con este nombre a una especie de animal mítico, entre cerdo, oso y rinoceronte, que como tal hubiera hecho las delicias de Ionesco.

    Se presenta la imagen dentro de unas estampas, cedidas al museo, por un coleccionista de curiosidades.

    La realidad no acaba nunca de estarse fija, ni la historia ni la vida se pueden remitir a una fórmula. Me asombro, más que de la pintura y del ser revelado en ella: del nombre, Dante. ¿Quién hubiera pensado que el nombre del poeta florentino se aplicara a un caso de zoología teratológica, por así decir? ¡Es magnífico el genio del idioma! Me admiro tanto del genio del idioma en versión "culta", como en su versión "popular": el de mi vendedor de los ciegos.

 

Fin del artículo "Hasta pronto, Huesca"  (I, Hacerse un zapatero. II, Un dante)

 

Fulgencio Martínez

Huesca, Lunes 29 de Junio 2026 

 

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* Si en español aún no hemos encontrado un adjetivo que distancie y deje mal el siglo XX, es porque aún no hemos salido mentalmente del anterior siglo. La lengua no miente. 

 

HACERSE UN ZAPATERO (I). Diario político y literario de FM / T. 2026

 La suerte sonríe a Burriana: El Cuponazo de la ONCE reparte 160.000 euros

 

HACERSE UN ZAPATERO  (I)

                       

           

Domingo por la mañana. Casi me dispongo a mi despedida de Huesca, mi Penélope, por este curso. Temprano estoy rodando por sus calles. Subo sin prisa a la ciudad vieja, al cogollo alto de la urbe tres veces victoriosa, la bimilenaria ciudad de Sertorio, de Orencio y Lorenzo (Laurentius, hijo del laurel, símbolo y color de la ciudad, de su Universidad, color presente en los árboles de sus parques y sus fiestas en Agosto, coincidiendo con las lágrimas de san Lorenzo; aunque no sé qué tradición moderna sustituyó el laurel por la albahaca; en todo caso también digna).

     Al azar camino por el coso, el Coso Alto, en uno de sus números vivió mi mujer todo el curso en que nos tuvieron encerrados por la pandemia (2020). Solo pudo ella ir a casa, a Cartagena, por un asunto grave; y hubo de coger un taxi, por falta de otras comunicaciones. Qué mal tratan, antes y ahora, a los profes, y más si son interinos, emigrantes interiores, sin la consideración debida a su trabajo, a su esfuerzo y a la preparación que les exigen. Si no cuidan la educación pública en la persona de sus profesores, qué mierda dicen cuando dicen cuidar lo público… 

    Voy desgranando estos pensares, a medida que avanzo por la calle, pero ya en mi mente se asoma un objetivo inmediato, al ver en medio plano, enfrente, el kiosko de la ONCE.

     He comprobado que son los domingos por la mañana cuando más vendedores de lotería se aprestan en las esquinas de Huesca, quizá a la caza de los pocos turistas y también, esto es seguro, de los oscenses que casi madrugan para el aperitivo. Cuando desde la iglesia de san Lorenzo, la campana llama al aperitivo (lo hemos comprobado Soledad y yo) ya están muchos occitanos versión aragoneses sentados tomándose el primer vermú y la tapa elegida. A las doce es una fiesta, ya.

       Saludo a mi conocido y afable vendedor de los ciegos, es un señor que me sonríe…. y eso es siempre de agradecer, más que el billete y la suerte que pudiera depararme, traducible en metal, me gusta comprarle a él, por su sonrisa y su buen talante. Además, es un conversador irresistible. También yo me animo a la charla, nada más verle. Lo primero es lo primero: antes, comprueba él mi boleto del viernes anterior. (Siempre juego al mismo número, al “ateneísta”, porque coincide con mi número de socio del Ateneo de Madrid, y además acaba en 9, mi número fetén). Después de comprobar lo caprichosa que es la suerte, juego otra vez al mismo número en el cuponazo.

          Mi mujer también juega desde hace tiempo a un número fijo– me dice cuando le pido el mismo número para el viernes próximo.

         – A mí, me ha entrado esa manía desde este año. Y en las últimas semanas también compro de ese número la lotería del jueves, la nacional, a 3 euros, como el cuponazo.

          – Vas a tener suerte.

          – Nadie está contento con la suya. Por eso juego también, porque estoy en contra de esa condición general. 

        – Pues mira, a mí no me tocó, pero di el gordo hace un año en la puerta del Mercadona de la Avenida de Monegros. Esa mañana me llevé 30 décimos, toma y los vendí y tocó. Hice feliz a media Huesca, pero a mí…”

         – Tú tienes eso que llaman los moros baraka, dame un abrazo…, que no quede por ti ni por mí; si me toca el gordo, retiro a mi mujer de trabajar… Y ojalá tu mujer o tú también tengáis suerte, la mereces…

          – Si me tocan unos millones me hago un zapatero…

          La sonrisa cómplice y el gesto sin censura ni forclusión del simpático vendedor me indicaba mejor que cualquier escolio lo que entendía por la expresión ”hacerse un zapatero”. Darse a la buena “vivenda”, a la holgazanería y el ludibrio ejemplificados en el gesto de una mano hábil, cerrada en semipuño, aflojada en un segundo tiempo, bajando y subiendo, subiendo y bajando. Hacerse un zapatero, algo tendrá que ver con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, seña para las clases populares de un nuevo Trimalción.

 

Fulgencio Martínez

Huesca, Lunes, 29 de junio 2026