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lunes, 27 de abril de 2026

LA EXQUISITEZ DE LA ESCRITURA. Sobre "August" de Christa Wolf (Libros del Asteroide, 2026). Ágora N. 38. Nueva Col. Mayo 2026 / LA CRÍTICA DE ANNA ROSSELL / LITERATURA ALEMANA

 


LA EXQUISITEZ DE LA ESCRITURA

 

                                                                LA CRÍTICA DE ANNA ROSSELL /

                                                                   LITERATURA ALEMANA

 

 

Christa Wolf

August

Traducción de Marina Bornas

Libros del Asteroide, 2026, 65 págs.



Publicado en 2012, meses después de la muerte de su autora, este relato-novela corta nos sumerge en un período de la historia de Alemania que cambió radicalmente la vida de millones de alemanes.

              A finales de 1944 el avance del Ejército Rojo sobre los territorios alemanes del este (Silesia, Prusia Oriental, Pomerania y los Sudetes) forzó la huída masiva de su población. Entre doce y catorce millones de alemanes tuvieron que integrarse en las zonas de ocupación aliadas en condiciones extremas de hambre y pobreza.

              Éste es el marco histórico-social de August. Pero la narración no menciona explícitamente la guerra ni los años en que ubica la vida que relata. Las referencias, exceptuando toponimia, son indirectas. Y es precisamente este modo no explícito de narrar, dando a entender, lo que permite saborear cada palabra, gozar de un texto de alta sensibilidad y calidad literaria.                                                                                                     

        Christa Wolf (*1929 Landsberg a. d. Warthe, Prusia Oriental, † 2011 Berlín) narra la historia de August, un niño de ocho años que a finales de la guerra llega en un tren de refugiados, bombardeado, a Mecklemburgo. Ha perdido a sus padres y es internado en un castillo-sanatorio donde conviven niños y adultos refugiados con personal sanitario y un maestro. Allí vivirá experiencias de enfermedad y muerte, pero también de amistad, aprendizaje, humanidad, y nacerá su inclinación por Lido, una joven que lo ayuda y trata con ternura.

          La técnica narrativa —voz omnisciente, estilo indirecto libre, monólogo interior y mínimo diálogo— acerca al lector a los personajes. El protagonista, August, es quien tira del hilo narrativo. Lo conocemos al principio como un conductor de autobús turístico que realiza su último viaje antes de jubilarse. Ahora, en la Alemania reunificada, los lugares que recorre le devuelven los recuerdos de su vida y Wolf los desgrana para nosotros. La infancia de August guarda algún parecido con la biografía de Wolf, que también huyó con su familia de Prusia Oriental, se estableció un tiempo en Mecklemburgo y vivió en la RDA hasta su muerte en Berlín, donde siempre residió.

          La escritura de Wolf es delicada, minuciosa, exquisita: pocas pinceladas, una sola palabra, son suficientes para dar cuenta de los cambios político-sociales del país en un determinado momento. Su precioso y preciso laconismo avala la calidad de su pluma. Conocemos a los personajes a través de pequeños gestos, del detalle, y a su protagonista, indirectamente, por cómo lo tratan los demás o lo que piensan de él.

 

        El relato, un regalo a su marido con motivo del sexagésimo aniversario de su boda, es un gesto de afecto hacia el esposo, pero también de reconocimiento al socialismo en el que Christa Wolf creyó a pesar de sus disensiones y las consecuencias que por ello hubo de afrontar. De 1963 a 1967 candidata al Comité Central del SED (Partido Unificado de Alemania, marxista-leninista), participó siempre en los espinosos debates abiertos en su país posicionándose en contra de medidas adoptadas por éste, por ejemplo, en 1965 contra la política cultural restrictiva o en 1977 contra la expatriación del cantautor Wolf Biermann, motivo por el cual fue expulsada de la junta directiva de la Sociedad de Autores de la RDA. Aun así, Wolf fue una de las escritoras más reconocidas de la RDA y obtuvo prestigiosos premios literarios en ambas Alemanias. Como muchos otros intelectuales de su país, creyó hasta el final en una posible reforma del socialismo. Fue una de las oradoras en la manifestación de la Alexanderplatz, Berlín, el 4 de noviembre de 1989. En el llamamiento Por nuestro país, en el que 31 ciudadanos de la RDA firmaron contra la reunificación de las Alemanias, se pronunció a favor de la RDA y contraria a «la venta de nuestros valores materiales y morales». Sus obras se han traducido ampliamente al español.

 

Anna Rossell Ibern

 

(Filóloga alemana, poeta, narradora, crítica literaria y gestora cultural)

 

 Anna Rossell Ibern - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

Blog de la autora:  https://www.annarossell.com/

 

Más información sobre Anna Rossell:

 

https://ca.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern

https://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern



LAS SENDAS DE FULGENCIO MARTÍNEZ. Por MANUEL MADRID. ARTÍCULO PUBLICADO EN "LA VERDAD" (21-4-2026), PREVIA A LA PRESENTACIÓN DE "SENDAS DE INVIERNO" (24-4-2024) / Lo mejor de internet / Ágora digital

  https://s3.ppllstatics.com/laverdad/www/multimedia/2026/04/20/84660250-R9bT7H16qvBsR03et40eMJO-1200x840@La%20Verdad.JPG

 Fuente La Verdad. Foto de Guillermo Carrión. Fulgencio Martínez, Dionisia García y Francisco Javier Díez de Revenga, en 2013, Museo Gaya (Murcia), en la presentación del número especial monográfico de Ágora (vol. impreso 1) dedicado a Dionisia García: "Señales de una escritura luminosa".

 

 Re-edición del artículo completo de MANUEL MADRID

LAS SENDAS DE FULGENCIO MARTÍNEZ

 

Las sendas de esperanza y belleza que unieron a Fulgencio Martínez y Dionisia García 

 

Poesía ·

El rapsoda murciano afincado en Huesca y editor y director de 'Ágora' presenta el viernes con Francisco Javier Díez de Revenga en Las Claras su último poemario, con prólogo de la nonagenaria, «que se merece no sólo el premio Cervantes sino el Nobel»

 

 

Para lectura exclusiva de amantes de la buena literatura.

(Nota del editor de Ágora)

Copiado de un ejemplar del periódico impreso, propiedad de Fulgencio Martínez. “La Verdad” del martes 21 de Abril de 2026. p. 41. CULTURAS Y SOCIEDAD.

 

MANUEL MADRID

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Fulgencio Martínez (Murcia, 1960), el poeta murciano afincado en Huesca desde hace décadas, desde donde edita y dirige la revista Ágora-Papeles de Arte Gramático, descubre en Sendas del invierno (Ars poetica, 2025) el encantamiento en el que vive bajo los designios de Dionisia García, “la poeta de la memoria”, que aquí no solo escribe el prólogo. Dionisia leyó el manuscrito, enviado desde Aragón a Murcia por correo postal, “y con todas las dudas del mundo”, Martínez pensaba que la nonagenaria *(sic) poeta le daría “alguna opinión” porque es un volumen breve, aunque de una intensidad pocas veces conocida. “Al mes me devolvió el texto”, cuenta el autor al teléfono, “con todos los poemas con anotaciones y tachaduras, comentados verso a verso”. Hasta el título de lo cambió. “Me quedé muerto, pero muerto de gozo, porque Dionisia es alguien que se preocupa por ti”.

          Fue tal “la duda y la desesperación” que sintió el poeta [autor de otros libros como León busca gacela, El cuerpo del día, Línea de cumbres y La segunda persona], que dejó pasar un año enero hasta volver a meterse en ellos y reescribir algunos de ellos, tomando algunas indicaciones de su maestra. Ese año, en realidad, Dionisia y Fulgencio realizaron “un taller literario a distancia”, que además incorporó como novedad al libro. Este juego de metalenguaje recorre toda la obra, pues el autor comenta en anotaciones a pie de página las correcciones que le iba haciendo Dionisia, y el antes y después de la reescritura. Por ejemplo, donde Fulgencio Martínez escribió en un primer momento “coge hasta el poso / de la luz…”, Dionisia anota: “Sigue el declinar / de la luz…”. Un diálogo entre dos poetas, o más bien, como señala Fulgencio, “entre una maestra y un alumno”, entre “un genio poético, con una fuerza mental envidiable, y un alumno”. La capacidad de claridad, de precisión, de ritmo…de la maestra es lo que impresiona al discípulo. “Esa claridad y esa precisión a veces no compaginaban con mi ímpetu barroco, con mi carácter más sureño. Dionisia es más guilleniana, como discípula de Jorge Guillén, pero ella incluso lo supera en emotividad”. Ese juego entre lo que era de Fulgencio y lo que era de Dionisia produce en el lector una sana curiosidad. En cualquier caso funciona, y por primera vez revela el exigente método de la ganadora del Premio de la Crítica en Poesía por Clamor en la memoria (2022), para la que pide “no sólo el premio Cervantes sino el Nobel.

                   

Este devoto lector de Cervantes y de Martínez Valero se pregunta si habrá otro sueño cuando del de vivir despertemos


          Sendas de invierno, que en principio se había titulado “Sendas de invierno hacia la primavera”, es prácticamente un juego crítico del propio autor, “algo que me enorgullece, porque podía haber no salido bien, y salió bien”. Según Martínez, “este libro es todo ella, es todo Dionisia García, pues ahí están el cierzo, la luz, la primavera, el invierno… estaciones morales de la edad y la madurez, pero evidentemente tienen un lado físico y de paisaje, y ahí está el florecer de los campos tras un duro invierno… Dionisia tiene un papel predominante, la recojo al final como símbolo”. Hay también una parte social, política, en la segunda parte, donde habla de la pérdida de la referencia de la naturaleza, de los campos, y la tercera parte es un poema-epílogo, “Terrain vague”, la tierra baldía de Eliot, “lo que yo creo que es hoy Europa”.                                            

 


          Fulgencio Martínez, profesor de Filosofía en distintos institutos de la Región de Murcia, Aragón y Baleares, cree que “una única espiga es indicio de primavera fecunda”. En Sendas de invierno recurre a la metafísica para describir sentimientos muy hondos, como “el cansancio de las cosas separadas por la distancia, y juntas en el mismo sentimiento de fugacidad, espera y belleza”, y se pregunta si habrá otro sueño cuando del de vivir despertemos. Devoto lector de Cervantes, de Quevedo y de Calderón de la Barca, de José Hierro…y, especialmente, de José Luis Martínez Valero, poeta de la generación de los 70, un gran memorialista recientemente fallecido, colaborador de Ágora y amigo de Fulgencio Martínez, con quien tenía una bonita afinidad intelectual y del que valora su obra lírica y en particular libros inolvidables como Puerto de sombra.

          Dice Fulgencio Martínez que echa mucho de menos sus años bohemios en Murcia. Estos días está ordenando la biblioteca de su casa de Alcantarilla mientras sana un dolor de muelas que no le deja escribir, “aunque espero que este viernes –en Las Claras de la Fundación Cajamurcia, a las 19 horas–, tras la presentación de Sendas de invierno en Murcia pueda tomarme al menos un cubata de Macmillan”, bromea. Le acompañará Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático emérito de la Universidad de Murcia, con el que comparte admiración por Gerardo Diego y al que conoció por 1977, cuando La Pasionaria volvió a Madrid tras el fin de la dictadura. “Gente como Díez de Revenga ha sido faro y referencia para otros profesores jóvenes. A gente como él que se ha volcado con la cultura hay que admirarla”.

 

 

                                                                                      Manuel Madrid.  Fuente:  La Verdad.


Manuel Madrid. Periodista y poeta. Nació en Murcia, en 1979. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Jefe de Área de Culturas del diario murciano La Verdad.  Ha publicado, en poesía, Fondo de armario (2022, Col. Sudeste, ed. Balduque). Autor de libros de crónicas de viajes: Amarás América y Caladas de Cuba (2017). Es académico correspondiente de la Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia.

 

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NOTA AL CALCE

* No se especifica en otras si son treintañeras, quincuagenarias, cuarentonas o sexagenarias poetas. No sé por qué aquí ese término que suena vagamente edadista, o está escrito desde el punto de vista de los adolescentes lectores, que no leen. Con decir: poeta mayor… (Nota del editor)