Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
SI EN LO MAL TEMPS
Joan Roiç de Corella. Nuestros maestros.
Si en lo mal temps la serena bé canta,
io dec cantar, puix dolor me turmenta
en tant extrem, que ma pensa és contenta
de presta mort; de tot l’altre s’espanta.
Mas, si voleu que davall vostra manta
muira prop vós, hauran fi mes dolors:
seré l’ocell que en llit ple de odors
mor, ja content de sa vida ser tanta.
Esta copla de Roís de Corella, fechada en la segunda mitad del siglo XV, es mágica. El poeta y cantante Raimon la ha convertido en un himno que me ha consolado y abismado en cada ocasión en que vuelvo a escuchar su treno. (1) Porque se trata de un lamento, en la más puro tradición de la tristeza medieval, a veces tocando fondo, como bien registra el tono de voz de Raimon quebrándose al llegar al pasaje: de tot l’altre s’espanta. (de todo lo demás se espanta). La tristeza medieval se pone la máscara de la muerte como remedio del vivir doloroso, pero también, metafóricamente, como fin del mal del amor, del amor no atendido, imposible. En esta segunda acepción, la muerte puede tener otras connotaciones, entra en un juego -también típicamente medieval- de pleito, litigio, de duelo por amor, como si el amante no atendido hubiera de ganar una controversia o debate. (Sobre el estado perfecto del hombre, el reposo o el sufrimiento por amor; es la disputa, en apariencia filosófica). Pero, en el fondo, se trata de un juego poético y verbal, de encantamiento, seducción y acercamiento a la dama, o al objeto del deseo si no fuera corporal y visible, sino una entelequia mayor o más de bulto que una gota de rocío al entrar los rayos del sol en la mañana.
Joan Roís de Corella (o Roiç de Corella), el poeta valenciano (nacido en Gandía en 1435 y muerto en Valencia en 1497) fue un religioso, aristócrata y escritor prehumanista, buen conocedor de la lírica italiana y provenzal y gallega, tanto como de la escrita en castellano, de la escuela dantesca y prerrenacentista: Juan de Mena (creador de las coplas de arte mayor o coplas de Juan de Mena, en que se inspira el poema), y un poco anterior, Íñigo de Mendoza, el Marqués de Santillana, ambos poetas pertenecientes a la generación que floreció en la primera mitad de su siglo XV.
A Juan de Mena, autor de Laberinto de Fortuna, se la adjudica en efecto la invención de las coplas de arte mayor o coplas de Juan de Mena, en que se inspira formalmente la copla de ocho versos de Roís Corella, si bien el autor castellano usaba versos dodecasílabos, y el valenciano endecasílabos. El idioma valenciano o catalán por su concisión silábica se adecúa más a este ritmo recién estrenado entonces en la poesía peninsular. Teniendo en cuenta la maestría demostrada en el endecasílabo de origen italiano por el poeta gandiense (o candiense: de Kandia o Gandía); y que el propio Marqués de Santillana, nuestro protomaestro, príncipe de la poetría, aún solía escribir en dodecasílabos sus sonetos (tratando, así, carta de naturaleza en la música más reposada del castellano al ritmo fluyente, más vivaz, del endecasílabo toscano), se podría considerar a Roís de Corella un adelantado de la poesía italiana en lengua catalana / valenciana.
La estructura de la copla de arte mayor, en endecasílabos, con rima consonante, sería:
11 A -ánta
11 B -énta
11 B -énta
11 A -ánta
11 A -ánta
11 C -órs
11 C -órs
11 A -ánta
Si en lo mal temps la serena bé canta, (Si en mal tiempo bien canta la sirena
io dec cantar, puix dolor me tormenta (yo he de cantar, pues dolor me atomenta
en tant extrem, que ma pensa és contenta (hasta tal extremo, que mi pensamiento se contenta
de presta mort; de tot l’altre s’espanta. (de ver pronto la muerte; de todo lo demás, se espanta).
Mas, si voleu que davall vostra manta (Mas, si quereis que bajo vuestra mano
muira prop vós, hauran fi mes dolors: (muera cerca de vos, tendrán fin mis dolores:
seré l’ocell que en llit ple de odors (seré el pájaro que en lecho de olores
mor, ja content de sa vida ser tanta. (muera, contento de su vida ser tanta).
Ese pájaro o ave fénix que renace en lecho de olor no espera más recompensa que el mantener vivo el deseo, con eso se contenta, o mejor dicho, ese era el fin del poema y el supremo deleite y “fin” del amor. No el cumplimiento solo y mondo, al que no se renuncia por otra parte; sino el encendido vivo del impulso y la puesta en forma de la caza de amor, que no tiene parangón en ninguna otra actividad o deporte humanos, sean de espíritu o físicos. El culto y la religión del amor así lo proclama y los poetas, fieles, lo difunden.
Ejemplo máximo del amor cortés, con sus alambicadas y justas razones, con su filosofía de vida, este poema síntesis, concreta todos los buenos vinos de Provenza, toscana y la vieja Castilla, y aun de la Galicia de los trovadores, en torno al triunfo del amor sobre la muerte pura y monda.
Andrés Acedo
Martes, 9 de junio 2026
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Cf. Para escuchar:
https://youtu.be/uUplDUtpjgg?si=bM1XWfOtfTUQx8Eb

