jueves, 26 de diciembre de 2013

UN RELAXING CUP AL ENTRAR EL NUEVO AÑO


                                   DIARIO POLÍTICO Y LITERARIO DE FULGENCIO MARTÍNEZ..../23

Publicado en LA OPINIÓN DE MURCIA, 30-12-2013
 http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/30/relaxing-cup-entrar-nuevo-ano/524476.html


           UN “RELAXING CUP”  AL ENTRAR EL NUEVO AÑO



             El año 2013 se nos va, mozos y mozas, así tan callando. Habrá algunos que aun no se crean su partida y a los que se les aparezca su fantasma durante el siguiente; mas, en estas fechas, toca ser posibilista. Os animo a disfrutar de un rato relajado y a darle la bienvenida a 2014. Y si os da la gana, a echar las patas al aire y las campanas al vuelo, que ya vendrá algún hueso como Montoro o el cobrador de la luz a echarnos abajo la fiesta. No soy de esos optimistas patológicos, también llamados desinformados, del talante de un expresidente del Gobierno; pero mi ánimo está dispuesto a lo distinto, a las buenas noticias, a un optimismo moderado como el que profesa mi maestro en periodismo Juan Tomás Frutos en este diario. Ya veo a algún crítico despegar un rumor contra mi buen vaticinio sobre el nuevo Año.
                      - Sí, tal vez sea el mejor de los años que vengan en el futuro, en esa posición relativa del mejor entre los malos lo recibimos. 

                        En cualquier caso, no me va a amargar usted, señor crítico, porque yo no quiero que ningún hueso me amargue la entrada de 2014. En sus vísperas, estoy animado a darle una propina al cobrador de las eléctricas, cuando venga el próximo recibo; y que conste que lo pagaré con ese buen talante para que las acciones de las Eléctricas no sufran merma, que las pobres han ganado este año comparativamente solo el doble que las alemanas y las suecas (claro es que la culpa no es de ellas, sino de quien se lo consiente; ¡a qué país que no tenga vocación tercermundista como España se le ocurre dejar a las voracidad privada todo un sector de servicio básico para las personas y la industria como el que monopolizan esas peligrosas Compañías Eléctricas! ¡Aquí, no hay Estado!).

                      Mas juro no cabrearme en el último suspiro del año, y recibir también con buena cara la próxima bofetada del Gobierno en el que viene. Este sindicato o Iglesia o Gobierno de Mariano Rajoy le tiene manía a los derechos humanos y a los derechos sociales pero yo lo voy a esperar poniéndole la otra mejilla. Y si no me queda ya otra mejilla sin rubor, poniéndole las nalgas, caballeros. Sí, me han robado el sueldo (ellos y sus autonómicos le llaman recortes,  a lo que en castellano se llama robar o sisar del sueldo del empleado; ¡el mundo lo han puesto al derecho estos de la derecha: ahora, sisa el señor al criado!); amenazan con arrancarme el derecho a manifestarme, y el derecho al aborto; a todos nos han recortado el derecho al trabajo (trabajas si tienes suerte o te pudres en el paro ; en ambos casos, te imponen condiciones de esclavitud, me temo que será pronto esa la máxima aspiración: ser esclavo). “Cuando salgamos de esta crisis”, frase que quiere ser optimista, veremos el patatal que nos prepararon bajo los pies.  A un retroceso de trescientos años, hasta la época anterior a la Revolución francesa del siglo XVIII, nos quieren llevar estos tragamisas del Gobierno o Iglesia o sindicato de Mariano Rajoy, qué vaya usted a saber ya lo que es ese grupo que tomó la Moncloa con un programa por el que fue votado, y que, lejos de cumplirlo, sigue su propia inercia. En cualquier sana democracia se hubiera ido ese Gobierno porque abortó el programa para el que fue elegido. En la nuestra permanecerán todo el año que viene, al menos. Si como dice una dirigente e intelectual bilingüe del Partido Popular, Ana Botella, a propósito de la reforma de la ley del aborto, este Gobierno es partidario de la vida, lo es poco de la vida democrática. Por cierto, que dan a entender que los demás somos una reencarnación del militar golpista Millán Astray, o sea, partidarios de la muerte. La derecha no es consciente de sus palabras. ¡Pérdonalos, Señor, también cuando no la cumplen, porque tampoco tienen memoria!  Ningún hueso, insisto, me va a atragantar mi brindis por la Humanidad Feliz en 2014. Nos veamos todos en algún relaxing cup of café con leche. Brindo por ese buen ratico. Brindo a la española por la abulia y la tertulia, por el derecho a la pereza y por un mundo mejor y más justo para todos, también para usted, señora bífida, quiero decir, bilingüe.

                     Fulgencio Martínez
                     Profesor de Filosofía y escritor


 REVISTA ÁGORA DICIEMBRE 2013 FELICIDADES PARA 2014


 

lunes, 23 de diciembre de 2013

ÁGORA DIGITAL 2. DICIEMBRE 2013, DISPONIBLE PARA DESCARGA GRATIS. SUMARIO Y PRESENTACIÓN



En este enlace puedes leer o descargar gratis la revista electrónica ÁGORA DIGITAL, EDICIÓN ELECTRÓNICA BIMENSUAL DE ÁGORA-PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO.


http://es.calameo.com/books/002827296e0f31cc15da9



Revista ÁGORA DIGITAL
N.2 Año I DICIEMBRE 2013




DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA
dossier EN EL CENTENARIO DEL ENSAYO DE MIGUEL DE UNAMUNO


Director de la revista: Fulgencio Martínez. Coordina: Pepa Muñoz. Redactores: Anna Rossell. Colaboran en este número: Margalit Matitiahu, Manuel Vilas, Francisco Zaragoza Such, Cirilo Flórez Miguel, Alfredo Pérez Alencart, José Luis Martínez Valero, Alba Saura Clares, Francisco Javier Díez de Revenga, Joaquín Garrigós Bueno, José Enrique Martínez Lapuente. 



                                                        SUMARIO


3 ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA. LA ESCRITURA PLURAL
Margalit Matitiahu. La fuente de la poesía actual en sefardí.

11 Diez poemas de Manuel Vilas.


34 DOSSIER MIGUEL DE UNAMUNO. EN EL CENTENARIO DE SU ENSAYO “DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA” (1913)
40 La irracionalidad como fuente Del sentimiento trágico de la vida. Por Francisco Zaragoza Such

Unamuno, un héroe trágico en un teatro nacional de a centavo. Por Fulgencio Martínez.
44 La filosofía de Unamuno. Por Cirilo Flórez Miguel.

53 Di tú que he sido. ANTOLOGÍA HOMENAJE A MIGUEL DE UNAMUNO.
55 Poemas de Miguel de Unamuno.
58 Resurrección poética del Unamuno esencial. Por Alfredo Pérez Alencart.
62 De visita. Por José Luis Martínez Valero.


67 ENSAYOS LITERARIOS
La posmodernidad en la narrativa breve de Raymond Carver y Augusto Monterroso. Por Alba Saura Clares.


95 ARTÍCULOS LITERARIOS. RECORDANDO A JORGE GUILLÉN
La UMU ante su centerario. Por Francisco Javier Díez de Revenga.
98 Jorge Guillén y el Sur, desde la distancia. Por F. J. Díez de Revenga.


105 PER-VERSIONES. LITERATURA RUMANA
Novela de amor (1933). Gherasim Luca. Traducción de Joaquín Garrigós Bueno.

111 BIBLIOTHECA GRAMMATICA

El “efecto Coriolis” en la escritura de Concha García. Por José Enrique Martínez Lapuente.


117 La crítica de anna rossell en bibliotheca grammatica/poesía
Topografía del dolor. Crítica de Anna Rossell del libro de Amalia Díaz Benlliure Tuya es la voz.
120 Una teoría poética de la existencia. Sobre el libro de Josep Anton Soldevila El mur de Planck.


124 NOVEDADES LITERARIAS






                                     PRESENTACIÓN 




La poesía es -decía Mairena- el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone". /Antonio Machado.




En esta nueva entrega de la revista electrónica ÁGORA DIGITAL, correspondiente al número 2, Diciembre 2013, dedicamos un dossier especial a la celebración del centenario de la publicación Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno.
Nuestro recuerdo se vuelve también hacia el poeta de la Generación del 27 Jorge Guillén, con dos artículos del profesor Díez de Revenga.
Joaquín Garrigós, ex director del Instituto Cervantes en Bucarest y traductor reconocido de rumano, nos presenta un relato de Gherasim Luca:Una novela de amor.
El ensayo está representado por una profesora joven, Alba Saura Clares, que analiza comparativamente el rasgo posmoderno en las narrativas de Monterroso y de Carver.
Nuestra sección crítica, Bibliotheca Grammatica, ofrece un comentario de José Enrique Martínez Lapuente sobre el “efecto Coriolis” en la escritura de la poeta Concha García.
Y Anna Rossell, desde su cuaderno de recensiones, aborda esta vez dos libros de poesía: de Josep Anton Soldevila y de Amalia Díaz Benlliure.


Y lo último y no menos importante, sigue la Antología actual de poesía española, con dos nuevos avances: poemas de Margalit Matitiahu, la fuente actual de la poesía en judeo-español o sefardí; y una antología de Manuel Vilas, original, poeta en riesgo y en trato con la madurez.

sábado, 21 de diciembre de 2013

El "efecto Coriolis" en la escritura de Concha García. Por José Enrique Martínez Lapuente/ Bibliotheca Grammatica/ Ágora digital



EL ‘EFECTO CORIOLIS’ EN LA ESCRITURA DE
CONCHA GARCÍA

                                        Por José Enrique Martínez Lapuente

Ciudad que se oye como un verso.

Calles con luz de patio.
Jorge Luis Borges
«Montevideo», Luna de enfrente




La obra de Concha García comprende registros que integran, cada uno de ellos, una variedad proteica de temas, atmósferas, emociones, sentimientos, imágenes e impulsos que articulan un corpus cuyo estudio ha despertado el interés de no pocos críticos españoles y americanos. No es éste el momento ni el lugar de hacer un balance, siquiera sea somero, de sus muchos talentos narrativos en el ámbito del universo poético. Doctores tiene la Ciencia, y profetas la Academia, para encarar esa labor, tan delicada como apasionante. No obstante, y con independencia de lo aportado a lo largo de sus muchos poemarios, el libro que hoy nos ocupa, La lejanía (Cuaderno de Montevideo), constituye no sólo un palpitante dietario poético sino una guía para comprender mejor y, en consecuencia desvelar, algunas claves de su escritura.

Los manuales al uso, o enciclopedias virtuales tan en boga en nuestros días, nos explican el ‘efecto Coriolis’ como esa acción que la rotación de la Tierra ejerce sobre los objetos que se mueven en su superficie, la cual hace que en el hemisferio Norte esos objetos curven su dirección de movimiento hacia la derecha, y, en el hemisferio Sur, hacia la izquierda. Así, cuando un objeto inicia un movimiento apuntando en una dirección concreta en el hemisferio Norte (la bala disparada por un cañón sería un buen ejemplo de ello), la trayectoria real resulta, sea cual sea esa dirección, curvada hacia la derecha respecto a la dirección inicial. Por supuesto, idéntico efecto, pero de signo contrario, lo obtendremos en el hemisferio Sur.

Esta breve introducción a una noción científica de dominio común se hace necesaria cuando, apenas abierto este libro de Concha García, nos encontramos con esta meditación deslumbrante:

Abro el grifo del lavabo y dejo correr el agua para observar si realmente desagua en sentido contrario al del hemisferio norte. Cuando era una niña tenía la fantasía de que en el hemisferio sur encontraría a mi doble. [...] Veo que sí, que el agua gira al contrario de las agujas del reloj. Este fenómeno tiene el nombre de “efecto Corioli”. Busco intensamente a mi doble y recuerdo que hace unos años, en Buenos Aires, caminaba despistada en un centro comercial cuando, al bajar una escalera, me vi reflejada en un gran espejo. Por un instante pensé que yo era aquella otra.[1]

En La lejanía (Cuaderno de Montevideo) el agua del recuerdo gira, exactamente, en el sentido inverso al de las manecillas de un reloj: no es el pasado quien responde a las invocaciones del presente; es «lo real de este instante que se esfuma»,[2] el presente, quien vuelve al pasado y en él se disuelve:

Washington, Cerrito, Piedras, 25 de Mayo... Nombres desconocidos que merodean en mi memoria preguntándome por su significado y me llevan al final de aquella calle de mi infancia. ¿Dónde está aquel cielo azul? ¿Es este mismo cielo que como una corona brillante e invisible refulge en el río de la Plata?[3]

Este libro se abre, entre otras, con una cita más que oportuna de Samuel Beckett. Esa cita nos recuerda que «no viajamos por el placer de viajar; somos imbéciles, pero no hasta ese punto». Concha García parece confirmar lo ajustado de la misma cuando confiesa:

La primera vez que estuve en el Río de la Plata fue en un sueño: había dormido en la bodega de un transatlántico antiguo y me acababa de levantar. Noté un balanceo suave en todo el cuerpo. De repente me encontré en cubierta. Vi el horizonte en plano inclinado y el agua no era marrón sino azul, como la del mar Mediterráneo. La impresión que me dejó aquella imagen todavía enfatiza los colores de aquel día soñado. Todo relato vuelve a la niñez. Atraviesa varios lugares hasta que se convierte en un espacio visible y reconocible.[4]

En efecto, «fue en un sueño», es decir, en una dimensión imaginaria, onírica y desconocida, pero no menos real de lo que entendemos por realidad, donde Concha García realizó un deseo: el de buscarse en esa otra que aparece y desaparece en un juego de espejos y de la que breve, fugazmente, tuvo cumplida noticia en la visión efímera, huidiza, experimentada ante el azogue de una luna en un centro comercial de Buenos Aires. Es en ese momento de su experiencia cuando tiene lugar, mediante la práctica de la escritura, el encuentro con esa doble que aparece en el hemisferio Sur y que es el resultado, la sedimentación, de todo cuanto ha sido deseado, perdido, soñado, sentido, visto, recordado y vuelto a perder en la masa verbal del texto. En este sentido podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no es la escritora Concha García, sino esa otra que mora y discurre en los secretos rumores del sueño, la autora del texto que nos ocupa. Sin embargo, para desplegarse plenamente, esa experiencia tiene lugar desde el núcleo palpitante de la vivencia en el corazón de la gran ciudad del Sur: Montevideo. No puede ser sino de esa manera, entre otras razones porque, ubicada en Barcelona, esa escritura, en la medida en que busca y persigue su objeto, éste se desplaza, tal y como describe el ‘efecto Coriolis’, hacia el hemisferio opuesto, hacia el profundo Sur, hacia ese espacio abierto a la aventura de la libertad; del conocimiento en libertad.

Es importante resaltar este aspecto para comprender ese fenómeno, por otra parte bien conocido, de desplazamiento: en la medida en que su poesía busca la razón de su origen, de su vigilia y desvelos, ésta parece escaparse de las manos que escriben para apuntar hacia un destino oculto, ignorado, cada vez más distante y, sin embargo, paradójicamente, cercano: metonimia que trata de designar, bajo la evocación de otros paisajes, gentes, encuentros, cielos poblados de nuevas promesas, lo indecible de su deseo. Poesía, sí, que se articula sobre la superficie de un campo proyectivo cuya trama significante, anudada alrededor de una constante línea de fuga, explora, hasta descubrirlos como propios, territorios inicialmente lejanos y extraños.

En un primer momento, lo extraño de ese territorio aparece desde el centro mismo de su experiencia. Se constata que el fenómeno que tenía lugar en su punto de origen, ese objeto que se busca y se escurre como agua entre los dedos, y que no simboliza otra cosa que el sentido de la propia existencia, acontece de nuevo, siguiendo, casi al pie de la letra, la pauta establecida desde el punto de partida en otro tiempo. Así, esa voz que desanuda con dolor los entresijos de sus recuerdos, confiesa emocionada:

Escucho el aleteo de las aves que llegan con la primavera mientras noto el sol y la luz en mi cuerpo. Pero la luz de aquel tiempo ya no es. Se repite la sensación. Al desvanecerse el pasado en escenas desordenadas y fragmentarias, se pone de manifiesto que el recuerdo no acerca aquellos días a lo real de este instante que se esfuma. Entonces la memoria me hace mucho daño y no sé dónde dejarme caer para consolarme. Me angustio.[5]

La angustia, precisamente. Que aparece en escena como una invitada no deseada cuando la vida desfila ante nuestros ojos como «una situación de provisionalidad, un detenimiento forzado de momentos estelares de desasosiego».[6]

La angustia, esa aparición de lo real, innominada e innominable, que deja el presente vacío. Vacío de sentido y de historia (que hace de la historia, de la historia de cualquiera, una historia sin sentido), y que, como un agujero negro, abduce la materia dinámica y viva de nuestra existencia en aras de un funesto designio, ignorado e ignorante de nuestra suerte en la espiral de un círculo infinito.

Sólo cuando la ficción del presente, de su retórica hueca, se constata como un pomposo artificio para mayor gloria de la iniquidad y la mentira, entronizadas en el altar de una identidad aleatoria y mezquina que el Poder consagra como trascendente o divina, la Vida se libera de falsas ataduras. Entonces, y sólo entonces, la otra que nos habla desde el espejo puede decir esto: «Camino como si volviese a nacer: todo me es ajeno.»[7] Y puede decirlo, en efecto, porque la cualidad de su palabra puede captar aquello que la historia oficial no cuenta, todo cuanto permanece como no dicho en el muro del silencio. Así, cuando esa voz que destila sus vivencias al calor del recuerdo entra por vez primera en la plaza Zabala, nos confía, como en un relámpago, esta revelación radiante:

Me siento frente a la estatua del fundador de Montevideo Bruno Mauricio de Zabala. Hay que mirarla dando un rodeo para descubrir las alegóricas figuraciones, construidas en piedra y hierro, que te sugieren un pasado basado en la Conquista, en la muerte al enemigo y la expulsión de los habitantes originarios; y por último, en una obediente clase trabajadora que ha construido sus propios símbolos humillantes bajo las órdenes de otros con muchísimo más poder.
[...] el rostro de bronce del héroe me parece altivo sobre la cabalgadura hierática. Ambos, hombre y caballo, forman un conjunto compacto y temerario. La verja que rodea la plaza está pintada en color verde. Miro de nuevo hacia el cielo azul que refulge en el brillo de la cabalgadura del jinete. ¿Cómo se funda una ciudad? ¿Siempre echando a los que ya estaban? ¿También se funda así un territorio? ¿Un país?
Quizás por eso no me ubico. ¿Cómo lo hicieron para que los demás se dobleguen y obedezcan, para que admiren y teman al mismo tiempo?
[...] Esta cabalgadura con el jinete es pura ficción. ¿Todos los símbolos de una ciudad son ficción? Entonces, no estoy tan equivocada. Mis paseos son reales.[8]

Llegados a este punto de la exposición, podríamos, como lectores, seguir el movimiento inverso sugerido por el ‘efecto Coriolis’ y preguntar con esa voz que tanto nos emociona a lo largo de su relato: ¿Cómo se funda un sujeto? ¿Qué hacer para seguir fiel al rumbo del propio deseo y no doblegarse ni obedecer ante el miedo que nos infunde lo terrible, a veces, del poder ajeno? Éstas, y otras preguntas, hallan su respuesta en la ficción que constituye toda realidad como férrea construcción de la fantasía. Y aquí es donde el movimiento que comenzó en el hemisferio Norte se detiene para completar, en el hemisferio Sur, su recorrido. Por fin ese movimiento ha encontrado el objeto de su búsqueda como algo definitivamente perdido, y que sólo la asunción de su pérdida permite la conexión con lo real del mundo: «Habito en una invención y a fuerza de creer en ella la hago real.»[9]

La vida, pues, gracias a esa invención —invención que es producto de una pérdida— puede brotar otra vez. También el amor. Porque vida y  amor no son otra cosa que invenciones del Universo. A cambio sólo nos pide aceptar su objeto como algo perdido de antemano, algo que habrá que buscar y construir a lo largo del tiempo y sin garantía de permanencia alguna. Sólo entonces la «rueda del miedo», rescoldo del pasado, presente también en la ciudad de Montevideo, deja de  prefigurar un destino inexorable. La experiencia, al fin, puede librarse íntegramente a su vuelo y habitar el mundo que la rodea: plazas y calles, monumentos, bares, restaurantes, comercios, gentes del campo y la ciudad, recuerdos de otra vida en otro tiempo, se iluminan bajo otra luz. Otra luz, otro tiempo. El tiempo de la infancia recobrada, la luz que abre su vientre por vez primera para alumbrar el mundo... la escritura que lo crea, la paz que lo redime, el instante de la revelación, puro como un rayo sublime en la faceta del diamante que lo recibe.

Desde la lejanía, desde una de las capitales del Nuevo Mundo, el movimiento inverso que experimentan los objetos por la acción de la rotación de la Tierra ha producido, en la escritura de Concha García, entre otros, este libro, donde las palabras —lúcidas, de una belleza cruel, por momentos salvaje— duelen. Duelen con el dolor que da la vida verdadera, el tiempo irrepetible de todo cuanto «fue una vez y ahora nunca más»;[10] el justo tiempo humano que vuelve a nacer y renacer para encontrar en las páginas de este diario la espuma de los días, las olas del mar, el mar de la vida.

©José Enrique Martínez Lapuente
Barcelona, 28 de Noviembre de 2013



 


[1] Concha García, La lejanía (Cuaderno de Montevideo), Ediciones Carena, Barcelona, 2013, p. 19.
[2] Ibídem, p. 23.
[3] Ibídem, p. 26.
[4] Ibídem, p. 12.
[5] Ibídem, p. 23.
[6] Ibídem, p. 20.
[7] Ibídem, p. 16.
[8] Ibídem, pp. 22-23.
[9] Ibídem, p. 37.
[10] Ibídem, p. 9.


        ÁGORA DIGITAL DICIEMBRE 2013/ BIBLIOTHECA GRAMMATICA