sábado, 24 de mayo de 2014

TRES POEMAS DE ENRIQUE VILLAGRASA, DE SU LIBRO LECTURA DEL MUNDO. TEXTOS MAGISTRALES/Homenaje a Antonio Machado. Ágora-Papeles de Arte Gramático






 ENRIQUE VILLAGRASA. POEMAS DE LECTURA DEL MUNDO


                                         A Antonio Machado, estos poemas de Lectura del mundo


I

Allí deja de ser allí
cuando es aquí.

Explicar el poema
no se puede:
es volver a escribir.

Es el lector quien
reescribe, da fe
y el poema es.

En cuanto que leído
el poema es pensado,
por tanto se puede decir:
¡hágase!
En cuanto que pensado
el poema es escrito,
por tanto se puede decir:
¡imprímase!

Si el poema es metáfora,
de qué es metáfora el poeta:
de una cuarta persona gramatical

(… una cuarta persona gramatical que sería la instancia de discurso de la persona poemática, que casi nunca coincide con la real. Siles dixit)


VII
                                    
Es posible una poesía de silencios
como es posible la física de partículas.
La poesía puede ser el líquido transparente
que lo llene todo. Navega libre el porqué.

Los arcanos habitan todos los versos.
Las partículas tienen masa, no color
y el campo electropoético produce olas.
Y todo son veloces bosones de Higgs.

La palabra escrita es moldeada por el lector.
Pero, todo tiene un significado errante.
La poesía es la magnitud que nos descubre.

La belleza del poema es igual a sus versos
multiplicados por la velocidad de la luz
al cuadrado: el poeta Einstein podría decir.



VIII

                                         Estos días azules y este sol de infancia
                                                                       Antonio Machado


La página vacía acoge al veloz verso.
Tradición e interpretación errante tras de sí,
tras el surco de la palabra en el espejo:
única encarnación de la imagen individual,
cual ejercicio de recreación, íntimo y singular.

¿Qué poema no brota de la necesidad?:
el poeta sabe que corre en la noche oscura,
también sabe que el día claro existe
y confía en que cuando esté en la pista
sabrá reconocerla, ganarla, cual Frankel.

El lector tiene catorce infinitas caras.
Toda carrera es el texto más absoluto.
El escritor confía(do), reescribe la senda.
¿Brilla el sol: misterio (in)finito, tal vez?







Enrique Villagrasa González nació en Burbáguena (Teruel), en 1957. Reside en Tarragona. Periodista y lector de poesía. Ha escrito varios libros de poemas. Han sido traducidos algunos de sus poemas al árabe,  croata, chino, francés, húngaro, inglés, italiano, portugués, rumano, ruso. Colabora como crítico en revistas literarias. Su último libro es Lectura del mundo (Isla de Siltolá, 2014).

           REVISTA ÁGORA DIGITAL/MAYO 2014



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