viernes, 5 de diciembre de 2014

Antología de poemas de Fulgencio Martínez publicada en la revista brasileira HISPANISTA, Vol. X. nº39

 Texto insertado en la revista Hispanista no 39
  A poesia de Fulgencio Martínez une a reflexão e o compromisso cívico com o estético. Partindo do entendimento da poesia como comunicacão e de uma linguagem poética que implica o  leitor, para inquietá-lo ou para fazer com que seja cúmplice no processo do poema, esta nova poesia  espanhola aborda alguns dos problemas do mundo atual, no século XXI, como a exploração econômica desumana do homem e do planeta, a crise das ilusões que vendeu a ideologia da globalização, o  cinismo do poder. Os poemas pertencem ao livro León busca gacela, publicado em 2009 pela Editorial  Española Renacimiento.

  FULGENCIO MARTÍNEZ. Poeta nacido en Murcia, España(1960). Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor de Filosofía. Dirige la revista literaria Ágora. Ha publicado los libros de poesía: Trisagio, La docta ignorancia, Libro del esplendor, Nueve para Alfeo, Cosas que quedaron en la sombra, que obtuvo en 2007 el premio al Libro Murciano del año en la modalidad de poesía, y en 2009, León busca  gacela (Renacimiento, Sevilla). Fue incluido en la "Antología de poesía nueva", de Luis Rosales y Hugo Gutiérrez Vega, editada en Madrid en 1982. Preside la Asociación  Cultural Taller de Arte Gramático.

   ENLACE A LA PÁGINA DE LA REVISTA HISPANISTA. puede descargar el pdf  (gratis) de la antología poética: POEMAS DE LEÓN BUSCA GACELA.

http://www.hispanista.com.br/artigos%20autores%20e%20pdfs/artigo296esp.htm

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

HISPANISTA - Vol X nº 39 - octubre – noviembre - diciembre de 2009
Revista electrónica de los Hispanistas de Brasil - Fundada en abril de
2000 ISSN 1676-9058 ( español) ISSN 1676-904X (portugués)





antología
POEMAS DE LEÓN BUSCA GACELA


                                                                         Fulgencio Martínez


LA VELA DEL DEMONIO
                                        
                                                                                            a Luis Cernuda (2002)

En la sospecha de que tu voz recuerde
la voz del demonio,
ve ahí reunida tu familia erudita
con el Consejo de la ciudad. Dirimiendo
ante los jueces nocturnos la querella
de tu homenaje, al cumplir tú cien años.
Como el marino al que un caprichoso azar,
una nube divina lo devuelve a su patria,
volviste tú a la tuya
cuando te daban ya por muerto entre los muertos.
Temen los eruditos el misterio del que estaban
______________________guardados,
y te presentan reducido a una corona marchita.
Insultan, así, a la inteligencia
de la vida y a la historia,
que hizo sitio a tu muerte en tierra extraña.
Aunque, comprende: sólo les mueve la rutina
de conseguir un poco de dinero.
Su servil inconsciencia les bendiga,
el aire que les ata a su columna.
 


UN SUEÑO EN EL SUEÑO
 

León busca gacela
en la cima del mundo.
Un león,
un animal de crin dura y espejos
duros como el latido de la tierra
avanza solo por la luz del día,
recorre todo el día la sabana
majestuosa de fuego y de silencio.
A la hora de Venus, se detiene.
Mira al azul remoto, y a la nada
dora que transporta su cuerpo
más allá del río donde ve
reflejados sus tristes ojos,
y la inquietud que se abría paso
en su rostro tira de él,
echa abajo su casa
de fieras y le hace
soñar por un instante
reunido en la Esfinge.
 




LA EXPULSIÓN DE LOS ESPÍRITUS DEL INVIERNO
 

Nada alegra tanto como una tempestad
que trae, del brazo, una luz
dura y larga y una despedida de seda.
Nada es tan leve después de oprimir tanto.
Nada tan grácil
como un águila real en su vuelo
ni tan decidido a aplastar cualquier presa.
Nada, en fin, tan alegre
como ese águila de vuelta a su nido,
caminando sin pasos,
sin pasado, libérrima en el aire.
¿Por qué no podría tener mi ansia
forma de ave que expulsa a los espíritus
acomodados del invierno y genera
un río de música en las alturas?
En un mundo inocente
quiero estar indefenso
como agua que mana en la noche
y, al alba, se muestra llena de barcos.
 


UNA VICTORIA MORAL
 


Los días de enero trabajan el corazón
con duras materias de melancolía.
Aún es corta la mano que trae la luz
y el palacio del invierno aún nos tiene
sumergidos en la fragua de nuestras intenciones
que no aciertan apenas a romper un cristal.
Como los búhos rodamos torpes de día,
esperando la mancha de un filo caliente
o una tensión de pasos sobre carbón al rojo:
Nada nos duele más que permanecer
despiertos cerca de la telaraña
hueca y casta de la nocturna inquietud,
que gira acusadora en nuestra noria,
inaprensible como agua podrida.
Los linderos más altos nos demandan:
salid ya, los muertos, a tomar el aire.
Y el pecho fija su faldón al asiento,
torpes zancadas a impulsos tasados
desvanecen los prestos pies del afán.
Camino de retorno a la melancolía,
escribimos la oda a una victoria
moral, fácil contento para el poeta,
dura piedra de angustia para el hombre.
 


IBERIA PERDIDA
 

Cuando busca mi sangre más amplitud cordial
escribo en el paisaje nostalgias inmemoriales
de aquella dulce Iberia perdida como un sueño
al despertar de la Historia.
En las frescas mañanas aún escucho
voces de barro en los cerros dormidos,
tiemblan en los costales de los campos
diminutas hogueras azules, y rebaños
de gigantes surcan la faz de la lejanía.
El añil y la verbena florecen
en cualquier estación
sobre gargantas blancas
de polvo sin camino.
Frutos jugosos, armados de espinas,
aguardan al caminante sediento.
 


CADA TARDE VENGO
 

Trato de ser amigo
de mi mitad oscura.
Cada tarde vengo
a mirar las sombras.
Despidiendo el día
me alzo a vislumbrar
el vuelo de una paloma
sobre la maleza.
Comprendo, entonces,
que el deseo mío
es ya una forma
de presentimiento.



CANCIÓN TARAREADA

 

De un momento a otro
se aproxima
y me estremece
una canción
cuya letra no puedo recordar nunca.
Sé un estribillo,
un ritmo,
el tono desnudo
de la tierra en noviembre,
que sonaba en mi primer poema.
La ternura fanática,
desusada, del mozo
con su canario mudado,
que a cantar comienza
al oído del primer deseo.


POEMAS DE EL CUERPO DEL DÍA


DEVOLVERLE EL TIRO AL CAZADOR
 

Junto a la ropa sucia el papel de regalo.
Luis García Montero

 

Hay que buscarla siempre
junto a la ropa sucia:
la palabra
no evoca ya un camino
de madurez, ni despierta un viaje
hacia un otro yo.
De sobra probó nuestros enjuagues y lavados,
¡para que ahora la disfrazemos
de pureza, de prenda inmaculada!
La recogimos de la calle.
Con fidelidad, con descaro
habla peor de nosotros
después de otra colada.
Llega del agua, soltando su huella
en la mano abrigada con guantes.
Sensaciones duras, como los trazos
en la pimienta de un ligero refrigerio,
llevarán nuestros versos.
Devolverle el tiro al cazador
es el primer deber del pájaro solitario.





EN LA CALLE DE AGOSTO
 

En la calle de Agosto
la golondrina
que volvió antes de tiempo.
Cuando abrí mi balcón,
la perdí; las nubes la llevaban
en su red tupida,
las palabras, más que una vida robándome,
no la pudieron retrasar, ni un momento.
Ella, a la tierra,
al aire, al más allá. A la tierra.
 


CEMENTERIO DE PALOMAS
 

Qué desaliento el de la paloma
envenenada bajo la gran torre.
Cómo se apagan las cuerdas que, un día,
iluminaron nuestro paso triste
por aceras y plazas y jardines
polvorientos de esta ciudad.
Extrañas
se han vuelto nuestras huellas
aquí,
como un aleteo
de una vida que pasó hace mucho.
 


¿TU PAÍS?
 

Tu país, ¿cómo se llama?
¿Existe, en tu país, el capvespre,
esa riqueza de luz, de matices,
esa gloria que espera
hasta el final para mostrarse
entre las ruinas del día?



REVISTA ÁGORA DIGITAL DICIEMBRE 2014/EL HURÓN Y LA GALERÍA.

2 comentarios:

  1. Fulgencio: a raíz de tu visita a mi blog te he buscado en internet y me he encontrado con estos excelentes poemas. Como la poesía suele aburrirme en su mayor parte, no puedo menos que señalar aquí que tus poemas, por el contrario, contienen mucha belleza. Y también sabiduría. Enhorabuena.

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    1. Muchas gracias, Blanca, poeta. No sé si conoces mi artículo sobre tu poesía, enlace: http://diariopoliticoyliterario.blogspot.com.es/2015/02/blanca-andreu-la-poesia-de-fin-de-siglo.html

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