lunes, 16 de febrero de 2015

¿Hasta cuánto Podemos corrompernos? Diario político y literario de FM T3/36


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¿Hasta cuánto PODEMOS corrompernos?

Cada día veo más claro que Podemos no es sino otra versión de la España que traga con la corrupción, sea ésta menor o mayor. Monedero desaparecido, sin poder explicar por qué se justifican las triquiñuelas en su caso, y no en otros; Errejón, aprovechado de la manga ancha del amiguismo en la contratación de su departamento universitario. Para un republicano esto no tiene la mínima ética, ni un pase. Sustitituir las razones por el argumentario partidista, repetido por tragaldabas que no se inmutan ante la actitud de sus imanes, y ocultar las sospechas y la investigación interna bajo la pólvora descalificadora del contrario o el argumento del tú más, eso es propio de borregos que esperan repartirse la lana.

La corrupción empieza siempre desde arriba, pero no tarda en extenderse y profundizarse, por complicidad, silencio, o, lo que es más común: por ansia de tocar también poder los de abajo.

Toda la simpatía, y en algunos, ilusión, que había despertado Podemos se ha disuelto en pocas semanas como un azucarillo.

Los ideales republicanos de justicia, igualdad y solidaridad siguen en pie, siempre jóvenes. Pero ya no están en esa papeleta que ha envejecido.

Podemos que predicó la katarsis y limpieza del sistema se ha quejado de que sus posibles casos de corrupción han ocupado estas semanas las portadas de los periódicos. Que un ateo no vaya a misa no es noticia; que no vaya un católico, puede serlo. Pero si hay indicios de que el papa no escucha misa ni cree en Dios, eso hay que publicarlo. Lo contrario sería suponer el privilegio de los partidos a disponer de una especie de carnet de malas prácticas, solo cuando a un partido se le agotaran los puntos tomaría medidas contra la corrupción propia. 

Alguien puede decir que eso ya ha pasado con algunos partidos y aún no pasa en los nuevos. ¿Hasta cuánto se puede corromper Podemos, hasta llegar a la cifra de corrupción del PP de Bárcenas y la Gürtel, o hasta igualar la marca de sinvergonzonería del PSOE andaluz de los ERES?

Fulgencio Martínez

3 comentarios:

  1. Hola, Fulgencio. Es muy evidente que la corrupción no está en las personas, sino que es estructural, es decir que forma parte del sistema. Cualquier persona que haya ocupado puestos de responsabilidad en el sistema ha estado expuesta a la corrupción, tanto si ha caído en ella como si no. Por otro lado, nadie puede ser tan ingenuo como para creer que existen personas que no cometen errores. Ya lo dijo Séneca: Errare humanum est. Pero también dejó dicho que lo que es de tontos es repetir los errores. Humildemente creo que no puedo votar a personas que no hayan cometido errores porque no existen. Pero sí que puedo dejar de cometer el error de votar a personas y a estructuras (partidos) que me han demostrado que no merecen mi confianza y cuyos errores nos han perjudicado a todos hasta el punto de que el país ha perdido treinta años de progreso en cinco o seis. En cambio puedo optar por otros partidos que no han tenido la oportunidad de defraudarme todavía y que prometen cambiar el sistema corrupto que tenemos. Y digo bien: no han tenido la oportunidad de defraudarme todavía. Ninguno de los "crímenes" de los que les acusan los medios de persuasión (no olvidemos que los medios forman parte del sistema corrupto que tenemos y se encargan de sostenerlo atacando a quienes lo hacen peligrar) deja de ser un error, más o menos grave, pero incomparablemente menos grave que los que han cometido los que actualmente detentan el poder. Un fuerte abrazo, amigo Fulgencio.

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  2. No entiendo bien que los argumentos iniciales que dan los que atacan se queden como argumentos definitivos sin leer las explicaciones dadas al respecto. Lo de "difama que algo queda" es cierto, pero que quede todo lo dicho al difamar, sin contrastar con más información, me preocupa.

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  3. Os agradezco los comentarios, a Birdaco y a Tendero, poeta y persona a la que estimo. Creo, sin embargo, que dais un margen de duda a ciertos comportamientos que yo ya no estoy dispuesto a dar. Más si cabe, en casos en los que el que tiene que dar explicación no comparece, por cobardía o táctica. Por otra parte, suponer un mecánico travase a la opinión pública de los supuestos (y plurales) intereses de los "medios de persuasión" me da que pensar. ¿O yo estoy ciego o no he visto imágenes de Monedero y de otros haciéndole la pelota a Chávez, y con el brazalete nazi del bolivarismo; más chavistas que Chávez? Es una pena que la izquierda, en la que creo, desde convicciones republicanas, tolere cualquier asimilado con dictaduras, más aún cuando se trata de personajes tan leves. ¿Viviríamos en Venezuela de Maduro o en el Irán de los velos, un librepensador, un poeta, un defensor de la libertad y la solidaridad? Quien calla ahora, sabiendo cómo ha sido financiado el proyecto de Podemos -vía dictaduras, bajo capa de proyectos mediáticos, estudios, o lo que sea- comete un error de perspectiva histórica. ¿Tampoco entraron los tanques estalinistas en Checoslovaquia? Yo pertenece a una izquierda crítica, no a los que se achantan.

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