domingo, 28 de febrero de 2016

Francisco Giner de los Ríos o dónde está el progresismo. Diario político y literario de Fulgencio Martínez




FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS o dónde está el progresismo
             Artículo publicado en LA CRÓNICA DEL PAJARITO, domingo 6-3-2016
            http://www.lacronicadelpajarito.es/domingo/francisco-giner-rios-o-donde-esta-progresismo
    Como se fue el maestro, / la luz de esta mañana /me dijo: Van tres días /que mi hermano Francisco no trabaja. /¿Murió? . . . Sólo sabemos / que se nos fue por una senda clara, / diciéndonos: Hacedme / un duelo de labores y esperanzas. // Vivid, la vida sigue, /los muertos mueren y las sombras pasan; / lleva quien deja y vive el que ha vivido. / ¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!
 
                                                           Baeza, 21 febrero 1915. Antonio Machado

Se cumplió el pasado 21 de febrero el 101 aniversario del poema de Antonio Machado “A don Francisco Giner de los Ríos”. Siempre es oportuno escuchar los versos del poeta, pero quizá lo sea más en este tiempo en que se espera una regeneración del país. No viene mal oír palabras esperanzadas y contagiosas de energía, que llaman en el mismo tono al ideal ético y al trabajo honrado, tanto el intelectual como el manual; a hacer sonar los yunques, los martillos, los libros, la ciencia, el alma constructiva del pueblo. Leído desde nuestros días, el poema dice –mejor que ningún programa político- los valores del republicanismo: La idea junto a las virtudes cívicas de la generosidad y el trabajo, vivas en la mejor tradición del pueblo, del que tanto habría de revelarnos Machado en su Juan de Mairena. (Solo hay una aristocracia: la del pueblo, llegará a decir en ese libro).


En el poema el llanto por el difunto se transmuta en un elogio de los valores que inspiraron al maestro. La muerte no supone derrota sino impulso para los que continúan la labor. Francisco Giner de los Ríos sintió y enseñó la dignidad de ser pueblo: y en concreto, de un pueblo español de profundas convicciones democráticas (expresadas en el dicho castellano: nadie es más que nadie), de una también honda sed de ilustración, justicia y libertad, arraigadas en el valor del trabajo (como escribiría el mismo Machado en su “Retrato”: “a mi trabajo acudo, con mi dinero pago...”), pueblo, en fin, de una fe, generosa, profunda, de inmortalidad por el bien que has hecho y lo bueno que dejas. “Lleva quien deja y vive el que ha vivido”. Los ricos de cementerio nunca comprendieron esa fe laica, la verdadera. Lo importante no es no ser casta por cuna (como dicen quienes ahora se reivindican hijos de fontaneros o de pastores de la montaña), sino no haberse acunado en la casta de los privilegios olvidando las convicciones igualitarias del pueblo.

(Y ya se ve venir a los enchufados y casposos señoritos de siempre, a los que ahora llaman asesores los nuevos partidos: el cuñado, la ex amante, el sobrino… Veremos puertas falsas giratorias de asesores ómnibus, es decir, válidos para cualquier tarea en la que solo se necesite el enchufe y la prebenda característicos de un vulgo sin autoestima, vulgo que ahora llaman “gente” como si fueran borregos mis paisanos, y no ciudadanos isónomos de un Estado político).


Necesitamos desterrar la creencia de un pueblo servil, ese del “vivan las caenas” de los que llevaron sobre sus calzones en hombros a Fernando VII. Hagámosle una higa al chanchullo, a la picaresca vida, al “si no te corrompes tú, es porque no puedes”. Esa caricatura del pueblo, que viene del antiguo régimen, sirve una coartada moral a los corruptos. Basta leer El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón. Los privilegios eran una sistema montado desde arriba, desde el alto clero y el rey hasta los funcionarios públicos, llegando a los villanos favorecidos, como el molinero de la historia (archenero indomable, por cierto; “¡a mí, que soy de Archena!”)

En este año y ante posibles nuevas elecciones importa recordar los valores que representó Francisco Giner de los Ríos para saber dónde está el progresismo. La Institución Libre de Enseñanza fue un modelo de educación acorde con un país moderno, que se respeta a sí mismo. La democracia, el Estado fundado en la igualdad y la educación. El reino de los privilegios hace súbditos, no seres autónomos: Giner de los Ríos confío a la educación la tarea de asentar esta filosofía kantiana de la igualdad, nuestra asignatura pendiente. En el ámbito de la Educación es donde mayores son los disparates. Una titulación, incluso, en los niveles de ESO, se decide por los ítems que cada centro sigue, cuando el título se supone igual en todo el territorio español y por extensión, europeo. La autonomía de las Universidades y, por deriva hermenéutica, de cada colegio no se entiende en el recto sentido económico (aquí es imposible, al no haber patronazgo privado como en Estados Unidos), sino en la mala dispersión deconstructiva. Cada quien ha de amañárselas para buscarse un privilegio, un enchufe, un poco de favor a cambio de entregar su parcela de poder “autónomo”. La divisa absolutista está bien cebada en todas las capas e instituciones: Sácale partido a tu pequeña independencia, vendiéndola cara.

Para cambiar este estado de cosas, hay que apostar por una verdadera educación pública. En otros Estados, quizá lo público pueda ser un complemento a lo privado; aquí, no, porque todavía estamos en la Edad Media europea. No hemos asimilado un modelo de Estado, en España, basado en la igualdad ante la Ley y tampoco disponemos de una cultura política y ciudadana arraigadas en la igualdad y al día en la educación en altos valores comunes de humanidad y solidaridad. Ese propósito debería ser el pan que habrían de prometer todos los partidos; ¡eso sí que está a su alcance, si no lo estuviera cumplir las promesas de trabajo y felicidad económica!


Y es hora, en fin, de exigir los ciudadanos españoles a los partidos que cumplan con la igualdad en el acceso a cualquier empleo público o función pública, en cualquier territorio administrativo del Estado, y sin prebendas y filtros separadores que manipulan las lenguas vernáculas para uso de afines ideológicos. No puede haber vertebración del Estado sin ese flujo de los mejores y más preparados en cualquier tarea y servicio público, especialmente en la educación de un país. Supuesto que entendamos que el problema que tenemos hoy por delante los progresistas es reconstruir España, no satisfacer a una cuota de su población.


Fulgencio Martínez
Profesor de Filosofía y escritor




jueves, 25 de febrero de 2016

Poemas de Fulgencio Martínez en Letralia


POEMAS DE FULGENCIO MARTÍNEZ EN LETRALIA
Poemas

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          como un huésped
procedente de un país donde todo es silencio.

                 Guillermo Carnero
Desde ahora
Hablaré suavemente
como el lagarto rubio en la cima del cielo,
o como croa la luna inquieta
en la charca, mientras dura la noche.
Palabras como un pegaso de cartón
que cruza ligero el mar de nunca.




¿Tu país?

Tu país, ¿cómo se llama?
¿Existe, en tu país, el capvespre,
esa riqueza de luz, de matices,
esa gloria que espera
hasta el final para mostrarse
entre las ruinas del día?




Noche de Hispania

Identidades imposibles,
números transracionales,
miniaturas del Universo
en un tenderete de souvenirs:
el toro y el matador
que son el mismo antebrazo
(abrazados en un pase de pecho),
la última potencia que tiene el agua
antes de dormirse en un balde,
entre viejas hojas de periódico,
como un paraguas desencuadernado
que ya ninguno viene a abrir.

Lecciones de cosas a la deriva
en una historia triste,
en una tierra oscura
    donde se abre, cada día, la flor
del enigma, y se deshoja.




Construyendo España

Un tormento de grúas es su cielo
que anuncia una tormenta futura
de todo el litoral construido,
de uno a otro confín.




Cementerio de palomas


El servicio de limpieza del Ayuntamiento ha retirado las palomas
muertas, por veneno, bajo la fachada de la Catedral.

                         Diario de Murcia

Qué desaliento el de la paloma
envenenada bajo la gran torre.

Cómo se apagan las cuerdas que, un día,
iluminaron nuestro paso triste
por aceras y plazas y jardines
polvorientos de esta ciudad.

                                                Extrañas
se han vuelto nuestras huellas
aquí,
          como un aleteo,
una vida que pasó hace mucho.




Gracias, poesía


Gracias a la Arquitectura, porque me ha permitido conocer
el mundo con sus ojos.

              Rafael Moneo

Gracias, Poesía,
porque me haces vulnerable,
porque, de pronto, en plena vigilia,
me despiertas.

Gracias
por la resurrección que prometes:
por ese lejano anuncio
de la vida verdadera,
que señalas con leves signos.

        Gracias,
porque me diste a conocer el mar
        y la palabra de la calle,

porque, cuando me cercan las dudas,
me enseñas el valor
siempre de buscar bajo los gruñidos
de las ilusiones enterradas,
a Ulises de eterno coraje.




En la calle de agosto...


        I
En la calle de agosto
la golondrina
que volvió antes de tiempo.



       II
(La sola presencia de la luz
remite a la honda escucha
de lo abierto).

                        Cuando abrí mi balcón,
la perdí; las nubes la llevaban
en su red tupida,
las palabras, más que una vida robándome,
no la pudieron retrasar, ni un momento.

Ella, a la tierra,
al aire, al más allá. A la tierra.




La ignorancia de los que aman

Las potencias del idioma
y el fuego con su candor varïable.
El golpe de unos dados. La desnudez
de tu cuerpo fundido con el mío:
toda esa noche encendida
no me basta
para cerrar la puerta
a las negruras diarias.

Por el día se vengan
los mismos cuerpos
que deshacemos en la luz.

Y la ignorancia
no vuelve más,
con su capa de mago,
a escondernos el mundo.




http://www.letralia.com/224/letras05.htm

viernes, 19 de febrero de 2016

Angela Mallén. Antología actual de poesía española. Revista Ágora





                              Ángela Mallén

  ÁNGELA MALLÉN. LA MIRADA ABIERTA, A MEDIA LUZ EN LA CLARIDAD
                   

                                               POEMAS INÉDITOS



                                                       
                                     de Palos (poemario inédito)


                                      CAL  (ZAMBRA)



                        Blanca la calle, blanca
                            la casa,
                            y la luz también blanca.
                            Sábanas en los patios
                            aleteando hacia el cielo
                              habitado: aeroplanos
                            de tiza,
                              cigüeñas y palomas.

                            Cuánto blanco recuerdas.
                            Todo blanco: pureza.
                            Casa tuya. Infinito.
                            Cuando decías “mi casa”,
                            creías entender
                            quién eras, cuánto eras.
                            Pronunciabas “mi casa”
                            y creías entender la intimidad,
                            la no distancia.

                               Blanco tenaz recubre
                                        actos blancos,
                                        voces blancas...

                            Todos fueron saliendo
                            de la casa al exilio,
                            a una tierra lejana,
                            a la muerte.
                               Nadie, nadie quedó.
                               Ni costumbres ni voces.
                                        Ni actos.


                            El vacío no blanco:
                            la casa derruida,
                            pardusca, desolada;
                            algunos matorrales
                            resecos;
                            ningún sonido, sólo
                            silencio de la carne,
                               silencio de tu calle
                               y el blanco tenazmente
                                  en la distancia.









                                                de Liadora (poemario inédito)



                                      VÍSPERAS




                Luna blanca brillante, cómeme,
                   échame en tu olla, luna cara de arroz, geisha gorda.
                   Luna llena, ¡levanta!, guía a mi lobo infecto de aridez.

                   Tanta caricia muerta, suicidada.
                   En las islas de dentro, crepúsculo abrasivo.
                   Mi Nautilus, mi náufrago, mi Odiseo vagabundo,
                   ¿qué me ofrecía tu rostro curtido por el sol?

                   Tus labios me insuflaban oxígeno viciado.
                   De cerca parecías hiperreal, letal, preexistente.
                Te tragó la borrasca. La luna. La negrura.
                   No eras mío ni de nadie, como el mar.








                                               de Ángel de olvido (poemario inédito)


                                       Z



                   El campo crece dentro de un gorrión pequeño.
                        El campo es un naranjo que se repetirá
                        en los frunces del tiempo y sus culebras.
                        Se forjará una loma, un otero, un alcor,
                        un cerro y otro cerro, azules y lejanos,
                             en los mitos arcaicos del augur.

                             Mirad la mariposa que transporta
                   cielos negros y azules. ¡Cuánta belleza vuela!

                         Entre halcones y albatros en proyecto,
                   libando de las nubes mentales de pan blanco,
                             observo los enigmas desvelándose.
                             Allí donde crecí: solares del olvido,
                             tan lejos de los trenes siderales,
                                          nadie señoreaba.

                                   Allí aprendí a olvidarme
                                        en plena traslación,
                              junto a la mariposa que transporta
                                   cielos negros y azules
                              y después se desploma, libélula caída,
                                   sobre los adoquines.







                                                          
                                                de La ceremonia del té (poemario inédito)



                                      EPÍLOGO




                        No abandonaré mi huella
                            sobre la dermis del agua.

                            El cielo estaba sereno.
                            Y la campana del pueblo
                            sonaba bajo los puentes,
                            dentro de los maizales.

                            No dejaré nunca sola
                            mi huella casi borrada.

                            Recuerdo la luz severa
                            sobre los tilos.
                            Recuerdo la luz intensa
                        sobre los álamos.

                            No dejaré nunca sola,
                            extenuada en la nieve,
                            mi huella.

                            Dos pasos o dos palabras,
                            apenas,
                            vestigio de mi camino,
                            como dos zarpas de tigre
                            en el espejo de Osiris:
                            “Frío”.
                            “Caliente”.

                            La ceremonia parece tener fin.



                              
                           POEMAS PUBLICADOS EN LIBRO
      
                  de La noche en una flor de baobab (Elegía a la madre), 2009

                       

                                     FRÍO
                            (Axioma Décimo)


                        Mi madre me llevaba
                            todo recto por el frío.
                            Ahora veo la estatua de hielo que éramos
                            en aquella ciudad vieja del nordeste.

                            Tuve suerte de erigirme
                            esperando con ella
                            en el centro del frío, debajo del castillo.
                            Yo tenía su fragancia,
                            ¿o era su miedo?
                            (¿o su temeridad?)

                            Mi madre me llevaba todo recto por el frío.
                            Había una iglesia grande donde olían
                            a incienso las gitanas
                            sentadas en la noble escalinata.
                            Los gigantes dormían en la Casa
                            Consistorial.

                            Mi madre me llevaba
                        todo recto por el frío.
                        La calle San Antonio,
                            enfrente de la tienda
                            del petróleo y las papas, junto a los Cines Fémina,
                            hasta la pastelería.

                            Dos galletas ovaladas:
                            chocolate y anises de colores.
                            Ternura, privilegio.
                            Un cándido secreto.

                            En el centro del frío,
                            me comía a mi madre.



                             de Palabra de elefante, 2007



                                      GUERRA
                               (Musée de l´Armée)



                        Estalla. Eso hace:
                            ¡estalla!.
                            Fuerte como en los años treinta,
                            como en los años cuarenta,
                            como en las llanuras de Esparta,
                            y en las campiñas de Granada,
                            y en las planicies del Cáucaso,
                            y en las plazas de Beirut,
                            y en las sierras de Afganistán.

                            Un hombre y un niño.

                            El hombre llora como un niño
                              (de rabia, de profunda decepción).
                            El niño llora igual que un hombre
                              (de abatimiento y soledad).
                            La mano del hombre yace sobre el niño
                            con la misma lasitud
                              del caído en el fragor de la batalla.

                            La guerra ha estallado con pujanza.
                            La madre ya ha sido alcanzada.






                                               de Cielo lento, 2011


                                  
                                   straßenbahn - tranvía


                                                sólo me conozco como sinfonía.
                                                        Fernando Pessoa


                        albina cae la tarde
                            cielo helado vainilla
                            dos tranvías se cruzan
                            ninguno ha de escapar

                            en un baño de azúcar
                            zeppelín macerado
                            de quedar viandantes
                            solidificarán

                            remolino de viento
                            armoniosa extrañeza
                            el frío nace dentro
                            (la médula espinal)

                            tocando en los tejados
                            algún violinista
                            el río canta en jiddisch
                            su indescifrable enigma

                            en las plazas con charcos
                            los pasos repercuten
                            vallas publicitarias
                            rubrican el zeitgeist

                            por la acera un reguero
                            (mercurio contraído)
                            las manos cobijadas
                            como alondras azules

                            otra inyección de frío
                            en la espina dorsal
                            buscadores de oro
                            regresan de vacío

                            la luna es una guinda
                            sobre el cielo glassé
                            albina cae la tarde
                            (zeppelín sonatina)

                            dos tranvías se cruzan 
                            ninguno ha de escapar








                    BIOBIBLIOGRAFÍA DE ÁNGELA MALLÉN



         Ángela Mallén nace en Alcolea del Río (Sevilla). Es poeta y narradora. Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad de Valencia, con estudios de Pedagogía, Psicología social y Filología alemana en Valencia, Austria y Euskadi. Fue profesora universitaria en la Johannes Kepler Universität, de Linz (Austria), se ha dedicado a la traducción y ha ejercido de intérprete de alemán. Actualmente vive en Vitoria-Gasteiz, donde trabaja como profesora de alemán, intérprete y traductora.

         Obtuvo el premio de poesía "Leonor de Córdoba 2003", con el libro Courier-Los trenes del Sur (Andrónima, Córdoba, 2003).
         En 2008, su relato Los leucocitos de Aurora y Rosalino fue finalista en el XXXV Concurso de Cuentos "Hucha de Oro".

         Su poema visual "Altos Hornos" participó en la exposición "Desacuerdos", del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), en 2005.
         Pertenece a la Asociación de Creadores de Álava (Krelia.a), y a la Asociación de Escritores Vascos.




BIBLIOGRAFÍA


         Novela:
- Los caminos a Karyukai (Arte Activo Ediciones, Vitoria, 2005).

         Poesía:
- Palabra de elefante (Arte Activo Ediciones, Vitoria, 2007).
- La noche en una flor de baobab (Andrómina, Córdoba. 2009).
- Cielo Lento (Arte Activo Ediciones, Vitoria, 2011).
- Bolas de papel de plata (Arte Activo Ediciones, Vitoria, 2014).

       Poemas en revistas, libros colectivos y antologías:
- Ha colaborado en revistas literarias: Galerna, Especulo, Ágora, Espacio, Texturas, Arte Activo, Kaskarinia, Azuldemar, Agitadoras y otras.
- Ha participado en libros colectivos: Vuelo de Papel (Valencia, 86), Pólvora blanca (Antología de poetas por la paz, Córdoba, 2003); Antologia de Poetas en Solidaridad con los Afectados por el Sida (Junta de Andalucía, Córdoba 2007); Decir que somos lo que somos (Córdoba, 2008); Sin dejar señales (2010); Tintas para la vida (Córdoba, 2010); Literatura y Realidad / Literatura eta Errealitatea (Asociación de Escritores de Euskadi); El amor, los espejos, el tiempo, el camino (Krelia.a. Vitoria, 2012).