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miércoles, 28 de octubre de 2026

UNAS NOTAS SOBRE "EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO". Por Luis García Jambrina. Avance de Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 43. Nueva Col. Invierno 2026 / Dossier El último Unamuno/ 2

 




UNAS NOTAS SOBRE EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO

 

     Por Luis García Jambrina

 

 

 

Incluso imaginó que, tiempo después, tal vez en el siglo siguiente, alguien escribiría una novela o nivola con su historia, esa de la que no hablarían los libros académicos ni las biografías oficiales de Unamuno.

 

LA NOVELA                                                                                                                                 

El último caso de Unamuno (Alfaguara, 2026). Otoño de 1936. En una Salamanca conquistada por el ejército sublevado, Franco acaba de ser nombrado jefe de Estado y Unamuno está investigando el misterioso suicidio de un catedrático de Derecho. Solo tres meses más tarde, el escritor muere repentinamente, y Teresa Maragall, anarquista y eterno amor de Unamuno, junto con el abogado Manuel Rivera, antiguo amigo y colaborador en las pesquisas del rector, se propone averiguar qué ha ocurrido. Ambos saben que la prensa oficial miente.

En una ciudad ocupada por miles de fascistas y militares, mientras España vive sus días más oscuros, la investigación parece imposible, pero Unamuno será capaz de sorprender a sus amigos, y al lector, gracias a unas misteriosas pistas que irán desmontando pieza a pieza uno de los grandes rompecabezas del franquismo. Una refinada novela de misterio y filosofía política que desvela una sorprendente trama histórica.

Esta novela o nivola o lo que sea, pues como autor no me atrevo a calificarla, es una interpretación libre, personal y literaria de sucesos históricos y biográficos y está basada, hasta donde me ha sido posible, en hechos y personas reales. Inevitablemente, debido al complejo asunto que trata, lleno de lagunas y misterios, contiene una buena dosis de ficción e invención en las situaciones, los personajes y los diálogos, pero todo ello ajustado de forma creativa y, a la vez, coherente con los datos históricos y biográficos y con la personalidad del principal protagonista, don Miguel de Unamuno, que en una parte de la trama es sujeto y, en la otra, objeto de una investigación criminal. Dada la naturaleza literaria de este relato y la libertad de creación y de expresión que ella conlleva, su objetivo no es lograr la verdad histórica y jurídica, sino la verosimilitud y la justicia poética.

 

LOS PERSONAJES

 

Miguel de Unamuno. Tiene setenta y dos años y está jubilado, aunque sigue siendo rector vitalicio de la Universidad de Salamanca. Vive entonces con dos hijas, un hijo y un nieto. Aunque al principio apoyó lo que él consideraba un mero pronunciamiento militar, enseguida se distanciará de los sublevados y comenzará a hacer declaraciones contra ellos para que todo el mundo sepa que es lo que está pasando en Salamanca. También intenta ayudar a algunos detenidos y sentenciados. Morirá el 31 de diciembre del 36.

Teresa Maragall. Amiga y enamorada de Unamuno desde hace unos treinta años. Sigue siendo una activa militante anarquista. Al enterarse de la muerte del escritor, viajará a Salamanca con una falsa identidad para asistir al entierro de don Miguel y allí se quedará para investigar lo que ella piensa que es un asesinato. Fingiendo ser corresponsal de prensa extranjera, entrevistará a aquellos que puedan saber algo sobre la muerte de su amigo y especialmente al único testigo.

Manuel Rivera. Amigo y antiguo colaborador de Unamuno en sus pesquisas. En los últimos meses, se ha distanciado de él por discrepancias políticas. Tras enterarse de su muerte, decide investigarla junto a Teresa Maragall. Él se encargará de indagar en el ámbito familiar y los papeles de Unamuno de esos últimos meses.

Aurelia Bernal. Sirvienta de la familia de Unamuno. Persona honrada y fiel. Es la única que, aparte de don Miguel y de su visitante, se encuentra en el domicilio del escritor cuando muere y sospecha que algo podría ocurrirle. Sus aportaciones serán fundamentales para la resolución del caso.

La familia de Unamuno. En la casa de don Miguel siguen viviendo sus hijos Felisa, María y Rafael, así como un nieto, Miguelín, que asisten, cada vez más preocupados, a los últimos meses del escritor. Durante ese tiempo el escritor pasa mucho tiempo con su nieto. También aparece Fernando, el hijo mayor, que vive fuera de Salamanca. Todos ellos serán fundamentales para la investigación.

Adolfo Núñez. Médico y cirujano de prestigio, examinó el cadáver de Unamuno e hizo el certificado de defunción. Amigo y compañero de tertulia de don Miguel, había sido concejal del Ayuntamiento de Salamanca, dentro de la Conjunción Republicano-Socialista. Después del Alzamiento, había sido militarizado con el grado de teniente.

Eloísa Cifuentes. Mujer valiente y piadosa. Es la viuda del catedrático jubilado de Derecho Penal Daniel Carbajo, uno de los que colaboraron con los sublevados en la legitimación del Alzamiento. Ella le pide a Unamuno que investigue su muerte, pues le parece muy sospechosa.

Juana Vila. Maestra represaliada. Amiga de la familia de Unamuno; hermana de Salvador Vila, fusilado por los sublevados, que era amigo y discípulo de Unamuno.

Filomena Domínguez. De unos diez años. Vecina de Unamuno, con el que estaba fascinada; siempre jugaba a la rayuela delante de la puerta del edificio.

María Luisa González Rodríguez. Joven bibliotecaria y profesora; antigua alumna de Unamuno y amiga de la familia. 

Anselmo Sánchez. Viejo militante anarquista y pintor aficionado. Fue amigo de Unamuno hasta que este apoyó a los militares sublevados.

Andrés Galán. Catedrático de Derecho Civil y confidente de Unamuno.

Francisco Franco. General del ejército y uno de los militares conjurados contra el gobierno de la República. Por una serie de circunstancias, pronto acabará encabezando el bando sublevado y convirtiéndose en Generalísimo de los ejércitos y jefe del Estado de la España nacional. Como tal, instalará su Cuartel General a principios de octubre en Salamanca, desde donde dirigirá la guerra con mano de hierro y comenzará a sentar las bases del futuro Estado.

Carmen Polo. Esposa del Caudillo. Mujer con ínfulas religiosas y espirituales. Lectora devota de El Cristo de Velázquez de Unamuno, pero detractora de este por su carácter herético y heterodoxo.

José Millán Astray. Apodado el Glorioso Mutilado por sus heridas de guerra. Viaja desde Argentina para sumarse al Alzamiento. Fundador de la Legión, militar experimentado y, durante varios meses, jefe de la oficina de Prensa y Propaganda. Tiene una extraña fijación con Unamuno, al que se enfrenta en el paraninfo de la Universidad.

Salvador Múgica. Coronel del ejército sublevado y jefe del recién creado Servicio de Información Militar (SIM), encargado de todo lo relacionado con el espionaje y el contraespionaje.

Mario García Giner. Sargento del ejército sublevado con destino en Salamanca.

Bartolomé Aragón. Joven profesor de la Escuela de Comercio y de la Facultad de Derecho. Falangista y admirador de Mussolini. Es el único testigo de la muerte de Unamuno. Durante los primeros meses de la guerra, desarrolló una gran actividad en favor de los sublevados en Huelva, tanto en el frente como en la retaguardia, dado que era jefe de Prensa y Propagan de la Falange en esa ciudad.

Ernesto Giménez Caballero. Escritor de vanguardia y destacado falangista. Fundador y director de La Gaceta Literaria, la principal revista de la Generación del 27. Admirador de Unamuno y número dos de la oficina de Prensa y Propaganda.

Enrique Pla y Deniel. El obispo de Salamanca. Apoyó de forma decidida a los sublevados; de hecho, escribió una pastoral en la que justificaba lo que él consideraba una cruzada y le cedió su palacio a Franco para situara en él su residencia y su Cuartel General. Despreciaba profundamente a Unamuno por su pensamiento y sus actitudes.

Gonzalo de Aguilera Munro. Oficial de prensa encargado de atender a los corresponsales de guerra extranjeros. Su carrera militar había sido mediocre y ahora ejercía como terrateniente y aristócrata, ya que era conde de Alba de Yeltes. Se lo conocía con el apodo de Capitán Veneno, pues veneno era todo lo que brotaba de su boca.

Francisco Bravo. Periodista y jefe de la Falange salmantina. Se declaraba admirador de Unamuno, si bien lo atacó duramente en la prensa en diferentes ocasiones. Su actitud hacia el escritor era bastante ambigua.

Víctor de la Serna. Periodista y escritor falangista. Hijo de Concha Espina. Fue el principal organizador del entierro de Unamuno.

Eugenio Montes. Joven escritor, periodista y catedrático de instituto; destacado falangista. Acompañó a Unamuno en algunos de sus paseos hacia el final de su vida.

Esteban Madruga. Rector de la Universidad de Salamanca; antiguo vicerrector con Unamuno.

La mayoría de los citados son personajes históricos o reales.

 

LOS LUGARES

 

La ciudad de Salamanca. Estamos en las Salamanca de los primeros meses de la Guerra Civil. En ella el Alzamiento triunfa de inmediato. Pronto se convertirá en la sede del Cuartel General de Franco y de la oficina de Prensa y Propaganda; también de las delegaciones italiana y alemana. Además del ejército y las milicias, la ciudad se llena de soldados italianos, militares nazis, diplomáticos, falangistas convencidos y arribistas, espías, periodistas, buscavidas... 

La casa de Unamuno. Se trata de la última casa en la que Unamuno vivió. Allí sufrió una especie de confinamiento después del incidente del 12 de octubre y allí murió el último día del año 36. Todavía se conserva, en la calle Bordadores, y en ella puede verse una lápida alusiva a su muerte.

El Edificio Histórico de la Universidad. En él varios catedráticos ilustres de Derecho se ocuparán de legitimar el Alzamiento, deslegitimar el gobierno de la República y construir las bases de una Nueva España. En su paraninfo, tuvo lugar el célebre enfrentamiento de Unamuno con Millán Astray el día de la Hispanidad o de la Raza.

El palacio de Anaya. Sede de la oficina de Prensa y Propaganda y último lugar en el que Unamuno dio clase y se jubiló con honores en una celebración a la que asistió el presidente de la República.

El palacio episcopal. Situado junto a la Universidad y la catedral, en él estuvo desde principios de octubre el Cuartel General de Franco y la residencia de este y su familia. Al menos Unamuno lo visitó una vez para tratar de interceder ante el Caudillo por varios detenidos y represaliados.

El cementerio de san Carlos Borromeo. En él enterraron a Unamuno con honores de falangista caído y, detrás de sus tapias, los sublevados fusilaban a diario a muchos detenidos por sus ideas republicanas o de izquierdas o por simpatizar con el enemigo.

A estos, hay que añadir, entre otros, el cuartel de las milicias de Falange y la sede local de esta organización, la casa del catedrático jubilado Daniel Carbajo, el convento de San Esteban y diversas calles de la ciudad.


EL CONTEXTO Y TRASFONDO HISTÓRICO

 

La novela reconstruye, en toda su complejidad, los primeros meses de la Guerra Civil en Salamanca, pues son esas circunstancias las que explican la muerte de Unamuno y su comportamiento durante los últimos meses de su vida. El Alzamiento militar triunfó sin demasiados problemas en la ciudad. Aunque no hubo apenas enfrentamientos, el 19 de julio tuvo lugar, eso sí, un trágico incidente en la plaza Mayor, el célebre “tiro en la plaza”, que causó la muerte de cuatro hombres y ¡una niña de cinco años y dejó varios heridos de gravedad, algunos de los cuales murieron posteriormente. Se trataba de las primeras víctimas de la guerra en Salamanca. A partir de ahí se desató una cruel represión con la detención y el fusilamiento de numerosas personas debido a sus ideas y simpatías políticas, empezando por su alcalde Casto Prieto, que fue sacado por los falangistas de la cárcel y fusilado junto a una zanja.

A los pocos días de la declaración del estado de guerra, se organizó una manifestación espontánea de apoyo y adhesión al alzamiento que recorrió algunas calles de la ciudad. Estaba claro que, desde el principio, Salamanca era una ciudad azul y pronto llegaría a ser la sede del Cuartel General de la España sublevada y de la oficina de Prensa y Propaganda. El ambiente en la ciudad del Tormes era de gran excitación bélica y las calles estaban llenas de soldados que desfilaban de un lugar para otro con uniformes de todos los colores, desde el negro de los oficiales fascistas italianos hasta el rojo de las boinas requetés, pasando por el caqui de los aviadores de la Legión Cóndor. Su antigua y prestigiosa Universidad se puso de inmediato al servicio de los sublevados, que harán uso de buena parte de sus edificios e instalaciones y se servirán de algunos de sus catedráticos para legitimar el alzamiento, deslegitimar el gobierno de la República y sentar las bases del futuro nuevo Estado.

En tales circunstancias, Unamuno pasará de su apoyo inicial a los sublevados a su inmediato distanciamiento, hasta acabar posicionándose claramente y con gran valentía contra ellos, con todas las consecuencias. 

 

 

                                                                                   

Luis García Jambrina (Zamora, 1960). Ha publicado novela, cuento, ensayo y teatro. También ha sido editor de grandes autores del siglo XX, como Pere Gimferrer, Claudio Rodríguez, y Unamuno. Editor de Teresa, edición facsimilar (Universidad de Salamanca, 2024) y con anteriorioridad, también en facsímil, de la La tía Tula (2021, Univ. de Salamanca).

Su primera novela El Manuscrito de piedra (2008, ed. Alfaguara) recibió el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, inicio de un ciclo exitoso de narrativa con protagonista ilustre como investigador, Fernando de Rojas, el autor de La Celestina. El manuscrito de nieve (2010, Alfaguara), El manuscrito de fuego (2018, ed Espasa), El manuscrito de aire (2019, Espasa), El manuscrito de barro (2021, Espasa), El manuscrito de niebla (2022, Espasa), El manuscrito de sangre (2025, Espasa, 2025).

Un nuevo ciclo que tiene al rector Unamuno como investigador comprende las novelas El primer caso de Unamuno (2024, Alfaguara; también edición en Debolsillo, 2026) y El último caso de Unamuno (2026, Alfaguara), la segunda entrega de la serie en donde se investiga la propia muerte del rector de la Universidad de Salamanca.

Otras novelas del autor son, por ejemplo: En tierra de lobos (2013, Ediciones B, 2013) y Así en la guerra como en la paz (2023, Espasa).

Entre sus colecciones de cuentos destaca: Muertos S. A. (2021, Reino de Cordelia). Tiene traducido al rumano y publicado en Bucarest la colección de cuentos Vise paralele [Sueños paralelos], traducción al rumano de Ileana Scipione (2006, Bucarest, RAO).

Su obra ensayística se ha centrado en la obra de Unamuno y en la Generación del 50, tanto en los novelistas (Miguel Espinosa) como en los poetas, en especial en Claudio Rodríguez. Guía de lectura de Claudio Rodríguez, en colaboración con Luis Ramos de la Torre (1998, Ediciones de la Torre), De la ebriedad a la leyenda (Universidad de Salamanca, 1999), Claudio Rodríguez y la tradición literaria (Junta de Castilla y León, 1999), La otra generación poética de los 50 (UNED, 2009). La vuelta al Logos (Introducción a la narrativa de Miguel Espinosa) (1998, Ediciones de la Torre, 1998).

En 2021, publicó el ensayo La doble muerte de Unamuno. (Ed. Capitán Swing), escrito en colaboración con el cineasta Manuel Menchón.

Destacan sus ediciones de libros del gran poeta zamorano Claudio Rodríguez, de José Manuel Caballero Bonald (Años y libros, 2024, Univ. Salamanca), y el libro de referencia La promoción poética de los 50 (2000, Espasa, Colección Austral).

Luis García Jambrina es doctor en Filología Hispánica, profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, dirige la revista Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno y los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines desde 1999. Es Premio Fray Luis de León de Ensayo, otorgado por la Junta de Castilla y León, 1999.

 

 


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 MÁS INFORMACIÓN EDITORIAL SOBRE LAS DOS NOVELAS DE LA SERIE DE LUIS GARCÍA JAMBRINA CON EL PROTAGONISTA MIGUEL DE UNAMUNO.

 

Luis GARCÍA JAMBRINA

EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO

ALFAGUARA, 2026.

 El último caso de Unamuno

 Más información sobre la novela El ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO: 

https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/438362-libro-el-ultimo-caso-de-unamuno-9788410496897

 

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Luis García Jambrina

 El primer caso de Unamuno 

 Ed. Alfaguara. 2024

 

 


 Más información sobre la primera novela de la serie: El primer caso de Unamuno: 

https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/336073-libro-el-primer-caso-de-unamuno-9788420476766

 

 

NOTA del ed.: La revista Ágora agradece a don Luis García Jambrina su colaboración especial en el dossier dedicado a don Miguel. 

martes, 27 de octubre de 2026

ADELANTANDO EL RELOJ DE ESPAÑA. EN EL CENTENARIO DEL LYCEUM CLUB FEMENINO (Sobre el libro de Rocío González Naranjo "Marisabidillas, frívolas y peligrosas: El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936)"). Por Francisco Javier Díez de Revenga. Artículos / Ágora-Papeles de Arte Gramático N. 43. Nueva Col. Invierno 2026




 

EN EL CENTENARIO DEL LYCEUM CLUB FEMENINO

 

 

ADELANTANDO EL RELOJ DE ESPAÑA

 


POR FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA

 

 

Rocío González Naranjo ha publicado un libro de la máxima actualidad: Marisabidillas, frívolas y peligrosas: El Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1936), editado por Hoja de Lata en su colección Mecanoclastia. El Lyceum Club Femenino fue la institución pionera del feminismo en España. En 1926 las abogadas y políticas Clara Campoamor y Victoria Kent, las escritoras Zenobia Camprubí, Concha Méndez o Elena Fortún, la pedagoga María de Maeztu o las activistas María Lejárraga e Isabel Oyarzábal, entre muchas otras, se unieron con la firme determinación de crear un espacio en el que las mujeres pudieran desarrollar un proyecto de emancipación propio. 

 

                                                                                                                                 Clara Campoamor

 

        Hace ahora cien años estas mujeres imprescindibles en nuestra historia cultural, política y social iniciaron su insólita aventura en la suntuosa Casa de las Siete Chimeneas, en la calle Infantas, actual Ministerio de Cultura en Madrid. Aunque tuvo una segunda sede en la calle de San Marcos, entre enero de 1931 y julio de 1936, en la sede de la antigua Asociación de la Prensa.

Durante una década desarrollaron una intensa actividad cultural, política y social, con la que rompieron moldes y se granjearon enemigos a diestra y siniestra. Como señaló María Teresa León, «adelantaron el reloj de España» y demostraron un gran ejemplo de actividad colaborativa en todos los ámbitos del saber. «Marisabidillas, frívolas y peligrosas», «fumadoras de cigarrillos egipcios» o «burguesas, aburridas y jugadoras de bridge y mahjong», fueron algunas descalificaciones que recibieron, mientras creaban el primer servicio laico y gratuito de cuidado de niños, organizaban conferencias de las principales figuras intelectuales del momento o lograban dinamizar un espacio en el que, por primera vez, eran ellas las protagonistas y los hombres se limitaban a ser «los maridos de sus maridas». En 1919 María de Maeztu escribió que el despertar de la mujer moderna española ocurrió como resultado de la crisis nacional que motivaron la guerra con los Estados Unidos de 1898. Con el movimiento de 1898 «aprestáronse las mujeres de España para una más alta cultura, para una mejor educación».

Durante la existencia del Lyceum Club realizaron grandes cosas que parecían imposibles en la España de ese momento. Se expusieron públicamente y participaron en los debates políticos más polémicos de aquellos días, y ya durante el período de la II República, sobre todo en el del voto femenino y en el de la abolición de la prostitución. Pero el Lyceum también fue un trampolín para artistas, músicas, actrices, escritoras, dramaturgas y poetas, mujeres todas que comenzaban su actividad. La significación del Lyceum está ligada a la riqueza de la Edad de Plata, a la vanguardia y la generación del 27, al fenómeno de la «mujer moderna», al movimiento de las sinsombrero, a las sexualidades diferentes. Pero lo más tremendo es que los vencedores consiguieron que toda su labor quedara relegada al más absoluto de los olvidos, como si no hubieran existido.

Políticamente sucumbió por la creación de la sección femenina de la Falange, y solo muy recientemente se ha luchado por superar una imagen que se trasmitió de que eran un entretenimiento de mujeres de la clase media reunidas en un centro donde «por pocas pesetas se tomaba un buen té», como señaló Pilar de Valderrama en su libro Sí, soy Guiomar. Se ha combatido por recuperar y contar de verdad de lo que estas mujeres se propusieron y consiguieron, entre otros aspectos como el de completar la nómina de la generación del 27. Tania Balló visibilizó el esfuerzo con el movimiento de las sinsombrero y poco a poco se fueron valorando los trabajos de mujeres como Carlota O’Neill, Victoria Durán, Maruja Mallo, Concha Méndez, Margarita Manso; y que María Lejárraga y María Teresa León, dejaran de ser una mujer a la sombra de un hombre.

 

                                                                                                                                                        María de Maeztu

 

Sin duda hay que destacar la significación de María de Maeztu, impulsora del despertar de la mujer moderna española, orgullosa de su papel que ha quedado documentado en cartas, entrevistas y memorias. Gran pedagoga, directora de la Residencia de Señoritas del Instituto Escuela, nacida en el ámbito la Institución Libre de Enseñanza, luchó por la educación igualitaria para el acceso de las mujeres a los espacios públicos y profesionales, superando la idea de que el magisterio era la única salida profesional para la mujer y luchando por hacerla superar en otros dominios: comercio, idiomas, música, telégrafos, o la profesión «de cuidados».

El final vino en abril de 1939. Serrano Suñer, ministro de la Gobernación decreta el cierre del local del Lyceum y encarga a Pilar Primo de Rivera que lo convierta en el Círculo Medina. Lo curioso es que Serrano Súñer fue uno de los primeros conferenciantes del Lyceum en 1927, pero jamás volvió...

 

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El artículo ha sido publicado originalmente en el diario La Opinión, de Murcia, el 23 de octubre de 2026. Lo reproducimos por gentileza de su autor.

 

 


 

Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura en la Universidad de Murcia. Escritor, ensayista, autor de libros de referencia sobre Miguel Hernández, Carmen Conde, Azorín, y sobre la Generación del 27. Publica semanalmente un comentario sobre libros de actualidad en el periódico La Opinión, de Murcia.