miércoles, 31 de diciembre de 2014

Recordando a Pío Baroja. "Pío Baroja y Bilbao", por Félix Maraña/ Nuestros Maestros/ Ágora-Papeles de Arte Gramático en edición digital



 PÍO BA







BAROJA Y BILBAO (Y ESTO NO ES UNA BROMA)

Pío Inocencio Baroja Nessi, es decir, don Pío, nuestro vecino, nació el día de los inocentes de 1872, en San Sebastián. Baroja tenía por Bilbao un especial aprecio, porque consideraba que era una ciudad dinámica, moderna, y comparaba la Villa de Don Diego con Amsterdam, Londres, París. En su libro "Las horas solitarias", Baroja hace esta consideración sobre la ciudad: “Bilbao es un pueblo que cada vez se va haciendo más denso y más interesante. La ría es una de las cosas más sugestivas de España. Yo no creo que haya en la Península nada que dé una impresión de fuerza, de trabajo y de energía como esos catorce o quince kilómetros de vía fluvial. Lo que me parece es que la gente de Bilbao no está todavía a la altura de su ciudad, al menos a la altura de su ría”. Todo cuanto Baroja escribió sobre Bilbao, resumido, se recoge en el libro "Baroja gurea/ Baroja nuestro", que escribimos José María Unsain y yo. Por cierto, dicho libro lo editó el Ayuntamiento de Bilbao, no el de San Sebastián. Bilbao siempre ha estado más atenta a Baroja que su propia ciudad de San Sebastián, en donde, para escarnio de todo sentido común, a Baroja no se le ha dedicado un centro cultural, sino un Polideportivo. Por eso siempre he dicho que la ciudad de San Sebastián, bueno, sus munícipes, le han gastado una pesada broma a don Pío, castigándole con esa dedicatoria de un centro de deporte, lo que supone un sin sentido. Todo eso lo he pensado hoy, una vez más, en Bilbao, donde he pasado el día, y de donde me he vuelto, justo por la calle Licenciado Poza, en dirección contraria, quiero decir en dirección contraria a la masa de ciudadanos y ciudadanas que se dirigían a San Mamés, a la otra catedral, para presenciar el partido de fútbol entre las selecciones vasca y catalana. La verdad es que ahora mismo no sé cómo acabó el partido, que iba empatado cuando pregunté. Pero yo quería hablar de don Pío, evidentemente.


           Artículo cedido por su autor, Félix Maraña, para esta publicación en blog.

Revista Ágora digital/ Diciembre 2014/ Nuestros maestros

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