miércoles, 27 de febrero de 2013

Cervantes, Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla. Nuestros maestros/ 2

Cervantes en Sevilla


CERVANTES. SONETO AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA



El soneto al túmulo del rey Felipe II en Sevilla, siempre lo he tenido por una de las muestras de poesía antológica y en uno de los más desgarrados ejemplos de libertad en la poesía. Una voz crítica, desengañada, penetra a través de los endecasílabos en el ánimo del lector actual; la voz del propio Miguel de Cervantes bajo la máscara autoirónica de este miles gloriosus, de un valentón, que podía ser un resentido y pobre soldado del Tercio, o un Luisillo Bárcenas chulito y retador de la moral pública de hoy en día.

Cervantes utiliza el recurso, bien aprendido en Erasmo -Elogio de la locura-, bien usado en la primera parte de su Quijote, y genialmente transformado y superado en valor literario y analogía filosófica, en la segunda parte del Quijote, que expone toda la perplejidad del Barroco. Es, aquí, en este soneto con estrambote, tan célebre por su forma, el recurso a usar al malo, al outsider, a la locura o insensatez del bravucón para expresar la verdad moral del poeta, su queja universal y su desengaño ante un país de fantasmas, de monumentos vacíos -se sabe, la Historia lo confirma, que no llegó nunca a enterrarse al monarca Felipe II (muerto en 1598) en esa "máquina insigne" .

Andrés Acedo




Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

                                        Miguel de Cervantes Saavedra

1 comentario:

  1. Quisiera poder vislumbrar por un momento quien era este hombre.

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