viernes, 27 de febrero de 2015

Lo mejor de Internet. La página de Blanca Andreu

       

                            BLANCA ANDREU Y JUAN BENET


Recomendamos la página de la poeta BLANCA ANDREU:

http://blancaandreublog.blogspot.com.es/

 

EL MATRIMONIO BENET EN ACUARELAS Y UN OLEO DE JUAN BENET DE APERITIVO

 

Una colección de pinturas de Juan Benet y Blanca Andreu, dos grandes escritores. Maravilloso documento artístico y literario.

BLANCA ANDREU. La poesía de fin de siglo XX. /Estudios de poesía española/ Fulgencio Martínez/ revista Ágora



       

BLANCA ANDREU. La poesía de fin de siglo
                            
                     Por Fulgencio Martínez


La poesía escrita por mujeres es uno de los aspectos más interesantes de la poesía de los ochenta: Ana Rossetti y Blanca Andreu, que se anticipan a toda la moda de la poesía femenina de los 90, convertida pronto en serie. Rossetti utiliza la forma clásica, incluso la cultura, y unas formas que recuerdan a la oda o al epigrama, lo vemos en el poema “Cibeles ante la ofrenda anual de tulipanes”. Este texto usa estrofas donde se mezclan alejandrinos y endecasílabos, con predominio del ritmo largo, ritual, del alejandrino, que presenta hemistiquios bien marcados que le dan lentitud y aire de solemnidad al discurso, con el fin de expresar un erotismo desde la mujer, muy novedoso. El contraste entre la forma clásica solemne y el descaro del mensaje es fuerte. El título de la obra a que pertenece, Los devaneos de Erato, (también como hace Luis Alberto de Cuenca) remite a un guiño subversivo, paródico, de la referencia cultural y clásica (Erato, musa de la pasión femenina, y “devaneos”, con cierto toque neoclásico, pero indicador de juego e intrascendencia).

Blanca Andreu, en un libro casi juvenil que revolucionó la poesía a principios de la década de los 80, retoma el surrealismo y una cierta veta neorromántica de malditismo –droga, visión alucinada del mundo- que emparenta con un aspecto hoy muy destacado de los novísimos, como la poesía “maldita”, de la locura, de Leopoldo María Panero. Destaca Blanca Andreu por el uso del versículo y de la imagen visionaria en un poema del libro De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981). “En las cuadras del mar duermen términos blancos”.


En las cuadras del mar duermen términos blancos,
la espuma que crepita, la droga hecha de liquen que mueve a olvidar:
en los establos del mar reina la urraca, la intriga y la discordia,
nueva versión del agua y del bajo oleaje,
nueva versión del agua derramada desde todas las tierras y las tapias del mundo.

Entre los muros del mar callan los abedules que poseen los símbolos del mirlo,
la última voz del bosque,
calla la yedra bárbara que envenenaba ciervos leves como navajas,
el roble boreal,
arrendajos dormidos como libros celestes, incendios y lechuzas de la grava marina.

En las caballerizas del mar, el mar se ahoga con su métrica ardiente,
la flora, las ojivas y las bocas del mar,
concilio de castaños en vilo verdeherido,
y alguien desde muy lejos abdicando, andando desde lejos a morir entre lejanas ramas empapadas:
alguien desde muy lejos esperando la flora, las ojivas y las bocas del mar.

Entre noviembre y cascos y corolas
el ángel de los remos camina ensangrentado con olor a madera,
con pupila de pájaro el otoño gravita,
acecha el ángel de los cables y las oscuras verjas, los reductos malignos,
y el ángel de la arcilla, matriz de zarza,
polen y estela de placenta que en otoño florece en muerte.

En las caballerizas del mar el mar se ahoga con su métrica ardiente.
Entre los muros del mar callan los abedules que poseen los símbolos del mirlo avisador.
En las cuadras del mar, como en la muerte,
duermen términos blancos.

            (Blanca Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall)


    Las formas narrativas en la poesía de fin de siglo: la forma narrativa mántica de Blanca Andreu


La poesía de fin de siglo recurre a la narratividad para presentar la comunicación del sentimiento del yo (tema predominante). Entre los poetas masculinos, destacamos un uso particularmente interesante de la narrativa épica (o lírico-épica), con matices distintos, en los poemas de Julio Martínez Mesanza (poemas de Europa) y de Julio Llamazares (poemas de Memoria de la nieve). Este es el aspecto quizá más novedoso. En ambos el tono narrativo epopéyico es configurador del sentido del texto.

En cambio, en otros poemas lo narrativo es un simple recurso de presentación lineal de la experiencia o de acercamiento a la comunicación; más original en los poemas de Luis Alberto de Cuenca, donde la narración es casi fragmentada por un subrayado de comentario irónico, de modo que, a veces, más se parece el poema a la escritura teatral, con acotaciones textuales y gestos de actores; u otras, a la secuencia cinematográfica, por su narratividad visual.

En estos tres autores es donde percibimos unos usos más interesantes –más personales- de lo narrativo.

Otro estilo de lo narrativo como presentación evocadora es el usado por Eloy Sánchez Rosillo, siguiendo el modelo elegiaco de Leopardi, y por García Montero (en Diario cómplice), que une a ese estilo la ambientación urbana y el guiño a la complicidad generacional. 

En la poesía escrita por mujeres, destaca de nuevo Blanca Andreu. Además de algunas de las formas narrativas presentes en la poesía de los varones, en la poeta gallego-alicantina se encuentran otras formas originales de lo narrativo, como ejemplifica el poema “Fábula de la fuente y el caballo”, del libro Ephistone. Blanca Andreu usa el molde del relato fantástico, fabuloso, autónomo en su mundo de alucinación, que imita el sueño y la fábula clásica en un lenguaje mántico, surrealista, y de resonancias a Alicia en el país de las maravillas.

FÁBULA DE LA FUENTE Y EL CABALLO

Dicen que murió un caballo.
Contaron que pasó como una sombra, que galopaba
como noticia que va corriendo
todos los días hasta la fuente -agua y sonidos blancos,
jaurías blancas y galgo crepitar-
todos los días entre la nieve y en el deshielo, sobre la
hierba de mayo, año tras año
huía de los lobos
ese caballo que ahora está muerto
atravesaba los bosques encendidos por la luna
quien lo saludaba fríamente.
Era castaño -acaso era una yegua-
ese caballo del que hablo. Nunca lo podré conocer.
Me han dicho que pasó como una sombra
que su vida no fue sino una sombra y sin embargo el caballo
era luz.
Era un caballo ateniense. En sus ojos brillaba el fuego
de la verdad y la belleza,
pero nadie lo conoció.
Ese caballo que ahora viene vigilante hasta este poema
con los ojos agrandados por el insomnio de la muerte,
con la mirada de mi hermano y la sonrisa de fábula
a veces miraba a los hombres,
pero los hombres no sabían prestar atención a un caballo.
Ni el sabio ni el indiferente se preocuparon de indagar.
Y así el caballo pudo ir año tras año
hasta la fuente aquella y dicen
que se hicieron compañía
durante los durísimos tiempos.
No hablaban más que de sus cosas
en un lenguaje desconocido, más misterioso que el sueco
aquel caballo y aquena fuente.
La fuente era una comadre de las que todavía quedan,
vividora, aficionada
a los chismes.
El caballo era un caballero, no puede decirse otra cosa.
Dicen que galopaba como noticia que va corriendo
a propagar la prosperidad, como un mensaje
del rojo del verano.
Y nadie lo escuchó sino la fuente, nadie supo su signo
ni su símbolo,
nadie quiso saber sino la fuente de aquel caballo color hoja seca.
En el interior de un verso sueco descansa de su soledad
y ahora ha negado a este poema antes del amanecer
con grandes ojos semejantes a los de un antiguo profeta,
con ojos que no se preguntan si fue dios quien hizo la
muerte,
con grandes ojos elevados
a la categoría de potencias.
Sueño y sendero, sangre y oscuridad
que suenan como campanadas.
Hacia dónde vuelan. De su paso no queda
vestigio alguno. Y el caballo -desde la noche- mira y aprueba
no los ojos de la desapacible
sino la última luz de una brizna de hierba.

                                               (Blanca Andreu, Ephistone)



                                  

jueves, 26 de febrero de 2015

Fallo del Premio internacional de poesía Pilar Fernández Labrador

JUAN CAMERON OBTIENE EL PREMIO DE POESÍA PILAR FERNÁNDEZ LABRADOR


El poeta chileno Juan Cameron gana la II edición del Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, convocado en Salamanca. El título de la obra ganadora es Fragmentos de un cuaderno con vista al mar. 

El poeta madrileño Enrique Gracia ha obtenido un accésit con su poemario Juego de damas.

En el enlace de abajo pueden leer una entrevista al poeta y profesor de Salamanca Alfredo Pérez Alencart comentando la calidad del libro premiado, del accésit y de las obras presentadas a este prestigioso concurso poético.

 http://www.crearensalamanca.com/alfredo-perez-alencart-en-poesia-salamanca-sabe-premiar-la-excelencia-una-entrevista-de-borja-dominguez/
Mostrando Premio a Juan Cameros (La Gaceta, Salamanca).jpg

miércoles, 25 de febrero de 2015

Memoria histórica/ España a sus hijos caídos en el lager de Mauthausen




ESPAÑA A SUS HIJOS CAÍDOS EN EL LAGER DE MAUTHAUSEN

Recordamos este poema de Fulgencio Martínez en estos días en que vuelve a debatirse la demanda no satisfecha de la memoria histórica. El poema pertenece al libro COSAS QUE QUEDARON EN LA SOMBRA (Murcia, Nausícaa ediciones, 2006) y fue publicado anteriormente en la página del foro por la memoria histórica, en 2005, por calendas en que en España se abría el debate, pendiente desde 1978 y la Constitución democrática. 

La honra de todos los españoles muertos requiere que prestemos un poco de cariño a sus descendientes actuales, para que en unos casos puedan recuperar sus restos mortales aún pudriéndose en las cunetas del país sometido durante cuarenta años a la dictadura del general Francisco Franco; y en otros, para que se pueda resarcir la dignidad de los españoles que cayeron en los campos de concentración nazi y durante la II Guerra Mundial. Más de 400 españoles de mi tierra, Murcia, por citar solo a esta pequeña parte de víctimas, perecieron en campos nazis y aún en mi país no se les reconoce su dignidad. 

http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2005/fmartinez_mayo2005.htm
 
España a sus hijos caídos en el lager de Mauthausen. A Joaquín López Mansilla, "in memoriam"
Fulgencio Martínez - Murcia - Mayo 2005

"La existencia de las canteras Wiener- Graban
en el pueblecito de Mauthausen fue la causa de que
Hitler decidiera construir allí el más importante campo de
concentración de Austria… En él perecieron las dos terceras
partes de los deportados españoles
"
Montserrat Roig

Ahora mirad la piedra rodada por brazos filiales
desde la memoria de un país que casi todo lo olvida.
Piedra de sentimiento allí clandestino, piedra
traída en la noche española
sin dormir, sin pretender despertar las pesadillas.
Piedra donde se abre la rosa de la verdad
de aquellos muertos nuestros que por fin ahora
se levantan y hablan.

Extraño que una pequeña lápida
con una inscripción escueta, informativa,
"España a sus hijos caídos en el lager de Mauthausen",
no "a los asesinados, torturados, desenterrados vivos"
(ni siquiera "a los supervivientes")
en este campo de exterminio…
Extraño y conmovedor que un fragmento solo de piedra
desvele y cifre la cantidad infinita de dolor
de los que construyeron, forzados, este lugar rocoso,
enclavado frente al optimismo de la especie.

Como si la materia, que es luz,
rechazara de su seno la sombra
por ese emocionante trozo de piedra
inscrita con los signos de las veinticuatro costillas
de una madre que, secuestrada un tiempo,
soltó las manos de sus hijos que cayeron aquí.

Mudos vamos contemplando la piedra inscrita.
Sus transformaciones… sus silencios,
como los ríos caudalosos de Centroeuropa,
parece que no acaban nunca de pasar.
Sus vocales que traen aún arena de desierto,
sus vocales como en sordina ahora,
comienzan a secarnos los labios.
Y ya esa explosión de consonantes extrañas
en el nombre maldito de este lugar sin nombre.
Un no nombre, para siempre: Mauthausen.

Y quién describiría después de eso
la música como caída de la tierra,
la música que nos reúne al fin
todas las piedras infinitas
que creíamos no podría contener
lápida tan leve como un rasguño.

Unas pocas notas de violín nos unen todo el dolor.

De repente la piedra se ha convertido en casa.


"España a sus hijos caídos en el lager de Mauthausen". A Joaquín López Mansilla, "in memoriam"
Fulgencio Martínez - Murcia - Mayo 2005

La poesía de Luis García Montero. Por Fulgencio Martínez. Estudios de poesía española (reedición)


 
LA POESÍA DE LUIS GARCÍA MONTERO. Temas, expresión e ideología
    
                                                                Por Fulgencio Martínez

Este trabajo se propone analizar aspectos de la obra del poeta granadino, que constituyó en gran medida el paradigma de la “poesía de la experiencia” en los años 80 y 90 del siglo XX.
 
      1. El tema amoroso en Luis García Montero

Luis García Montero parte, en su manifestaciones teóricas, de la “poesía como género de ficción” [1] . La ficcionalidad o convencionalismo del tratamiento del tema no disminuye literariamente el valor de los sonetos amorosos de Góngora, pero lo ficticio tampoco era un valor que conectara el amor con la esencia poética, para el poeta barroco. Aunque la poesía pudiera entenderse como ingenioso artefacto, el amor había de dar la pátina de un sentimiento natural en el poema.
Hay que entender la ficcionalidad en el tratamiento poético del amor, en Luis García Montero, como el montaje que realiza el poema de una escena y un escenario donde se representan, a través de la expresión del yo poético de su experiencia amorosa, los usos y maneras de la sentimentalidad de su tiempo.
Tristia, publicado antes de El jardín extranjero, contiene ya el tono meditativo-elegíaco que caracteriza grande parte de los poemas de amor de García Montero. “Homenaje”, “El lugar del crimen”, “Canción de aniversario” tratan (con cierta mezcla de romanticismo a tenor de la poesía de Gil de Biedma y un uso de imágenes de cine y giros coloquiales del lenguaje juvenil), la huella en el yo poético de un historia de amor que se funde con el melancólico paso del tiempo.
En Jardín extranjero, en los primeros versos del poema “Para ponernos nombre” –“Sólo más tarde se darían cuenta / de que los dos buscaban una historia / no demasiado cerca del amor”) se constata que el amor era, en realidad, una de las asignaturas de la vida -de la construcción de la propia identidad; solo en la vejez, la pareja se da cuenta de que “era hermoso atardecer unidos, /abrazarse debajo de todas sus banderas”. No se puede expresar mejor esa experiencia retrospectiva del amor, que descubre su significado y su peso en el fluir de la vida, mientras la pareja está dedicada a otra cosas, a la vida, precisamente.
En “Como cada mañana” y en otros poemas, el tranvía, la ciudad, la soledad, las otras gentes, se intuye ya que no son solo figuras de decorado sino la misma representación del amor, cuya experiencia se encuadra a través de esas metonimias, sinécdoques y personificaciones que, a la postre, conforman su misma esencia como representación (ficción) en el poema: “la gente andaba triste / con una soledad definitiva / llena de abrigos largos y paraguas”[2]
El libro Diario cómplice es la representación más completa del amor en la poesía de García Montero, y donde esas “figuras” que acompañan al amor se revelan como su representación esencial. El amor incorpora incluso otras figuras más, como es la experiencia literaria del amor: “Ojos míos cargados /que me miráis con ira / al terminar la fiesta”. (Libro primero, XVI). Las experiencias de la ciudad, la nocturnidad, el rock, el lenguaje coloquial, en particular, de la tribu juvenil y urbana, se unen con la alusión literaria traída con suave ironía y oportunidad al asunto. Incluso la alusión social se funde naturalmente con el asunto y con las otras figuras, como aquí la alusión al paro y al tráfico: “con mis ojos en paro, /mi corazón sin tráfico” (Libro segundo IX). De modo que el conjunto manifiesta la historia de un corazón junto a la historia de amor de una pareja cualquiera de su tiempo, que se sabe viviendo “en una intimidad provisional,”, bajo “paredes que no hacen compañía/ y objetos como búhos en la sombra” (Libro segundo, XXVI).
García Montero funde la reflexión con la narrativa de esa experiencia de compañía, provisional, que es el amor. No nos da una historia extraordinaria de amor, como es más usual en la poesía amorosa; sino una historia corriente de parejas que viven su sentimiento rodeados de un mundo que es neutro a ese amor (el mundo no le hace compañía). Sin embargo, la “ficción” del amor logra elegir figuras, términos, luces, símbolos casi siempre cotidianos que suelen ser testigos de ese amor y que se erigen en su compañía y representación. Además, García Montero acierta en presentar con realismo esa vivencia amorosa como provisional, sin drama ni lamento, como corresponde a la época actual, donde la experiencia amorosa no “pide eternidades” (parafraseando a Pedro Salinas), sino “realidades” (citando ahora al poeta de Razón de amor); incluso es mérito de esta poesía presentarnos, reflexivamente, el lugar del amor en la identidad personal, no como un bloque y ocupando todo el ámbito de la vida. Habitaciones separadas, título de otro libro de García Montero, expresa bien esa condición, -que no hace menos valiosa al amor,sino al contrario- de formar una parte del conjunto de las inquietudes humanas modernas. El amor, la política, la historia, la literatura, el arte, la vida corriente, son temas que se entrelazan en los poemas de ese libro. “Ciudad”, “El lector”, “El insomnio de Jovellanos” reúnen muchos de esos temas conformando el dibujo de la identidad de un hombre moderno; la reflexión sobre el amor se une también a la inquietud filosófica, a la meditación sobre el tiempo y la historia, la memoria personal, la lectura…


   2. Las flores del frío y Habitaciones separadas

Las flores del frío, publicado en 1991, avanza sobre Diario cómplice, de 1987. Si en este se decantaba más la ficción de una experiencia imaginaria, en Las flores del frío observamos, como en un zoom, el paso de “un furtivo individuo”, en expresión de Antonio Muñoz Molina. El libro se caracteriza por la novedad del recurso a la canción. La canción parece elegida aquí como el medio para expresar la experiencia de deconstrucción de la identidad de un individuo moderno, afectado por la primera crisis de madurez. Recoge García Montero esa forma clásica para renovarla con el lenguaje posmoderno y el pastiche. “Canción multada” es un título representativo de este libro. La furtividad del amor buscado en los aparcamientos subterráneos, en los descampados donde la ciudad termina, cerca de los puentes de las autopista: “Sigue / en la ciudad sin calles /asombrado y tal vez desasombrado, / como los puentes de las autopistas, / detrás de aquella casa y esta casa”.[3]
El realismo, el lenguaje coloquial, incluso cierto costumbrismo madrileño (y en un poema, bonaerense), se evidencian en poemas como “Barriada del Pilar”, “Tienda de muebles”. “Larra”. La expresión del sentimiento personal, de la soledad y de la búsqueda de la identidad y del amor se evidencia en un poema como “Intento, sin compañía, de rehabitar una ciudad”, siempre bajo la perspectiva de una historia situada en el presente del hombre urbano. “La poesía no es un arma cargada de futuro, sino de presente”, dirá Luis García Montero. Esta poesía logra la reconciliación con su tiempo, en la forma renovada de la experiencia humana que encuentra bajo “ese resumen ancho de todas las ciudades” que aquí en este poema es una plaza de Buenos de Aires, la célebre Plaza de Mayo, de las madres y abuelas de los “desaparecidos” durante la dictadura en Argentina, pero que también representa el corazón del poeta, la misma poesía como cauce de expresión –también reivindicativa en lo social y político- del sentimiento humano de todos las épocas y de esta época. Solo es necesaria una operación de “rehabitación” (paranomásicamente, también de rehabilitación) de la poesía a los nuevos usos y hábitos humanos.
De nuevo, comentamos el libro Habitaciones separadas, de 1994. Este fue considerado como el libro más maduro de García Montero, “cierra un ciclo” en  su poesía[4], según Miguel Ángel García. Sobresale en este libro la reflexión madura, sin melancolía, sobre el paso del tiempo, la ciudad, la poesía, el amor, cuatro temas de la poesía de García Montero, que ahora son tratados de nuevo en unos poemas de ritmo largo y lento, en silvas de versos libres que siguen el curso de una reflexión fluida. “Garcilaso 1991”, trata sobre la poesía, buscando su esencia en esta época nuestra; “Aunque tú no lo sepas”, la comunicación amorosa de la intimidad, “Life vest under your seat”, el desconcierto caótico de la memoria, incapaz de retener las imágenes de un viaje y las claves del sentimiento bajo un confuso proyector de mensajes de fuera del yo poético y de su interior, con el recurso moderno a la situación de un viajero en su asiento de avión).  La identidad amenazada por el tiempo y solo accesible a través de la memoria del tiempo, en un poema como “Primer día de vacaciones”. El asombro, en el verso final, que le produce al yo leer en el periódico la noticia de un ahogado que no es él, le produce cierto alivio, aun siendo esa fortuna inquietante. Lo cotidiano, “el ruido de una moto”, “el mercado”, el lenguaje afectivo, inocente, “primer día de vacaciones”, se mezclan con la ambientación onírica, creando una metaforización de la identidad difusa que emerge del yo poético.


         3. Ironía, parodias intertextuales y metapoesía en la poesía de Luis García Montero

Indagamos ahora por recursos usados ya por la poesía de generaciones anteriores a la de García Montero. La ironía es usada por García Montero junto a la paradoja y a otros recursos literarios. La ironía se puede advertir en forma suave en solo un adjetivo, como por ejemplo: el tierno amor (del poema I, Libro Primero, de Diario cómplice), o “la desmedida realidad” (de los versos del poema V de ese misma referencia): “cruzo la desmedida realidad / de febrero para verte”. La hipérbole, en este último adjetivo, y la intertualidad literaria, evocación de suave parodia, se unen a la ironía, pues en ambos poemas el resto del significado desmiente el adjetivo (en el segundo poema, los taxis aproximan, los medios de comunicación urbanos e interurbanos acortan la distancia espacial; pero no la temporal, de los meses, del recuerdo (“febrero”) de la última cita, tras la que no se sabe si el amor seguirá igual de vivo o habrá cambiado. La ironía se resuelve en paradoja en el sentido del poema.
“Nueva salutación al optimista”, del libro Las flores del frío, es uno de los muchos ejemplos de parodia e intertextualidad. Aquí de un título de Rubén Darío. “Intento, sin compañía, de rehabitar una ciudad” es un guiño a algunos títulos de poemas de Jaime Gil de Biedma.
Quizá el texto metapoético con más intención de manifiesto es “Garcilaso 1991”. (del libro Habitaciones separadas). Donde aparece el célebre verso que ha quedado como icono de la poesía de la experiencia: la poesía vestida con vaqueros. “Ya sé que no es eterna la poesía,/ pero sabe cambiar junto a nosotros,/ aparecer vestida con vaqueros (…)”. La referencia, ya en el título, al año 1991, es un signo de la poesía comprometida con su contexto social e histórico, y la referencia  a Garcilaso, también presente en el título, al sello de oficio literario, de experiencia íntima y elaborada, ficcionalizada, característica de esta poesía.


         4. Compromiso e ideología poética de Luis García Montero

García Montero, en 1993, en su ensayo Confesiones poéticas tercia respecto a la poesía social de Celaya, “la poesía no es un arma carga de futuro, sino de presente”; testimonio que recogemos de Juan Cano Ballesta en la introducción al libro Poesía española reciente.[5]
La actitud de compromiso con el hombre, la historia y el tiempo presente está en García Montero expresada en uno de sus poemas emblemáticos, “El insomnio de Jovellanos”, de Habitaciones separadas. El compromiso social de esta poesía es diferente a los tonos e ideario de la poesía social; hay una renuncia, desde el escepticismo, a la utopía, también al tono de mesianismo –en el fondo, traslado del mesianismo religioso a lo poético: no, la poesía no puede salvar al hombre, ni al mundo, ni se proyecta hacia una utopía. Es el aquí y el ahora del presente histórico lo que importan. La escritura son huellas en la arena (“Allí, /rozadas por el agua,/ escribiré mis huellas en la arena”[6]. En este monólogo dramático interior, el Jovellanos del poema –trasunto del yo poético- defiende sin embargo una utilidad, un sentido de esos signos –no en un mañana ni desde un mañana- pues el mar los cubre y no los devuelve- sino una utilidad en el momento presente en que se escribe –pues son índices de un resto de dignidad, de victoria moral y reafirmación de la identidad y los valores en que el yo ha creído, pese a su derrota. “El mar nos cubrirá/, pero han de ser las huellas /de un hombre más feliz /en un país más libre”. La poesía es un arte útil para Luis García Montero si en el presente se compromete con un testimonio desalienante del ser humano de esta época. Ante los mensajes derrotistas, nihilistas o falsamente optimistas, la poesía mantiene un compromiso actual con el valor de lo humano, y, por supuesto, con esas aspiraciones modestas a la felicidad y a la libertad (“un hombre más feliz/ en un país más libre”), lejos de la utopía y la euforia. Compromiso humano y social, por tanto, en versión postmoderna y anti-retromoderna, que casi es excepción en su momento.



[1] Las referencias a los poemas se encuentra en el libro Antología poética, de Luis García Montero. Edición de Miguel Ángel García. Madrid, Castalia, 2012.
[2] (p. 94. op. cit)
[3] p. 160. op. cit.
[4] p. 54. op. cit.
[5] Juan Cano Ballesta, Poesía española reciente, 6ª edición 2001, Madrid, Cátedra, col. Letras hispánicas. p.49
[6] p. 199. op. cit. Antología poética. L. García Montero, Castalia.


martes, 24 de febrero de 2015

Convocatoria del Premio de Poesía ANGEL GANIVET (2O15)




EL PRESTIGIOSO PREMIO DE POESÍA ANGEL GANIVET CONVOCADO EN SU NOVENA EDICIÓN


Se ha convocado la nueva edición del Certamen Literario Internacional “Ángel Ganivet”, organizado por la Asociación de Países Amigos (Helsinki, Finlandia). Las bases de la IX edición del concurso (2015), las puedes consultar en la Web: 

lunes, 23 de febrero de 2015

Letrillas de la corrupción. (¡Faltaba Podemos!) "Letrillas de la crisis completas/ Cancionero y rimas burlescas/Andrés Acedo"


LETRILLAS DE LA CRISIS COMPLETAS




                            ¿Quién con su fiereza espanta
                            El Cetro y Corona al Rey?
                            ¿Quién, careciendo de ley,
                            Merece nombre de Santa?
                            ¿Quién con la humildad levanta
                            A los cielos la cabeza?
                                      La Pobreza.

                             ¿Quién gasta su opilación
                             con oro y no con acero?
                                     El Dinero.


                                                          Quevedo


        
                I


¿Quién va de Corona a Corina
y no pierde su majestad?
¿Quién a la pata coja persigue
al Urdangarin en palacio?
¿Quién como Miguel de Cervantes
da para novela ejemplar?
¿Y quién, en la vela y la caza,
progresa con dedicación?

¿Quién menos ha visto a un pobre
español que echan de su casa
ley y banqueros desalmados?
¿Y quién quita y pone ducados
y usa apellido de Borbón?

¿Quién mira a España en la ruina
y no pierde su majestad?
¿Quién a la pata coja persigue
 a un malandrín yerno en palacio?
¿Quien corre, cuando va a Corina,
y a Corona, anda despacio;
pero, en la vela y en la caza,
progresa con dedicación?
¿Y quién quita y pone ducados?
            - El Borbón.

¿Quién es el monarca de todos
los pueblos de España y de Bilbao?
¿Quién no quiere estar parao
y los parados no le siguen?
¿Quién entierra a los que viven
y remonta a los reyes godos?
¿Quién provoca respeto y quina
y cae simpático, el bribón?

¿Quién menos ha visto a un pobre
español que echan de su casa?
¿Y quién, en la vela y la caza,
progresa con dedicación?

¿Quién deja que al manso le oprima
el político codicioso,
y él no pierde su majestad?
¿Y quién lleva a gala y estima
el apellido de Borbón?



              II 

¿Quién es tal y quién es cuál?, ¿quién
es tal para cual? Adivina:
¿quién es Pedro y quién es Simón? 
Sobre esta piedra construiré
Fortuna con Autoridad,
¿quién lo dijo: ése o aquél?
¿Quién es el familiar del rey
y usurpa el nombre del Borbón?
            - El yerno.


¿Quién, más que Miguel de Cervantes,
da para novela ejemplar?
¿Quién va de Corona a Corina
y no cae su majestad?

¿Quién menos ha visto a un pobre
español que echan de su casa?
¿Y quién, en la vela y la caza,
progresa con dedicación?
           - El Borbón.


                   III 

¿Quién firma tratados y apaña
leyes de guerra a la pobreza?
¿Quién dinero en Génova entierra
y a Suiza se lo lleva en pena
con las ánimas de Plutón?
¿Quién lo que quedaba de España
empeñó en deuda y obligación?
              - El gobierno.

¿Qué gobierno de Barbarroja,
qué país, qué dolor, y qué...?
¡Unos, aquí, ponen la cabra
y otros apencan el parné!
¿Qué empresario hay honrado?
¿Qué eremita en la oposición?

¿Y quién las pechas se la coma
con su pan blanco y su sardina?
¿Y el que mató a una paloma
en el monte, está en el trullo?
¿Quién jura que el dinero es suyo
sobre muda Constitución?



                       IV 

Espía y espiado, un conjunto:
pon la misma tabla que ayer.
Dos cotorran para el canuto,
echando a suertes su papel.
¿Y quién paga palabras y humo
y a las figuras del cartel,
o, más que cartel, cartelón?
               - El pobre.

¡Limpieza en partidos!: dopaje
más entienden, y corrupción.
Uno a otro se echan el ropaje
los de la misma condición.
¿Y usted paga palabras y humo?

¿Quién menos ha visto a un pobre
español que echan de su casa?
¿Y quién, en la vela y la caza,
progresa con dedicación?



                       V 

¿Quién es, quién es que no es presunto?:
valga decir solo eso... Yo
mismo soy un presunto escritor.
Espía y espiado, un conjunto:
Dos cotorran para el canuto,
echando a suertes su papel.
¿Y usted paga palabras y humo?

Está España hecha unos zorros
(es literal: de zorros llena). 
¿Quién no ve la patria deshecha
y la Hacienda, en camisón?
               - El Borbón.

Y muchos pobres pasan hambre
muchas días. Los hospitales
cierran de noche para no
ser ejemplo de que allí cenan.
Cuánto cuesta no estar enfermo
porque enfermar cuesta dinero.

Quién no es pasado. Él solo, él solo.



                 VI 

¿Quién no pisa en el firme día?
¿Quién va de Corona a Corina
y no cae su majestad?

¿Quién menos ha visto a un pobre
español que echan de su casa?
¿Y quién, en la vela y la caza,
progresa con dedicación?



A. Acedo