Diario político y literario de Fulgencio Martínez / Revista ÁGORA de crítica y creación literarias
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lunes, 20 de octubre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
"El que la hace, la paga" de los políticos mediáticos. Diario político y literario de FM T3/5
“EL QUE LA HACE, LA
PAGA” DE LOS POLÍTICOS MEDIÁTICOS
Cuando los oyes hablar se parecen tanto unos a otros, que no
cabe duda: son siameses. Me refiero a los políticos españoles, ya sabe: los de
casa, los que todo día viven en la tele. Se conoce el que son españoles “cien
por ciento” (como diría un estadístico argentino) porque no tienen otra cosa
que ser, y porque no tienen nada mejor que hacer, que diría mi madre; quien llama desocupados y vagos a los que salen en la
tele, sobre todo en horas de mañana cuando uno debe estar trabajando. Y se
conoce el que son políticos porque repiten siempre la misma copla de moda,
previsibles hasta el punto que los dejamos hablar solos en la pantalla para
entretanto hacer nosotros nuestro trabajo o atender al teléfono. Son tan
educados que lo comprenden y, como si nos esperaran, no tienen inconveniente de
repetir. No hay problema, pues, de conciliación laboral entre nuestros horarios
y los suyos. Pero es que, además, respetan nuestro tiempo de ocio, aunque lo
invadan; comprenden nuestras fugas ocasionales y, en fin, tiran de la paciencia del santo Job
para educar al más torpe.
Llenan con sus caras las teles; en programas de toda laya,
incluso en espacios de debate político. Por supuesto, habitualmente trabajan en
concursos y anuncios, magazines y autopsias de corazón, informativos,
tertulias, ¡misas!. ¿También en eso?
Ahora que lo pienso, les debe resultar difícil para su vanidad
ventrilocuar a sacerdotes y cardenales. No siempre les vemos sus caras, como
cuando hacen los discursos del Rey o escriben las noticias que leen los bustos
parlantes de los presentadores…, o cuando dictan leyes a los jueces, y alguna
vez se atreven a guionizar las sentencias. Sin pereza ni vergüenza, ese es su
lema. Están en la tele y a la vez en todas partes: en la banca, en la
judicatura suprema, en las empresas del ránking (aunque para esto han de pasar por
una puerta giratoria que les oculta un tiempo). Eso sí: viven de la frase de la
temporada. Nadie espere que entre tanta desocupación atareada hagan más. Por
eso, si uno de nosotros (“un español a la fuerza”, como ellos, aunque sin el don de la ubicuidad y de la multitarea) desatiende la emisión unos
meses, no reconocerá la canción de moda, el mantra que se lleva.
La frase “top” de esta temporada, entre nuestros políticos,
es la versión extendida de una del refranero: “el que la hace, la paga”. O en
boca de Pedro Sánchez: “que el que
la hace, la pague”. Bajo este lema
novedoso, que suele venir acompañado, a modo de justificación general, de una
máxima moral del tipo “la política tiene que ser limpia”, se ocultan posibles responsabilidades
corporativas, y lo que es peor, por ella tienen tema y guión los políticos para
implementar otros tantos capítulos. Si usted sigue de lejos el serial, no se
preocupe. A pesar de la morcilla fresca, vuelven de vez en cuando al otro
mantra: el “tú, más”, que usted conocía. Pero, por poco tiempo. De nuevo, disciplinados,
repican el nuevo eslogan: que el que la hace, la pague, y el que roba que apeche
con la pena por el delito. Han de sofocar el incendio y detener al pirómano a
la vez (lo cual no es fácil para ningún mortal ordinario, ¡aunque ellos tienen
los dones especiales que dije antes y para nada quieren dividir sus poderes!).
Lo más penoso de ver y oír es cuando se da el caso de que el que presuntamente
roba es un amigo íntimo (como le ha ocurrido a Martínez-Pujalte con Rato);
incluso esa oveja mediática descarriada que olvida decir el guión, tarde pero
vuelve a casa. He aquí, pues, una nueva frase, o una actualización del viejo
refranero: un cortafuegos, me temo, para que no se investigue más allá del implicado.
Mientras tanto, no se toca aquello que les da de comer: la marca del partido,
el chollo de la organización, el cerdo de donde salió el chorizo enfermo.
FULGENCIO MARTÍNEZ
Profesor de Filosofía y escritor
Publicado en El Pajarito.es (periódico digital)
ÁGORA DIGITAL OCTUBR 2014/ DIARIO POLÍTICO Y LITERARIO DE FM...
sábado, 18 de octubre de 2014
"Paseo de la identidad". Crítica del profesor Francisco Javier Díez de Revenga del libro de poemas de Luis Bagué Quílez
Luis Bagué, autor de Paseo de la identidad |
BIBLIOTHECA GRAMMATICA.
CUADERNO DE CRÍTICA DE FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA T3/1
PASEO DE LA IDENTIDAD
por Francisco
Javier Díez de Revenga
Paseo de la identidad
Luis Bagué Quílez
Premio Emilio Alarcos de Poesía
Ed. Visor, Madrid
Luis Bagué
Quílez (Palafrugell, 1978) obtuvo el XII Premio Emilio Alarcos de poesía por su
libro Paseo de la identidad, que
ahora publica Visor en Madrid. Y experimenta en este libro un nuevo paso en su
ya consolidada obra de poeta, crítico y filólogo, un avance más en el mundo de
su poesía que parte del concepto sugerido por un paraje visitado en Iguazú,
Argentina, con el nombre de Paseo de la
identidad, que figura en la imagen de la cubierta del libro. Porque, desde
luego, aunque el poemario recoge paisajes y espacios diversos visitados, y
podría parecer un libro de viajes y geografías alucinantes, no es sino un
ejercicio de profundización en la propia «identidad», tal como sugiere el
título del poemario y la fotografía que ilustra su portada.
En
todo caso, la técnica empleada por Bagué para ahondar en un mundo poético
incisivo y penetrante, es similar a la del collage, ya que conjunta espacios
remotos (USA, Argentina, Europa) para estructurar su poemario en tres partes de
diferente extensión: Mecánica terrestre,
American Landscapes y Escala real.
Y cada una de ellas acoge poemas que son fragmentos de existencia ante una
realidad insólita, a veces retenida en poemas muy breves de uno o dos versos
nada más. Aunque en otras ocasiones se demora y extiende en escenas admirablemente
conseguidas con toda su dosis de vida cotidiana y de inevitable asombro ante el
instante, como ocurre en dos pomas antológicos: «Oración en Starbucks» o
«Biología marina», pertenecientes a Mecánica
terrestre.
Es
muy destacable en la construcción del mundo poético de Bagué en este libro,
como en otros anteriores suyos, el sentido del humor y la ironía que, a veces,
se consigue con la nueva formulación de frases hechas sorprendentemente
deformadas como si quisiera mostrar un mundo cotidiano en descomposición y en
crisis, en el que el poeta es un ciudadano absorto y sufriente, para mostrar
que tanto la identidad del poeta como la del mundo no son en realidad lo que
parecen sino que están sometidas a presiones muy intensas.
Y en ese
sentido el intermedio norteamericano, con sus imágenes retenidas, es altamente
representativo de las contradicciones de este mundo, un mundo capitalista posiblemente
fracasado a causa de su deshumanización y carencia de identidad como no sea la del
consumismo desmedido. En realidad, tanto esta apertura al mundo norteamericano
como al argentino en otra de las partes del libro, refleja el asombro del poeta
ante la inestabilidad de un mundo abierto y global en el que las sorpresas se
van alternando con los accesos a la propia intimidad. Todo ello, sin duda, como
expresión de la identidad del yo lírico, que sigue siendo la de un Luis Bagué
poseedor de un estilo propio y de un idioma personal, en el que no faltan las
predilecciones de siempre como el cine, recuperado en un Triptico Lumière compuesto de tres estancias: Salida de los obreros, Llegada de un tren y El regador regado, que se
cierra con estos paradójicos versos, pura esencia del cine con Louis Lumière como
trasfondo: «¿Qué diferencia ves / entre la filmación y lo filmado?».
O reflejado
también en la reverencia ante la más entrañable poesía de siempre retenida en
un emotivo y sintético Yo también estuve
en Colliure, reflejo de la inevitable sensación de pesadumbre histórica que
comporta el lugar y su trascendencia literaria con Antonio Machado en la
memoria. Identidad que es la del ciudadano del mundo contemporáneo sobrecogido
ante el Entorno Windows que viaja en
un avión de las Narrativas argentinas,
que se cita en un Starbucks, o que visita leones y lobos marinos y sobrevive en
un mundo dominado por las lenguas modernas, para exclamar en el único verso del
último poema, titulado Lost in
Translation: «No volveré a escribir sobre mojado». «El sueño del dragón
produce monstruos» se dice de forma muy goyesca en otro poema y con Quevedo en
el fondo en otro se asegura: «No cambia lo que solo se transforma. / Solo lo
que ha cambiado permanece».
Un defensivo
sentido del humor es la única arma de la que dispone el poeta para enfrentarse
a este mundo globalizado que está perdiendo su propia identidad y está logrando
que el ser humano, sensible y consciente, también pierda la suya propia. Y casi
sin identidad, ya solo la ironía es capaz de salvaguardarla de la patética tragedia
de una vida sin sentido, como se dice en el penúltimo poema del libro, Traducción simultánea, en sus dos únicos
versos:, «Las palabras que nos salvan la vida / son las mismas que pueden
condenarnos a muerte».
N.Editor.
Luis Bagué Quílez (1978), doctor en Filología Hispánica. Ha publicado, anteriormente al libro comentado, los libros de poemas Telón de sombras (2002), Un jardín olvidado (2007) y Página en Construcción
(2011), y obtenido el Premio "Ojo Crítico"
de RNE, el Premio "Hiperión" y el Premio "Unicaja".
FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA es Catedrático de Literatura. Profesor de la UMU. Miembro de la Real Academia sevillana de las Buenas Letras.
REVISTA ÁGORA DIGITAL/ octubre 2014/ Bibliotheca Gramática/Poesía/Cuaderno de F.J. Díez de Revenga
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ÁGORA DIGITAL 3 OCTUBRE 2014,
Bibliotheca grammatica.,
Cuaderno de crítica del profesor F.J Díez de Revenga,
Francisco Javier Díez de Revenga,
Luis Bagué Quílez
martes, 14 de octubre de 2014
"El regreso de los cazadores". Poema de Luis Alberto de Cuenca. Homenaje a Antonio Machado/ Revista Ágora/ Nuestros maestros/Textos magistrales
LUIS ALBERTO DE CUENCA
Y
ANTONIO
MACHADO
EL REGRESO DE LOS CAZADORES
Qué
sensación de vida. Estáis cazando
durante
toda la jornada, mientras
el
hechicero de la tribu pinta
en
la roca las piezas que vosotros
cobraréis en el bosque milenario.
Cuando
llega la noche, la labor
se
interrumpe, relumbran las antorchas
y
volvéis al hogar, donde os esperan
los
viejos, las mujeres y los niños
que
dan sentido a todos vuestros actos.
Cuando
entráis en la aldea, se os recibe
con
gritos entusiastas de alegría,
porque
lleváis a cuestas el remedio
contra
el hambre, el amparo contra el frío.
Y
después de cenar os sentáis todos
alrededor
del fuego protector
a
oír cómo el chamán cuenta las gestas
del
héroe primigenio de la tribu,
los
mitos etiológicos que tratan
—en
vano— de explicar lo inexplicable,
y
eleváis a la Diosa
las preces colectivas.
LUIS ALBERTO DE CUENCA
Aiguablava,
19 de agosto de 2013
Luis Alberto de Cuenca ha publicado recientemente un nuevo libro de poemas: Cuaderno de vacaciones (Ed. Visor).
La inconfundible voz poética del madrileño, maestro de la línea clara, considerado ya hoy un clásico vivo de la poesía española, volvemos a encontrarla en este Cuaderno de vacaciones. La palabra precisa, el ritmo a medias solemne y confidencial, el guiño al lector-oyente y la insinuación de lo inesperado en cada verso instalan en el ámbito del misterio y la belleza, casi sin que el lector se vea forzado, como por arte de magia.
Antes del verano de 2014, Luis Alberto de Cuenca nos envió el inédito "El regreso de los cazadores", para el número de la revista Ágora (nº 5) en homenaje a Antonio Machado.
REVISTA ÁGORA DIGITAL OCTUBRE 2014/ Nuestros maestros/ Textos magistrales/ Homenaje a Antonio Machado.
Labels:
ÁGORA DIGITAL 3 OCTUBRE 2014,
Antonio Machado,
CO-LECCIÓN. Antología I,
Colección de Textos,
dossier dedicado a Antonio Machado,
LUIS ALBERTO DE CUENCA,
NUESTROS MAESTROS
domingo, 12 de octubre de 2014
Poesía desde la entraña. Reseña de Anna Rossell del libro de poemas "El tiempo ya no importa", de Cysko Muñoz. NUEVA TEMPORADA (3) DEL CUADERNO DE CRITICA DE ANNA ROSSELL EN LA REVISTA DIGITAL ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO
Anna Rossell |
Bibliotheca Grammatica. Crítica de Anna Rossell
POESÍA DESDE LA
ENTRAÑA
Cysko Muñoz
El tiempo ya no importa
La Garúa, Santa Coloma de Gramanet, 2014, 90 pp.
El tiempo ya no importa
La Garúa, Santa Coloma de Gramanet, 2014, 90 pp.
Dividido en tres
partes, Cronología de un comienzo,
Historias del miedo y otras causas y Cronología
de una despedida, este poemario de Cysko Muñoz (Barcelona, 1976) es la
crónica de la lucha contra el tiempo, un pulso entre la voz poética y la vida.
La dedicatoria que
abre el libro, A mi padre//por hacer tanto/con tan poco, nos orienta en cuanto al
referente: la figura del padre que despierta en su hijo admiración y respeto
inmensos por su perseverancia y valentía ante los embates de la existencia.
Como él, la voz poética se enfrenta a su propio combate en su trayectoria
vital. De este combate, de las victorias y las derrotas, y de la pelea
constante –sobre todo de ésta última- nos habla el poemario.
El sujeto poético se presenta a sí mismo como inconformista con el mundo que conoce y, a modo de declaración programática, manifiesta su firme intención de cambiarlo. Ya en el primer poema, que encabeza el título Cronología de un comienzo, como si de su propio nacimiento se tratara, afirma: Hace tiempo ya que escribo/para desordenarles el nombre/a las cosas (El desorden). La primera parte se inicia con lo que parece ser un estudio topográfico de los obstáculos con que la voz poética intuye que pueda tropezarse el ser humano en su periplo, la localización de las trabas que pudieran impedirle vivir con dignidad. Así, en una exhortación universal, se rebela contra la apatía y el conformismo: No deberíamos permitir/que lo único que nos pase//sea el tiempo.// […] Deberíamos gritar.// Y reventar a patadas/los sillones (Refugios). Pero inmediatamente el poemario toma un giro personal que en cada verso deja entrever el desencanto, el malestar, el dolor y la angustia del sujeto poético, el desengaño ante la constatación de que lo más precioso es efímero y sucumbe a las embestidas del tiempo: […]/porque ya no sé en qué/esquina está el frigorífico/ni dónde olvidé los recuerdos/ni cómo sonaba el eco/de los abrazos (A cuestas), o bien: Hoy he nacido el día/pensando que todo se rompe./Todo lo que dejamos en un estante,/encajonado.//El tiempo lo quiebra//[…]//[…] las promesas,//los cuidados.//, sin embargo intuye una posibilidad de salvación, pues prosigue: Si no se mueve, se rompe (Pedazos). Con todo, el dolor del alma atormentada que se desnuda en los poemas -Mi dolor, como/ropa tendida/en una calle […] para que todos lo vean/para que entiendan/que hace frío […] (Tendiendo cometas)- manifiesta una tenue esperanza, la llama que con insistencia se nos exhorta a mantener viva, la advertencia de que el mayor enemigo de la armonía, de lo más entrañable, es el inmovilismo, el abandono, la desidia: Deberá llegar la paz/un día,/desabrochar los botones/y respirar hondo […]//detener/la prisa y la angustia,/asfaltar de calma las calles/inundar los pulmones de aire//y para que no se quede/varada el alma//andar (Deberá llegar). Hay en los poemas de Cysko Muñoz una incitación a vivir con determinación, la advertencia de que poner cortapisas a los influjos externos por temor, para autopreservarse, es no vivir, de que la vida es riesgo y está reñida con Mi plan para ordenar/el mundo (Mi absurdo plan): […]/juégate al 7 negro/las tiritas de una vida/pierde el miedo a perder/y con la carne en carne viva//dobla la apuesta//rompe el tablero//o siéntate a mirar/como/te pasan los días por delante// y como llegas tarde/a tu propia vida (Al 7 negro). O bien: […]//Que a la ilusión/le gusta andar descalza/y bailar desnuda/hasta convencernos/de que nos tenemos que volver a enarbolar.//Que es en nuestro pecho/ donde se ocultan las raíces/del arco iris/y que el sol brilla más fuerte/para quien deja sus puertas//de par en par (Ojos de ballena). El miedo a la muerte espiritual por mano propia es recurrente: […]//He gritado sobre una silla/y no me ha escuchado nadie que/yo también me dejé morir.//He gritado que necesito//hoy//saciar esta sed de mí/que tengo. […] (En los espejos). O bien: […]//me repite que no se puede aprender/a ser original/que deje de inventarme escondites/si quiero ser de verdad/[…]//Me persigue el muerto (El muerto).
El sujeto poético expresa un anhelo vehemente de autenticidad, una búsqueda del yo, que se encuentra como conclusión a partir de la autocrítica. En un diálogo de la voz poética consigo misma se descubre el aprendizaje de que la clave de la seguridad está en la propia persona: Andas a la deriva/buscando una pupila/ que acierte en ti.//Y aprenderás/más tarde de lo que quisieras//que sólo tú//eres tierra firme (Sólo en ti). La misma idea se manifiesta en el plano literario, claramente extrapolable: Me paso el día buscando versos/y las palabras se ríen de mí/[…]//y me descubro/espiando a otros poetas,[…]//Y entonces me doy cuenta de/que yo no puedo escribir/como ellos.//Que yo no puedo escribir/como nadie./Que yo sólo sé escribir/si soy yo/quien se asoma y se incendia/en el/borde/del poema (Poética etílica). El poemario es testimonio de la escritura como herramienta para la autoobservación, la autocensura y el autoconocimiento: […]//Los días como hoy//tan raros//me quitan el hambre//debo masticar muy bien/para no atragantarme//con mi parte de culpa (Mirándome).
Si bien el sujeto poético dirige la mirada en primera línea hacia sí mismo, en algunos momentos también observa el mundo para reprobarlo. Así cuando se lamenta por las deshumanizadoras consecuencias de la aceleración en lo cotidiano o por la desespiritualización a la que aboca el consumismo: Dónde queda el alma/si esta vorágine no/tiene ya costas. […]//Dónde queda el verbo,[…]/si mutilamos un te quiero/en teléfonos frenéticos […]//Dónde queda el latido,/si se busca en las bolsas/de los centros comerciales/o en las prisas de los/pasos de peatones […] (Tiempos extraños). O como cuando caracteriza la escuela como el lugar donde le programan a uno para la muerte en vida: Vivir en esta jaula de peces vestidos con traje gris […]/Entregar el aliento de tu vida, cuarenta horas a la semana (La escuela) y se subleva con distancia irónica contra los lemas que supuestamente han de garantizarnos el éxito: Protege bien/tus intereses/todos los que te rodean/se quieren aprovechar de ti […]//-no te muestres, no te exhibas-//[…] (Divide y vencerás).
A modo de homenaje a quien es su referente en la vida, Muñoz cierra el libro con una serie de poemas en recuerdo de su padre que no se rindió nunca (Profecía) y al que ve desvencijado por la vejez y la enfermedad: […] Los dientes sin tenaza//desarmados.//Los ojos derramándose/en el vértice del sueño[…] (Sala de espera); Conozco la sombra/negra y espesa/que han dejado en sus ojos/los narcóticos (Los grillos), pero ni en los peores momentos vencido, jamás vencido: […]/Derrame cerebral/Ni el cáncer de huesos/ni su puta madre//le iban/a decir a él/lo que tenía que hacer (Ni una derrota). Y concluye, en agradecimiento a su legado: […]//Las manos de mi padre/nacieron ya viejas/cultivadas entre/fanegas de injusticia/y de miseria/pero siempre supieron/plantarle cara a las lágrimas/con un golpe en la mesa//[…]//Las manos de mi padre están en mí (Las manos de mi padre).
Cysko Muñoz es una de las voces emergentes en los últimos años en el Slam Poetry de Barcelona (España). Dirige el Slam poético Periferic Slam Poetry Sant Boi y actualmente conduce, además, junto con Marc García, el Slam Poetry de El Prat del Llobregat, “una competición poética, un combate de boxeo a golpe de versos”, que se organiza periódicamente en el Baix Llobregat, en la que los/las participantes se miden ante un público-jurado, que selecciona a los/las mejores. Este tipo de poesía, larga (tres minutos) y rebelde, que se recita de memoria y tiene un elevado componente teatral, forma parte ya de los escenarios poéticos urbanos en todo el mundo y gana cada vez más adeptos entre un público de todas las edades.
El sujeto poético se presenta a sí mismo como inconformista con el mundo que conoce y, a modo de declaración programática, manifiesta su firme intención de cambiarlo. Ya en el primer poema, que encabeza el título Cronología de un comienzo, como si de su propio nacimiento se tratara, afirma: Hace tiempo ya que escribo/para desordenarles el nombre/a las cosas (El desorden). La primera parte se inicia con lo que parece ser un estudio topográfico de los obstáculos con que la voz poética intuye que pueda tropezarse el ser humano en su periplo, la localización de las trabas que pudieran impedirle vivir con dignidad. Así, en una exhortación universal, se rebela contra la apatía y el conformismo: No deberíamos permitir/que lo único que nos pase//sea el tiempo.// […] Deberíamos gritar.// Y reventar a patadas/los sillones (Refugios). Pero inmediatamente el poemario toma un giro personal que en cada verso deja entrever el desencanto, el malestar, el dolor y la angustia del sujeto poético, el desengaño ante la constatación de que lo más precioso es efímero y sucumbe a las embestidas del tiempo: […]/porque ya no sé en qué/esquina está el frigorífico/ni dónde olvidé los recuerdos/ni cómo sonaba el eco/de los abrazos (A cuestas), o bien: Hoy he nacido el día/pensando que todo se rompe./Todo lo que dejamos en un estante,/encajonado.//El tiempo lo quiebra//[…]//[…] las promesas,//los cuidados.//, sin embargo intuye una posibilidad de salvación, pues prosigue: Si no se mueve, se rompe (Pedazos). Con todo, el dolor del alma atormentada que se desnuda en los poemas -Mi dolor, como/ropa tendida/en una calle […] para que todos lo vean/para que entiendan/que hace frío […] (Tendiendo cometas)- manifiesta una tenue esperanza, la llama que con insistencia se nos exhorta a mantener viva, la advertencia de que el mayor enemigo de la armonía, de lo más entrañable, es el inmovilismo, el abandono, la desidia: Deberá llegar la paz/un día,/desabrochar los botones/y respirar hondo […]//detener/la prisa y la angustia,/asfaltar de calma las calles/inundar los pulmones de aire//y para que no se quede/varada el alma//andar (Deberá llegar). Hay en los poemas de Cysko Muñoz una incitación a vivir con determinación, la advertencia de que poner cortapisas a los influjos externos por temor, para autopreservarse, es no vivir, de que la vida es riesgo y está reñida con Mi plan para ordenar/el mundo (Mi absurdo plan): […]/juégate al 7 negro/las tiritas de una vida/pierde el miedo a perder/y con la carne en carne viva//dobla la apuesta//rompe el tablero//o siéntate a mirar/como/te pasan los días por delante// y como llegas tarde/a tu propia vida (Al 7 negro). O bien: […]//Que a la ilusión/le gusta andar descalza/y bailar desnuda/hasta convencernos/de que nos tenemos que volver a enarbolar.//Que es en nuestro pecho/ donde se ocultan las raíces/del arco iris/y que el sol brilla más fuerte/para quien deja sus puertas//de par en par (Ojos de ballena). El miedo a la muerte espiritual por mano propia es recurrente: […]//He gritado sobre una silla/y no me ha escuchado nadie que/yo también me dejé morir.//He gritado que necesito//hoy//saciar esta sed de mí/que tengo. […] (En los espejos). O bien: […]//me repite que no se puede aprender/a ser original/que deje de inventarme escondites/si quiero ser de verdad/[…]//Me persigue el muerto (El muerto).
El sujeto poético expresa un anhelo vehemente de autenticidad, una búsqueda del yo, que se encuentra como conclusión a partir de la autocrítica. En un diálogo de la voz poética consigo misma se descubre el aprendizaje de que la clave de la seguridad está en la propia persona: Andas a la deriva/buscando una pupila/ que acierte en ti.//Y aprenderás/más tarde de lo que quisieras//que sólo tú//eres tierra firme (Sólo en ti). La misma idea se manifiesta en el plano literario, claramente extrapolable: Me paso el día buscando versos/y las palabras se ríen de mí/[…]//y me descubro/espiando a otros poetas,[…]//Y entonces me doy cuenta de/que yo no puedo escribir/como ellos.//Que yo no puedo escribir/como nadie./Que yo sólo sé escribir/si soy yo/quien se asoma y se incendia/en el/borde/del poema (Poética etílica). El poemario es testimonio de la escritura como herramienta para la autoobservación, la autocensura y el autoconocimiento: […]//Los días como hoy//tan raros//me quitan el hambre//debo masticar muy bien/para no atragantarme//con mi parte de culpa (Mirándome).
Si bien el sujeto poético dirige la mirada en primera línea hacia sí mismo, en algunos momentos también observa el mundo para reprobarlo. Así cuando se lamenta por las deshumanizadoras consecuencias de la aceleración en lo cotidiano o por la desespiritualización a la que aboca el consumismo: Dónde queda el alma/si esta vorágine no/tiene ya costas. […]//Dónde queda el verbo,[…]/si mutilamos un te quiero/en teléfonos frenéticos […]//Dónde queda el latido,/si se busca en las bolsas/de los centros comerciales/o en las prisas de los/pasos de peatones […] (Tiempos extraños). O como cuando caracteriza la escuela como el lugar donde le programan a uno para la muerte en vida: Vivir en esta jaula de peces vestidos con traje gris […]/Entregar el aliento de tu vida, cuarenta horas a la semana (La escuela) y se subleva con distancia irónica contra los lemas que supuestamente han de garantizarnos el éxito: Protege bien/tus intereses/todos los que te rodean/se quieren aprovechar de ti […]//-no te muestres, no te exhibas-//[…] (Divide y vencerás).
A modo de homenaje a quien es su referente en la vida, Muñoz cierra el libro con una serie de poemas en recuerdo de su padre que no se rindió nunca (Profecía) y al que ve desvencijado por la vejez y la enfermedad: […] Los dientes sin tenaza//desarmados.//Los ojos derramándose/en el vértice del sueño[…] (Sala de espera); Conozco la sombra/negra y espesa/que han dejado en sus ojos/los narcóticos (Los grillos), pero ni en los peores momentos vencido, jamás vencido: […]/Derrame cerebral/Ni el cáncer de huesos/ni su puta madre//le iban/a decir a él/lo que tenía que hacer (Ni una derrota). Y concluye, en agradecimiento a su legado: […]//Las manos de mi padre/nacieron ya viejas/cultivadas entre/fanegas de injusticia/y de miseria/pero siempre supieron/plantarle cara a las lágrimas/con un golpe en la mesa//[…]//Las manos de mi padre están en mí (Las manos de mi padre).
Cysko Muñoz es una de las voces emergentes en los últimos años en el Slam Poetry de Barcelona (España). Dirige el Slam poético Periferic Slam Poetry Sant Boi y actualmente conduce, además, junto con Marc García, el Slam Poetry de El Prat del Llobregat, “una competición poética, un combate de boxeo a golpe de versos”, que se organiza periódicamente en el Baix Llobregat, en la que los/las participantes se miden ante un público-jurado, que selecciona a los/las mejores. Este tipo de poesía, larga (tres minutos) y rebelde, que se recita de memoria y tiene un elevado componente teatral, forma parte ya de los escenarios poéticos urbanos en todo el mundo y gana cada vez más adeptos entre un público de todas las edades.
Anna
Rossell
Revista Ágora digital 2014/ BIBLIOTHECA GRAMMATICA/
CRITICA DE ANNA ROSSELL/1/ T3
sábado, 11 de octubre de 2014
INCOMPETENCIA E IRRESPONSABILIDAD ANTE EL ÉBOLA. Diario político y literario de F.M. T3/4

DIARIO POLITICO Y LITERARIO DE F.M
Publicado en EL PAJARITO.ES
http://elpajarito.es/opinion/368-agora/9644-incompetencia-e-irresponsabilidad-ante-el-ebola.html
http://elpajarito.es/opinion/368-agora/9644-incompetencia-e-irresponsabilidad-ante-el-ebola.html
INCOMPETENCIA E IRRESPONSABILIDAD
ANTE EL ÉBOLA
Rajoy delega en Santamaría. Se confirma
que no es suficientemente hombre para ponerse él personalmente al frente de la
gestión de la crisis por la enfermedad del ébola. El Presidente decidió que
toda España corriera un potencial peligro al traer al misionero afectado, sin
que hubiera en Madrid medios para curarlo ni medidas seguras para trabajadores
sanitarios ni para la población, convertida en potencial población de riesgo.
Ni ha entrado en la habitación de Teresa en el Hospital Carlos III.
La sociedad, los fiscales, Partidos y Sindicatos de trabajadores
deberían denunciar en los tribunales la irresponsabilidad de los que tomaron la
decisión de traer el ébola a España. Mintieron, no estábamos preparados, ni había
tratamiento de los misioneros repatriados a una gran población como Madrid
(¿por qué no se los llevaron a la isla Perejil, que es también España?). Urge
pedir responsabilidades penales y civiles por varios delitos contra la salud
pública y violación de la ley de prevención de riesgos laborales, no basta con
que dimitan los presuntos irresponsables. Paguen por su irresponsabilidad. Ya
veremos si el altivo consejero de
Sanidad de Madrid, después de pagar,
tiene la vida resuelta o no.
Urge, tras esta crisis del ébola, repensar el país. He oído
por una radio las declaraciones de un representante sindical de enfermería
sugiriendo que se habilite el Rosell de Cartagena como centro para tratar el
ébola en la Región. ¿Vivimos en una irrealidad? ¡Si ni siquiera hay, al día de
hoy, preparado un solo hospital en todo el Estado para enfrentar crisis de este
calibre! ¿Haremos un hospital imaginario en cada comunidad, incluso en cada
municipio? ¿Con qué dineros nos podemos permitir un hospital de nivel 4 de
seguridad para casos como el ébola?
La imprudencia o la arrogancia del Gobierno puede traernos un
mal imposible, por ahora, de atajar. ¿Hay todavía quienes piensan que no es
necesario un buen gobierno estatal, trabajar por construir un Estado moderno
con unidad funcional, no este de las Autonomías, vivero de nacionalismos por
otra parte? Cada comunidad ¿debe tener un hospital de seguridad 4, para aislar
posibles casos de contaminación biológica o de cualquier otro tipo y evitar posibles
pandemias?; ¿no funcionaría mejor una unidad central? Esta sería una de las
muchas ventajas de un Estado funcional moderno, no este de ahora atomizado y bajo
sospecha de desmembrarse. Hay tiempo, sin embargo, para corregir errores a
futuro, si se cambia el chip ya.
El Gobierno o desgobierno de España tiene mucho que explicar,
de viva voz y con la mejor prosa, a todos los españoles (incluidos catalanes y
vascos) sobre el tema del ébola. La pregunta primera: ¿por qué se trajo al primer misionero a morir a España si no había
ningún fármaco ni vacuna para salvarlo? Era un sinsentido, en línea con otros.
Si lo que se quería era tenerlo en el país, ¿es que no había otros
"lazaretos" más seguros, como instalaciones militares? Esa
imprudencia puede costarnos muy caro.
El dirigente de la Oposición, Pedro Sánchez, está siendo alabado por su postura sensata ante esta
crisis. Pero me gustaría saber si algún politico del PSOE ha convenido con
las decisiones del Gobierno de España y con los dirigentes de la Comunidad de Madrid en la gestión del “traslado”
del ébola, desde el inicio. Que se estudie, no vaya a ser que luego diga el PP
y Rajoy que llamaron a Sánchez para decidir traer al misionero, etc. No basta
con pedir dimisiones, hay que denunciar ante la Justicia la posible irresponsabilidad
civil y penal que cuenta ya con una consecuencia grave: el contagio de la
trabajadora sanitaria Teresa. Un delito de riesgos laborales y de salud pública
–insisto- ha cometido algún gobernante. El “Yo acuso” en nombre del pueblo
español, ¿lo tendrá que decir Pablo Iglesias? Sea con el humor de Gila o con la
seriedad de Zola, hay que reaccionar como ciudadanos. Ya que tampoco podemos
presumir de jueces y fiscales que llamen a la puerta de Mariano Rajoy, de Ana
Mato, de Ignacio González, de Javier Rodríguez, el primer Sanitario de Madrid,
y del director del hospital de La Paz y del anexo Carlos III, para pedirles
responsabilidades por delito continuado contra la salud pública y violación de
la ley de prevención de riesgos laborales. La viñeta de EL ROTO del pasado 9 de
octubre publicaba este bocadillo: “¡No huyo del ébola! ¡Huyo de la
incompetencia!”. Yo estoy por robar un helicóptero (ya que no puedo comprarme
uno) para sobrevolar este país. ¡Un país para comérselo!
FULGENCIO MARTÍNEZ
Profesor de Filosofía y escritor
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