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martes, 23 de junio de 2026

POÉTICA EXISTENCIAL. Por Francisco Javier Díez de Revenga. (Sobre "Hacer y deshacer. Antología 1971-2025" de Pureza Canelo, publicado por Cátedra). Ágora N. 40. Nueva Col. Verano 2026 / Bibliotheca Grammatica / Poesía / Bibliotheca Francisco Javier Díez de Revenga

 

                                                                            Pureza Canelo Gutiérrez. Fuente: Dip. Cáceres

 

 

POÉTICA EXISTENCIAL

 

                               por Francisco Javier Díez de Revenga                    

 

Una excelente oportunidad para conocer a una de la autoras más interesantes y exigentes de la poesía española de las últimas décadas la representa la publicación por Cátedra, en su veterana colección de Letras Hispánicas, de Hacer y deshacer. Antología 1971-2025 de Pureza Canelo (Moraleja, Cáceres, 1946). El poeta, profesor e investigador José Teruel se ha encargado de editar el volumen con un espléndido estudio preliminar que sitúa el valor y la originalidad de una obra poética, ofrecida en su conjunto como autocrítica de la poesía, revisión moral del acto de estar en el mundo todo logrado desde la triple visión ética, existencial y metalingüística. Si bien la recopilación de casi seiscientas páginas recoge la poesía de todas las épocas de la escritora, con presencia de poemas suyos desde los libros iniciales, Lugar común, con el que obtuvo el premio Adonais en 1971, y Celda verde, que coleccionó su primera poesía en aquel mismo año, lo más apasionante, para el lector actual, es que da a conocer dos obras inéditas y abiertas a textos futuros: Volver y Olvido, junto a una serie de textos últimos que ha publicado recientemente en diversos medios.

 

 Hacer y deshacer

 

          Lo cierto es que el volumen revela la calidad extendida en el tiempo de una poesía muy compleja, que ha experimentado numerosos procesos de redacción, que recuerdan inevitablemente que la poesía de Canelo es una «obra en marcha», una poesía que se va renovando cada día, tal como sugería Juan Ramón Jiménez, maestro indiscutible de nuestra poeta. Además de que se evita, desde el punto de vista editorial y desde luego básico para la historia de la escritora, la dispersión de textos anteriores ya muy valiosos, lo cierto es que los finales y conclusivos revelan hasta qué punto la singularidad del trabajo poético de Canelo se basa en ese proclamado Hacer y deshacer, que, finalmente, ha titulado esta completísima antología.

          José Teruel lo explica todo muy bien en el estudio preliminar: todas estas series finales confirman las inquietudes que han alumbrado la poesía de Pureza a lo largo de décadas, pero aportan desde luego nuevas inquietudes que amplían el universo poético, como por ejemplo la presencia de la muerte; pero al mismo tiempo corroboran lo que la obra completa ha querido venir diciendo a lo largo de los años al lector. No puede sorprender que así sea. Una obra en proceso constante de creación es una obra que revela vitalidad y existencia, y sobre todo en el caso de Pureza confirma lo que ha sido siempre su poesía anterior, al haber construido su obra sobre la propia esencia de la poesía misma. Hay que recordar que, en títulos anteriores, sus libros se anunciaban como una poética, no solo como reflexión del acto de creación lírico, sino también como enfrentamiento con la palabra como vehículo de expresión interior.  Lo señala Teruel en su estudio introductorio: al revelar la oposición perpetua a su propio mundo en un intento infatigable de comprensión y de explicación: «La poesía de Pureza Canelo está presidida por una voluntad de reelaboración constante y por un tono introspectivo contra la incuria del tiempo»; y es muy cierto que la mantenida paradoja y el enfrentamiento de contrarios, revelarán «la utopía de habitar y desaparecer a su vez en el poema». Ese sería el gran argumento de la obra de Pureza, que se acentúa extraordinariamente en esos textos finales tan acertadamente recogidos, no como colofón final, sino como revelación que de que su poesía está viva «hasta ese verso último que solo la muerte quiebra».

          Vista en su conjunto, la poesía de Canelo mantiene encendidas todas las llamas y todas las luces que la poblaron a lo largo de los años, todas las interrogaciones y las dudas, todas las búsquedas y todos los intentos insistentemente reiterados de explicar su poesía desde una poética que revela la singularidad: indagar sobre la propia forma de hacer un poema, de crear un verso, interrogarse sobre su sentido y sobre su significación, como Pureza Canelo viene haciendo desde hace años, es perseguir y conseguir el cauce más adecuado y conveniente para expresar su complejísimo mundo poético. Ha sido una exigencia de su obra creadora y de su poética a lo largo de los años, pero no es menos cierto que otro camino no hay, que sólo una exigente reflexión autopoética permite conseguir los logros, los hallazgos a los que ha llegado en esta poesía tan intensa como esencial. Parece como si cada poema quisiera deshacerse, desaparecer en su propia construcción poética, liberarse de los elementos que lo pueden hacer superficial y mostrar solo lo profundo de la intención, la expresión de lo más íntimo.

 

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El artículo de Francisco Javier Díez de Revenga se publicó en La Opinión, de Murcia, el viernes 19 de junio de 2023. Lo reproducimos por gentileza de su autor.

 

 

                                                                                                                 

    Francisco Javier Díez de Revenga es Catedrático emérito de Literatura Española en Universidad de Murcia.

 

"Qué inventada, jolín". Nihilismo y verdad. Su inversión en "tiempos líquidos". Diario político y literario de FM / T-2026. La cultura de la crítica. Revista Ágora digital / junio 2026

 

 



 

 Qué inventada, jolín. Nihilismo y verdad. Su inversión en "tiempos líquidos"


                    para mi profesor de Filosofía Francisco Jarauta 

                          contra el calor, este recuerdo de la Filosofía indómita o indoeuropea

 

"Qué inventada, jolín", fue la frase cursi que pronunció el boss Pedro Sánchez cuando se enteró por la prensa de los primeros novísimos de su corrupción.

    En su expresión, en la que faltó el "jolín", tal vez cortado del total, pero no el gesto divino pijo, tal vez copiaba Pedro Sánchez el lenguaje de la basca de Lagasca, aquella pijotería que ocupaba los bares de uno de los barrios más bonitos y vivos de Madrid, el barrio del banquero y marqués de Salamanca. En los 80' cuando yo estudiaba allí a las niñas del barrio casi todas me parecían bonitas; aunque ninguna llevara calcetines blancos ni trenzas: atuendo y geranio ridículo para aquella panda de pijos. 

    Muchos años después -y con ello confirmo mi interpretación de la forclusión lacaniana por otras vías-, el mal del lenguaje infectado de cursilería y represión semántica que anunció el psiquiatra y ensayista francés, se ha extendido como un veneno endémico, que no mata pero atonta, al ritmo de lo que, después de Jacques Lacan, en la primera década del siglo XXI, denominó "Epoca de incertidumbre" (ver: Tiempos líquidos[1]) el sociólogo Zygmunt Bauman.

    Pero la literatura y la filosofía tienen otras palabras más fuertes: nihilismo, por ejemplo, o verdad, palabra que sigue siendo imprescindible pareja de esa otra. La filosofía va, poco a poco, saliendo de su crisálida postmoderna y anti-postmoderna; atravesando el desierto mental del wokismo abonado en los últimos casi treinta años y subido a la ola feroz de la globalización.  

    Globalización negativa, como la llama Bauman; o su haz positiva dinamizante, unificante del mundo, del comercio y la comunicación mundiales: la Globalización uniforme, con sus dos lados, iguales en imponernos un discurso único, cerrado y excluyente de la más mínima crítica, no solo al sistema ideológico que proyecta con superioridad moral, sino excluyente de cualquier mínima crítica a uno mismo, es decir, de autocrítica, pues de haberla sobre sí el sujeto se situaría, según ese discurso dominante, ipso facto en el lado oscuro de la historia, fuera del presente (en la nada).

    De modo que el wokismo reinterpetró en el fondo las dos palabras clave, y repartió sus papeles. La nada (de "nihil") es el territorio de los opositores a la verdad ("aletheia", "veritas", el espíritu de la época cuasi hegeliano representado por la inmensa marea de la globalización, que arrasaría al final las marcas nacionales, las culturas identitarias, el solipsismo europeo y occidental, y en cambio entronaría los Derechos Humanos -incluso en nombre de aquellas sociedades que nunca ni para qué los han defendido: China, países exsoviéticos, Cuba de los Castro, Irán del terror, Venezuela chavista, Brasil del condenado corrupto Lula).

    En esa confusión aún estamos. Y aconsejo al lector leer, o volver a repasar, después de veinte años de su primera publicación, el libro de Bauman. Interesante siempre revolver a los libros-síntomas para tomar conciencia del presente desenfocado.

    Hay quien repite como un loco la idea de que los hechos, los hechos, los hechos, son lo más importante. Facts, hechos, datos. Mentira. Lo importante son otras clase de hechos, especiales, sin duda, no animalescos: las palabras. Las palabras, los discursos, las interpretaciones, son los "hechos" que determinan el mundo, su rumbo a la larga, y a la corta sus giros y disputas a veces de mera estrategia política o sofística.

    Nietzsche, el profeta del nihilismo, a finales del XIX pronosticó un ciclo de doscientos años del nihilismo en su fase agónica y más peligrosa, pues, pasaría desapercibido, se confundiría con nuestros hábitos, rutinas, valoraciones, como vio bien el nietzscheano Ernst Jünger.

    Así que he soñado, anoche, en una pesadilla, que Rodríguez Zapatero, Zapatón, me decía (como al oído, como tomándome por fiel asesor), pero amigo me condenan los hechos (lo que me han encontrado ya y lo que me encuentren). 

    ¿Qué hechos, qué son hechos?, me sorprendía respondiéndole con susurros (recrudecida mi pesadilla) poniendo voz de Pedro Sánchez, y matiz "interesante", actoral, sin el deje aquel pijo que le sale a ese ante los micrófonos de la prensa. 

    No existen los hechos.... Sólo existen....

    ¡Qué! - oía, impaciente, a Zapatero...

     Ahí, en ese momento, con angustia ajena, me desperté. Por fortuna, me di cuenta al instante de mi vida, no era ninguno de esos bad boys, ni tampoco un sayón de marca de los que le deben asesorar para salvar otro escándalo.

 

    Mi consejo, que incluye reflexión y autocrítica, está dirigido a la Oposición honesta y democrática. A los “patriotas constitucionales” (sin perdón); usando este término habermasiano:

    No fiéis en hechos (se diluyen con las interpretaciones, las palabras astutas). Sobre todo, no fiéis en hechos que supuestamente os favorezcan a vuestra labor de limpieza de la mafia que gobierna España, pero que también tiene un gran peso en Europa y en el mundo. Empezad ya a mostrar vuestras cartas, vuestros discursos y programas, sin querer ser vistos como buenos chicos; partir el balón con un punterazo y empezar a relatar y cumplir vuestras medidas higiénicas. Antes que os corrompáis también… a su debido tiempo.

    Al menos sabemos que los que vengan no quieren pasar por santos. Yo los voy a votar contra esta basura moral y política que puso más de 150 mil muertos en el cajón y los tiró al mar. Y siguieron y siguen “pescando”. 

    Ningún afiliado al PSOE ni vertebrado en sus filas debería estar ya exento de revisar su cómplice amparo del catrín de la Moncloa. Ya casi que no queda tiempo para esconder la viga del PSOE a completas ante la Justicia.

 

Fulgencio Martínez
 
Martes, 23 de junio 2026 

[1] Bauman. Z. Tiempos líquidos. Vvir en una época de incertidumbre. 2007, ed. original. Liquid Times. Living in an Age of Uncertainty. Aconsejable la más reciente edición en español, en Austral, Libros de bolsillo, junio 2026, ed. Planeta.