sábado, 28 de noviembre de 2015

33 POETAS ENTRE LA DISPERSIÓN Y LA CONTINUIDAD...(introducción a ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA), por F. Martínez, Núm 7 suplemento especial REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO


33 POETAS ENTRE LA DISPERSIÓN Y LA 
CONTINUIDAD DE UNA CULTURA, Y ENTRE LA 
INDAGACIÓN PERSONAL Y EL COMPROMISO
 CON EL PRESENTE
                                         
                                                                                    por FULGENCIO MARTÍNEZ


http://es.calameo.com/read/002827296b1fba15675f9

http://www.calameo.com/books/002827296b1fba15675f9

Fulgencio Martínez/ Luis Alberto de Cuenca/ Agustín Calvo Galán

Una antología que recoge más de treinta poetas actuales en castellano, euskera, gallego, catalán y sefardí.
                                                                               


1. Nuestro propósito inicial fue presentarte, con la Antología actual, un registro histórico-literario del nivel de comunicación de la poesía con la situación humana del tiempo histórico que vivimos. Por eso, le solicitamos a poetas con obra publicada, de categoría y fuerza comunicativa, unos cuantos poemas de sus libros más recientes, así como un texto inédito aún en libro.
El foco de esta Antología está puesto en el término "actual", rechazamos la simple y falsa afiliación generacional, o por edades físicas -poesía joven, adulta, infantil, etc-, y apreciamos, bajo nuestro criterio de calidad y categoría estética, el diálogo del poeta con su tiempo histórico. Tomamos en serio aquella reflexión de Meneses, uno de los poetas "complementarios" en la obra de Antonio Machado-Juan de Mairena:
"El polo individual del sentimiento... empieza a no interesar, y cada vez interesará menos. La lírica moderna, desde el declive romántico hasta nuestros días (los del simbolismo), es acaso un lujo, un tanto abusivo, del hombre manchesteriano, del individualismo burgués, basado en la propiedad privada. El poeta exhibe su corazón con la jactancia del burgués enriquecido que ostenta sus palabras, sus coches, sus caballos y sus queridas.... Un corazón solitario... no es un corazón."

Estas palabras, tomadas con ironía y verdad (que cada cual saque su interpretación) son una hermosa tentación para Juan de Mairena -y, como toda tentación, encierra peligros, precipitaciones, falsas perspectivas en la superficie, pero también fuerza y verdad, atractivo.
El poeta y pensador Juan de Mairena las tiene en mente como una posibilidad con la que darle contenido a su intuición de la poesía como palabra en el tiempo.
"Juan de Mairena se llama a sí mismo el poeta del tiempo. Sostenía Mairena que la poesía es un arte temporal.... y que la temporalidad propia de la poesía sólo podría encontrarse en sus versos, plenamente expresada. Esta jactancia, un tanto provinciana..."



La temporalidad de la poesía, en todo caso, parece ser que no se agota en un solo poeta, sino que estaría en la "conversación" de uno y otro con su tiempo y con la esencia y tradición misma de la poesía. Algo así –creemos- dijo Hölderlin al valorar el ámbito de los hombres, respecto al de los dioses, desde que somos una conversación.


2. Poco a poco, fue perfilándose lo que queremos con esta antología: poemas actuales, o sea, de libros o inéditos, escritos en torno a los cinco últimos años, aproximadamente, y que, casi sin quererlo, dan la atmósfera del tiempo actual.
Algunos de los poetas antologados nacieron en una franja entre finales de los 50, la década de los 60 y los primeros años de los 70 (15 años, aproximadamente, el tiempo de una generación coetánea, según Ortega y Gasset). Ese dato no queremos obviarlo, pero creemos que es mejor una antología actual en la que, por primera vez, no se ponga el acento en lo generacional, sino en lo actual. Tampoco se trata de la tópica antología de poetas jóvenes actuales o algo así; sino de poetas con categoría de obra publicada y que son semilla en el tiempo actual. Está abierta, por tanto, la selección a poetas de otras generaciones que hayan escrito o publicado obra importante en esa franja y perspectiva temporal que adoptamos. "El presente es el primer escalón del futuro". Hacia ese futuro, del cual solo conocemos este presente, se dirige el foco de la poesía, y de esta Antología. Nada nos interesa lo que no esté en ese foco. Toda palabra dicha atrás, ha de volver a ganarse su lugar, o ser letra muerta, con pompa incluida y fama de ayer.

Hemos cuidado que la amistad no sea óbice para entrar en la Antología, ni tampoco un mérito. Al acabar nos han venido al papel 33 poetas mayores, al menos en edad; por tanto, 33+18 poetas que no han necesitado ser acompañados de sus padres para entrar en esta antología acediana actual. Como verás, encargamos al último de ellos, Andrés Acedo, el oficio de hacerles de anfitrión y chivo de los maledicientes.
El procedimiento que hemos utilizado ha consistido, simplemente, en pedirles a los autores elegidos (según criterio que después se ha de explicar) una selección propia de sus textos, junto a una nota bioliteraria y una bibliografía. Les rogamos encarecidamente que nos diesen uno o varios poemas inéditos en libro. Aunque, en el ínterin de la realización de la Antología, algunos, pocos, poemas inéditos enviados pasaron a verse en libro de su respectivo autor (es el caso de Karmelo Iribarren, con sus poemas publicados en su reciente Luces interiores; y de José Luis Zerón Huguet, que acaba de publicar en su libro Sin lugar seguro dos poemas que envió inéditos…, y ya ves que en esta materia de preparar antologías las cosas dan vuelco de la noche a la mañana: es por lo que, a nuestro gusto, nos llamaríamos, más que antólogo, antologador.

La selección, pues, de los textos ha sido hecha por los mismos dueños poetas, salvo en un caso: el de Isla Correyero, quien nos encargó la nota de presentación y la selección de sus textos, luego aprobada por ella. A cambio de admitirle dicha excepción a tan querida amiga desde la juventud, y extraordinaria poeta y mujer, en venganza amable consentimos también en cumplirle el ruego de quitar la fecha y lugar del nacimiento a la nota biográfica que hicimos. No sé si un antólogo serio, profesional, lo admitiría, pero ya sabes que prefiríamos ser llamados antologador, no antólogo.
Por otra parte, Juan Carlos Mestre nos hizo recapacitar sobre el concepto de inédito. Como podrás leer en su debido lugar, tiene el autor de La casa roja (fraterno Mestre, maestro de tus mismos compañeros de pupitre), una poco común noción de lo que es un texto no édito, o sea, inédito. Homero tuvo que aguardar varios siglos para tener lectores, que antes de ser editado en libro tuvo oyentes solo. Las bibliotecas públicas están, more Mestre, llenas de autores inéditos, clásicos y actuales. ¿Querrá protestar Juan Carlos por lo poco que se lee a los poetas, en general?


3. Pero ya va alargándose este prólogo, y de solo hablar de lo que nos gusta, de anecdotario y del making-of de la Antología, que diría mi sobrino estudioso de la lengua del Imperio, no se gana al lector sesudo y crítico.
¿Cuál es el criterio que hemos usado para seleccionar a los poetas? Aquí entra aquello del gusto personal, bien que forrado de reflexión poética y de algunos conocimientos más amplios. En primer lugar, dado nuestro propósito de presentar una antología actual, con foco en futuro, nos parecía bueno acostarnos a aquellos poetas que se encuentran en el momento de su madurez, dando fruto mayor su obra en el momento en que nos fijamos, lo cual, aunque solo sea por contagio temporal, puede revelar en ella signos de este tiempo.

Hay en muchas de las antologías poéticas que hemos ojeado y que recogen la poesía de las últimas décadas, desde los novísimos para acá, un doble insinuación que hemos evitado. Por un lado, las antologías de grupo de amigos o afines poéticas (llamémosles antologías de aprisco); por otro, la creencia basada en la inercia viuda de que en una época poética han de figurar en antología siempre los mismos poetas. Esta ilusa costumbre más o menos admitida hace que alguno o algunos siempre se crean con permanente gracia para entrar en todas las antologías de un tiempo. No es así. Por tanto, no haya frustración, ni queja. Aquí no, pero allí sí, y en otra, no, y también. Reflexionando más ampliamente sobre el cacharro promocional que es una antología poética, llego a la conclusión de justificar la costumbre aludida, porque a posteriori algunas antologías, como la de Gerardo Diego, nos acostumbró a que los que estaban en ella eran los poetas. No, eso se supo después, y sobre todo, porque todos ellos siguieron hasta su muerte escribiendo, renovando. Lo mismo sucede, a más cercanía, con la Antología de Castellet (nuestro homenaje y recuerdo al recientemente fallecido crítico). Solo porque Guillermo Carnero, Gimferrer, José María Álvarez, etc, continuaron y progresaron, es decir, proyectaron todo su fondo poético implícito, en obras posteriores a aquella célebre de los nueve portentos, aunque quedó luego en arcoíris su número, solo por eso, a posteriori, damos por bueno que en cualquier selección poética de sus tiempos debían, indefectiblemente, estar los poetas que destacó Castellet. No apreciamos su riesgo y su gusto personal, creemos que era la suya una elección motivada por la fuerza (poética) de las cosas. No es así, como creo haber expuesto. Y ya vale.

El otro criterio que hemos seguido en nuestra selección quizá sea aún más polémico, o al menos polisémico. Tiene que ver ahora con la palabra “española”. Tiéntase la ropa.
La escritura plural de esta “Antología actual de poesía española” se propone denunciar ese provincianismo en que siempre han tenido a la literatura española los antólogos e historiadores del ramo, al menos los que tuvimos que leer en nuestros cursos de Bachillerato y en nuestra carrera de Filología española. Ya suele ser normal que cuando se estudia, como hace incluso todo un director de la Real Academia, un período de la literatura española, no se estudia a los grandes poetas y obras de ese momento, si es el caso de que esas obras y esos poetas vivieran fuera de España, o más en concreto, de Madrid. Generaciones de alumnos hemos creído que la poesía española de los años 40 y 50, del siglo XX, era Dionisio Ridruejo, Rosales, el garcilasismo, el tremendismo, etc. Eso también, claro, pero sobre todo Pedro Salinas estaba escribiendo Todo más claro…pero en Estados Unidos. César Vallejo, Borges, un poco menos Rubén Darío casi se les cita solo.

Pero lo más sangrante, más allá de los casos y figuras geniales sin duda, es la marginación de lenguas españolas en la literatura española, léase: gallego, catalán, euskera…judeoespañol o sefardí, de los que ha habido y hay en la actualidades grandes poetas y escritores. No solo se perjudica el lector español, que no parece tener la necesidad de leer, si puede, en esas lenguas españolas, se produce también un empequeñecimiento para la lengua castellana, favorecido por los compartimentos estanco de las políticas correctas y localmente atonizadas en el átomo seudocultural cuya regidura se arrogan los políticos de cráneo estrecho. No hay nada más que ver cómo se usa el castellano, sobre todo cuando en los medios (pero extendiéndose a lo colectivo acomplejado y amaestrado en esa atonía del átomo cultural a mayor gloria de sus administradores) se dice un topónimo, creando una asalto al castellano: “Llueve en A Coruña”. Dígase en gallego (“Chove”), o en castellano, que en cualquiera de esas lenguas vale. Hipercorreción, la justa.

No ha sabido este país, desde 1978, favorecer ese espíritu, en la enseñanza, en los medios, en la cultura, de comunicar unos con otros los españoles, en sus respectivas lenguas o en la que tengan más a mano, y no hay mucha, la verdad, curiosidad por ver qué se fizo desde Rosalía o desde Salvador Espriu.

Agradecemos al poeta Xosé María Álvarez Cáccamo que, ya casi al término de completar la nómina de esta Antología, quisiera entrar en ella y, sobre todo, nos agradeciera luego a nosotros, en privado, con estas palabras suyas, que tenemos licencia para decirte aquí:
"Gracias por vuestro trabajo y por vuestra atención a todas las culturas y lenguas del estado, en tiempos en que vuelve la demonización de las llamadas periféricas, como si sólo existiese un centro".

Evidentemente, ni llega nuestra competencia a conocer medianamente el panorama que queremos atender. Hemos de agradecerle su consejo a algunos de los poetas a los que, por afinidad, azar o curiosidad sí conocíamos en su obra, y a los que invitamos desde primera hora. Ángela Serna, en Vitoria-Gasteiz, nos llevó a Felipe Juaristi. Miguel Ánxo Fernán-Vello, a Cáccamo. Marian Raméntol, a Cesc Fortuny a Anna Rossell, y ésta a Jordi Jané-LLigé. Juan Zapato, argentino residente en Israel, a Margalit Matitiahu, la fuente actual del sefardí. (Gracias, en especial, a Juan Zapato por su generosidad, ya que esta Antología no se ha podido extender a algunos más escritores hispanoamericanos. Quizá, sea buena idea…una próxima… Solo representa ese vasto y rico volcán actual de poesía escrita por americohispanos - como diría el maestro Juan Ramón Jiménez- el peruano-salmantino-español Alfredo Pérez Alencart).

Agradecemos a los autores que nos han dado su propia traducción al castellano de los textos escritos en otras lenguas, o, en el caso de Fernán-Vello, a su traductora, Isabel Pintado. Del mismo modo, nuestra gratitud a Agustín Calvo Galán, poeta incluido en serias antologías de poesía visual. A través de sus poemas visuales (uno de ellos, en portada del libro) hacemos un reconocimiento de esas labores poéticas que no suelen tener acogida en antologías al uso.

Además de las palabras motivadoras de Xosé María Cáccamo hacia esta inusual proposición de Antología, dos ideas más nos han impulsado. Lo curioso es que hemos sido conscientes de su plena motivación en nuestro trabajo cuando, tras leer y releer a los poetas seleccionados, la poesía misma nos las dio en la mano. La indagación personal, tan evidente en la poesía en euskera de Felipe Juaristi, es también el ensueño de un país amable, de un tiempo liberado de sus cadenas. Y el fervor por la escritura, está también en todos los poetas de la Antología, como lo están la indagación personal y el deseo del bien colectivo. Ese valor político de la palabra no lo pueden dejar ya nunca más los poetas de su mano. Cuando Alma Pagès, creemos que una de las “revelaciones” que puedes pedirle a esta Antología (qué menos que te descubra a algún poeta desconocido para ti, “inédito”, more Mestre loquamur); en fin, cuando Alma Pagès dice, con sencillez, como si no dijese mucho: Lo escrito ha alterado el orden de las cosas, sentimos que estamos ante una retornada conciencia de la poesía, ante una poesía de verdad, y que por con diferentes y enriquecedores matices esa conciencia de la escritura (que no es solo mimo) se halla en los 33 sonados antologados en este libro, por eso y tanto y tanto mereció la pena. *

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*Para formar las secuencias del libro hemos seguido cuatro secciones. En la primera, poetas en lengua no castellana, o que usan en sus creaciones el castellano además de otra lengua española. En la segunda, autores en lengua castellana que residen en Cataluña o Euskadi. (Hemos adoptado esa referencia al lugar y circunstancia donde se vive, no al lugar de nacimiento). En la tercera sección, poetas en castellano de la centralidad geográfica: Madrid, Castilla: Salamanca, León; Aragón: Zaragoza); en la cuarta, poetas “periféricos”, siempre en relativo: Canarias, Levante, incluso la Italia, Roma, o Grecia, Atenas, o ahora Túnez, del valenciano aedo ambulante, como Homero y Jenófanes en su día, Juan Vicente Piqueras.



Fulgencio Martínez
27 de enero 2014
(actualizado el 14 de julio 2014)

introducción al libro ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA. LA ESCRITURA PLURAL. suplemento especial, núm 7 REVISTA ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO, ÁGORA DIGITAL.




domingo, 22 de noviembre de 2015

Luis Alberto de Cuenca. Antología actual de poesía española. La escritura plural. Prólogo


Luis Alberto de Cuenca
CSIC y Real Academia de la Historia



 ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA. La escritura plural





                                    PRÓLOGO



Hace más o menos un lustro tuve ocasión de redactar un prólogo para un libro de Fulgencio Martínez, El cuerpo del día, que publicó Renacimiento. Dije allí que Fulgencio es amigo mío desde que las calabazas hablaban, en el Tiempo sin tiempo de los comienzos. Y es la pura verdad. Ahora me toca redactar unas pocas líneas preliminares a una antología suya que reúne a algunos de los más importantes poetas del momento actual, con la particularidad de que no limita su radio de acción a la poesía en lengua castellana, sino a la compuesta en las distintas lenguas españolas, a mayor gloria de nuestra variedad cultural (lo mismo hizo Julia Barella, allá por 1987, en su precioso florilegio Después de la modernidad publicado por Anthropos).Es un placer y un honor para mí estampar mi nombre al frente de una nueva empresa poética de mi querido condiscípulo de la Autónoma madrileña (aunque medie la friolera de diez años entre su curso y el mío), porque es una persona que vive el mundo de las letras de un modo tan intenso y tan exquisitamente febril que dagusto acompañarlo en sus expediciones literarias, siempre atractivas, bien planeadas y muy sugerentes. 

España es una entelequia plural y, por lo tanto, no es privativa de quienes la escribimos con ñ. En un momento como el actual, en el que las tensiones separatistas amenazan con dar al traste con muchos siglos de historia compartida, agrupar en un ramillete muestras líricas de las diversas lenguas de cultura que se hablan en nuestro país resulta especialmente aleccionador y, además, supone una prueba fehaciente de que, utilicemos una lengua u otra, estamos todos sumergidos en un mismo caldero (por emplear la cuba en que se gesta la poción mágica de la poesía en la mitología germánica, tan querida por mí).  

Esta Antología actual de poesía española lleva un iluminador subtítulo, La escritura plural, que se prolonga en otro mucho más largo: 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura, y entre la indagación personal y el compromiso con el presente. Eso es ya una declaración de intenciones, y de intenciones bien expuestas, bien razonadas e inmejorablemente trasladadas al corpus del libro. 

Cualquier antología suscita inquebrantables adhesiones y rechazos aparatosos. Esta no va a ser una excepción a la norma. Pero no duden de su honestidad, del profundo proceso reflexivo que hay detrás de la elección de cada uno de esos 33 nombres, de la amplitud de conocimientos poéticos de su antólogo. 

Fulgencio es uno de nuestros mayores expertos en el hecho poético nacional (y aun extranacional, si nos atenemos a la inclusión en las páginas de la antología de poemas escritos en judeo-español, la hermosa lengua ladina hablada hoy todavía por los sefardíes, más de quinientos años después) y muestra en esta obra un radical engagement con el tiempo que nos rodea, en un momento en que el siglo XXI, desde su recién estrenada adolescencia, comienza a dictar pautas y a desarrollar un discurso estético propio y diferenciado del de la centuria anterior.   

Por ese motivo, entre otros muchos, era absolutamente necesaria esta Antología actual de poesía española de Fulgencio Martínez. Disfrútenla.
 

                                 Madrid, 19 de febrero de 2014
               
                                Luis Alberto de Cuenca


sábado, 21 de noviembre de 2015

21versos, nueva revista de poesía en Valencia

21 versos
Se ha presentado recientemente en Valencia una nueva revista de poesía, con vocación de iluminar y destacar lo mejor de las letras poéticas en la actualidad. 
Os recomendamos echarle un vistazo.

www.21versos.com
www.facebook.com/21veintiunversos.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Los nombres de la Bestia. Por FM diario político y literario

 
LOS NOMBRES DE LA BESTIA

 Oigo a Pepa Bueno, en las mañanas de radio, hablar de terroristas “inmolados”, y pienso en qué altar los terroristas han cometido su acción criminal, ¿o tendrías que decir: su sacrificio? Me quedo perplejo ante el uso informativo del lenguaje. 

Ya a propósito de otros atentados, igual de salvajes y criminales que los recientes de París; tras los atentados de Madrid, los informadores españoles cometían semejantes disparates semánticos en sus crónicas. Sin embargo, se llegó entonces, a una fórmula neutra: los suicidados, para llamar a los asesinos de masas que, al verse acorralados, optaron por quitarse la vida para no afrontar las consecuencias de su actos; lo que es de cobardes, mire usted. 

Oigo también a una joven reportera de la Televisión española, en directo, mejorando a la citada presentadora de radio, vagamente premiada por los compañeros de su profesión (¿quiere esto decir algo sobre el nivel de la profesión periodística? Pues, sí.) La joven y no necesariamente he de pensar que indocumentada periodista de la 1 de televisión riza el rizo, al referirse a los terroristas “autoinmolados”. O sea, que se sacrificaron por cuenta y voluntad propia, en pro de la causa. Tal cúmulo de dislates ocurren por la inercia de una información que parte de un lenguaje intoxicado. Las guerras no se hacen con armas, sino con palabras, valores y propaganda. 

El disparate mayor, general en la prensa es llamar “yihadistas” a los asesinos terroristas. “Yihadismo” islámico es lucha armada en nombre del Islam, “yihadista” es tanto como “soldado de Alá”, una autodenominación altamente positiva en boca del que arma ideológicamente a la bestia, y por tanto términos que la bestia asume como un encomio implícito. Es, mutantis mutandis, como si a los terroristas de ETA, le llamáramos soldados de la nación euskalduna: “gudaris”. 

Pues bien, seguimos con el complejo de no llamar a las cosas por su nombre, o peor, describirlas con las palabras que mejor cuadran a la bestia. ¿Es que seremos un poco bestias?, piensa el filósofo contemplativo. El otro, el filósofo práctico, ha de avisar y advertir de que así no se ganará nunca una guerra. 


Fulgencio Martínez