jueves, 20 de febrero de 2014

¿Malos olores o malos regidores? Diario político y literario de F.M/ 29 /T2





¿MALOS OLORES O MALOS REGIDORES?


Últimamente eso que antes se llamaba la sociedad civil está volviendo a dar signos de actividad. Hemos visto cómo los movimientos vecinales en pueblos de Murcia conseguían hacerse oír en el ámbito de las decisiones políticas. Han conseguido que se les tenga en cuenta por  los responsables del Municipio de Murcia y por la ministra Ana Pastor para que el futuro AVE llegue a Murcia soterrado… desde Nonduermas, una pedanía del municipio de Murcia, a solo dos kilómetros de Alcantarilla. Precisamente en esta población vienen ocurriendo también fenómenos vecinales, manifestaciones para que la vía férrea  se soterre o se aleje del centro urbano de la localidad, pero hasta ahora la petición popular no ha tenido padrinos. Además, como ha informado este periódico,  los vecinos de Alcantarilla se han manifestado reclamando una solución contra la contaminación medioambiental que padece el pueblo.  Tampoco en esto parece que vayan a tener mucho éxito. No se ha hecho público ningún informe serio por parte de la Comunidad de Murcia sobre las causas y posibles efectos nocivos para la salud que han ocasionado o pueden  ocasionar en el futuro las externalidades negativas de empresas químicas instaladas en el municipio. Se ha dado carpetazo oficial al asunto con el titular de que se trata de “malos olores”.  Sin embargo, la concejala de Medio Ambiente del Municipio colindante al lugar de los hechos ha pedido a su homóloga de la Comunidad un informe veraz sobre la repercusión de los incidentes en Alcantarilla para la salud de los vecinos de Murcia, que deben tener una vida más que los del municipio principal afectado por los derivados químicos que desahogan sus externalidades dañinas al entorno.



 Las externaiidades negativas son el impacto de la actividad industrial sobre el medio social y ambiental. La empresa moderna los tiene en cuenta en sus gastos de producción y compensa económicamente a la población afectada por los gastos que ésta ha de desembolsar por mantener limpio su aire, su tierra, sus ríos y por cuidar de la salud y la calidad de vida del entorno humano perjudicado. Cierto es que ese presupuesto para compensar externalidades negativas las empresas lo pueden dedicar a hacer una campaña de información o desinformación que minimice o niegue los posibles perjuicios que pueden causar al medio ambiente social; también pueden comprar el silencio informativo o político.  Otra forma de hacer frente a la perjuicios medioambientales es a través del chantaje a la localidad afectada con la amenaza de perder los puestos laborales. No podemos siquiera pensar  que, en este caso, en el de las industrias químicas de Alcantarilla, estemos ante empresas salvajes, anteriores al Tratado del Roma (de los años 70 del siglo pasado) que aconseja el desarrollo industrial sostenible y respetuoso con el medio humano y físico.  Que ni siquiera esas empresas tengan una estrategia para estos casos, eso sería impensable. Significaría una lacra para la imagen internacional de la industria española, una rémora en nuestro esfuerzo de modernización ,  y , en fin, diría mal de los responsables políticos que les han otorgado licencia.


En este caso y por generalización en otros que se puedan plantear, el pueblo tiene derecho a saber si se da uno o se dan varios de los supuestos anteriores.  Si las empresas piensan compensar por las molestias ocasionadas, si hay falta de celo, de competencia o de negligencia, o de todo un poco, por parte de los políticos municipales, si su silencio se debe a intereses propios o a estar protegiendo los de otros;  pues no se explica que los responsables públicos acaten con talante tranquilizador el titular de los “malos olores” que han de soportar velis nolis los vecinos del pueblo, como si fuera ello de suyo con la condición de estar empadronados y pagar impuestos en el Municipio. Debería  el señor Alcalde hacer saber a los vecinos si el Ayuntamiento ha pensado en un nuevo plan de industrialización, diseñado por asesores visionarios, que prioriza la instalación de empresas pesadas contaminantes en la localidad, en detrimento de la industria conservera tradicional, como la empresa HERO, cuya imagen de calidad, nacional e internacional, puede verse afectada por la difusión de agentes contaminantes, perdón: de “malos olores”.


Realmente, hay días en  que el aire del pueblo se vuelve tan denso y acre como si fuera la atmósfera de Marte. De lo cual puede dar fe este servidor, quien al llegar a la Plaza del Mercado próxima a la casa de sus padres, comprobó la dificultad de respirar y esa especie de momificación ácida que invade a veces el aire del pueblo. Las personas más sensibles a estos problemas, los ancianos y los niños, son bienes que la Junta del  Ayuntamiento debería proteger a la más mínima sospecha o alarma. Al alcalde y al concejal de Medioambiente aún se les espera para que estén al frente de la pancarta contra la contaminación medioambiental. Si es necesario, han de ir más allá de Nonduermas a manifestarse en nombre de la calidad de vida de sus vecinos y votantes.


FULGENCIO MARTÍNEZ
PROFESOR DE FILOSOFÍA Y ESCRITOR

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