viernes, 7 de marzo de 2014

Votar en las elecciones europeas, ¿por qué? /Diario político y literario de F.M. artículo publicado en LA OPINIÓN DE MURCIA

                                                                         Fuente digital: www.elmundo.es


Publicado en el periódico La Opinión de Murcia, artículo de Fulgencio Martínez. Miércoles 5-3-2014
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/03/05/votar-elecciones-europeas/540745.html

UN DÍA ES UN DÍA. DIARIO POLÍTICO Y LITERARIO DE F.M /30/T2

 Votar en las elecciones europeas, ¿por qué?

                                                                      Por Fulgencio Martínez

Se empieza ya a hablar estos días sobre las listas y listos de los partidos a las elecciones europeas. Muchos votantes españoles casi preferiríamos que en Europa nos representen candidatos foráneos, en vista de lo que los partidos españoles han hecho con el país. Mandar a Europa a una tropa de políticos que han manifestado su inoperancia para resolver los problemas de casa, no parece a priori el mejor cartel. 

Pese a esto, los partidos se disponen a aprovechar la convocatoria europea para obsequiar con un puesto bien remunerado en Estrasburgo a sus vacas sagradas, a aquellos que han dicho sí con más elocuencia a los dígitos del líder. ¿Imaginan ustedes, por hipótesis, que el presidente de la Comunidad de Extremadura pudiera ir en la lista del Partido Popular? No cabe duda de que, en caso de que fuera, se le arrinconaría en la letra pequeña, al fondo de la papeleta, y muchos puestos por debajo de otros grandes nombres de políticos del PP que han sido menos valientes. 

Es desalentador el hecho de que las organizaciones políticas encaren las elecciones europeas con el mismo automatismo que las elecciones internas. Todo es cuestión de dedo a la hora de componer las listas de candidatos, en proyección mecánica de lo que ocurre en la elección del sucesor en cualquier ámbito del partido (tanto a nivel nacional, como ocurrió en su día, con Aznar proponiendo a Mariano Rajoy; como regional: así en Murcia, con Valcárcel 'eligiendo' a su heredero). Aquello de que el político representa a sus votantes ¡vaya usted a saber lo que quiere decir! Quizá, solo el día en que uno y más de dos políticos se planten con personalidad en el Parlamento o en la Asamblea, y voten teniendo en cuenta el criterio de sus representados; entonces empezaríamos a hablar de legítima democracia. Mientras tanto, el político que accede a los órganos de representación es una mera extensión muda del partido, un bulto elocuente a la hora del aplauso al líder. El escaño no se gana por ser el mejor vehículo de una parte del pueblo soberano, sino por haber sido sacrificado y obediente a los dictámenes del líder de la organización, y por haber conseguido de ese modo oligárquico el premio de entrar en las listas. 

¡Vaya!, ¿entonces, por ejemplo, en caso de las próximas elecciones europeas, si va por el PP Ramón Luis Valcárcel, me quedaré con las ganas de enterarme qué opina ese candidato sobre asuntos en que interesa saber su opinión a los votantes? La nueva ley del aborto, la imparable ascensión del IVA, la factura de la luz, la LOMCE y (permítanme mi interés personal) su posición ante la marginación de las Humanidades y de la Filosofía en esa Ley de Educación. ¿Qué soluciones aportaría don Ramón Luis, desde Europa, al paro, en primer lugar, y casi en el mismo orden, al no valor del capital humano en la mentalidad de los políticos y empresarios españoles? Éstos prefieren trabajadores no cualificados, para mantener sueldos mediocres con contratos temporales en que no hay tiempo para la cualificación profesional, y practican la máxima de obtener beneficio recortando gastos en trabajadores antes que aumentando el valor del capital humano y tecnológico de la empresa. ¿Piensa que es bueno ese circuito de pequeño país y que a la empresa española le va bien con la mediocridad empresarial y la inestabilidad laboral que han favorecido las sucesivas reformas laborales, la que inició Rodríguez Zapatero y las que continuó su partido hasta convertirnos en uno de los países de Europa donde hay más contratos temporales? 

Para votar tendré que fiarme del background de los candidatos, ¿o no? Ahí tengo una posibilidad de votar al todavía presidente de una Comunidad Autónoma que ha puesto a ésta, durante sus largos años de mandato, en la tercera división de las autonomías. Lo más triste es que en esa división Valcárcel se encuentra en compañía de la presidente andaluza, una dirigente del PSOE, y del presidente extremeño, uno de los díscolos, el llamado barón rojo del PP.  

En fin, que no vale ningún criterio: ni haber sido bueno o malo, obediente o díscolo, para merecer ir en las listas europeas, y yo creo que me abstendré.

 ÁGORA DIGITAL MARZO 2014

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