martes, 5 de mayo de 2015

INDICIOS DE SÉPTIMO ALBA Y OTRO POEMA DE FULGENCIO MARTÍNEZ

                     
                                                         Indicios de séptimo alba

                                                                Fulgencio Martínez

De la vejez

Encontré, anoche, tres heridas en mi camisa:
tres agujeros sin energía, tres avisos
de multas sobre mi cuerpo cansado de andar.

La vejez no la asocio con el invierno
ni con los viejos zapatos de lobo
que me regaló mi madre en su testamento.
Ya no sé, como antes, decir anciano.
La pradera se ha curvado de niebla verde
encogida al ras del suelo en cualquier estación.

Acaso, hasta anoche,
siempre la había visto desde fuera
como un término y como una extensión
donde se arrodillaban los acordes de la fiesta...
nada más que con un interés siempre aplazado.

Ahora mismo no estoy seguro
de que no sea un rayo
que baja a herir a los otros.

Una dimisión general
que permite excepciones,
como yo...
                      porque sigo sin entender
la posición del alma eterna en el tablero...

Porque si el jugador decidiese el juego
nunca arriesgaría la reina,
porque envejecemos, envejecemos
con los alfiles en la posición replegada,
defendiendo un rey vestido de aire.

...

Perdí en el espejo la gracia,
el brillo de la ingenuidad:
arrugas en las pestañas, colores
de junco seco en ciertos ángulos
del rostro, algo más de estaño en el bronce
que apunta una ligera palidez;
leves alarmas que no me preocupan.
En fin son signos de la edad.
Temo, sin embargo, otras arrugas
otros colores de derrota;
temo más las heridas que no vi,
las instrucciones de la experiencia
que no sigo, y vienen
sin saludar, a mi paso, y acechan
encontrar asiento en mi trapecio.

(poemas del libro Cosas que quedaron en la sombra)


II

Por una pensión


    A la guerra me lleva
    mi necesidad:
    si tuviera dineros,
    no fuera en verdad
.


        Miguel de Cervantes


¡Quién fuera
tan previsor!

Los años en que serví
las banderas del trabajo
codo a codo
con el ángel del Sudor
en la frente,
la Fatiga y el Dolor
de engendrarme cada día
saliendo a ganar el pan,
no se perdieron;
                          ¿o sí?

Miro mi hoja de servicios:
cuelga de un clavo en el baño.
Hace ahí bien su papel
de rollo higiénico, sí.

    (poema del libro Canciones y rimas burlescas [Cancionero de Acedo])

1 comentario:

  1. De la vejez. Tiene toda mi admiración esa sorpresa del encuentro. De repente una muerte, un recuerdo que se ha vuelto lejano y el descubrimiento de que nada es lo mismo me puso ante el hecho ineludible. Gracias por devolverme la conciencia de las tres heridas.

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