martes, 19 de marzo de 2013

Nacimiento santo del reloj. Andrés Acedo: Cancionero y rimas burlescas


NACIMIENTO SANTO DEL RELOJ




La exactitud es solo el delirio de los relojes. 
                 Alejandro Jodorowsky
 

                 homenaje a Rabelais

La vieja carne del Tiempo  
ha parido un campeón 
en esta hora de la crisis.
Por ser parto de una virgen 
nacimiento santo fue.

Los espejos dan la alarma
porque nadie se ve en ellos,
sino en el niño neonato
al que llaman, ya, Reloj.

El reloj de la prudencia,
según reyes principales,
para locos redomados
y aprendices de campana.

Por ser parto de una virgen
nacimiento santo llaman.

Ese infante traerá calzas
en invierno, cuando nieva;
aliviará medio desnudo
las calores del verano.

Vestirá de seda blanca;
de acero cubre su puño;
pudiendo haber sido gallo
no dirá quiquiriquí.

Famosas serán sus obras,
que historiadores las cuenten,
pues su número supera
mi elemental aritmética,
mi don de la profecía
y perezosa memoria.

Primera hazaña del niño
será hacer, luego decir
caca y ajo, y mamón
ya subiendo a la despensa,
ya pidiendo como un cura,
apretará en boca teta.

Con cinco mayos apenas
será gigante muchacho,
en alas de vanidad
su cabezón bien rapado.

"Va para escoba de santo",
dirá, con muy mala idea,
la flor de la guardería:
los otros niños con mocos
y aún en obras escasos
como en tamaño y virtudes.

"Solo falta el perejil,
y sacarlo del mortero;
¡qué buen ajo es este niño,
envidia de cocineros!",
lo alaban madres y padres.
"Será el reloj de una iglesia
o el de un grande ayuntamiento".


                                                  A. Acedo. Cancionero y rimas burlescas.

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