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domingo, 19 de octubre de 2014

"El que la hace, la paga" de los políticos mediáticos. Diario político y literario de FM T3/5







“EL QUE LA HACE, LA PAGA” DE LOS POLÍTICOS MEDIÁTICOS


Cuando los oyes hablar se parecen tanto unos a otros, que no cabe duda: son siameses. Me refiero a los políticos españoles, ya sabe: los de casa, los que todo día viven en la tele. Se conoce el que son españoles “cien por ciento” (como diría un estadístico argentino) porque no tienen otra cosa que ser, y porque no tienen nada mejor que hacer, que diría mi madre; quien  llama desocupados y vagos a los que salen en la tele, sobre todo en horas de mañana cuando uno debe estar trabajando. Y se conoce el que son políticos porque repiten siempre la misma copla de moda, previsibles hasta el punto que los dejamos hablar solos en la pantalla para entretanto hacer nosotros nuestro trabajo o atender al teléfono. Son tan educados que lo comprenden y, como si nos esperaran, no tienen inconveniente de repetir. No hay problema, pues, de conciliación laboral entre nuestros horarios y los suyos. Pero es que, además, respetan nuestro tiempo de ocio, aunque lo invadan; comprenden nuestras fugas ocasionales y,  en fin, tiran de la paciencia del santo Job para educar al más torpe. 

Llenan con sus caras las teles; en programas de toda laya, incluso en espacios de debate político. Por supuesto, habitualmente trabajan en concursos y anuncios, magazines y autopsias de corazón, informativos, tertulias, ¡misas!. ¿También en eso?  Ahora que lo pienso, les debe resultar difícil para su vanidad ventrilocuar a sacerdotes y cardenales. No siempre les vemos sus caras, como cuando hacen los discursos del Rey o escriben las noticias que leen los bustos parlantes de los presentadores…, o cuando dictan leyes a los jueces, y alguna vez se atreven a guionizar las sentencias. Sin pereza ni vergüenza, ese es su lema. Están en la tele y a la vez en todas partes: en la banca, en la judicatura suprema, en las empresas del ránking (aunque para esto han de pasar por una puerta giratoria que les oculta un tiempo). Eso sí: viven de la frase de la temporada. Nadie espere que entre tanta desocupación atareada hagan más. Por eso, si uno de nosotros (“un español a la fuerza”, como ellos,  aunque sin el don de la ubicuidad y  de la multitarea) desatiende la emisión unos meses, no reconocerá la canción de moda, el mantra que se lleva. 

La frase “top” de esta temporada, entre nuestros políticos, es la versión extendida de una del refranero: “el que la hace, la paga”. O en boca de Pedro Sánchez: “que el que la hace, la pague”.  Bajo este lema novedoso, que suele venir acompañado, a modo de justificación general, de una máxima moral del tipo “la política tiene que ser limpia”, se ocultan posibles responsabilidades corporativas, y lo que es peor, por ella tienen tema y guión los políticos para implementar otros tantos capítulos. Si usted sigue de lejos el serial, no se preocupe. A pesar de la morcilla fresca, vuelven de vez en cuando al otro mantra: el “tú, más”, que usted conocía. Pero, por poco tiempo. De nuevo, disciplinados, repican el nuevo eslogan: que el que la hace, la pague, y el que roba que apeche con la pena por el delito. Han de sofocar el incendio y detener al pirómano a la vez (lo cual no es fácil para ningún mortal ordinario, ¡aunque ellos tienen los dones especiales que dije antes y para nada quieren dividir sus poderes!). Lo más penoso de ver y oír es cuando se da el caso de que el que presuntamente roba es un amigo íntimo (como le ha ocurrido a Martínez-Pujalte con Rato); incluso esa oveja mediática descarriada que olvida decir el guión, tarde pero vuelve a casa. He aquí, pues, una nueva frase, o una actualización del viejo refranero: un cortafuegos, me temo, para que no se investigue más allá del implicado. Mientras tanto, no se toca aquello que les da de comer: la marca del partido, el chollo de la organización, el cerdo de donde salió el chorizo enfermo.
 

FULGENCIO MARTÍNEZ

                                                                  Profesor de Filosofía y escritor
Publicado en El Pajarito.es (periódico digital)
  ÁGORA DIGITAL OCTUBR 2014/ DIARIO POLÍTICO Y LITERARIO DE FM...

sábado, 18 de octubre de 2014

"Paseo de la identidad". Crítica del profesor Francisco Javier Díez de Revenga del libro de poemas de Luis Bagué Quílez

Luis Bagué, autor de Paseo de la identidad



BIBLIOTHECA GRAMMATICA.
CUADERNO DE CRÍTICA DE FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA T3/1




  PASEO DE LA IDENTIDAD


por Francisco Javier Díez de Revenga


Paseo de la identidad
Luis Bagué Quílez
Premio Emilio Alarcos de Poesía
Ed. Visor, Madrid

Luis Bagué Quílez (Palafrugell, 1978) obtuvo el XII Premio Emilio Alarcos de poesía por su libro Paseo de la identidad, que ahora publica Visor en Madrid. Y experimenta en este libro un nuevo paso en su ya consolidada obra de poeta, crítico y filólogo, un avance más en el mundo de su poesía que parte del concepto sugerido por un paraje visitado en Iguazú, Argentina, con el nombre de Paseo de la identidad, que figura en la imagen de la cubierta del libro. Porque, desde luego, aunque el poemario recoge paisajes y espacios diversos visitados, y podría parecer un libro de viajes y geografías alucinantes, no es sino un ejercicio de profundización en la propia «identidad», tal como sugiere el título del poemario y la fotografía que ilustra su portada.

       En todo caso, la técnica empleada por Bagué para ahondar en un mundo poético incisivo y penetrante, es similar a la del collage, ya que conjunta espacios remotos (USA, Argentina, Europa) para estructurar su poemario en tres partes de diferente extensión: Mecánica terrestre, American Landscapes y Escala real. Y cada una de ellas acoge poemas que son fragmentos de existencia ante una realidad insólita, a veces retenida en poemas muy breves de uno o dos versos nada más. Aunque en otras ocasiones se demora y extiende en escenas admirablemente conseguidas con toda su dosis de vida cotidiana y de inevitable asombro ante el instante, como ocurre en dos pomas antológicos: «Oración en Starbucks» o «Biología marina», pertenecientes a Mecánica terrestre.

           Es muy destacable en la construcción del mundo poético de Bagué en este libro, como en otros anteriores suyos, el sentido del humor y la ironía que, a veces, se consigue con la nueva formulación de frases hechas sorprendentemente deformadas como si quisiera mostrar un mundo cotidiano en descomposición y en crisis, en el que el poeta es un ciudadano absorto y sufriente, para mostrar que tanto la identidad del poeta como la del mundo no son en realidad lo que parecen sino que están sometidas a presiones muy intensas.
Y en ese sentido el intermedio norteamericano, con sus imágenes retenidas, es altamente representativo de las contradicciones de este mundo, un mundo capitalista posiblemente fracasado a causa de su deshumanización y carencia de identidad como no sea la del consumismo desmedido. En realidad, tanto esta apertura al mundo norteamericano como al argentino en otra de las partes del libro, refleja el asombro del poeta ante la inestabilidad de un mundo abierto y global en el que las sorpresas se van alternando con los accesos a la propia intimidad. Todo ello, sin duda, como expresión de la identidad del yo lírico, que sigue siendo la de un Luis Bagué poseedor de un estilo propio y de un idioma personal, en el que no faltan las predilecciones de siempre como el cine, recuperado en un Triptico Lumière compuesto de tres estancias: Salida de los obreros, Llegada de un tren y El regador regado, que se cierra con estos paradójicos versos, pura esencia del cine con Louis Lumière como trasfondo: «¿Qué diferencia ves / entre la filmación y lo filmado?».
O reflejado también en la reverencia ante la más entrañable poesía de siempre retenida en un emotivo y sintético Yo también estuve en Colliure, reflejo de la inevitable sensación de pesadumbre histórica que comporta el lugar y su trascendencia literaria con Antonio Machado en la memoria. Identidad que es la del ciudadano del mundo contemporáneo sobrecogido ante el Entorno Windows que viaja en un avión de las Narrativas argentinas, que se cita en un Starbucks, o que visita leones y lobos marinos y sobrevive en un mundo dominado por las lenguas modernas, para exclamar en el único verso del último poema, titulado Lost in Translation: «No volveré a escribir sobre mojado». «El sueño del dragón produce monstruos» se dice de forma muy goyesca en otro poema y con Quevedo en el fondo en otro se asegura: «No cambia lo que solo se transforma. / Solo lo que ha cambiado permanece».

Un defensivo sentido del humor es la única arma de la que dispone el poeta para enfrentarse a este mundo globalizado que está perdiendo su propia identidad y está logrando que el ser humano, sensible y consciente, también pierda la suya propia. Y casi sin identidad, ya solo la ironía es capaz de salvaguardarla de la patética tragedia de una vida sin sentido, como se dice en el penúltimo poema del libro, Traducción simultánea, en sus dos únicos versos:, «Las palabras que nos salvan la vida / son las mismas que pueden condenarnos a muerte».

Artículo de FRANCISCO JAVIER DIEZ DE REVENGA, REPRODUCIDO DEL PERIÓDICO LA OPINIÓN DE MURCIA, bajo licencia de su autor.

N.Editor.
      Luis Bagué Quílez (1978), doctor en Filología Hispánica. Ha publicado, anteriormente al libro comentado, los libros de poemas Telón de sombras (2002), Un jardín olvidado (2007) y Página en Construcción (2011), y obtenido el Premio "Ojo Crítico" de RNE, el Premio "Hiperión" y el Premio "Unicaja".

FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA es Catedrático de Literatura. Profesor de la UMU. Miembro de la Real Academia sevillana de las Buenas Letras.  


REVISTA ÁGORA DIGITAL/ octubre 2014/ Bibliotheca Gramática/Poesía/Cuaderno de F.J. Díez de Revenga

martes, 14 de octubre de 2014

"El regreso de los cazadores". Poema de Luis Alberto de Cuenca. Homenaje a Antonio Machado/ Revista Ágora/ Nuestros maestros/Textos magistrales

 





 LUIS ALBERTO DE CUENCA
ANTONIO
MACHADO















 EL REGRESO DE LOS CAZADORES

Qué sensación de vida. Estáis cazando
durante toda la jornada, mientras
el hechicero de la tribu pinta
en la roca las piezas que vosotros
cobraréis en el bosque milenario.
Cuando llega la noche, la labor
se interrumpe, relumbran las antorchas
y volvéis al hogar, donde os esperan
los viejos, las mujeres y los niños
que dan sentido a todos vuestros actos.
Cuando entráis en la aldea, se os recibe
con gritos entusiastas de alegría,
porque lleváis a cuestas el remedio
contra el hambre, el amparo contra el frío.
Y después de cenar os sentáis todos
alrededor del fuego protector
a oír cómo el chamán cuenta las gestas
del héroe primigenio de la tribu,
los mitos etiológicos que tratan
en vano de explicar lo inexplicable,
y eleváis a la Diosa las preces colectivas.

                           
                        LUIS ALBERTO DE CUENCA
                            Aiguablava, 19 de agosto de 2013




Luis Alberto de Cuenca ha publicado recientemente un nuevo libro de poemas: Cuaderno de vacaciones (Ed. Visor).
La inconfundible voz poética del madrileño, maestro de la línea clara, considerado ya hoy un clásico vivo de la poesía española, volvemos a encontrarla en este Cuaderno de vacaciones. La palabra precisa, el ritmo a medias solemne y confidencial, el guiño al lector-oyente y la insinuación de lo inesperado en cada verso instalan en el ámbito del misterio y la belleza, casi sin que el lector se vea forzado, como por arte de magia.

Antes del verano de 2014, Luis Alberto de Cuenca nos envió el inédito "El regreso de los cazadores", para el número de la revista Ágora (nº 5) en homenaje a Antonio Machado.

REVISTA ÁGORA DIGITAL OCTUBRE 2014/ Nuestros maestros/ Textos magistrales/ Homenaje a Antonio Machado.

domingo, 12 de octubre de 2014

Poesía desde la entraña. Reseña de Anna Rossell del libro de poemas "El tiempo ya no importa", de Cysko Muñoz. NUEVA TEMPORADA (3) DEL CUADERNO DE CRITICA DE ANNA ROSSELL EN LA REVISTA DIGITAL ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO

Anna Rossell



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Bibliotheca Grammatica. Crítica de Anna Rossell



POESÍA DESDE LA ENTRAÑA

Cysko Muñoz 
El tiempo ya no importa 
La Garúa, Santa Coloma de Gramanet, 2014, 90 pp. 

Dividido en tres partes, Cronología de un comienzo, Historias del miedo y otras causas y Cronología de una despedida, este poemario de Cysko Muñoz (Barcelona, 1976) es la crónica de la lucha contra el tiempo, un pulso entre la voz poética y la vida.
 



La dedicatoria que abre el libro, A mi padre//por hacer tanto/con tan poco, nos orienta en cuanto al referente: la figura del padre que despierta en su hijo admiración y respeto inmensos por su perseverancia y valentía ante los embates de la existencia. Como él, la voz poética se enfrenta a su propio combate en su trayectoria vital. De este combate, de las victorias y las derrotas, y de la pelea constante –sobre todo de ésta última- nos habla el poemario. 

El sujeto poético se presenta a sí mismo como inconformista con el mundo que conoce y, a modo de declaración programática, manifiesta su firme intención de cambiarlo. Ya en el primer poema, que encabeza el título Cronología de un comienzo, como si de su propio nacimiento se tratara, afirma: Hace tiempo ya que escribo/para desordenarles el nombre/a las cosas (El desorden). La primera parte se inicia con lo que parece ser un estudio topográfico de los obstáculos con que la voz poética intuye que pueda tropezarse el ser humano en su periplo, la localización de las trabas que pudieran impedirle vivir con dignidad. Así, en una exhortación universal, se rebela contra la apatía y el conformismo: No deberíamos permitir/que lo único que nos pase//sea el tiempo.// […] Deberíamos gritar.// Y reventar a patadas/los sillones (Refugios). Pero inmediatamente el poemario toma un giro personal que en cada verso deja entrever el desencanto, el malestar, el dolor y la angustia del sujeto poético, el desengaño ante la constatación de que lo más precioso es efímero y sucumbe a las embestidas del tiempo: […]/porque ya no sé en qué/esquina está el frigorífico/ni dónde olvidé los recuerdos/ni cómo sonaba el eco/de los abrazos (A cuestas), o bien: Hoy he nacido el día/pensando que todo se rompe./Todo lo que dejamos en un estante,/encajonado.//El tiempo lo quiebra//[…]//[…] las promesas,//los cuidados.//, sin embargo intuye una posibilidad de salvación, pues prosigue: Si no se mueve, se rompe (Pedazos). Con todo, el dolor del alma atormentada que se desnuda en los poemas -Mi dolor, como/ropa tendida/en una calle […] para que todos lo vean/para que entiendan/que hace frío […] (Tendiendo cometas)- manifiesta una tenue esperanza, la llama que con insistencia se nos exhorta a mantener viva, la advertencia de que el mayor enemigo de la armonía, de lo más entrañable, es el inmovilismo, el abandono, la desidia: Deberá llegar la paz/un día,/desabrochar los botones/y respirar hondo […]//detener/la prisa y la angustia,/asfaltar de calma las calles/inundar los pulmones de aire//y para que no se quede/varada el alma//andar (Deberá llegar). Hay en los poemas de Cysko Muñoz una incitación a vivir con determinación, la advertencia de que poner cortapisas a los influjos externos por temor, para autopreservarse, es no vivir, de que la vida es riesgo y está reñida con Mi plan para ordenar/el mundo (Mi absurdo plan): […]/juégate al 7 negro/las tiritas de una vida/pierde el miedo a perder/y con la carne en carne viva//dobla la apuesta//rompe el tablero//o siéntate a  mirar/como/te pasan los días por delante// y como llegas tarde/a tu propia vida (Al 7 negro). O bien: […]//Que a la ilusión/le gusta andar descalza/y bailar desnuda/hasta convencernos/de que nos tenemos que volver a enarbolar.//Que es en nuestro pecho/ donde se ocultan las raíces/del arco iris/y que el sol brilla más fuerte/para quien deja sus puertas//de par en par (Ojos de ballena). El miedo a la muerte espiritual por mano propia es recurrente: […]//He gritado sobre una silla/y no me ha escuchado nadie que/yo también me dejé morir.//He gritado que necesito//hoy//saciar esta sed de mí/que tengo. […] (En los espejos). O bien: […]//me repite que no se puede aprender/a ser original/que deje de inventarme escondites/si quiero ser de verdad/[…]//Me persigue el muerto (El muerto).

 El sujeto poético expresa un anhelo vehemente de autenticidad, una búsqueda del yo, que se encuentra como conclusión a partir de la autocrítica. En un diálogo de la voz poética consigo misma se descubre el aprendizaje de que la clave de la seguridad está en la propia persona: Andas a la deriva/buscando una pupila/ que acierte en ti.//Y aprenderás/más tarde de lo que quisieras//que sólo tú//eres tierra firme (Sólo en ti). La misma idea se manifiesta en el plano literario, claramente extrapolable: Me paso el día buscando versos/y las palabras se ríen de mí/[…]//y me descubro/espiando a otros poetas,[…]//Y entonces me doy cuenta de/que yo no puedo escribir/como ellos.//Que yo no puedo escribir/como nadie./Que yo sólo sé escribir/si soy yo/quien se asoma y se incendia/en el/borde/del poema (Poética etílica). El poemario es testimonio de la escritura como herramienta para la autoobservación, la autocensura y el autoconocimiento: […]//Los días como hoy//tan raros//me quitan el hambre//debo masticar muy bien/para no atragantarme//con mi parte de culpa (Mirándome).

Si bien el sujeto poético dirige la mirada en primera línea hacia sí mismo, en algunos momentos también observa el mundo para reprobarlo. Así cuando se lamenta por las deshumanizadoras consecuencias de la aceleración en lo cotidiano o por la desespiritualización a la que aboca el consumismo: Dónde queda el alma/si esta vorágine no/tiene ya costas. […]//Dónde queda el verbo,[…]/si mutilamos un te quiero/en teléfonos frenéticos […]//Dónde queda el latido,/si se busca en las bolsas/de los centros comerciales/o en las prisas de los/pasos de peatones […] (Tiempos extraños). O como cuando caracteriza la escuela como el lugar donde le programan a uno para la muerte en vida: Vivir en esta jaula de peces vestidos con traje gris […]/Entregar el aliento de tu vida, cuarenta horas a la semana (La escuela) y se subleva con distancia irónica contra los lemas que supuestamente han de garantizarnos el éxito: Protege bien/tus intereses/todos los que te rodean/se quieren aprovechar de ti […]//-no te muestres, no te exhibas-//[…] (Divide y vencerás).

 A modo de homenaje a quien es su referente en la vida, Muñoz cierra el libro con una serie de poemas en recuerdo de su padre que no se rindió nunca (Profecía) y al que ve desvencijado por la vejez y la enfermedad: […] Los dientes sin tenaza//desarmados.//Los ojos derramándose/en el vértice del sueño[…] (Sala de espera); Conozco la sombra/negra y espesa/que han dejado en sus ojos/los narcóticos (Los grillos), pero ni en los peores momentos vencido, jamás vencido: […]/Derrame cerebral/Ni el cáncer de huesos/ni su puta madre//le iban/a decir a él/lo que tenía que hacer (Ni una derrota). Y concluye, en agradecimiento a su legado: […]//Las manos de mi padre/nacieron ya viejas/cultivadas entre/fanegas de injusticia/y de miseria/pero siempre supieron/plantarle cara a las lágrimas/con un golpe en la mesa//[…]//Las manos de mi padre están en mí (Las manos de mi padre).

Cysko Muñoz es una de las voces emergentes en los últimos años en el Slam Poetry de Barcelona (España). Dirige el Slam poético Periferic Slam Poetry Sant Boi y actualmente conduce, además, junto con Marc García, el Slam Poetry de El Prat del Llobregat, “una competición poética, un combate de boxeo a golpe de versos”, que se organiza periódicamente en el Baix Llobregat, en la que los/las participantes se miden ante un público-jurado, que selecciona a los/las mejores. Este tipo de poesía, larga (tres minutos) y rebelde, que se recita de memoria y tiene un elevado componente teatral, forma parte ya de los escenarios poéticos urbanos en todo el mundo y gana cada vez más adeptos entre un público de todas las edades. 



                                                                                                                                   Anna Rossell

Revista Ágora digital 2014/ BIBLIOTHECA GRAMMATICA/ 
CRITICA DE ANNA ROSSELL/1/ T3 

sábado, 11 de octubre de 2014

INCOMPETENCIA E IRRESPONSABILIDAD ANTE EL ÉBOLA. Diario político y literario de F.M. T3/4



DIARIO POLITICO Y LITERARIO DE F.M


INCOMPETENCIA E IRRESPONSABILIDAD ANTE EL ÉBOLA

Rajoy delega en Santamaría. Se confirma que no es suficientemente hombre para ponerse él personalmente al frente de la gestión de la crisis por la enfermedad del ébola. El Presidente decidió que toda España corriera un potencial peligro al traer al misionero afectado, sin que hubiera en Madrid medios para curarlo ni medidas seguras para trabajadores sanitarios ni para la población, convertida en potencial población de riesgo. Ni ha entrado en la habitación de Teresa en el Hospital Carlos III.
La sociedad, los fiscales, Partidos y Sindicatos de trabajadores deberían denunciar en los tribunales la irresponsabilidad de los que tomaron la decisión de traer el ébola a España.  Mintieron, no estábamos preparados, ni había tratamiento de los misioneros repatriados a una gran población como Madrid (¿por qué no se los llevaron a la isla Perejil, que es también España?). Urge pedir responsabilidades penales y civiles por varios delitos contra la salud pública y violación de la ley de prevención de riesgos laborales, no basta con que dimitan los presuntos irresponsables. Paguen por su irresponsabilidad. Ya veremos si el altivo  consejero de Sanidad de Madrid,  después de pagar, tiene la vida resuelta o no.
Urge, tras esta crisis del ébola, repensar el país. He oído por una radio las declaraciones de un representante sindical de enfermería sugiriendo que se habilite el Rosell de Cartagena como centro para tratar el ébola en la Región. ¿Vivimos en una irrealidad? ¡Si ni siquiera hay, al día de hoy, preparado un solo hospital en todo el Estado para enfrentar crisis de este calibre! ¿Haremos un hospital imaginario en cada comunidad, incluso en cada municipio? ¿Con qué dineros nos podemos permitir un hospital de nivel 4 de seguridad para casos como el ébola?
La imprudencia o la arrogancia del Gobierno puede traernos un mal imposible, por ahora, de atajar. ¿Hay todavía quienes piensan que no es necesario un buen gobierno estatal, trabajar por construir un Estado moderno con unidad funcional, no este de las Autonomías, vivero de nacionalismos por otra parte? Cada comunidad ¿debe tener un hospital de seguridad 4, para aislar posibles casos de contaminación biológica o de cualquier otro tipo y evitar posibles pandemias?; ¿no funcionaría mejor una unidad central? Esta sería una de las muchas ventajas de un Estado funcional moderno, no este de ahora atomizado y bajo sospecha de desmembrarse. Hay tiempo, sin embargo, para corregir errores a futuro, si se cambia el chip ya.
El Gobierno o desgobierno de España tiene mucho que explicar, de viva voz y con la mejor prosa, a todos los españoles (incluidos catalanes y vascos) sobre el tema del ébola. La pregunta primera: ¿por qué se trajo al  primer misionero a morir a España si no había ningún fármaco ni vacuna para salvarlo? Era un sinsentido, en línea con otros. Si lo que se quería era tenerlo en el país, ¿es que no había otros "lazaretos" más seguros, como instalaciones militares? Esa imprudencia puede costarnos muy caro.
El dirigente de la Oposición, Pedro Sánchez, está siendo alabado por su postura sensata ante esta crisis. Pero me gustaría saber si algún politico del PSOE ha convenido con las decisiones del Gobierno de España y con los dirigentes de  la Comunidad de Madrid en la gestión del “traslado” del ébola, desde el inicio. Que se estudie, no vaya a ser que luego diga el PP y Rajoy que llamaron a Sánchez para decidir traer al misionero, etc. No basta con pedir dimisiones, hay que denunciar ante la Justicia la posible irresponsabilidad civil y penal que cuenta ya con una consecuencia grave: el contagio de la trabajadora sanitaria Teresa. Un delito de riesgos laborales y de salud pública –insisto- ha cometido algún gobernante. El “Yo acuso” en nombre del pueblo español, ¿lo tendrá que decir Pablo Iglesias? Sea con el humor de Gila o con la seriedad de Zola, hay que reaccionar como ciudadanos. Ya que tampoco podemos presumir de jueces y fiscales que llamen a la puerta de Mariano Rajoy, de Ana Mato, de Ignacio González, de Javier Rodríguez, el primer Sanitario de Madrid, y del director del hospital de La Paz y del anexo Carlos III, para pedirles responsabilidades por delito continuado contra la salud pública y violación de la ley de prevención de riesgos laborales. La viñeta de EL ROTO del pasado 9 de octubre publicaba este bocadillo: “¡No huyo del ébola! ¡Huyo de la incompetencia!”. Yo estoy por robar un helicóptero (ya que no puedo comprarme uno) para sobrevolar este país. ¡Un país para comérselo!

FULGENCIO MARTÍNEZ
Profesor de Filosofía y escritor