domingo, 14 de julio de 2013

Alizares donde miré. Poema de Fulgencio Martínez, de su primera voz. Publicado en la revista Montearabí, del Ateneo de Yecla





Alizares donde miré…



        I

Alizares donde miré
impávida escarcha.
Aquí, en una pared de la cocina,
pegaba, de niño,
los cromos de las horas.
Enfrente: dos palomas rojizas
con sus buches hinchados,
hasta el tapete de madera
con su cenefa morisca–
llenas siempre de agua.
Nunca las vide sino así:
siempre llenas de agua.
(Mi madre no quería
que me asomara yo al fondo
de orzas o tinajas; el fondo,
donde el verdín se aposenta).

                             II

El humor que había en mis venas de crío,
¿por qué batanes ha pasado?
La cometa está rota pero vuela
a ras del cielo: la palabra también,
mas vuela, ¡ave de presagios y altura!

Todavía vengo a escribir, madre,
un bando de palomas y de neblíes,
un hombre es una jaula tirada por leones,
el ser humano es un libro,
y un arca,
                     y un libro es un barrote
de la jaula tirada por leones.

III

ma arma román en aquest món dammada
Ausias March

Yo no te mentía,
duermo sin pararrayos,
mal, y mojado;
mentir aún no sabía
madre, junto a tu cabecero:
(jura) yo no he robado nada.
El yeso se me ha caído del alma
pero yo, no he robado nada.

            IV              

                                               Adonde un día con otro
                                               me sumo, arrójame madre
                                               un san Blas contra los ahogos.

                                              La que me ponías de niño,
                                              con un cordoncito, del cuello,
                                              pequeña figura de barro, de oro.


                                                             Fulgencio Martínez

 

REVISTA AGORA DIGITAL JULIO 2013






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