martes, 31 de mayo de 2016

El pensamiento español. Diario Político y literario de FM

  
EL PENSAMIENTO ESPAÑOL


Publicado en La crónica del pajarito. 22-5-2016 Domingo
http://www.lacronicadelpajarito.es/domingo/pensamiento-espanol




Si hay algo que sabemos hacer bien los españoles es manifestarnos (como demuestra nuestra historia, de motines, alzamientos y huelgas generales). Manifestarse es salir a protestar contra (contra lo que no nos gusta y contra el que detestemos, rey, partido o figura opresora). Luego, después de esa gimnasia, descansamos y nos quedamos a gusto (siguiendo el pensamiento mágico, tan típico del hispano, que pone en práctica la fórmula: "expresé mi deseo, luego mi deseo se cumple automáticamente"). Acaso, si a río revuelto pasa una "improvisada bandera" la jaleamos y entronizamos, (porque su motete va contra todo aquello que queremos cambiar o derribar) sin preguntarnos si es fachada o empresa leal. Es, así, casi un corolario de nuestra historia, desde al menos aquella inocente esperanza en el joven Fernando VII.

A los españoles nos cuesta pensar a medio y largo plazo, nos sabe mal desconfiar de lo urgente y nos inclinamos por la asociación clara e ilógica: si A es enemigo de B, y yo soy enemigo de B, entonces A es amigo mío.

En las últimas fechas hemos asistido a dos jugadas políticas estratégicas de A: Una, promocionarse mediáticamente A como "respuesta" del 15-M, el movimiento de jóvenes e indignados que hace un lustro removió la conciencia española. Dos, presentarse A como banderín de todo lo que está a la izquierda del sistema.

Para consumo interno entre aquellos que no convencidos sin embargo siguen otorgándole el beneficio de la duda, se ha abierto una tercera estrategia: la dislocación de A, en una identidad buena (simpática y moderada) y en otra, populista y desabrida.



Algunos intelectuales, como el filósofo José Luis Villacañas, se pronuncian en este sentido a favor de A, otorgándole total confianza a Errejón frente a Iglesias, y de paso otorgando de derecho que A es nuestro amigo porque es enemigo de nuestro enemigo. O sea, el pensamiento español.


Pese a todo, puesto que no creo en el determinismo de los caracteres nacionales, me esforzaré por examinar desde mi humilde opinión. Aporto, pues, elementos de duda y de reflexión y que cada uno de los lectores reme en la dirección que quiera, o pueda.


1) Muy lejos de sacralizar nada, tampoco sacralicemos el 15-M. Tuvo olvidos importantes en sus justas reivindicaciones: por ejemplo, se olvidó de exigir la igualdad de todo joven, adulto o niño, a la hora de emplearse o educarse en este país llamado España. Vale que es de justicia quejarse por tener que salir a ganarse el futuro fuera, pero más lo es ser discriminado en tu propia tierra por las políticas "autónomas".
Si se protesta contra los abusos de los que han manejado la Constitución española para su ventaja, no abramos la puerta a los que quieren que otra Constitución santifique su ventajismo.

2) Todas las evidencias (disponibles en la webgrafía) nos dicen que ambos, Errejón e Iglesias, asesoraban a un régimen "revolucionario" sobre cómo reprimir al pueblo (Ver discurso de Errejón en Caracas y su fidelidad al líder). Eso fue ayer mismo.
Aquí, puedo conceder el derecho a la rectificación, pero no ha habido ninguna declaración pública de arrepentimiento. Por otra parte, se puede plantear la cuestión teórica: ¿es posible que un sedicente "régimen revolucionario" pueda reprimir al pueblo"? Sí, se puede plantear. El que no cupiera plantearla en una situación anterior denotaba la ceguera ideológica del fanático, quien suponía que pueblo significa seguidor del líder revolucionario. Otra patraña.

Por tanto, ni A1 ni A2.  No son la respuesta a la justa indignación, sino la falaz cobertura de una demanda del pueblo, que se volverá contra el mismo. También Hitler vino así, y el pueblo alemán se equivocó. También el militar Chávez vino de esa guisa. Pero ahora no podemos ser más inocentes, visto y sabido lo visto y sabido en este siglo y en el pasado. En España, a pesar de que no tenemos el mejor sistema de Educación, los alumnos en la ESO saben ya algo de Historia del siglo XX y qué fueron los regímenes totalitarios.
La moda es efímera y las generaciones próximas de jóvenes no perdonarán a los jóvenes y adultos  de ahora que hicieran novillos cuando dieron esos temas. Nos verán como cavernarios e irresponsables.
 
Por lo demás, pensar que las confluencias, o los partidos nacionalistas (¿de cuándo se puede ser nacionalista y de izquierdas o progresista?) son un avance democrático, no lo entiendo. De momento, como trabajador me discriminan dentro del estado español, y como futuro pensionista, rompen con la unidad y solidaridad de la caja de pensiones. En un mundo ético, ya no digamos global, la identidad la queremos compartir con el mayor número posible. Podemos pensar que es un obstáculo el Estado, para el progreso ético universal (aunque la Historia demuestre lo contrario, o sea, que el Estado ha sido necesario para avanzar). Lo que es absurdo es apostar por nuevos y pequeños estados nacionales para dinamitar el Estado que me otorga un mínimo de protección, igualdad y universalidad. Los "pequeños" Estados viven de atraer la evasión de capitales, son refugios de las castas.

Yo soy, si permiten decirlo, de izquierdas y republicano (nunca votaría a quienes traicionan la idea de la república española, disolviéndola, por la reducción al absurdo, en mil fragmentos, como se hizo ya en la II República, traicionada por los nacionales y los nacionalistas de toda laya). Tampoco votaré a ningún partido que, bajo capa anticapitalista, revolucionaria y nacionalista, desestabilice el estado de derecho, destruyendo para seguir destruyendo. La Constitución española del 78, aun siendo monárquica, es más de izquierda y republicana que todo eso.

 Como la izquierda aquí no tuvo la tradición que se merece (los Azaña, Machado, Giner de los Ríos, etc), representó la izquierda el PCE, luego Izquierda Unida, y por otro lado el PSOE. He votado a Izquierda Unida (nunca al PCE) hasta que ahora se la ha llevado el diablo por un puñado de euros, para pagar su deuda partidista (tendrá quizá grupo propio en Senado, sí, y dineros).

Quiero decir que yo sigo siendo de izquierda, es decir de una izquierda democrática (que ya no piensa que la revolución se hace para mantener la clase revolucionaria en el poder sine die, como ocurrió y ocurre donde la hubo o la sigue habiendo; que eso sí que es casta, vaya sarcasmo llamar casta a las élites democráticas y no a la nomenclatura o la familia Castro o Chávez). No creo que Unidos ni Podemos hagan ni media izquierda democrática. Lo siento, y siento que en mi país no hayamos tenido tiempo para, después o antes de manifestarnos oportunamente, sentarnos a pensar y construir esa izquierda que nos merecemos.

Fulgencio Martínez

domingo, 29 de mayo de 2016

Luis Bagué Quílez presenta "La menina ante el espejo" en el Museo Gaya, de Murcia, este lunes 30 de mayo


Luis Bagué presentará mañana, 30 de mayo, a las 20.h, en el Museo de Ramón Gaya, en Murcia, su libro de ensayo La menina ante el espejo. En el acto intervendrá, como presentador, el profesor Francisco Javier Díez de Revenga.

El libro ha sido publicado por la editorial Fórcola.

Una cita muy recomendable.


jueves, 26 de mayo de 2016

El primer retrato de Antonio Machado. "El viajero", poema I, Soledades, galerías y otros poemas. Comentario de Fulgencio Martínez


El primer retrato de Antonio Machado. Comentario de “El viajero”, poema I, Soledades, galerías y  otros poemas



Este poema es un enigma, tenemos la impresión de que en él está todo Machado (incluido el Machado de los temas de España); su substancia no deja de azuzarnos y pararnos. Solo, a partir de la lectura de Ángel González, y tratando de profundizar en ella, a través de la figura del juicio, empezamos a poder leer.


Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.

Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente,
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente.

Deshójanse las copas otoñales
del parque mustio y viejo.
La tarde, tras los húmedos cristales,
se pinta, y en el fondo del espejo.

El rostro del hermano se ilumina
suavemente. ¿Floridos desengaños
dorados por la tarde que declina?
¿Ansias de vida nueva en nuevos años?

¿Lamentará la juventud perdida?
Lejos quedó -la pobre loba- muerta.
¿La blanca juventud nunca vivida
teme, que ha de cantar ante su puerta?

¿Sonríe el sol de oro
de la tierra de un sueño no encontrada;
y ve su nave hender el mar sonoro,
de viento y luz la blanca vela hinchada?

Él ha visto las hojas otoñales,
amarillas, rodar, las olorosas
ramas del eucalipto, los rosales
que enseñan otra vez sus blancas rosas

Y este dolor que añora o desconfía
el temblor de una lágrima reprime,
y un resto de viril hipocresía
en el semblante pálido se imprime.

Serio retrato en la pared clarea
todavía. Nosotros divagamos.
En la tristeza del hogar golpea
el tictac del reloj. Todos callamos.

                                  


1. “El viajero”, es el título, puesto entre paréntesis, del primer poema del libro Soledades, galerías y otros poemas, en la edición de 1907.

Ha sido puesto de relieve su condición de retrato, de superposición de planos, el desdoblamiento del yo poético y la inclusión del lector (cf. el estudio magistral de Ángel González, en el libro Antonio Machado).

Está en la sala familiar sombría,
y entre nosotros, el querido hermano (…)

Primer modelo del juicio final: retrato sí pero su materia oscura poética no se revela si no lo vemos desde la figura del juicio. ¿Quién es ese viajero, el “querido” hermano incluido en el libro? Puede aludir al hermano real de Machado, Joaquín; a Miguel, el “viajero” que vuelve de América también, en “La tierra de Alvargonzález”; para nosotros, es evidente que a la España de la crisis del 98, a la conciencia nacional de decadencia; pero no obviemos que toda expresión en el poema se refiere a estados de conciencia del sujeto poético (a lo último, del yo de Machado). Las palabras forman parte de la novela del alma (son Machado y no son, porque el sujeto del juicio final no es solo el sujeto físico ni el yo personal; por otra parte, nunca podremos llegar a saber de qué forma profunda coinciden sujeto poético y sujeto del juicio: un yo y un sujeto que nos incluyen).

Entre nosotros no es solo la familia de Machado (como la sala familiar tampoco es solo una sala familiar concreta) y el hoy (que inicia la estrofa siguiente) tampoco es un hoy concreto. Son expresiones abiertas. Así, podemos entender, en un sentido simbólico-histórico la sala familiar, el entre nosotros, y el hoy referidos al tiempo histórico de Machado (al momento y a su sociedad histórica, o al momento biográfico en que Machado tomó conciencia de la crisis histórica de España, implicada en la de su familia y persona; nos puede ayudar saber que el poema fue publicado en la revista Renacimiento en 1907, y con ligeras variaciones pasó a la ampliación del libro de Soledades, de 1907).

Pero, a nosotros nos llama más el sentido fenomenológico.

En este, cobra un sentido de juicio final, y la lectura, que nos implica a nosotros, los lectores (como acierta a ver Ángel González) nos transmite una experiencia. Se nos presenta el puro ser en el tiempo. La dimensión familiar, hodierna, del hombre como conciencia en el tiempo y el juicio-presentación de esa situación humana existencial.

Este poema es cifra de muchos temas y vínculos con la poesía de Machado. No analizaremos a fondo, aquí, su estructura, ni sus símbolos, como el de “la pobre loba-muerta”, que evoca el alma juvenil, las ilusiones. Nos detendremos en algunos rasgos de esta etopeya.

                                   Hoy tiene ya las sienes plateadas (…)

El poema casi es objetivo en el análisis del físico del querido hermano; esa descripción acorde con la decadencia de la luz, el entorno físico, la tarde y la estación del otoño, en la estrofa siguiente. Hay un contraste insinuado: “el rostro del hermano se ilumina” en la tercera estrofa. Una especie de cámara subjetiva nos introduce, después, en el retrato del interior del alma del hermano. La palabra hace visible lo invisible: si el viajero “ha visto” nosotros vemos: la memoria del alma, la experiencia humana en su totalidad, cuyo recuerdo da dolor. La palabra inquisitiva revela el éxtasis de dolor, confusión y nostalgia del alma, hasta la manifestación de la “viril hipocresía” que hace que no se vea más…, que vela el cuadro como con un sfumato; no se puede leer más en el semblante del recién llegado. Nos deja el aparecer, el acontecimiento.

Luego, “serio retrato en la pared clarea”. Y comienza otro momento: la divagación. (“Nosotros divagamos”). Un tiempo de continuar interrogándonos sobre ese momento anterior y esa figura. Tiempo, también, de juzgar.

Finalmente, el tiempo monótono del reloj, que “golpea” con su tictac durativo y sucesivo a la vez. Y el tiempo del silencio final, fin de lectura y del poema (¿fin?, ¿o apertura de expectación a un nuevo acontecimiento, a un acto de conciencia del lector?)



2. Este poema es un enigma, tenemos la impresión de que en él está todo Machado (incluido el Machado de los temas de España); su substancia no deja de azuzarnos y pararnos. Solo, a partir de la lectura de Ángel González, y tratando de profundizar en ella, a través de la figura del juicio, empezamos a poder leer. Reinterpretamos así, desde la aportación de lo radical y estructurante ético:

Anticiparemos que si el poema, en efecto, es un juicio final la clave para orientarnos en su lectura, está ya en “el querido hermano”, primer plano de la etopeya. Concretamente, en el adjetivo “querido”. Adelantándose ese adjetivo a una lectura melancólica del poema, en él no hay sentencia de fracaso. Al menos yo como lector no puedo, no tengo derecho a pronunciar esa sentencia –y creo que Machado no lo hace tampoco. La poesía “no juzga” al otro como cosa, ajena y cerrada; remite a la conciencia como fuente de amor, benevolencia.

En el poema se dibuja un escenario de la conciencia con un marco de decadencia, colores y tonos otoñales, se hacen las preguntas que señalan la distancia entre el ideal y la realización, pasa por él la monotonía y la “novedad” del tiempo en las estaciones, que deja todo viejo y señala todo parado sin sentido: el desengaño se hace más evidente con la luz del crepúsculo, la nostalgia de las ilusiones perdidas parece más cruel a esa hora del crepúsculo, las sensaciones ideales, las rosas más inútiles cuanto más las dora el sol de la tarde. “El sueño infantil” de lo lejano, hecho añicos.

El dolor a punto de desbordarse en lágrimas (la tristeza, como decían los moralistas de la Escuela, se alivia mediante lágrimas), a la hora de  reconocer el fracaso, es reprimido por “un resto de viril hipocresía”, compostura forzada, teatral convención o formalismo exigible en sociedad, aunque (aquí) esa sociedad sea la familia. La distancia entre ellos, los familiares, se marca con esa convención. El verso suaviza y humaniza la máscara, sin juzgarla, atenuándola como un resto de hombría.

En la última estrofa, el retrato parece eternizado por el espejo. En un sentido se espera la sentencia (el juez divaga, se apresta a meditar, mientras se difumina todo en la conciencia refleja muerta. El espejo, el ojo ciego que no ve, el alma que no sueña,  es el tema de la conciencia, relacionado también con el símbolo del sueño, que en su ambigüedad puede tanto contener un estímulo ilusionante positivo como encerrarnos en la ceguera de los espejos ciegos).

¿Qué dicen el tictac del reloj y el silencio? (“Todos callamos”).

Finalmente, que no hay sentencia de fracaso. Ha sido un juicio (verdad) llevado con dura inquisición (un retrato casi despiadado, desde el tercer verso: “y la fría inquietud de sus miradas / revela un alma casi toda ausente”, hasta el final y sfumato en la penúltima estrofa, donde aun se dibuja “la viril hipocresía” del hermano. Observamos ya cómo esta expresión, “viril hipocresía” juzga al sujeto y a la familia fenoménica, a los lazos que se han dejado morir en el tiempo, pero entendemos que a la familia no; es decir, no al substantivo vínculo fraterno, sino a la familia como costumbre, institución, aparencial y adjetivamente reunida en la sala “familiar”). Pero, por encima de todo, el sujeto, no es reo de fracaso. Ya en los dos versos decisivos del “introito”, antes de que comience la etopeya en primer plano, se nombra “el querido hermano”: la poesía recompone una mínima cordialidad, recuerda el origen. En el sintagma final del poema, “Todos callamos”, podemos asumir la imposibilidad evangélica de juzgar los yerros ajenos, pero, aún más, el amor que anula los juicios humanos legales (el tema del juicio obsesiona a Machado, por otros motivos, en Campos de Castilla, así en el poema “Un criminal”).

3. En realidad, en un plano profundo, el poema es el juicio de Machado, sí, pero también un retrato colectivo, familiar, personal y nacional. Aquel silencio final de “todos” evita y es la negación evidente del fracaso. Hay algo de transmisión cordial: una base, ya disponible, en el adjetivo querido. Desde ella cobra nuevo significado el adjetivo familiar de “sala familiar. El escenario, la conciencia, no es tan sombría, a pesar de todo. La familia es la familia humana. Hay un calor de hogar de aproximación y  de transmisión, cuya clave estaba en dicho adjetivo, “querido”.

No quiere decir que el poema derroche optimismo; como la conciencia en juicio, es veraz, realista, escéptico hasta ser escéptico del propio escepticismo y, por ello, aleja el nihilismo melancólico que parece adueñarse a primer plano.

En la tristeza del hogar golpea / el tictac del reloj. Todos callamos.”

No hay veredicto de fracaso: la expectativa aviva la conciencia, y el poema, pese a su luz mortecina, ha puesto en evidencia otra luz más fuerte, interior, que sí parece –aunque tenga un clarear débil– existir; constatar eso es suficiente. Serio retrato en la pared clarea / todavía.

Serio” (no triste, ni melancólico) apunta a seriedad de la verdad (como “Un golpe de ataúd en tierra es algo / perfectamente serio”, poema IV: “serio” parece significar, para Machado, lo verdadero que se impone como real en la conciencia). Y apunta a que el juicio es siempre todavía (“Hoy es siempre todavía”, será la sentencia, de Nuevas Canciones, que resume la poesía y la filosofía de Machado). No es aún la esperanza. Es, y es mucho, el todavía… No la nada como fracaso, sino el estar vivo y seguir, como sigue el tiempo, en su hoy que es siempre todavía…

En ese tiempo del juicio no hay prisa (la monotonía, el fluir del tiempo se repiensa como no prisa, “Todos callamos”); un poco evocamos ese otro no conocer la prisa de la buena gente del poema II: “He andado muchos caminos (…)”

Machado ha dibujado un espacio del juicio final en este poema misterioso y silencioso, que viene una y otra vez (parafraseando a Rubén Darío) cuyo secreto sigue siendo de él. De algún modo, el poema I es la matriz de otros muchos retratos, el pórtico de su poesía completa (y por eso lo vio Machado en el principio, y lo cruza como interlocutor de otros poemas: como el XXVII, de la sección “Del camino”, donde se habla del “Ultramar lejano” opuesto al sentido del camino que pretende seguir el poeta). Y este poema I es la matriz de otros juicios y retratos (con otros personajes, incluso) porque la conciencia es una red de conciencias, una dimensión intersubjetiva; incluso la propia es colmena. Como reflexiona Machado: El personaje puede ser interpretado por un actor u otro, incluso el personaje mismo por varios actores (apócrifos, o personalidades, pero siempre es el mismo: el hombre, el sujeto del juicio final).

4. Extraña que Machado a una edad aún joven (en su treintena) tuviera tan lúcida y madura conciencia de fin; obviamos el comentario sobre la madurez poética. Su amigo Juan Ramón Jiménez, el poeta de Arias tristes, lo veía ya en su juventud como un zombi, un “revenant”, un renacido, o, interpretamos nosotros: un viajero que recién llega, inesperadamente, con olor y traje viejos.

Machado persona sería un ser atormentado por el juicio de sí (psicológicamente, desde niño; quizá haya explicación psicoanalítica en la anécdota de la caña dulce que cuenta el propio poeta.) Esto nada explica. Un ser como muchos, lleno de inseguridades y certezas. Como poeta, dejó este su texto iniciático de madurez (el poema I), después de otros intentos en torno al motivo y símbolo de la fuente (algunos de cuyos poemas fueron descartados de la publicación en libro o eliminados de la primera edición de Soledades).  Machado parece insatisfecho allí donde falta, en su retrato, un elemento de cordialidad y de personajes humanos.


FULGENCIO MARTÍNEZ
Máster en Filología Hispánica por la UNED

martes, 24 de mayo de 2016

Romance del prisionero. EL DOMINIO TÓNICO. Para saludar y despedir Mayo. Comentario de Andrés Acedo. Nuestros maestros



                                                          A José Francisco Burgos

ROMANCE DEL PRISIONERO: EL DOMINIO TÓNICO

Publicado en La crónica del pajarito. domingo. 29-5-2016


Que por mayo era, por mayo / cuando hace la calor, / cuando los trigos encañan / y están los campos en flor/ (...). No quiere despedirse este mes de mayo, hermano, sin recordar los versos del genio anónimo que escribiera el tal "romance del prisionero".


Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.


Para un servidor, que tomó su primera leche en Murcia, el calor ha sido siempre la calor, en femenino. No sé si algo tendrá que ver, pero siempre he tenido este romance por un poema erótico. En su lectura a viva voz deténte, solázate, venga, en la fruición fonética de las aliteraciones,  déjate levantar el ánimo por la sílaba "ca": desde  la "calor" (del 2º verso) hasta  el me "cantaba" (del 14º v.): hasta ese punto, un poco melancólico, en que te has de bajar del vuelo al término del tobogán de la rima psicológica interna asonante -aa, del dominio dulce de la vocal -a en eco. Ahí se para el romancete-asoneteado, y da paso, bruscamente, a la coda o estrambote, al dominio recio de "o": "Matómela un ballestero./ Déle Dios mal galardón". Déle, déle.

Un gran acierto en la alegre despedida. Se canta lo que se pierde y pasa de mano en mano.

Debate entre dos vocales, a y o, que contiene el nombre del mes, el poema insinúa muchos más contrastes: por ejemplo, el que va de "canta" a "cantaba" -que es tanto como pasar de la noche al día; o ese que no dice, si no es con nuestros pensamientos de lector, la variante paradigmática en "encañan", por "engañan"; de modo que puede leerse: "cuando los trigos engañan / y están los daños en flor".

El dominio de la ó (finalmente tónica) arrastró a "amor", "ruiseñor", "Dios" y las demás palabras soleadas y orquestadas sobre la rima interna a-a. Curiosamente, "amor" es la cifra que resume en su mismo deletreo el empuje del dominio tónico. Pero también "calor", "albor" y -"ardón" (galardón).

El cambio del dominio llano al dominio tónico implica incertidumbre y desarraigo de las leyes conocidas. Cuando llama a la puerta el dominio tónico con su ley severa, se acumulan las premisas que, cual desde una atmósfera eléctrica, descargarán perturbaciones de  orden político, metafísico, y obviamente, libidinal.

Cese de la alternancia versal, impar/par, rima llana/rima tónica: El paso a un espacio donde todo será articulado por una ley más tensa, conducido por una lógica más trabada, menos porosa: ello, sin duda, afecta al estatuto de la imaginación y de lo lírico. Suprimidas las intermediaciones y metáforas, la primavera se verá amenazada sobre su pedestal y el verano y el invierno-infierno tendrán libre el campo de batalla. 


Andrés Acedo, 2016


 

domingo, 22 de mayo de 2016

El grito de los desheredados. Crítica de Antonio Ortega de "El cuerpo del día" de F.Martínez, publicada en el suplemento Ababol, de La Verdad


http://ababol.laverdad.es/libros/3970-el-grito-de-los-desheredados

EL GRITO DE LOS DESHEREDADOS





Tiene la poesía murciana una honda genética elegíaca, propia de la lamentación latina en los tiempos del ocaso imperial. Fulgencio Martínez (Murcia, 1960), que ha desarrollado su tarea poética con una vocación al modo laborioso de Juan Ramón Jiménez, ha conservado un tono severo y moral entre las interrogante de su averno estético. Un tono clásico, culto y ético para cuestionar la existencia del hombre y sus tribulaciones machadianas. El tiempo, el ser y la existencia.
En 'Prueba de sabor' el poeta se planta ante el pequeño mundo del hombre, occidental, español, o de cualquier parte, actual, y detiene su mirada en la miseria intelectual, en la incertidumbre del presente, en la angustia de esta realidad sin futuro. Nace así una poesía cívica, que invoca a los paseantes, que guardan silencio imperturbables ante la humillación constante de los poderosos, esclavos posmodernos del dinero y la avaricia.
Se trata en suma de un tiempo de emergencia social, al que debemos combatir con el grito de los desheredados y con la fuerza de la cultura, con la ayuda de los sabios, Neruda, Goethe, Jünger y todos los clásicos a los que se dedican estos poemas.
La última parte, a modo de epílogo, al que adjetiva como jocoso, se sirve de la ironía y recuerda los fiascos del poder y la imposible comparación del ágora y la dialéctica con la obsesiva lingüística del consumo en el edén del hipermercado. Aristófanes vuelve a contemplar el desaguisado y se ríe con Sócrates ante tamaña estulticia. Horacio sigue presente. No somos nada.
Junto a 'León busca gacela' (2009) y 'El cuerpo del día' (2010), este libro sigue la estela de la poesía comprometida, de Machado a García Montero, pasando por Celaya o los Panero, sin dejar de lado la impronta rigurosa de los poetas latinos. Fulgencio Martínez levanta su voz en este tiempo de silencio para denunciar el marasmo de una sociedad que no muestra capacidad para cambiar el sino de las cosas.

ANTONIO ORTEGA
(Semanario Ababol. La Verdad. 17-11-2012)


viernes, 20 de mayo de 2016

10 años de la publicación de "Cosas que quedaron en la sombra"


En 2016 se cumple una década de la publicación de Cosas que quedaron en la sombra (Ed. Nausícaa), de F. Martínez. Para recordarlo, publicamos en este blog el artículo del profesor José Belmonte, aparecido en el semanario Ababol, del periódico La Verdad.

http://servicios.laverdad.es/ababol/pg070421/suscr/nec1.htm





Cosas que hacer cuando uno está vivo

Foto

Es probable que muchos de los que ahora lean estas líneas no sepan de la existencia de Fulgencio Martínez. Que no conozcan, al menos, su faceta de escritor, de poeta. En los últimos años, su nombre ha estado ligado a la revista Ágora y al Taller de Arte Gramático que él mismo fundó hace algunos años y que en la actualidad dirige. Fulgencio Martínez, sin embargo, publicó su primer libro hace más de veinte años. No fue un oficio que haya olvidado, puesto que ha seguido publicando con asiduidad hasta la aparición de Cosas que quedaron en la sombra, que es motivo de esta reseña. Su condición de hombre alejado de los cenáculos de la cultura, su obstinación por no presentarse a premios ni a juegos florales de las villas de España, le ha llevado, probablemente, a este momentáneo olvido y a que su nombre no figure en ciertas antologías que, de modo un tanto arbitrario, circulan por la geografía española. La poesía de Fulgencio Martínez está, sin embargo, a salvo de tales celebraciones y fastuosidades. Parece, además, como si el escritor se frenara a sí mismo para no caer ni en el preciosismo de ciertos contemporáneos, ni tampoco en la prosaica ordinariez de otros autores que confunden la poesía con la lista de la compra. Pero tampoco rehuye del hecho de tener que enfrentarse a una poesía que tiene cierto sabor tardosocial -por llamarla de alguna manera- en donde se pone sobre el tablero la experiencia personal, soñada o vivida, con la aportación de ingeniosos juegos de palabras y con un evidente dominio de la lengua con la que, en no pocas ocasiones, consigue que el lector se divierta. Pero, en la mayoría de los casos, asistimos a un auténtico concierto de sonoridad como se refleja, por ejemplo, en ciertos sonetos, como el dedicado a Andrés Salom, autor de tantos y tantos libros descastados. Pero, cuando es preciso, Fulgencio Martínez sabe serenar el verbo y domesticar la palabra hasta encauzarla por la senda más amena y sutil. Sucede, en este caso, con poemas elegíacos como el que dedica a la desaparecida María Pilar López. En definitiva, una excelente obra que descubre a un no menos excelente escritor al que no le importa vivir a la sombra de sí mismo.

José Belmonte Serrano ‘Cosas que quedaron en la sombra’. Fulgencio Martínez. Nausícaä. 238 páginas. /14 e







Sinopsis de Cosas que quedaron en la sombra
Cosas que quedaron en la sombra, de Fulgencio Martínez, pone de manifiesto la virtud y la capacidad de su autor para dotar de múltiples voces, como en una obra musical polifónica, aquello que en su conjunto armoniza en un todo perfectamente homogéneo. Este poemario, conformado durante más de quince años (1989-2006), despliega un riquísimo mundo poético que agota con maestría todas las posibilidades del poema. El verso, colmado de lúcida experiencia, desde la primera página hasta la última, emerge destilando una voz poética existencial y auténtica, llena de pureza, cargada de futuro. Pero, no digamos más, que sea el lector quien lo descubra.

domingo, 15 de mayo de 2016

La suplantación por la izquierda. Diario político y literario de FM


LA SUPLANTACIÓN POR LA IZQUIERDA

Publicado en La crónica del Pajarito, viernes 20 de Mayo 2016
//www.lacronicadelpajarito.es/blog/fulgenciom/2016/05/suplantacion-por-izquierda



“A distinguir me paro las voces de los ecos”, dejó escrito Machado en su “Retrato”. No es fácil, amigo, distinguir hoy las voces de los ecos. En primer lugar, porque no se nos permite pararnos para reflexionar; en segundo lugar, porque se nos trata de borrar el criterio de valor para distinguir voces de ecos (hoy se difumina la dialéctica entre copia y original confundida con la postiza “dialéctica” entre lo viejo y lo nuevo, parto de una simpleza maniquea); y, en tercer lugar, porque nos vienen acostumbrando a la suplantación total y que los ecos pasen por voces.
Hubo una izquierda que era eco de voces de izquierdas teóricas, más que de la verdad de los hechos. Tuvo que hacer autoexamen, reconocer el gulag y distanciarse de falsos ecos como eran y son las dictaduras. Todavía dentro de esa izquierda hay una resistencia a despertar de ser eco de su eco, y a reconocer los derechos humanos para ser voz.
Hay ahora una voz que trata de ser única en la izquierda. Aspira a la suplantación total, como llamaba a la movilización total la propaganda del partido nazi.

Fulgencio Martínez

sábado, 14 de mayo de 2016

Padre (Reflexión sobre la paternidad). Por Fulgencio Martínez


                                                                    PADRE

                     (REFLEXIÓN SOBRE LA PATERNIDAD)
                              SEGUNDA EPÍSTOLA DOCTRINAL
                
                                                                            




Toda la tradición occidental ha hurtado al hombre su muerte, y a la vez su paternidad.

                                                                               Por Fulgencio Martínez


                                                                       a Teresa Oñate y Zubía, filósofa, 
                                       profesora de la Facultad de Filosofía de la UNED



1. En la búsqueda del sentido de una nueva ontología posmoderna, hermenéutica, que no interprete el ser como voluntad de poder, o voluntad de voluntad, sino como diálogo, apertura en el lenguaje y escucha (del ser) en el ser del hombre, nos surge una cuestión: ¿qué es, para la filosofía, la paternidad?       

Nietzsche la llama voluntad de engendrar, de crear nuevos valores....

         Toda la tradición desde Platón la desvaloriza. En República y Timeo ni siquiera tiene cabida el concepto de padre... (A Platón solo le interesa la "paternidad" de los "escritos", de los logoi -Fedro, Timeo-; qué pueda dar cuenta de ellos: la antigüedad venerable de la memoria oral -caso de un relato, de un mito-, o la razón y el arte retórico del escritor, si se trata de un logos nuevo, un hijo que no puede legitimarse por aquel testimonio de la memoria oral).

         ¿Por qué algo inherente a lo humano no es tenido en cuenta por los filósofos? ¿Qué terror o nudo hay aquí?

2. Precisiones sobre el concepto de paternidad. No es tanto la voluntad de crear o engendrar, sino la de cuidar, proteger. Esto abre el concepto.


         2.1. En primer lugar, el sentimiento legítimo de poder se expresaría por este cuidado: es ese cuidado.

Ser superior significa protección y cuidado; respecto al otro: hijo, obra, débil.


         2.2. Está en relación con la muerte y la existencia auténtica (Heidegger. Ser y tiempo).


         2.3. La paternidad se asocia con la obra de arte. El creador siente a su obra como hijo, quiere cuidarla, se preocupa por su futuro; y de algún modo conjura la muerte y la acepta a la vez; no la defiere.



3.  Se arranca al hombre una existencia plena cuando se le difiere la muerte y la paternidad.

    Tenderíamos nosotros a asociar ese hurto con la "mala posmodernidad", que critica Teresa Oñate en un texto en el que reflexiona sobre "el fin de la modernidad", a propósito de los malentendidos que deforman la noción de posmodernidad y des-sustancian lo que Vattimo llama "el fin de la modernidad".


4. Toda la tradición occidental ha hurtado al hombre su muerte, y a la vez su paternidad.

         ¿Toda? Toda la tradición utópica (Platón, Campanella), o, más, toda la tradición que pretende instaurar un "post", o que pretende instaurarse, ella misma, en un "post".

Siempre que nos referimos a Platón, lo hacemos a una de las posibles interpretaciones de la gran masa de intereses de los diálogos platónicos (Derrida, Khôra). Un cierto Platón se presenta antagonista de la paternidad, otro Platón ("somos hijos de la polis) la envuelve en una interpretación más amplia, pero desnaturalizándola; otro Platón la toca tangencialmente en su exigencia de que lo escrito tenga un padre, y otro Platón.....



5. Desde un enfoque ético y político: se comete así la suprema injusticia, al pobre, al hombre en general, que se toma como valor de cambio o de uso.

6. Una post-modernidad mala pretendió deshacerse del padre, de la linealidad edípica del tiempo. Todos somos hijos de nuestro tiempo. Somos padre hacia el futuro.

7.  Ser padre, cuidar el tiempo, el ser, la obra, el otro, implica: inseguridad (¿cómo hacerlo bien?), vivir en ausencia el presente (un futuro anterior y un futuro posible), y al revés, vivir en presente la ausencia (querer preservarlo para ella, darlo en don); asumir el riesgo, la responsabilidad, el valor del error.

8. Toda la tradición ha puesto un padre al hombre por encima de él, para evitar esos riesgos supuestamente; pero, en realidad, para despojarlo de su corazón humano. (En las sociedades míticas el nombre de una persona repetía el del ancestro o antepasado: tiempo circular).

9. La muerte de dios significa la muerte del padre prefabricado.

El asumir el hombre su condición de ser y tiempo, su no dilación de la muerte (su muerte propia).

10. ¿De dónde surgen los valores si no de ese ansia de ser que habla en el propio hombre? Le llaman  anhelo de inmortalidad del alma (Platón ya desfigura el concepto, como luego el cristianismo).

         En el momento en que el ansia de ser no habla desde el propio ser, sino de una hipotética -titánica- voluntad que quiere perseverar... en otro mundo, o en signos estatales de grandeza (pirámides)

11. La radical ansia de ser desde el ser mismo está inserta en todo (Spinoza), en lo humano: no es crear algo idéntico, imperecedero, inmutable, infinito (inerte) sino lo mismo y diferente: la finitud del ser que encuentra ahí un limite a su deriva o mala infinitud: el ser acoge todo.

12. Eterno retorno, selectivo (Deleuze, Vattimo): de una participación en un bien comunitario, donde se toma y se da el bien-ser. El hombre es el pastor del ser, en este sentido.

13. Se oye aquí constantemente una apelación a la responsabilidad. Al vínculo de la libertad y la generosidad: a la autodeterminación y a la "virtud que hace regalos" (Zaratustra).

14. Los hermanos Karamazov: ambigüedad del padre, padre opresivo, que anula, no deja ser padres a los hijos e hijas. Nihilismo. Espiritualización de Aliosha.

15. El miedo al padre hace esclavos. El esclavo era el único cuya muerte era resarcida, porque pertenecía a otro (su dueño). Los pobres, su muerte no es suya: o bien alienan su muerte en una esperanza ultravida o bien son carne de cañón (Napoleón). No existen.

16. Existir auténticamente implica asumir en el ahora la posibilidad de la muerte.

      ¿Por qué sería la paternidad-maternidad (no diferenciamos ahora) la respuesta? Hay que entender que no es respuesta a ningún problema (solución o antídoto o recurso para sortear un peligro).

Es respuesta en sentido de respuesta a un reto, llamada, a la autenticidad: del ser. El ser es lo contrario de un problema. Su escucha en los seres humanos dice que el hombre tiene una identidad-diferencia: es padre-hijo, una copertenencia en su ser.




17. Hablamos del hombre y del ser no como especie, sino individuo, inmerso en una corriente de ser.

18. Dionisos es padre-hijo. (Zeus, en cuanto niño. Dioniso naciendo de un muslo de Zeus...el hijo lleva al padre y es padre).

19. La mujer inventa, el hombre (varón) descubre -dice Nietzsche. ¿Cómo entender ahora esa diferencia? -sin duda algo importante -y complementario- hay en esa sentencia. Solo que  sospechamos un "también" y que la pensamos desde lo masculino.

20. La maternidad quiere también proteger, reunir, soltar y recoger.

21. La paternidad puede llamar a la puerta de lo diferentemente Otro. Por un exceso -donde había un defecto- de generosidad. Lo humano siempre implica parentesco.

22. Paternidad-maternidad y parentesco. Un aire de familia, la mismidad diferente.

23. Los sistemas de parentesco desparecen en el Estado, que impone una identidad abstracta, repetible, objetivable.

      ¿En qué ciframos entonces lo común del género humano? ¿en la razón, en el genoma, en la persona sujeta y portadora de derechos universales?

24. La apertura a la paternidad y la maternidad es la apertura a la tierra: tierra que te ha parido, cielo y aire y fuego que has cuidado.

25. Al ser, a los dioses elementales, a lo primigenio que llama Heidegger, se volvería el cuidado. La cuaternidad humana abierta y cuidadora de eso mismo.

26. Mientras la generosidad máxima de los hombres hace, así, posible la apertura, quizá, al dios desconocido, al de los otros...o a lo radicalmente otro.

27. Esta es la tarea del verdadero humanismo: no el de los titanes ni el de los hijos parricidas, sino el de asumir la condición de hombre padre y madre e hijo e hija; que anima a seguir y avanzar en lo abierto y da seguridad en la tierra.

28. El hombre no está solo como hombre, implica el pasado (de otros hombres padres-madres que han cuidado para él) y su apertura, en sí mismo, a lo diferente e igual del hijo.

         La mujer inventa, el hombre descubre: esa apertura. El varón ha de dar dos pasos adonde la mujer ya se encuentra. (Seguimos sin captar el fondo de la sentencia).

29. ¿Cómo el ser humano no querría cuidar el ser si en ello le va el futuro de su obra hijo y su sentido de la muerte, pues permanece de algún modo en el hijo?

30. En la sociedad actual: la técnica ha modificado el acceso a la paternidad- maternidad, pero no su esencia.

31. Lo que ha sido alterado y confundido es (mas allá de toda sociología  y problemática) la imagen de la paternidad-maternidad; en la medida en que al hombre-mujer se le ha distraído con otros fines.

         Quisiéramos referirnos siempre al hombre corriente, al hombre de carne y hueso (Humano) no al hombre de la tradición occidental ilustrada ni solo al artista, ni al científico o filósofo.

Queremos referirnos a lo que Maslow llamó necesidad de autorrealización (una palabra del Superhombre de Nietzsche, pero no de su exclusiva propiedad): a la paternidad-maternidad en sentido esencial:

      Queremos referirnos al campesino, su vida humilde tiene un sentido por cuidar su cielo-hijos-tierra.

        Y también al artista, responsable de su obra (¿a qué artista que crea le da igual el futuro de su obra? Todo artista-creador realmente crea las condiciones en que su obra perdura).

       También al artista, porque, al cuidar de su obra, necesariamente se preocupa por el  futuro, por el bien.


    Y quisiéramos referirnos incluso al "man" (que asume las interpretaciones hechas, que se pierde a sí mismo en una existencia inauténtica -Heidegger); a los espíritus débiles, al pobre que no tiene una interpretación propia, y al trabajador a quien le imponen una interpretación (fuerza de trabajo) los amos de la palabra. En fin, al hombre corriente que no se ha dado una interpretación, a ese "resto de los mortales" que forma la inmensa mayoría de la humanidad.



32. Esos mundos diferentes del artista, el campesino, el obrero, el científico, han sido cambiados, por un progreso que fija metas, tiempos, mundos caducos y por venir, sin su voluntad de sentido.

         La voluntad humana dirigida y manipulada por los fines del progreso: ella misma se siente a sí fuerte cuando cumple y obedece, o cuando se rebela y "manda", siempre dentro de  ese orden teleológico añadido al hombre como superestructura.

33. La verdad es que somos finitos, morimos y esto es lo que da sentido a la pequeña voluntad de sentido que somos: la paternidad-maternidad que crea las condiciones de (para) que nuestro pequeño mundo cuente y fluya en el ser.

34. El ser se oculta y decae en lo ente. Vivimos en la verdad, lichtung, apertura del ser y a la vez encubrimiento.

35. El hombre emboscado (Jünger) de los caminos perdidos en el bosque, que conoce el andarín, y el guardabosques, y el leñador. (Heidegger, en Sendas perdidas).

36. Ya no somos material para una sociedad. Nietzsche.

37. Cómo enlazar estos cabos. Desde un asumir la condición humana adulta de padres-hijos, a lo comunitario.

38. Amistad (Aristóteles), philia (Empédocles), pietas. (Gadamer. Vattimo de Adiós a la verdad). Es triste que no estemos en buenas relaciones con la verdad.

39. El dinero como mercancía total. La técnica como disponibilidad total. Dios, como la mercancia supernumeraria, que nunca se puede comprar, fundamento-patrón de todo.



40. Si no el oro, ¿hoy, qué es el fundamento aún, el patrón de todo?

        

         El miedo... a la orfandad, más aun: a la exposición, a no ser reconocidos hijos... a quedar fuera del poder-progreso-dios- técnica, o a estar solos, después de haber muerto el padre o de habernos liberado de él.

         El miedo a ser padres-madres. 
 


41. Viviendo actualmente, de nuevo, en la sociedad del riesgo: la técnica no asegura, ni siquiera tiene el control de lo económico. El poder se divierte con sus microrrelatos: ha perdido su coherencia. (Tras la muerte de los grandes relatos -Lyotard)

         En esta segunda década del siglo XXI: el riesgo además se hace pagar a los débiles, pobres, a todos, porque cuenta con el gran patrón-fondo y crédito del miedo.

42. El consumo nos ha vuelto niños no Dionisos niño sino criaturas impertinentes, malcriados, perezosos y deseantes omnideseantes. La ciencia, los expertos callan sobre el riesgo, evalúan en función de los intereses para los que ellos trabajan. La voluntad de verdad, la honestidad que Nietzsche suponía en la ciencia, ha muerto también con la muerte de Dios, en efecto. La ciencia trabaja en la red del poder.



         Japón: accidente en la central nuclear de Fukushima: ¿ningún experto avisó del absurdo de construir centrales nucleares en zona sísmica? No, posiblemente esa obviedad estuvo tapada por el cálculo de riesgo y ventajas. Es más ventajoso el dinero de centrales. (El ahorro de dinero para el país, en comparación con otras energías; o el dinero del negocio de las acciones en centrales, quién sabe). En realidad, es imposible saber la verdad: si la centrales son beneficiosas o no, nadie cree en la ciencia; y la filosofía asume una función hermenéutica (de interpretación) no legisladora. (Zaratustra, filósofo legislador). Pero tampoco ya legislan los expertos salvo nominalmente (quién legisla: ¿los políticos?: tampoco. Es claro que el dinero. Transparentemente se manifiesta detrás de todo -información, poder politico, poder social, religioso- un poder económico invisible. Por invisible no quiere decir menos real y menos cuestionable.

Cuestionarlo, aun en época de crisis de sistema como la de hoy, supone o derribarlo o seguir pidiéndole soluciones, es decir, provocar otra vuelta de tuerca, del látigo del amo: ven, que te de unos cuantos azotes más para que sufras y te compadezcas y mientras tanto eres mi igual.



Hemos llegado al cinismo ultramoderno, liberal (que no es el buen cinismo divertido de ciertos posmodernos de primera hora que se pusieron la etiqueta de posmodernos. Música, gabardina, mod).



43. La democracia. Participación con amplia base social en lo público. Lugar de debates y encuentro de proyectos, paternalidades-maternalidades.



44. ¿En qué medida lo posmoderno como nuevo, no encierra la contradicción interna de asumir la secuencia con del tiempo lineal moderno?

Es una respuesta primera decir que lo posmoderno es reconciliación, no superación dialéctica, no cae en la trampa dialéctica. Vale. Asume lo pasado, los pasados posibles, la huella, y abre desde ellos la posibilidad del futuro. Futuro es lo posible, lo abierto, que se encierra ya en el pasado como lo no dicho pensado vivido. El eterno retorno implica asumir eso actual del hombre que encierra las tres dimensiones espaciotemporales, sin anularlas.



Pero, sería preciso profundizar más en la idea del eterno retorno. ¿Cómo asumir los campos de concentración y los gulag?



Volviendo a la pregunta de base, para reconocer una edad como otra se requiere una diferencia delimitadora de lo anterior. No estamos en la posmodernidad si no en el fin de la modernidad, podía decir Vattimo.

Pero ese fin de la modernidad -nihilismo alto- ¿cómo reconocerlo sin otro término que venga después? Como al final de la oscuridad se supone luz. O se supone otra cosa. No podemos reconocer el fin de la modernidad sin pensar en un alter tiempo. Pero ese alter es la lógica lineal que delimita fines.



Si lo pensamos desde el eterno retorno de lo mismo....en Así habló Zaratustra... la visión y los enigmas, morder la cabeza de la serpiente que devora la garganta del pastor y que podría no solo matarlo si devorarlo en lo igual e idéntico.



Ese acto de morder la cabeza de la serpiente supone un nuevo comienzo, radicalmente nuevo, sin referencia a un orden serial, un comienzo que no viene después de un fin: el eterno retorno del tiempo presente-futuro.



¿Fue un ensueño, o una visión real? Cabría la tercera posibilidad: interpretarlo literalmente -no de forma alegórica ni tampoco irónica- como una visión del más acá del apocalipsis de san Juan. Un atisbo de lo que ocurriría en un relato diferente de la Historia, distinto al relato cuyo final nos cuenta ya el apocalipsis.



45. Si lo incluimos (me refiero a ese otro relato de la visión del eterno retorno) en una epocalidad nueva del ser, volvemos, con Heidegger, a encontrarnos en una serie, lo nuevo no es nuevo comienzo, sino nueva apertura del juego, que implica ausencia, cerrazón.

No hay  progreso, sino vuelta (Kehre) y vueltas. Historicidad fundamentada en el ser- que es también fundamento y abismo.



La historicidad en Nietzsche se entiende como un asumir el hombre el error necesario, la Historia (como ese todo de las diferentes historias), la necesidad de máscaras y un desatar los hitos: desde la voluntad de poder crear nuevos valores eternos, como juego, como hacen la naturaleza, los dioses, las fuerzas elementales irresponsables. Liberar la voluntad de poder de lo ente.



Desde Heidegger, hemos visto que lo primigenio, se integra en la cuaternidad del ser que copertenece al hombre. La tarea del hombre es el logos pensar que recoge, lenguaje pensador del ser.



46. La gaya ciencia.

Nuestro nuevo "infinito". ¿Hasta dónde alcanza el carácter perspectivístico de la existencia?, y si toda existencia es interpretación pues si esta no la tiene carece de sentido; ¿no habrá otro sentido detrás de ese interpretar, o cabe solo buscarlo en preguntar por esa condición interpretadora de la existencia? ¿En una metainterpretación que siempre cae en ser una interpretación pero que no busca un sentido más allá de ese interpretar-vivir?

Existencia interpretadora. No podemos saber, el intelecto humano se ve a sí mismo bajo sus formas perspectivísticas, exclusivamente bajo sus "máscaras" (Vattimo). Vana curiosidad saber si existen otras formas de perspectiva, de intelecto; por ejemplo, si se conciben seres cuya noción del tiempo sea hacia atrás (hay un reloj en Londres así) o alternativamente, hacia adelante y hacia atrás.

         Lo cual determinaría otra dirección de la vida y una noción diferente de causa y efecto.

         Hemos de asumir la linealidad del tiempo y lo circular, para la paternidad. (Pero, esa "y", esa conjunción hemos de dejarla al ser. No la podemos pensar ni interpretar por nosotros).

Hoy en día es arrogancia decretar desde nuestro rincón que únicamente desde este rincón es lícito tener perspectivas.

El mundo se nos aparece doblemente infinito: no podemos descartar la posibilidad de infinitas interpretaciones.

Alguien estaría tentado de divinizar ese inmensidad de mundo desconocido; de adorar, acaso, en adelante, lo desconocido como Lo desconocido...

pero involucra esto desconocido hartas posibilidades nada divinas de interpretación, harta diablura, estupidez, locura de interpretación, incluyendo nuestra propia humana, demasiada humana, que conocemos.

47. Debemos cuidar de aquellos que no tienen interpretación.


48. Hans Jonas.  Principio de responsabilidad. Al margen de la ley de Hume (Ilicitud del salto desde el hecho a la norma).

Modelo de salto de hecho a norma: el niño recién nacido; pide su ser-ahí que se lo proteja.



¿Puede construirse sobre el particularismo del afecto un vínculo universal, comunitario, social?
Paternidad remite a Dios.

Pensar a Dios después del Holocausto, de Auschwitz, supone no entenderlo ya como un padre omnipotente, que puede salvar (Heidegger)...

Dios se habría dado todo en la creación y ya no puede hacer nada por el hijo.

Hemos de asumir la condición de padres, desde él...



- Hijo, necesita nuevos modelos, cristianismo kenótico (Vattimo), la cáritas... el espíritu.



¿No es volver a un fundamento autoritario, paternal del poder, al rey-filósofo platónico, quien se comporta como un padre respecto al hijo?
Nietzsche-Zaratustra, el primer pensador postplatónico: "Dios ha muerto", el Padre ha muerto, vino a decir: Platón ha muerto. Ergo, ha muerto el Padre, el Bien, la Verdad, la Justicia, de arriba. Sed padres, asumir los valores de la tierra. Crea, cuida.

49. La paternidad es una política. Una ecología.

¿Qué otra cosa si no, han hecho (los hombres): sino que han tratado de cuidar su casa, su cuerpo, su voluntad propia con honestidad, sin hacer grandes teorías?

50. La voluntad es niño, el cuerpo es niño. El yo es un pequeño niño que cuidamos.

51. El tiempo es niño (que cuida a un niño). Por él nos vela el padre-madre Ser. (Sein sin sus atributos sexuales, es impensable. Das Seyn, neutro porque da cabida a toda forma de sexualidad. ¿Pensó Heidegger en esto?).

52. Identidad y diferencia (Heidegger). Tiempo y ser.  En Levinas: El tiempo y el otro.

Levinas (y Musil) piensan en un padre-madre con atributos, Un Otro en que no nos pudiéramos mirar, no sería, de verdad, otro. Musil describiría al hombre que ha perdido los espejos: el hombre sin atributos.

53. El que trabaja crea a su propio padre. (Kierkegaard. Temor y temblor).

54. El capital vive de la renta del padre que crean otros, los creadores de paternidad.

55. Finalmente, en la Posmodernidad no nos sentimos ya hijos de la Modernidad: una herencia que nos ahoga. ¿Desde qué momento en la Modernidad ya no hubo un espacio para ser padre? Denunciamos "su verdad" (su afán de lucro sobre los hijos y padres) y nos fuimos a otra parte -¿adónde?- a danzar con otros mitos.