LA CALMA Y SU DINAMISMO CONVERSACIONAL (Sobre la poesía de Maria Dobrescu)
Por Felix Nicolau
Con ocasión de la reciente publicación en España de Código rojo de libertad (Editorial Nueva Estrella), de Maria Dobrescu, en traducción de Dragos Cosmin Popa, el profesor Felix Nicolau analiza ese libro y los anteriores de la poeta rumana publicados en su país.
En La poesía, el libro de uno de los autores más inteligentes de la generación rumana de los ochenta, Alexandru Muşina decía que la poesía debe convencernos mediante una tensión de la imaginación y una energía emocional que nos desconcierte, que nos impresione. Por desgracia o por suerte, no tiene por qué ser así. He leído tantos poemas buenos que carecían de esas cualidades, e incluso apostaban por el minimalismo, el «jemenfichismo» o la sucesión de nombres propios conocidos solo por algunos lugareños, pero tan expresivos (véase Ştefan Baciu). También puedo recordar los poemas sobre el funcionario acosado de otro poeta de Brasov de la generación de los ochenta, Andrei Bodiu, muchos de ellos auténticas joyas talladas con precisión. En otras palabras, la poesía puede ser de muchas formas y quien declare solemnemente que solo puede ser así y no asá, en un plazo máximo de diez años desde que lo haya dicho, tendrá que revocar su decreto.
Por ejemplo, en estos tiempos de poesía transhumana, ciborgizada y casi algoritmizada, hay poetas que apuestan por un retorno a la emoción, al paisaje bucólico, a las antiguas alegrías o tristezas. Muy bien, pero lo importante es que no cometan errores técnicos y logren transmitir un mensaje propio e inconfundible. «El arte es trabajo», reza un eslogan pandémico.
Maria Dobrescu. Fuente: Ed. Nueva Estrella
Maria Dobrescu es una escritora de gran delicadeza y profundidad con una visión poética coherente. Aun así, su escritura ha ido modernizándose de un volumen a otro.
En Mireasa de sare (La novia de sal) (Editorial Grinta, 2012) se parte de la misma base que en los volúmenes posteriores de «la anatomía del amor». Como es sabido, los románticos se especializaban en este tipo de oxímoron: la unión entre la materia profunda y la emoción. El segundo lugar común no podía ser otro que la poesía, la tomografía computarizada propiamente dicha de este enfoque de delicadeza sentimental: „ne suspectăm de poezie / căutăm înţelesuri / exilăm orice speranţă” (-”nos sospechamos de poesía / buscamos significados / exiliamos cualquier esperanza” - todas las traducciones que aparecen en el texto, aparte el ultimo poemario, son mías). Pero incluso los aparatos de alta precisión tienen sus límites, no pueden diagnosticar fenómenos excesivamente sutiles: „probabil ar fi mai bine/ să rămânem în cuvinte” (”probablemente sería mejor / quedarnos en las palabras”) (points faibles). La vieja problemática del lenguaje que más oculta que revela. De ahí el discurso ágil y las homilías sobre el silencio y la soledad, de nuevo puntos de intersección de los tres volúmenes de la autora: „am un loc rezervat/ în liniştea mea// e păcat să se facă risipă de singurătate” (”Tengo un lugar reservado / en mi silencio // es una pena desperdiciar la soledad”) (le pouvoir de mots).
Aun así, el monacato es muy locuaz, en un sentido nostálgico o imaginario. ¿Qué se podría hacer para que la diada pareciera más aceptable que la mónada? Constantemente surgirá una historia sobre nosotros, es decir, sobre dos. Y el estado elegido es el del interludio, entre el yo y la pareja: „iubesc să fiu trează între mine şi tine/ înainte să mă tragi de mânecă” (”me encanta estar despierta entre tú y yo, antes de que me tires de la manga”) (no lo creía - nu credeam).
De esta pureza-ingenuidad del discurso directo dirigido a-sí-misma-a-un-posible amante rara vez se sale, y cuando se hace, es a través de un registro estilístico potenciado por el sueño: „m-am visat pasăre / purtam în spate un stejar mare / în el îşi odihneau verile alte păsări” (”Me soñé pájaro / llevaba a la espalda un gran roble / en él descansaban otros pájaros sus veranos”) (¿es demasiado? sólo quiero un día para mí - e prea mult? îmi doresc o zi doar pentru mine). Por lo demás, la ensoñación y las invocaciones recurren a un discurso de gran lucidez y sinceridad, pero elegante.
Gânduri în cuşcă (Pensamientos en una jaula) (Editorial Premier, 2013) retoma la modalidad del monólogo lírico, aunque ahora también hace su aparición el poema en prosa, un género que cada vez resulta más atractivo para el autor. En este libro, el motivo de la cáscara transparente — de un aislamiento abierto — sustenta la expresión poéticamente geometrizada: „uitarea nu se risipeşte prin ochi // sper o vară/ în care iubirea mea ca un bonsai / să înflorească / o linişte” (”el olvido no se disipa a través de los ojos // espero un verano / en el que mi amor, como un bonsái, / florezca / en una quietud”) (entropie/ entropia). El volumen hace un uso más generoso de figuras retóricas y la imaginería es variada: „din ploaie cresc / morţi vechi / care rod măduvă” (”de la lluvia brotan / antiguos muertos/ royendo el tuétano”) (insensatez).
El tono es más incisivo, la sensación más aguda. Se percibe un sentimiento de rebelión, aun cuando el escenario permanece inalterado: „un înger cu aripi de coasă / trece razant/ pe deasupra tăcerilor mele // eu deşir mai departe / moartea // nu îţi spun cine sunt/ ar trebui să mă recunoşti / după / scrâşnetul inimii” (”un ángel con alas de guadaña / planea a baja altura / sobre mis silencios // sigo deshilvanando / la muerte // no te digo quién soy / deberías reconocerme / por / el rechinar del corazón”) (bruxismo). La escena está impregnada de una muerte que no tiene nada de mórbida.
Hay un carácter estrictamente «dobrescuiano» en estos volúmenes: ni exuberante ni mórbido. Ni triste ni rebelde. Un fenómeno apofático.
La jaula es uno de los motivos clave que recorren los tres volúmenes. El yo lírico es un cautivo que, en realidad, no se atrevería a salir de la jaula ante cualquier tentación; sería necesario un agente extractor con un perfil concreto. Así, más que la languidez de la ausencia, lo que perdura es un juego de llamadas contenidas: una melodía de salón interpretada con las cortinas corridas. Esto es, de hecho, lo que hace que esta poesía resulte fascinante. De otro modo, no pasaría de ser una cancioncilla banal sobre la invitación y la frustración: „se pare că vine o toamnă/ din care va fi imposibil/ să evadez/ în ceaiul cu bergamotă/ se amestecă senzaţii/ extravagante/ sorb cu o lentoare nefirească/ câteva amăgiri/ drogul perfect/ pentru un captiv”(”parece que llega un otoño / del que será imposible / escapar / hacia el té de bergamota / sensaciones extravagantes / se entremezclan / sorbo con lentitud antinatural / algunos delirios / la droga perfecta / para un cautivo”).
No se trata, pues, de la sinceridad de la confesión — aunque Maria Dobrescu parece devolver a la poesía un lirismo prístino, semejante al alba —, sino más bien de una especie de ceremonia del té: minuciosidad, delicadeza, invitaciones sofisticadas y poses cuidadosamente compuestas, dignas de un álbum.
Poeme cu Filip (Poemas con Filip) (Editorial Rafet, 2019) tiene un objetivo preciso, al igual que otros volúmenes de la «generación de los 2000» (con la que, por lo demás, la autora no comparte afinidad alguna). Paradójicamente, más allá de este enfoque poético nítidamente definido, se percibe un desapego casi budista — una comprensión superior de las insuficiencias — : „acum tu eşti egal cu tot / ce nu se mai întâmplă” («ahora eres igual a todo / aquello que ya no sucede»). Se invita al animus — el interlocutor — a ayudar a reconstruir la totalidad andrógina y a reintegrarse en la sutil música de las esferas: „lucrurile ar căpăta contur / ca la facerea lumii / iar noi am deveni / o linişte” (”las cosas cobrarían forma / como en la creación del mundo / y nos convertiríamos / en una quietud”). Como en la pintura oriental tradicional, la perfección reside en el tránsito hacia el blanco — hacia la posibilidad infinita, la apertura suprema o la disolución —: «nuestro futuro / es blanco / Filip, para lo que nos aguarda / no creo que baste una sola noche”).
En sentido estricto, la evolución poética ha avanzado hacia la esencialización. Se trata de un repliegue hacia la quintaesencia, un proceso que, a su vez, exige una profundización semejante a una forma de iniciación mística: „dilemele se zbat / în liniştea asta/ care nu mai crapă / Filip, trebuie / să decojim tăcerea / altfel / nu pot uita distanţa / ei” (”dilemas que se agitan en este silencio que se niega a quebrarse/ Filip, debemos / despojar al silencio / pues de otro modo / no puedo olvidar su / distancia”). El silencio se convierte en el protagonista: un estado de quietismo jalonado por frecuentes temblores, una paz en la que laten tensiones contenidas. „liniştea te strigă pe nume / nu îi răspunzi / de teamă / să nu te fi confundat” (”el silencio te llama por tu nombre / tú no le respondes / por miedo/ a que te haya confundido”).
El mundo entero es un monasterio que anhelaba algo completamente distinto. ¿Quizás una especie de abadía de Thélème rabelesiana? ¡Aquellos días han pasado! Ahora, parece que estamos en una obra de Beckett en la que la comunicación está bloqueada; el mundo ya ni siquiera parlotea frenéticamente como lo hacía en la obra de Samuel: solo hay hastío y resignación, una acedia tortuosa: „ştiai, Filip/ în oraşul acesta / oamenii îşi măsoară/ singurăaţile / cu fire de aţă / pe care le aşază / mărturii / pe ramurile copacilor fără umbre” (”¿sabías, Philip / que en esta ciudad / la gente mide / sus soledades / con trozos de hilo / que extienden / como testimonios / sobre las ramas de árboles sin sombra?”).
La inteligente sencillez de la escritura evoca una naturalidad en armonía con el mundo. Sin embargo, tal naturalidad y sencillez fueron desplazadas hace tiempo por la complejidad enrevesada y el autoengaño que se disfrazan de profundidad. La Arcadia solo es posible hoy en el ámbito de las artes — y ni siquiera allí goza de buena acogida —: „Filip / e atât de uşor / să închidem ochii / şi / să simţim albastru / inima ta va deveni o barcă / iar a mea un ţărm” (”Filip / es tan fácil / cerrar los ojos / y / sentir el azul / tu corazón se convertirá en un barco / y el mío en una orilla”). Son precisamente estas imágenes evocadoras —el corazón, el barco, la bailarina — las que cobran vida en las lúcidas ilustraciones de Raluca Bitay.
María Dobrescu redescubre el poder de lo lírico: despojado de efectos especiales, pero caracterizado por una sabia economía de recursos. Sus tres volúmenes publicados hasta la fecha han trazado un camino cada vez más depurado y eficaz que culmina en las montañas. No es posible avanzar más en esa dirección; ahora es necesario abrir nuevos caminos para evitar caer en el manierismo. Por el momento, reconozcamos sus numerosos y logrados textos, elaborados con trazos precisos y mano segura. Esperamos verla desplegar toda su paleta y hacernos olvidar las pandemias.
La nueva poesía de Maria Dobrescu, la del volumen Código rojo de libertad / Cod roșu de libertate (Editorial Nueva Estrella, Madrid, 2026, traductor: Dragoș Cosmin Popa), el cuarto de la poeta, roza la intensidad intimista e imaginativa que a menudo se expresa mediante metáforas impactantes. Al mismo tiempo, lo palpable fenomenológico se combina con un simbolismo crudo: „azi / am zăcut pe un copac // cod roşu de libertate // în jur păsări cu botniţă // lătrau/ câinii aveau aripi / îşi târau stăpânii / spre cer // libertatea / e de pomană / mi-am rugat morţii / să intermedieze / pentru noi” (”hoy / me he recostado en un árbol // código rojo de libertad // a mi alrededor pájaros con bozales / ladraban / los perros tenían alas/ arrastraban a sus amos // hacia el cielo // la libertad / es gratis // les he pedido a mis muertos/ que mediara / por nosotros”).
La sustancia es romántica y confesional, expresada con una concisión clásica. Retenciones, contenciones incandescentes con referencias pulverizadas. Un halo impecable que controla minuciosamente sus intenciones de desajustar la geometría personal. Poemas antitéticos en un drapeado perfecto.
Felix Nicolau. Fuente: Ziarul Lumina
Felix Nicolau es escritor, filólogo rumano, profesor y traductor. En la actualidad es profesor en la Universidad de Granada (España). Catedrático de la Universidad Técnica de la Construcción de Bucarest, Departamento de Lenguas Extranjeras y Comunicación.
Ha publicado varios libros de poesía y dos novelas: Kamceatka. Time is Honey, Pe mâna femeilor, Tandru şi rece, Bach, manele şi Kostel, Cucerirea râsului, Salonul de invenţii.
Es miembro de la Unión de Escritores Rumanos y colabora con la crítica e historia literaria en numerosas revistas literarias.
Doctor en Estudios Literarios por la Universidad de Bucarest con una tesis sobre el romanticismo en la creación de Mihai Eminescu.
Entre sus libros en dicha materia destacan Istoria nucleară a culturii. Cuante hermeneutice; Ingen fara på taket/ Totul e sub control. Lär dig rumänska/ Învaţã limba românã; You Are not Alone. Culture and Civilization, Morpheus: from Text to Images. Intersemiotic Translation; Comunicare şi creativitate. Interpretarea textului contemporan; Take the Floor. Professional Communication Theoretically Contextualized; Cultural Communication: Approaches to Modernity and Postmodernity; Estetica inumană. De la postmodernism la Facebook; Codul lui Eminescu; Anticanonice; Homo imprudens.
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Más información, en editorial Nueva Estrella, sobre Código rojo de libertad, de Maria Dobrescu:
https://www.editorialnuevaestrella.com/producto/codigo-rojo-de-libertad-cod-rosu-de-libertate/




