La plegaria encendida. (Antología esencial. 2002-2026), de Javier Asiáin
Porque hay algo que sobrepasa nuestra propia medida
("Testamento de la espiga". Javier Asiáin)
Conocí por primera vez el nombre de Javier Asiáin gracias a la revista de poesía Piedra de Molino. En su número 9, de otoño 2008, dicha publicación, editada en Arcos de la Frontera, Cádiz, presentaba "Preliminares del héroe (Metapoética)", un texto firmado por el poeta navarro.
Otro poeta de esa tierra, el "joven maestro" Alfredo Rodríguez, me envió a principios de verano de 2026 una antología de Javier Asiáin recién publicada por la editorial madrileña Hiperión.
Me emociona descubrir que la poesía ha estado siguiéndome con sigilo los pasos, hasta que finalmente me ha mostrado el rostro de un poeta como Javier Asiáin gracias a este libro, al que te invito, lector.
La plegaria encendida es una antología de poemas de Javier Asiáin preparada por Alfredo Rodríguez y precedida por un estudio introductorio de este mismo poeta y estudioso. La obra comprende casi veinticinco años de trabajo poético del autor de El triunfo de Galatea (Hiperión, 2011), un libro central en la trayectoria publicada de Javier Asiáin.
Seguiré el criterio -creo que útil- del prologuista, que divide la producción poética de Asiáin en tres grandes etapas. Atendiendo a los intereses focales del poeta en cada tramo, a opciones de estilo tanto como de fondo; y ciñéndose a la cronología de los libros publicados, pero, acertadamente, no de una manera estricta, pues hay (como puede detectar el lector) trasvases de temas y tratamientos lingüísticos de una etapa a otra, diríase que zonas de indeterminación (quizá las más interesantes poéticamente), y finalmente, como el mismo autor del estudio prologal advierte, la última etapa se puede considerar una vuelta y purificación de las dos anteriores.
La antología está ordenada también en tres partes: I. Del amor y otras verdades. II. El sueño de la cultura, y III. La rebelión del espíritu.
Me sirve ese esquema para clasificar una ya larga obra poética, en la que, confieso, me introduzco por primera vez de pleno gracias a la antología de Hiperión.
La primera etapa abarca los libros publicados entre 2002 y 2008.
. Efectos personales (2002), Anatomía enferma (2004), Votos perpetuos (2006), Simulador de vuelo (2007) y Testamento de la espiga (2008). Corresponde al tema nuclear del amor, como confianza en el sentido. (I. Del amor y otras verdades).
Después de estos cinco libros, vendría un etapa culturalista, metapoética (observe el lector, que ocurre en fechas en que el culturalismo hacía una década que había pasado y había pasado a estar maudit, por la poesía oficial de la "experiencia". Cuando el poder, cultural en este caso, teme el renacer de algo comienza por declararlo maldito, entonces es buena señal de que lo tachado vuelve y pervivirá de un modo renovado). Esta segunda etapa no la podemos despachar como intermedia; deja un poso de exigencia poética que confluye, de manera depurada, en la tercera. (1)
. Contraanálisis (2009), Unidad de cuidados intensivos (2010), El triunfo de Galatea (2011).
. Con Liturgia de las horas (2012) se inicia un giro hacia una tercera fase, que culmina, tras un largo silencio, en el libro El instante lúcido (2019), a las puertas de la tercera década del presente siglo; y en los posteriores libros publicados: La intimidad del trapecista (2022) y Razón del inconsciente (2025). Los cuatro títulos definitorios de la poética total de Javier Asiáin.
La primera etapa culminaba con lo que podríamos llamar una trilogía: Votos perpetuos, Simulador de vuelo y Testamento de la espiga. La poesía de Asiáin se encuentra ligada, desde su hontanar, a dos temas que remiten a sendas metáforas antitéticas, en principio: vida y muerte. Cómo la poesía en evolución de este poeta une posteriormente ambos extremos o cabos, y va dando a luz una síntesis, se mostrará en los libros más granados de las dos etapas siguientes.
El gusto por términos relativos a la muerte, a la enfermedad, al riesgo "seguro" del morir e incluso a la postración terminal se encuentra en abundante léxico y en títulos de su poesía. Pero, de modo igual o más intenso los términos que inciden en la generación, el exceso de pasión de vida, la confianza en el sentido, la afirmación de la tierra; a veces esta poesía recuerda a Nietzsche, otras trasciende incluso el sentimiento báquico o dionísiaco hacia un encuentro con lo sagrado (El sentimiento dionisíaco está sabiamente pasado por la metáfora del cuerpo y la sangre del Cristo, como entrega máxima y apuesta del sentido por este mundo; de modo paradójico, rezuma esta poesía un cristianismo hondo, antioficial, pero posiblemente más atractivo poéticamente que el simple culto del consuelo y la renuncia).
Desde su primera apuesta en aquella trilogía, la palabra de Asiáin está como unida a un pacto, no declarado expresamente en los textos, pero de cuya valencia secreta nace su fuerza imantadora. Es esta una palabra viva, para ser recitada y escuchada, para obrar, en definitiva, un efecto mágico sobre la audiencia.
El poema como sangre y ofrenda, la palabra como entrega y dadora de vida, y el amor como la cuerda que hace vibrar la emoción que ha de convertirse luego en lúcida afirmación vital, compartida con el lector y oyente, esas son las marcas por las que cruzará la poesía de Asiáin en su total periplo reflejado en esta antología o plegaria encendida.
Escribir es desangrarse
y la poesía es siempre
un acto heroico.
(p. 73. "Transfusión primera") (2)
Poemas extraordinarios de la primera etapa nos parecen los poemas "Paraísos de humo" - que preludia una cita de José María Álvarez: "He buscado en jardines remotísimos / la flor perfecta"-; "Aprendiendo a leer los labios", o "Fruto bendito de tu vientre", del que destaco su estrofa final (p. 70. op. cit.):
Yo jamás te lo dije,
pero el poema que nunca te he escrito
suscribe la entraña del nombre
y continúa preñado en tus letras
porque es oriundo de ti
al llevar impresa la flor de la ternura,
la semántica justa tras cada silencio,
el torrente sanguíneo que trasmina tus verbos
que a su vez son estos versos de hombre:
fruto bendito de tu vientre. (3)
"El sueño de la cultura" denomina Alfredo Rodríguez a la segunda etapa de esta poesía. Es ése un sintagma afortunado, a la vez que enigmático. La cultura, en efecto, ha devenido enigma, problema, inquietud (lejos del exhibicionismo libresco y la fatuidad de la inocencia perdida). Compruebo que el poema que más me gusta es "Manual del desarme. En respuesta a un poema de Bukowski". (p. 81). Poesía de la inversión de los tópicos, reunión de contrarios, que anuncia, por debajo de las citas -o contracitas-, una visión del mundo compleja: "¿Por qué todos los poetas se suicidan / aunque mueran de viejos?".
Los cantos recogidos de El triunfo de Galatea transgreden todas las hormas de la azucarada canción urbana con anécdota amorosa. Apuntan a un aliento que hemos de acoger primero, y volver a reunir para impulsarnos con él: "¿Escuchas la secreta majestad de este jadeo / que te invoca como un grito sumido en la caverna?" (p. 97).
Para dar, al menos, un botón de muestra de la tercera fase de esta poesía, señalaré un poema ejemplar: en "Invocación primera. El instante lúcido", el poeta eleva una canto de gratitud y de resistencia, en un aparente salmo báquico, una "invocación" al vino: "Todavía nos queda el temblor para no ser vencidos. / Todavía la emoción. Todavía el escalofrío". (pp.169-171).
Fulgencio Martínez
Murcia, 25 de agosto de 2026
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NOTAS
(1) Siguiendo el espíritu del texto-prólogo, advertimos que la inclusión de determinados libros en una u otra etapa es relativa, dada la fluidez inherente a la obra de Asiáin. Especialmente sucede (creemos) con estos tres libros: Testamento de la espiga, Contraanálisis y Unidad de Cuidados intensivos. Poemas de Testamento de la espiga, por ejemplo, anticipan la segunda e incluso la tercera fase del poeta, y coherentemente, dado su espectro temático, pueden incluirse en esta última; tal hace el autor de la selección antológica. Así el poema del mismo título: "Testamento de la espiga", que preside en segundo lugar la tercera sección, denominada "La rebelión del espíritu".
(2) Este hermoso poema-poética se incluye en la segunda sección de la antología, la sección metapoética y culturalista. Pertenece al libro Unidad de cuidados intensivos (2010, Pamplona). Es un ejemplo del criterio flexible del antólogo y prologuista del libro, Alfredo Rodríguez. La temática del poema "Transfusión primera" le hace propenso a ocupar ese lugar preeminente, al principio de la sección "El sueño de la cultura". Su léxico y cuerpo metafórico hacen de bisagra de toda la obra de Asiáin.
(3) "Fruto bendito de tu vientre", poema dedicado a la madre, es otro ejemplo destacable, por un lado, del criterio del antólogo (pertenece al libro cumbre de Asiáin, La intimidad del trapecista, publicado en 2022, pero se incluye como cierre y broche de la primera fase temática, dominada por el amor y en este caso, en su más humana expresión, el amor-gratitud a la madre). La sangre, los términos del cuerpo humano, igual que en otros muchos poemas -baste citar otro poema: "Sección de transplantes"- están presidiendo esta fase, donde hasta el amor, en modo de solidaridad, se expresa anatómicamente, o de forma material, como comunión de órganos. El tema de la sangre-amor "se transciende" (empleo esta expresión utilizada por el prologuista) en la segunda etapa meta-metafórica (del cuerpo al espíritu) y, sobre todo en la última, en términos que sobrepasan este comentario.



