ÁGORA. ULTIMOS NUMEROS DISPONIBLES EN DIGITAL

lunes, 7 de septiembre de 2026

"SENDAS DE INVIERNO", DE FULGENCIO MARTÍNEZ: EL LUGAR DE LO ADIVINADO. Por Javier Puig. Avance de Ágora 42. Nueva Col. Otoño 2026. Bibliotheca Grammatica / Poesía


 


SENDAS DE INVIERNO, DE FULGENCIO MARTÍNEZ: EL LUGAR DE LO ADIVINADO

 

                                                                                                                         Por Javier Puig

 

 

Vaya por delante que Sendas de invierno (Ars poética, 2025), de Fulgencio Martínez, me parece un excelente poemario, pleno de verdad, de versos contenidos y a la vez intensos, que denotan un impulso que nace a través de una autenticidad insobornable. Pero, de momento, permítanme −sobre todo tú, autor− que me detenga a reflexionar sobre una particularidad de este libro, y es la de que en sus páginas se incluye la información de algunas de las correcciones que sugirió la poeta albaceteña Dionisia García; aquellas que el autor aceptó, porque, de entre las numerosas indicaciones señaladas en la devolución del manuscrito que le enviara, solo consta una escasa docena de asunciones.

          En primer lugar, me rindo ante la nobleza de este gesto, ante la honestidad aplicada a una decisión que podría haber sido secretamente descartada. En un prefacio titulado “Justificación y agradecimientos”, el autor expresa su agradecimiento a Dionisia, pero, a la vez, dice sentirse agobiado: “Pero acepté el revolcón, la autodisciplina crítica, en verdad a veces “insufrible”, pues Dionisia García no dejaba títere en escena casi en ninguno de mis poemas. No había verso, a veces, que quedara sano; incluso aquellos escudados en el ritmo del poema y que creía yo intocables”.

          De un revolcón así se puede derivar una rebelión de ese “ego quimérico” que, como dice el autor “hay que dejar de lado”. Quizá fuera esa su primera reacción, que yo comprendería perfectamente porque la he sentido crecer en mí algunas veces, pero la segunda fue la de analizar cada anotación, y dilucidar la conveniencia de su aceptación o rechazo, averiguando “dónde y por qué discrepaba yo de ella, aun reconociéndole la sentencia o el paso mejorado por su estilo”.

          Cada una de las pocas correcciones que se han consolidado −entre otras, una muy importante, la del título del libro− está explicada con una nota a pie de página. Es curioso como ahí Fulgencio Martínez se refiere a sí mismo en tercera persona, y se nombra como “el autor” o “el primer autor”. Pero, en una de ellas nos dice, ya de forma más directa: “Es decir, se metió en mi mente y sacó exactamente los versos que quería decir”. O sea, que Dionisia actuó como un ángel mejorador del trabajo de Fulgencio, o como una maestra que no discute el sentimiento o la reflexión de su alumno, pero amplía la exactitud y el alcance de su expresión, la eleva en ese proceso de arduo perfeccionamiento que es la buena poesía, la que sabe expresar cada sutileza con las palabras más precisas y bellamente alcanzadas. De todos modos, en uno de los poemas el autor confiesa: “Mantuve, empecinadamente, algunos errores míos”. Y es que, a veces, también se puede dudar. Se puede creer que la perfección −siempre, en mayor o menor medida, supuesta− pudiera desvirtuar lo auténtico, aquello que se manifiesta en una espontaneidad necesitada de una cuidadosa actuación, como si se fuera a restaurar una idea previa que se adivina en la iluminación de las palabras que con más fuerza han brotado de la médula.

          Cuando he leído una edición de la poesía completa de un autor, en la que se recogían las variantes ya definitivas −o tal vez aún no− sobre la publicación original, siempre me han sorprendido algunas decisiones, a veces por la irrelevancia de la que me parecía caprichosa o neurótica corrección y otras porque la nueva palabra asignada al verso podía incluso variar radicalmente el sentido. Y entonces, me he preguntado: ¿quién domina a quién? ¿El poeta al lenguaje o viceversa?

          Hace bien Fulgencio Martínez al rechazar la mayor parte de las sugerencias de la insigne poeta, y no por desautorizarla en sus sabios consejos, sino por comprender que la obra poética ha de ser personal y su mejor resultado es el genuino, el alcanzado con un esfuerzo perfeccionador nacido del mismo impulso original, con las limitaciones que son inherentes a cualquier personalidad creativa y que son parte de su individual y valiosa salsa. Las variantes aceptables serían, en definitiva, aquellas que se anticipan a las que hubiéramos alcanzado en una prolongación de nuestro trabajo, en un estado de mayor apertura y lucidez. Las otras pueden ser hermosas y plausibles traducciones, pero no la crecida permanencia del arranque primigenio. Pero lo que nos importa es la expresión personal, esa prueba de la unicidad del ser humano inmersa en un universo en el que poder reconocernos a través de la pulsación de lo común.    

          El resultado de esa selectiva simbiosis es un poemario que logra plasmar una armonía intensa, una incierta serenidad que se apoya en una mirada apasionada, en el convencimiento de un fulgor que redime y a la vez alerta sobre el poder de lo inmenso.

 

          Fulgencio Martínez emprende el camino de sus versos sobre las sendas del Moncayo. Se mueve por ellas a través de unos parajes que lo encierran en una luminosidad que denota cada trazo de una naturaleza varia a la que se unen las construcciones antiguas, aquellas que nos hablan de tiempos acabados, en los que poder indagar una humana conexión esencial, o una imagen aún candente. Como en “Numancia en invierno”: “Pero, a veces, los poros del tiempo / dejan que veamos un campo pleno de tragedia / donde los relámpagos muerden la muralla, sepultada, / y una rosa crepuscular crece sobre el frío / paisaje, que emociona, / hasta el delirio, a un hijo de Hispania”.

          “Vencedor sobre los días” es un extraordinario poema que se escribe a partir de un “poema profano escrito en árabe clásico, en el siglo XV, decorando la mezquita de Tórtoles”. Nos transmite la exaltación de una época −ya pasada− de personal felicidad: “Cuando la noche era serena, el amor puro para mí y el corazón feliz”. Fulgencio Martínez establece una esencial fraternidad emocionada con aquel hombre desconocido que se empeñó en dejar constancia de “cuando era vencedor sobre los días”. “Intento encontrar en el vacío / un rostro, para ponerlo / a un nombre que ignoro”, es el inicio del poema, cuya segunda parte refiere una excursión a Tórtoles. ¿Para qué?: “… Solo / por beber los vientos que tú bebiste, / solo por ver el cielo que te vio”. Pero el más hondo afán es este: “Camino en realidad / para alejarme y encontrarme, busco / lo mismo que tú, / lo mismo que todos”.

          En “El azar me llevó al Moncayo”, nos encontramos con una mención al lector que somos. Ahí nos sentimos mirados, aunque solo se nos pueda adivinar. Somos ese receptor de los versos, ese ser tan desconocido, tan imprevisto, como deseado: “Lector, / no te pongo cara, ni sexo, / ni edad; creo que existes / porque de todo ha de haber / en los infinitos cursos / del agua”. “De todo ha de haber” es el reconocimiento de lo diverso, de la inagotable singularidad de cada miembro de la especie humana, a la vez que un deseo y una esperanza de correspondencia, de complicidad, de apoyo, de alegría compartida o de consuelo: “Donde quiera que estés, / como quiera que te llames, / sabe que, por un momento, / compartimos tú y yo / el mismo universo / simultáneo y cíclico, / la misma baraja de bendiciones / y de malas cartas”.

 

          En Sendas de invierno, Fulgencio Martínez se somete a la naturaleza y a las huellas del pasado humano, situándose en la sobrecogedora transparencia de un enclave frágil, en la intemperie de esos vientos que parecen traer y llevar cada hilo que contribuye a la grandeza de la existencia, de ese tiempo y ese espacio que nos precede y nos supera: “Nada sé: nadie sabe. Vivimos solo / en cierta página de un libro / quizá infinito”. 

 

 La cercanía de lo extraño', de Javier Puig – Entreletras

    Javier Puig. Fuente: Entreletras

 

 

 Javier Puig (Barcelona, 1958). Poeta, narrador y crítico literario y cultural. Ejerce su magisterio literario desde Alicante, y Orihuela en concreto. Detrás tiene una obra poética ya considerable, y un amplio trabajo de curiosidad y comentario de la actualidad cultural que se ha concretado en más de quinientos artículos sobre literatura pero también sobre cine. Es colaborador del periódico digital Mundiario. Ha publicado, en poesía, recientemente el poemario En la espesura de lo invisible (ed. Ars poetica, Oviedo, 2026), y con anterioridad, Estancias en la finitud (2020, Elche, Frutos del Tiempo) y En la mirada (2023, Ars poetica). Además, publicó en 2025 un libro de relatos (La cercanía de los extraños, 2025, Frutos del Tiempo).



 

____ 

Más información sobre Sendas de invierno, en editorial Ars poetica:

 https://www.arspoetica.es/libro/sendas-de-invierno_166300/

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

COSTURA Y OTROS POEMAS DE "LA TRANSFORMACIÓN DE AQUILES". ANTOLOGÍA DE FULGENCIO MARTÍNEZ. COLECCIÓN ÁGORA Antologías

 Achillea millefolium (Yarrow) Rubra Red - Premier Seeds Direct

 

POEMAS DE LA TRANSFORMACIÓN DE AQUILES

     ANTOLOGÍA DE FULGENCIO MARTÍNEZ


 

 

  COSTURA

 

No hay tarea más hermosa que la costura.

Mirad la serena mirada de madre

rehilando, reuniendo,

abriendo los modelos

que han de seguir atentos

sus ojos y sus manos.

 

                                    La tela costosa

o el retal más modesto

se llenan de una luminosa luz,

la del trabajo paciente, amenizado

con las voces del serial en las ondas.

    

(4-3-2026)

 

 

 

AQUILEA (AFORISMOS)

 

Fluimos con el panta rei, incluso andando.

 

                  *

 

Mi poderoso dios escondido. Te veo, no te veo: pasado, futuro, futuropasado.

                              *

 

El ahora escapa…Para seguir siendo ahora.

                              *

 

Respondo a mi eco. Llego, cansado de hablar, a no entenderme.

                              *

Soberano es el hombre que confía. Muerto quien desconfía y ha de seguir viviendo.

                              *

Héroe, tortuga. La olimpiada de Aquiles lo transformó en aquilea. ¿Quién de nosotros

conoce sus mutaciones?

                              *

Vivir tal vez sea sencillo, si evitamos cuadrar el círculo. Pero ciertos hombres nos

moriríamos de aburrimiento.

 

 

 

 

 

Recomendaciones literarias 

 

(Epitafio de un crítico)

 

                   a un caminante

 

 

Los textos bíblicos, las cuadernas

del Mester de Clerecía, los florilegios de santos,

el poema “Masa” de César Vallejo

y las cantigas del rey Sabio,

te recomiendo esas lecturas,

donde encontré grande verdad,

y reposo a mi alma.  

              

                                     31 de mayo 2025

 

ciclo Acedo Epigramática

 

 

 

MUSA EPIGRAMÁTICA. POETRÍA

 

A LA MUERTE DE UN TORO

 

    1

Ya no habla; interpreta,

con la ayuda de un espejo,

las convulsiones de sus labios:

restos de alferecía.

 

    2

 

El asesino ha dicho a la apariencia.

Las estaciones sucediéndose,

libarán el ingenuo pecíolo de su culpa.

 

    3

Has necesitado morir

par comprender, toro,

que ningún inmortal

está lejos de su antípoda:

el cerdo o la sagaz serpiente

que acecha con el láudano.

 

 

Acedo, inédito. Musa epigramática ciclo *

 

 

 _____

* Este poema se fecha en mis años de estudiante de filosofía en Madrid, circa 1984. Años de la revista La sibila y los niños, que sacó un solo número. El poema se tituló en principio “De la Escuela de Lao-Tzé”. Su temática filosófica es la pregunta a las apariencias. No es un poema antitaurino.  Eran cuatro estrofas. Se suprimió la que fuera la penúltima (y 3, en el primitivo orden del borrador):

            Solo un rumor pedigüeño.

            Al hombro de un enano,

            tu cadáver lleva Octubre.

 

________

 

 

GEORG TRAKL (“SEBASTIÁN EN EL SUEÑO”)

 

solo en los elegidos, en el sufrir de los más grandes,
pone su firma lo oscuro y la muerte,
llegan a arder por un cierto tiempo como despojos
del resplandor del espíritu, y hallan en su hundimiento su descanso.

 

De Espacio para una urna (inédito)

 

 


PÓSTUMA VIDA

 

Guarda para ti un bosque inquieto

 

Un recuerdo ya inconsciente,

los latidos nocturnos en el tope

del ansia, acudiendo a la primera

llamada del amor o del conocimiento;

 

el esplendor, vivo aún en tus ojos,

de esas hojas no muertas,

los súbitos escalofríos,

las esperanzas infinitas

de la juventud y las dudas

que te dejan el hábito de la reflexión,

un legado que no cobras hasta muy tarde.

 

 

Del ciclo Espacio para una urna. Poema de Acedo

 

 

 

 VIGILIA DE PILOTO

 

Estas palabras me han sonado dentro,

durante muchos días:

         

No tienes permiso para abandonar.

No te damos permiso

para huir cuando la mar crece

y levanta tu nave en confusión

de cumbre en cumbre y de un abismo a otro.

 

 Enfrentarás tu ánimo derrotado,

 emprenderás un viaje hacia algún lugar

 envejecerás escribiendo y siguiendo,

 vigilante, el rastro de tu sueño. 

 

 Del ciclo de Línea de cumbres. Es inédito


 

 

 

 DE LA INCONVENIENCIA DE SER IGUAL A TI MISMO

 

                Cuida siempre de ser igual a ti mismo.

                                         Séneca

                                                          

           

            Cuándo comencé a sentirme acosado, no lo sé. En algún momento, conduciendo o interrogando por una dirección en una ciudad de pronto desconocida; camino de una cita en el fondo de otro día anodino o, quizá, bajo las sábanas recién frías. Mis múltiples disfraces – de jugador, de poeta o de vampiro – son como velas que enciendo en una noche de tormenta, a la intemperie; soy bueno para hallarme en el sitio justo donde tropezar; si aún no me maté será porque… a nadie le importa.

            Antes – perdón por el adverbio odioso -, es decir, cuando mis palabras no estaban vigiladas, cuando no sospechaba a mis espaldas; cuando, en fin, no era consciente, ni inconsciente, de responder a la defensiva a las situaciones que me retaban con la faz descubierta, sin presentarles, por mi parte, más batalla, sino que me dejaran en paz; en esa especie de tregua, de limbo, o paraíso, si lo pienso desde ahora, yo era yo. Y me llamaba… ya sabéis todos qué nombre tenía, antes.

            Si uno descubre algo que debió seguir oculto. Si vas dejando pistas decididas de estar al loro de la conspiración que se genera contra ti en los cuartos de baño de hoteles baratos, en aeropuertos y guías para visitas escolares a museos caníbales, si a todo eso unes tu grandioso parecido contigo mismo; entonces, no lo dudes, irán a por ti.

     Podrás disfrazarte, transfigurarte, operarte; transubstanciarte incluso.  Los que te vigilan conocen tu nombre, tu nombre de aquí y ahora, y han pagado ya a ese desconocido que te saluda al cruzar una calle, inquisitivamente, como si debieras reconocerlo entre la multitud.

 

            Poema de Séptimo Alba. De Cosas que quedaron en la sombra

 

 

 

AMANECER EN PANDEMIA

 

                        Todo es confuso.

                                   Miguel Hernández

 

 

Están sueltas, desencajadas

las letras de la vida.

Queda, aquí, todo

junto y desvivido,

todo es confuso,

nada es real, ni es sueño,

ni nuevo, ni repetido. 

   

Ese alzarse de un pájaro

viniendo de lo mismo,

con la misma ala oscura

batiendo en nuestras sienes.

 

El reflejo de un sol en vilo

suena por ahí dentro

del pecho, a poco

de haberlo perseguido

frente a nuestra ventana.

 

Somos una invasión

hacia el interior de otro

y de otro pasillo

sin salida. Devastaciones.

Túneles ¿calles?  Olas

en piscinas vacías

con el cartel de cerrado

pintado por la luna.

 

¡Sobre la curva

de horror indistinto,

bocas, rosas, alientos

sin adioses, idos!

 

A golpes de degradación

debilitándose la mano

que perdió ya la cuenta de la muerte.

“Mejor mirar hacia otro lado”,

avisan almuecines locos.

 

Mientras la luna en su tránsito dice:

“Oídlos volar y alzarse

viniendo de lo mismo,

con la misma ala oscura

batiendo en vuestras sienes”.

Son, de pronto, miles,

miles, un árbol de gritos

que vagan por ahí en el sol.

Y, a tiempo, vamos a la terraza

a escuchar el canto de los pájaros

y, a tiempo, volvemos a no oírlos.

 

 

         20-4-2020

Inédito publicado en blog de Ágora, escrito en tiempo de encierro

El poema ha sido revisado en septiembre de 2026. 

 

 

LA SEGUNDA PERSONA

 

 EN UN DÍA DE LLUVIA

 

1

 

En este campo

estuvo el mar.

    Miguel Hernández

 

Aquí estuvo el mar

entonces tan fecundo

de días, tan lleno

de aposentos

     y de ilusiones.

Y tan diminuto

como un caracol

aplastado en la arena.

 

 

2

…Alguna vez volverá.

                    M. H.

 

¿Volverá?

 

Si vuelve, sería

como el milagro

de un nuevo abril

    que llega, de la nada,

 a un campo baldío.

 

La segunda persona

 

 

por días como hoy

 

Por días como hoy, quisiera

exprimir un sueño más a la vida.

 “Sujeta el vuelo de tu moscardón,

 párate antes de volcarlo en piedra:

 Ninguno engaña a la edad cansada.    

De un momento a otro, te reunirás

con este o aquel achaque,

las bajadas de tensión, la vejez

encontrarán un sitio a tu lado,

y comerás los alimentos de 

la desesperación con igual ansia

con que ayer ibas tras fugaz espejo”.  

Pero todo ese memento

hoy es discurso vano. Mi corazón sonríe.

 

20 de enero 2021

 

 

 

 

TRECE AÑOS Y DOS MESES SIN EL POETA ÁNGEL GONZÁLEZ

 

 (Tras la lectura de la antología de Ángel González “Donde la vida se doblega, nunca”)

 

          (No me gustó el poema que dedicaste a Fidel Castro,

          pero también dejaron de gustarme muchos poemas míos)

 

Trece años desde tu muerte

oficialmente se cumplen;

desde aquel dosmilocho

de la era corriente

en que pusiste proa

hacia otro Océano.

 

Mañana no será lo que Dios quiera.

 

Tu poesía sigue brotando inquietud

en la lectura de este hombre

más cansado y escéptico

que el que fui

                             hace solo una década,

este hombre que se me ha convertido

en espectador terco y cauto

de su patria, del mundo,

de casi todo hoy

 

Hoy voy a describir el campo

de batalla,

tal como yo lo vi,

 

pero que en tus pechos bebe

aquella rebeldía de la inteligencia

que no se escuda con ninguna torre

 

murió quien pudo,

quien no pudo morir continuó andando,

 

e igual que en el más libre episodio

de su historia personal,

cuando se vuelve a recordarlo,

en tu poesía rescata su memoria

un trozo de libertad y de tolerancia.

 

Aquel tiempo

no lo hicimos nosotros;

él fue quien nos deshizo.

 

Y también, de comprensión

con los errores

(los propios

y los de sus contemporáneos)

 

Historia: escoria.

 

Y queda un eco de ternura

y desconcierto,

y esa pretensión de mejorar la humanidad

que afirma el poeta y se la juega el diablo

 

Aprendí de esta historia

que a los hombres educados en el desprecio

hasta el amor les sirve para expresar su odio.

 

 

12-3-2021

 

 

 

 

 PARA VIVIR NO QUIERO MENDIGAR AIRE

               (Tarde de ilusión tricolor)
 

                      Para vivir no quiero

                          islas, palacios, torres. 

                                 Pedro Salinas

 

Para vivir no quiero

mendigar aire. 

 

Para vivir no quiero

islas, palacios, torres. 

 

Para vivir con paso de hombre

te muerdo en la nuez, poesía.

 

Ahora que cae un tiempo invicto 

y se pudre el fruto 

podrido, ahora que

los que hablaron por boca de ganso

venden apoplejías y escriben 

letras de cambio,

¿queremos oír a los cantantes?

 

Cantan

en la feria de España, 

y cosechan honores 

por los servicios prestados

al Trono y a la Constitución.

 

Pero le robaron la memoria.

 

Pero les hicieron rabo de largatija.

 

Pero les pusieron trapos en la voz.   

 

Soledad del hombre

abierta                                                                                                   

en la palabra humilde.

 

Cumbre.

Llego hoy a tu lejano aire como un lego. 

Me reconozco en tu tristeza

y en tu risa, voy

y vengo

por los dos

lados,

como un camino que yerra

bordeando los lugares habitados

hasta que al fin se puebla y endereza.

 

Voy por el día   trastabillante  

con una maleta de sellos   volados.

.

Cargado voy de ti, anillo de tus ríos,

patria crucis, lenguas, luna que adoro 

hasta querer dejar en ti mis huesos.             

 

 junio 2014

De La segunda persona

 

 

 

NOCHE Y LIBRO

 

            a Javier Lostalé

 

 

En un libro entré y dejé mi alma

con la jura de volver a por ella

a la mañana.


Leyendo aquel libro y habitando

aquel libro, que aún

nadie había tenido en sus manos,

 

confundí días con noches en vela,

pasó mi nacimiento,

y mi vida, y mi muerte.

 

Era tanto el gozo de descubrir 

que sigo ante él con los ojos abiertos

y ningún deseo de volver en mí. 

 

La tierra es ancha y da vueltas, da vueltas…

Que hay libros que te roban el alma

lo sé ya bien: yo soy mi biblioteca.

 

 

De Carta partida

 

 

 

NUMANCIA EN INVIERNO

 

        En términos nos tiene nuestra suerte,

        dulces amigos, que sería ventura

        de acabar nuestros daños con la muerte; (…)

                  Miguel de Cervantes

                       (“El cerco de Numancia”. Jornada tercera)

 

 

Meros instantes deciden la vida.

Agotan la clepsidra sin apenas ser

diferentes unos de los otros.

Pero, a veces, los poros del tiempo

dejan que veamos un campo lleno de tragedias

donde los relámpagos muerden tu muralla sepultada

y una rosa crepuscular crece sobre el frío

paisaje, que emociona,

hasta el delirio, a un hijo de España.

 

 De Sendas de invierno. Se han introducido algunos significativos cambios respecto al texto publicado, volviendo a una versión primera inédita.

 

 

LUZ EN NOCHE

 

Luz en noche

a los españoles de Puerto Rico
al poeta puertorriqueño Antonio Ramírez Córdova

1

Lecciones de cosas a la deriva,
historia triste la de esta tierra.
Tierra de atlantes y de jayanes
donde se abre, cada día, la flor
de la voluntad, y se consume,
en el mismo día, sin dar fruto.

Gran entierro de promesas
desfila por su avenida principal
en sus celebraciones patrióticas.
Pero el gran río de su cultura se seca.
 

Minos recuerda de su pesadilla
y se lamenta con los pastores de Garcilaso.
En una cueva se abisma Polifemo
con el poeta de Córdoba y esconden,
de los derribadores impasibles,
un trozo de su muro excelso, noble.

 

2

En San Juan de Puerto Rico
luce una estrella de verdad,
no en una bandera extranjera,
sigue viva la lengua española
y Palos en Huelva se extiende hasta el Caribe.

Los poetas adolescentes leen a Darío,
a Juan Ramón Jiménez y a Rosalía,
a Gimferrer y a Antonio Machado.

Vivirá la cultura de Hispania
a pesar de los gargajos
sobre ella y las tijeras
de las pequeñas políticas.

 

 

 

 

 

 

TEDIO DE VIERNES

 

                         A Andrés Salom, casi con la certeza de que encontró ya a la sirena.

 

En una tarde de viernes, tedio

y de repente ansia,

estoy abierto a la intemperie

sin salir de casa.

 

Como caballos

en estampida hacia el abismo,

una noche sin luna, 

mis pulsaciones;

 

mi mente inquieta se vuelve a un libro,

trato de leer en el borde del mar.

 

Cómo sujetar las letras

que quieren salir volando de las páginas.

 

Adónde ir mar adentro

hasta encontrar a la sirena

que me lleve, maravillado, al lunes.

 

 

 

 TODO ES CONFUSO

 

   Todo es confuso

    Miguel Hernández

 

        Somos una conversación.

        F. Hölderlin

 

                                    

Como el perro huye del muérdago

por su veneno, rehusamos conversar.

Nos negamos a inventar cauces

inteligentes, que devuelvan 

la sonrisa al ceño. Todo es confuso,

siempre ha sido así, y quizá ahora

mucho más. Cuando entre nosotros

no fluye cordial la palabra,

mejor callar, no discutir, no pelear,

no conversar, no ser, no ser un ser humano. 

 

 

Primera versión. Poema del ciclo Tras el desorden.

 

 

 

HOGAR (MOTIVO ULISEICO)

 

 

Si los dioses me dieran a elegir

a qué puerto arribar en lo que me queda de vida,

querría una pequeña ciudad de provincia

en un país como España antes de la rabia,

bajo un cielo tolerante lleno de caminos

y de gentes que laboran con diario fulgor;

soñadores desnudos, y lujosamente vestidos

de unas vidas honestas y, a veces, felices.

 

Gentes que saben que la nostalgia no es senda viable

y por eso van decididos a realizar su sueño;

ahora y durante un tiempo que no se sabe vencido

son esos compañeros reales, mi patria deseada.

 

21-1-2024

 

Inédito. De Espacio para una urna. Exposición temporal 4 

 

 

EL SUFRIMIENTO DE LA OBRA

 

 

PALABRAS DE BIENVENIDA

 

                A Venancio Iglesias Martín      

                                                                                                                                                                  

Palabras que caben entre tus dientes,

te reciben como una familia

cuando vuelves de una tierra inhóspita.

Palabras de bienvenida o despedida:

Machado, Hernández, Cernuda, Vallejo…

Tienes suerte de conservar en tu memoria

su semilla de verdad. No hay queja

por haberte enamorado siendo aún niño

de aquel tesoro; la poesía a la que aspiras

vivirá siempre en el deseo de tu alma

y arderá contigo

cuando la luz para ti se apague.

 


            Del ciclo El sufrimiento de la obra (inédito)

 

 

Fulgencio Martínez

Antología "La transformación de Aquiles". (selección)

Septiembre 2026 

 

 

La antología La transformación de Aquiles, de Fulgencio Martínez, está registrada y en una editorial,será publicada en el curso 2026-27.