sábado, 21 de febrero de 2015

Cambiar la paleta de España. Diario político y literario de FM/ T3/37

Publicado en LA CRONICA DEL PAJARITO: 23-2-2015
http://www.lacronicadelpajarito.es/blog/fulgenciom/2015/02/cambiemos-paleta-espana

 
CAMBIAR LA PALETA DE ESPAÑA


Cambiar la paleta de España fue el móvil de toda una generación a principios del siglo XX. Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, los más jóvenes como Rosa Chacel e incluso los mayores como Antonio Machado se sumaron a dicho proyecto “pictórico”, intelectual y político. Nos lo ha recordado el profesor José Luis Martínez Valero en un artículo recientemente publicado en la revista ÁGORA a propósito del centenario de Platero y yo. 

En 1914 coincidieron dos libros fundamentales: Platero y yo, de Juan Ramón, y Meditaciones del Quijote, de Ortega. En este pensamiento orteguiano se cifra el giro antisolipsista del pensamiento español: Yo soy yo y mi circunstancia, si no la salvo a ella, no me salvo yo.  Pero el solipsismo tradicional de cualquier empresa o proyecto llega en España hasta hoy; como nos lo ha recordado José Luis Vidal Coy en un artículo en La crónica del Pajarito: La responsabilidad de Podemos. 

Cambiar el tono de España, del negro o el gris, a una España polícroma, moderna, es una tarea que exige generosidad de todos; ha sido y es el objetivo de un pensamiento político de izquierdas que se arraiga en los valores del republicanismo español (Giner de los Ríos, Manuel Azaña, Ortega, Pablo Iglesias, el joven Unamuno socialista). Esa es, en mi opinión, la mejor referencia en nuestra historia intelectual y a la que habríamos de remitirnos, y ningún santo nuevo puede venir a protagonizar la bandera del cambio. Aunque la autoestima de los partidos de izquierda esté hoy día en horas tan bajas, de ningún modo pueden ceder su responsabilidad histórica. 
Los ciudadanos que nos reclamamos de los valores de esa izquierda española, tampoco. No cedamos un gramo a la tentación de un nuevo solipsismo ni al dejar hacer, pero tampoco aceptemos acomodarnos acríticamente con cualquiera que se presente como sujeto del cambio.  Creo que los españoles actuales tenemos ante nosotros un compromiso al que hay que responder con todo nuestro ser. Transformar por fin este país. No puede perderse el esfuerzo regenerador pero no lo dejemos dilapidarse crédulamente bajo el sometimiento a quienes, manipulando en la depresión de la izquierda, han acaparado mediáticamente la imagen de esa izquierda española desde una ideología totalitaria, neorreligiosa y personalista. Importa que no cometamos en este país, de nuevo, el error inocente de confiar en celestiales legiones de apóstoles. 

El daño presente y futuro que podemos hacer, si callamos, a la izquierda española puede ser irreparable.
 
Fulgencio Martínez

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