miércoles, 14 de mayo de 2014

Compromiso con el votante / Diario político y literario de F.M /T2/40

Publicado en el periódico La Opinión de Murcia. sábado 17 de Mayo 2014.
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/05/17/compromiso-votante/559718.html

 


                  COMPROMISO CON EL VOTANTE


El 25 serán las elecciones al Parlamento europeo. Como este servidor no tiene ninguna idea clara sobre su voto, quiere compartir con ustedes estas reflexiones. Vaya de suyo que lo que me pide el cuerpo es la abstención, si valiera esta al menos lo que un verso testimonial, o sea, casi nada más que un gesto de dignidad. Cosa curiosa que la dignidad del hombre y del ciudadano en la que se basaron la moderna democracia y los derechos, entre ellos el derecho al voto, hoy haya que defenderla mediante la renuncia a votar. Pero, así son las cosas. La dialéctica hace aquí su mueca, en lugar de sonreír, y denuncia la complacencia en un formalismo vacío en realidad. 

Votar, pero ¿en qué ámbito cuenta nuestro voto? En primer lugar, no votamos a quienes tomarán decisiones en Europa, apenas sabemos nada sobre los líderes de los grupos europeos. Aquí, nuestros candidatos españoles son solo soldados, no generales ni capos de los grupos que vienen ya tomando decisiones en Europa y que seguirán estando al timón. Son esos líderes que apenas conocemos los que han tutorizado durante estos años este país de arriba abajo, para que todo concierte con sus intereses, en el fondo, nada más que económicos. Socialistas, conservadores o liberales, a una, han dirigido la casa europea según el interés del euro, es decir, de la Banca alemana. Tendríamos que saber si los que ayer sirvieron a un amo no le sirven ya, y a qué se proponen servir en los próximos años. Porque el problema no es que los líderes discrepen en esto o en aquello, sino en cuál es su fidelidad, su norte. Sinceramente, creo que este no son los pueblos que representan, ni los intereses de los que votamos. Es más: creo que la superestructura de “Europa” tal como hoy está montada, desterraría a cualquier líder o representante que propusiera unas políticas al servicio de los intereses de la mayoría de los ciudadanos. La propia máquina europea, los otros comisarios y lobbistas, le volverían al redil de la defensa de los grandes intereses financieros. 

Así que, cuando en España, los partidos políticos gastan, en campaña electoral, cientos de millones de euros para dar a conocer a sus soldados, sus líderes de barrio, sus programas, yo me sigo preguntando: ¿para qué? Otro gasto más, que se pondrá en mi lista de la compra. 

Pero, como me resisto a la conclusión de abstenerme de votar, quisiera proponer un pacto. Me comprometo a votar a la candidatura que menos haya gastado en la campaña. Ruego a los partidos que digan públicamente cuánto se piensan gastar, sin falsedad, que ya nos conocemos; y por supuesto que renuncien luego a recibir del Estado una cantidad de euros superior al gasto que han dicho. Solo así formulo mi compromiso a votar, votaré a la lista que menos grave mi bolsillo y el suyo, porque sepa usted que las elecciones europeas no las paga el Deutsche Bank ni los generales líderes europeos; ni siquiera sale de los partidos el gasto, sino de las sufridas espaldas de los ciudadanos que pagan la luz cada mes.
 

FULGENCIO MARTÍNEZ

Profesor de Filosofía y escritor

revista ágora digital mayo 2014
 

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